Ser el evangelio vivo

28 agosto 2012

Sin duda la frase que muestra esta imagen me cautivó.

Es una clara invitación a vivir el evangelio en primera persona.

Un católico siempre estará llamado a actuar de tal forma que cuando se encuentre con su prójimo, este pueda leer en su “ser” el mismísimo mensaje de Cristo.

Que mejor manera de acercar a alguien a las sagradas escrituras que por medio del vivo ejemplo de las mismas.

En su paso por este mundo, Jesús tan solo “hizo” sin necesidad de escribir absolutamente nada. Su puro actuar le valió para transformar la faz de la tierra.

Si un católico tiene como misión llevar almas al cielo, lo hará arrastrándolas con su ejemplo. No le busquemos más.

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Te quiero ahí… justo ahí.

18 agosto 2012

Dando una charla a jóvenes que están por iniciar su servicio social universitario se me vino decirles el siguiente pensamiento…

“Tú crees, mi querido joven que tú has elegido estar aquí el día de hoy. Tú crees que eres tú quien optó por estar haciendo su servicio social en este lugar. Pero…¿Te has puesto a pensar si resulta que esto no fue así? ¿Qué te parecería si yo te dijera que no fuiste tú el que pensó en estar aquí, sino más bien fue Dios el que te “llamó” para hacerlo?

Si resulta que así fue, más vale que demos todo cuanto esté de nuestra parte para responder a dicho llamado.”

Recordemos que nuestro llamado vocacional es el regalo que Dios nos hace al nacer, más la manera en cómo respondamos a ese llamado, es el regalo que nosotros le hacemos a Dios al vivir.


El hombre en busca de sentido

21 febrero 2012

Acabo de leer por segunda ocasión un libro de alto impacto. Din duda alguna de mis favoritos.

Se trata de una obra literaria que ha sido considerada como uno de los 10 libros más influyentes en a historia del siglo XX.

Se titula “El Hombre en Busca de Sentido” del autor Viktor Frakl.

Según tengo entendido, en cientos de escuelas esta obra es una lectura casi obligatoria, pero aunque no lo fuera debería de ser referencia imprescindible en la formación personal y espiritual de todo ser humano.

¿Cual es la esencia del mensaje de este texto?

Verán..

Viktor Frankl, el autor, un psiquiatra judío vienés fue hecho preso por el ejercito alemán durante la segunda guerra mundial y llevado a los terribles campos de concentración de Auschwits, en donde fue testigo presencial y vivencial de la más grandes atrocidades que los seres humanos podemos imaginar contra los mismos seres humanos. Asesinatos masivos en cámaras de gas, trabajos forzados, vejaciones físicas y desde luego humillaciones psicológicas de todo tipo por parte de quienes gozaban del poder y la fuerza.

Frankl, narra en su libro varias experiencias que él y otros reclusos vivieron a causa de la represión nazi.

Muertes, enfermedades, hambruna, suicidios, desesperanza eran el día a día de quien llegaba a vivir a un campo de concentración.

Pero en medio de esta rastrera realidad, el autor del libro se preguntó…

¿Por que unos prisioneros están siendo capaces de sobrellevar dignamente este sufrimiento a diferencia de otros que prefirieron la muerte arrojándose voluntariamente a las alambradas electrificadas?

¿Por que en medio de tanta desgracia hay quienes aún se mantienen luchando por sobrevivir a diferencia de otros prisioneros que suplican por morir?

Como psiquiatra de profesión, Frankl narra a lo largo del libro cual es la evolución psicológica de un preso en un campo de concentración. Describe como él mismo experimento en carne propia las más crueles agonías mentales que la desesperación y el sufrimiento permanente producen en el ser humano.

En este sentido, la obra es un gran legado para quienes se puedan interesar en conocer cómo se comporta la mente humana en ambientes extremos y sobre todo como esta lleva a producir comportamientos que bajo otra circunstancia nunca aparecerían. Es un tratado muy interesante que nos revela facetas desconocidas del ser humano.

