La lotería celestial (II)

8 diciembre 2012

Resulta que has sido elegido para pedirle cualquier cosa a Dios. Ha enviado un ángel a indicarte que tan solo debes solicitar algo y lo que pidas se te concederá al instante…

¿Qué pedirías?

Desde luego que esta situación puede sonar muy fantasiosa y llena de ingenuidad, sabemos que Dios no suele actuar así, de forma tan directa. Más bien para concedernos cosas Dios suele ser bastante más oculto y muy difícilmente se puede interpretar al instante ¿no es as?

Pues resulta que hace aproximadamente unos 3,000 años vivía un Rey llamado Salomón al que Dios le quiso conferir la suerte de sacarse dicha lotería celestial de poder solicitar cualquier cosa que deseara.

Cuanta la Biblia que cuando fue hecho rey, Dios le ofreció concederle cualquier cosa que pidiera:

” El Señor se le apareció entre sueños y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te lo daré…” (Reyes 3:6)

¡Wow, qué momento! Dios en su máxima expresión de generosidad directa y explícita.

Si, ya se que esto es muy difícil que se vuelva a presentar en alguno de nosotros (aunque uno nunca sabe), más me gustaría que reflexionen por un momento lo siguiente:

Ante dicha situación… ¿Qué pedirían?

Aquí algunas cosas que nos podrían venir bien…

– Un súper coche último modelo que jamás se descomponga y que sea la envidia de todos mis amigos…

– No, mejor concédeme riqueza, mucha riqueza, y ya decidiré yo que hacer con ella… (Si,si… desde luego que destinaré algo a la caridad)

– ¡Ya se! Mejor dinero no. Lo que quisiera Dios es fama y poder. Es decir, concédeme que la gente me siga y me obedezca. Estoy seguro que con esto podré lograr grandes cosas…

– Aunque pensándolo bien,tampoco estaría nada mal pedirte que me quites de en medio a ciertas personitas sin las que mi éxito profesional sería mucho más fácil…

– Pero bueno Dios, no vayas a pensar que soy un egoísta y malvado, así que para que también veas que pienso en el prójimo, mejor concédeme… ¡La paz mundial! Si eso, pero que la gente sepa que yo la provoqué  ¿sale?

Pero, y a todo esto…

¿Que fue lo que pidió el rey Salomon hace 3,000 años?

“Señor, tu favoreciste mucho a mi padre David, tu siervo, por que caminó en tu presencia con fidelidad, justicia y rectitud de corazón, y le has conservado tu favor dándole  un hijo que se siente en su trono, como hoy sucede. Y ahora Señor, tu me has hecho rey a mi, tu siervo como sucesor de mi padre David; pero yo soy muy joven y no se como gobernar. Tu siervo está en medio del pueblo que te has elegido, un pueblo numeroso que no se puede contar, y cuya multitud es incalculable. Da pues a tu siervo un corazón sabio para gobernar a tu pueblo y poder discernir entre lo bueno y lo malo. Porque ¿quien, si no, podrá gobernar a un pueblo tan grande?” (Reyes 3: 6-9)

La Biblia continúa el relato  con el siguiente texto…

“Agradó mucho al Señor esta petición de Salomón y le dijo: Ya que me has pedido esto, y no una larga vida, ni riqueza, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar con justicia te concederé lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente como no ha habido antes de ti ni lo habrá después. Pero además te añado lo que no has pedido: riquezas y gloria en tal grado, que no habrá en tus días rey alguno como tú. Si caminas por mis sendas y guardas mis preceptos y mandamientos como lo hizo tu padre David, te daré una larga vida.” (Reyes3: 10-14)

Por mucho, para mi este es uno de los pasajes Bíblicos más impactantes y conmovedores. Pedir sabiduría para liderar es el acto de humildad más grande que un gobernante puede demostrarle a Dios, y al mismo tiempo es la petición más efectiva que jamás alguien podría realizar al Creador.

La sabiduría es la virtud que nos permite clarificar (quitar la venda) nuestra visión ante la verdad, ante lo que es importante y ante lo que vale la pena. El sabio lo es, no por la información que posee, sino por que entiende y sabe qué hacer con ella. El sabio no es el que más habla ni el que más predica, sino el que, incluso en el silencio, enseña mejor.

Durante el transcurso del gobierno del rey Salomón se sabe que el pueblo judío experimentó uno de los momentos de mayor prosperidad y majestuosidad de su historia. Se sabe que durante su reinado fue un gran constructor (edificó muchos templos de gran importancia, incluyendo el Templo de Jerusalén), pero también se le atribuye una gran capacidad de decidir con justicia.

Fue así, hasta que en algún momento de su vida, Salomón se olvidó de los preceptos que había prometido jurar ante Dios (apegarse a los mandamientos como lo había hecho su padre) y las riquezas y la lujuria nublaron su corazón. Al dejar Salomón el trono en manos de su hijo Roboam, el pueblo de Israel se dividió en dos a causa de conjuras económicas y Salomón, tardíamente arrepentido, se lamentó de no haber perseverado en la virtud que Dios le había concedido, lo que demuestra que no solo con pedir a Dios basta, sino que hemos de poner de nuestra parte para mantener la bendición concedida.

Desde que descubrí este pasaje histórico, mis oraciones siempre he procurado llenarlas de dos virtudes en particular: Sabiduría y perseverancia.

