Hacer la voluntad de Dios

2 abril 2009

Hoy se me presentó la oportunidad de tomar una decisión importante en mi vida profesional ¿Cambiar o no cambiar de residencia? Dicha decisión la he venido meditando desde hace unos meses tratando de analizar todos los pros y contras. En un sin fin de veces  puse dicha decisión en manos de Dios acudiendo a la capilla para pedirle que me orientara para tomar una buena decisión. Durante mucho tiempo estuve muy angustiado por saber qué debía de hacer para agradar a Dios. Hoy decidí aceptar esta nueva oportunidad y próximamente cambiaré mi residencia.

Al respecto me queda la siguiente reflexión… Seguir la voluntad de Dios no significa adivinar si Él quiere que hagamos A o hagamos B. ¿Vivir aquí o vivir allá? ¿Trabajar en este proyecto o trabajar en el otro? ¿Ser arquitecto o ser sacerdote? Seguir la voluntad de Dios significa ya sea elegir A o elegir B y aún así seguir la voluntad de Dios. ¿Cómo?  Amándolo a Él y al prójimo. 

Es decir, Dios nos da la libertad de elegir los caminos que queramos en nuestra vida y, si la decisión que tomemos la orientamos hacia el amor, siempre estaremos haciendo su voluntad.


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