Pero la parte más sublime de la obra de Viktor Frankl, y por la que ha pasado a la historia, es su análisis del sentido de vida como elemento clave en la trascendencia de todo ser humano.

El autor concluye que aquellos reos que durante su estancia en el campo de concentración mantuvieron un sentido de vida, una razón para perseverar y soportar el sufrimiento, son aquellos que más fácilmente soportaron la adversidad.

Concretamente en el caso persona del autor, este  narra como la mera idea de que algún día iba a poder reconstruir sus apuntes en materia de psiquiatría, mismos que le habían arrebatado al ingresar al campo, fue el motivo que le impulsó a seguir y a mantener la esperanza de vivir.

Fruto de este análisis es que, una vez liberado del campo de concertación, y de nueva cuenta reincorporado a su actividad como psiquiatra Frankl fundó lo que él denomina Logoterapia, que es una corriente psiquiátrica que busca curar y revertir problemas de personalidad y comportamiento a través de ayudarle a sus pacientes a encontrarle un sentido a su existencia.

La tesis fundamental del libro es justamente esa…

“Quien le encuentra un sentido al sufrimiento será capaz de vivir con su dignidad intacta, aún habiéndose encontrado inmerso en los contextos más opresivos”

Recomiendo enormemente la lectura de este libro. Es considerado por muchos expertos en la materia como una de la obras que vino a rehumanizar la práctica psiquiátrica en el mundo y a unificar a la psicología con la religión.

En verdad “El hombre en busca de sentido” es un deleite para el alma.

Aquí un link a Amazon por si quieren comprar o consultar más sobre la obra.


Tiempos de duda…tiempos de Dios.

12 enero 2012

¿Saben cuando me alejo más de mi vida espiritual? Cuando las cosas que deseo no salen como yo lo tengo previsto. (¡Mal por mi, lo se!)

¿Saben cuando rezo más y al mismo tiempo más activo tengo mi vida espiritual? Cuando las cosas en mi vida empiezan a salir tal y como yo las planeo (Un vez más…. ¡Mal por mi!)

Al exponer esta situación, fuera de querer exhibir mis fallas y debilidades personales (que son muchísimas), lo que pretendo es mostrar una realidad natural del ser humano: la inestabilidad emocional.

Todos los seres humanos estamos dotados de sentimientos y emociones y estos nos hacen actuar en consecuencia.

Ya hemos escuchado cientos de veces que el hombre es un ente racional, pero también lo es emocional.

Y aunque también sabemos que la razón debe de regir a la emoción, esto no siempre es fácilmente asequible.

Desistir de dejarse llevar por las emociones es probablemente la consigna más complicada en la naturaleza humana. Los sentimientos suelen ser tan fuertes que nos paralizan o desbocan sin pedirnos permiso.

Dominar dicha adrenalina emocional utilizando el poder de la razón es tarea del carácter.

Siguiendo con mi caso expuesto inicialmente, si bien reconozco que en múltiples ocasiones he sido presa de mis  emociones negativas y lamentablemente he actuado en consecuencia alejándome de Dios, también me da gusto saber que a pesar de mis declives y tropiezos constantes, siempre termino en el mismo lugar del que partí… Dios.

Reconozco que suelo ser una persona muy emocional (más tendiente a la melancolía que a la iracundia). Normalmente los sentimientos tienen en mi persona un impacto considerable. Pero con la ayuda de Dios me parece que he aprendido poco a poco a no ser presa de ellas y he logrado regular mi comportamiento por la razón.

Me encanta sentir, me encanta vibrar con una melodía o una sinfonía sublime. Me fascina el aire frío que pega en mi rostro por las mañanas. Me encanta gozar la sonrisa de mi esposa. Estos son el tipo de emociones que me llevan a Dios.

Pero me pongo francamente mal cuando también mis emociones me alejan de él. No me gusto cuando la desesperación por no lograr un resultado esperado invade mi corazón y me contamina el alma.

Pero una y otra vez ahí está Dios detrás de mi. Paciente y con temple de acero. Aguantando todas mis variaciones y mis arranques emocionales.

Siempre termino volviendo a Él. Cuando el sentimiento destructivo se va y logro controlarlo, ahí, detrás de la neblina que se disipa, está siempre Dios, con su abrazo y su mirada de compresión absoluta.

Entonces mi corazón se restablece, sigo adelante y pienso:

¡Aunque yo me he alejado de Él, que bueno que Dios nunca lo hizo de mi! Pues si yo solo dependiera de mi mismo para sobrevivir… ya me habría perdido hace rato.


Algunas preguntas para reflexionar en este inicio de año…

11 enero 2012

Más que ofrecerles propósitos para este nuevo año que ye empezamos a vivir, prefiero invitarles a reflexionar utilizando como base algunas preguntas que pueden provocar reflexiones interesantes en el interior de cada uno.

¿Cómo viviste el tiempo que ya pasó, ese que ya no se recupera?

¿Cuanto de ese tiempo estuvo dedicado a la gente, a las personas y cuanto a las tareas?

Si este fuera el último año de tu vida… ¿Cómo lo empezarías a vivir hoy?

¿Cual es ese elemento que verdaderamente importa en tu vida? ¿cuanto tiempo le dedicas?

¿Por qué el 2012 será un año diferente en tu vida? ¿Cómo lo lograrás?

Nada es más inevitable que el paso del tiempo… ¿Que provoca esta idea en ti?

Hoy tienes un años más de vida… pero también un año menos de ella… ¿Cómo exprimes hasta el último segundo?

¿Con quien quieres estar el resto de tu vida?

¿…y si Dios si existe?

¿En manos de quien está el destino de tu vida? ¿Tú lo controlas o lo controla alguien más?

¿Qué cambiará en tu alma en el 2012?

Lo importante es que el tiempo que se nos concede sea lo más maravillosamente aprovechado en beneficio de a quien tanto nos invita nuestra amada Iglesia a considerar… El prójimo.


Haz de tu vida un suceso maravilloso…

3 enero 2012

Creo que esta es la misión de todo hombre sobre la tierra…

“Hacer de la propia vida y la de los demás un suceso maravilloso”

No tenemos garantizado el futuro…

No tenemos garantizado ni siquiera el próximo minuto de vida…

Tan solo la certeza de que hoy estás vivo y puedes, mientras esto sea posible, hacer la diferencia en tu existencia y en la de los demás que te rodean.


Entender la muerte

16 junio 2011

Uno de los temas más complicados de afrontar es la muerte de un ser querido.

Los católicos tenemos una perspectiva muy particular de este desafortunado y complejo evento. Creemos que los cuerpos perecen pero las almas permanecen. Esto no solo es una idea que ayuda a reconfortar el dolor de quienes sufren una pérdida, sino un concepto que tiene su sustento completo en la teología cristiana.

La muerte es para nuestra filosofía espiritual católica el sustento de muchas cuestiones y la validación de otras.

Sin la muerte, la historia de la salvación no habría tenido ningún cause. Es la muerte esa barrera infranqueable para los hombres comunes y corrientes pero fácilmente superada por Dios encarnado en Jesús.

Es justamente la imagen de Jesús vencedor de la muerte lo que nos conforta y llena de esperanza a los católicos. Si Jesús resucitó de entre los muertos, qué mayor muestra de su gran poder divino.

Así, la muerte se vuelve contradictoria ante nuestros ojos pues es difícil de afrontar pero posible de cruzar.

La muerte de un ser querido nos duele pues nos afronta con el hecho de nuestra propia debilidad, nos recuerda que no tenemos poder alguno más que el que Dios nos concede en la tierra. La muerte nos afronta directamente con nuestra única realidad: somos efímeros en este mundo (“Polvo eres y en polvo te convertirás”)

Al respecto de la muerte, a mi me gusta pensarla en estos términos…

“Para quienes buscamos y luchamos por vivir la santidad, la muerte no es temida sino añorada, entendiendo que añorar significa esperar la llegada de algo que no está en nuestras manos poder consumar, pero que sabemos es bueno para el corazón”


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