Por eso, hoy suelo rezar más o menos así:

“Dios, no me resuelvas mis problemas, más bien dame la sabiduría para ser yo quien sepa discernir lo que debo hacer ante cada circunstancia. Haciéndolo me darás herramientas para poder gobernarme a mí mismo, así como a las personas que me encomiendes guiar hacia ti.

Gracias Señor por no quitar mágicamente los obstáculos en mi andar, pues si lo haces jamás aprenderé a hacerlo por mi mismo y, por lo tanto, no lograré ser quien estoy llamado a ser.

Por el contrario Dios, te agradezco las resistencias que permites que me vengan en cada momento durante el cumplimiento de mi misión, pues sé que afrontándolas (a veces ganando y a veces perdiendo) me vuelvo cada día más fuerte y sabio, y eso Señor, justo eso, es lo que deseo más que nada en el mundo.

Ahora bien, si resulta que me bendices concediéndome esta virtud creadora de bien, te pido que también me concedas perseverancia para mantenerme en el bien y evitar el mal al pasar los años.

Se que soy humanamente imperfecto y  que el éxito me abruma y la derrota me tumba,  más contigo en mi interior, lo importante y no lo conveniente siempre guiará mis pasos, evitando que sea yo mismo quien interfiera con tu gran proyecto de salvación.”


Ser hombre (V)

24 septiembre 2012

Ahora hablemos de la mansedumbre.

Definámosla como la virtud que nos permite tener control sobre nuestras emociones explosivas. Si, desde luego que tiene en común con la templanza que ambas buscan regular un impulso, solo que, mientras el enfoque de esta última, es la lujuria, la mansedumbre busca regular principalmente la ira.

Como ya mencioné en anteriores entradas, el hombre es un ser cuya vocación es la protección y la consecución, para lo cual Dios le ha provisto de cualidades muy particulares: fortaleza física, capacidad en enfoque, una mente orientada a los datos y otras cualidades que hacen que el hombre se sienta especialmente capacitado para la lucha.

Pero una cualidad sobresale: la fuerza. El hombre es un ser preparado para resistir, contener y arremeter, que son las principales manifestaciones de esta cualidad. Sin embargo, esta misma fuerza le pueden llevar en múltiples ocasiones a denostar cólera, sobre todo cuando siente amenazada su “supuesta supremacía”.

En nuestro país le solemos llamar “machísmo” al denigrante fenómeno que se da en un hombre que se impone por la medio de la fuerza (física o psicológica) ante una mujer. De hecho, se dice que en América Latina el “machísmo” es un problema relevante y apremiante de erradicar.

Un hombre que usa la fuerza que Dios le proveyó para arremeter contra el objetivo incorrecto es un ser inmaduro y primitivo incapaz de gobernar su propia “hombría”.

Por eso, la mansedumbre es la virtud que, inculcada desde la infancia, lleva al hombre a entender el verdadero sentido de su fuerza: proteger para enaltecer. Si el hombre es fuerte, lo es por que Dios ha querido que sea la columna que sostiene la estructura de la vida, más no para que sea el martillo que la destruye.

Un hombre que se increpa y encoleriza con facilidad es, a todas luces, un hombre falto de formación y carácter.

Así, la mansedumbre tiene como objetivo que el hombre regule su fuerza, su carácter, su poder para ponerlo al servicio de los demás y no de él mismo.

Mansedumbre viene de “manso” y bien podemos recordar que el mismo Jesucristo nos llamo a ser “mansos y humildes de corazón” (Mt:11-29), por que sabía mejor que nadie que los grandes hombres no son quienes demuestran gran fortaleza física sino espiritual.


Ser hombre (III)

18 septiembre 2012

¿Que los hombres no somos sensibles?

Pongo en duda esta creencia (o mito) en estos mismos instantes.

Los hombres somos altamente sensibles, lo que sucede es que, además de ser especialmente vulnerables a cierto tipo de sentimientos muy diferentes que los que acontecen de manera regular en las mujeres, es un hecho que somos poco expresivos de los mismos.

Pero de que sentimos…¡vaya que sentimos!

La muestra de ello se encuentra  al asomarnos un poco al acontecer de la historia de cualquier nación. Cientos de guerras, anécdotas y desmoronamientos de imperios se han suscitado simplemente por que hombres gobernantes fueron presas de sus emociones y sentimientos.

Pero de entre todos los sentimientos que en el hombre se pueden despertar provocados por estímulos externos, son dos los que, de hecho, más conmoción le provocan, a tal grado que suelen ser la causa de la pérdida de todo autogobierno, lo que de manera muy usual, es la fuente de muchos de sus problemas. Dichos sentimientos son: enojo y sensualidad, sentimientos muy carnales y poco racionales.

Un hombre  incapaz de controlar responsablemente especialmente estas dos emociones,  será presa segura de las mayores de las tentaciones mundanas. Hambre, sexo, placer, poder, son los grandes disparadores de estos sentimientos y solo el hombre de carácter bien forjado, es capaz de sobreponerse a sí mismo, a su propia naturaleza caída.

Si, la sensualidad (nacida de la lujuria) y el enojo (nacido de la ira), son los dos grandes grilletes de la masculinidad.  Los hombres solemos tener muchos momentos de gran tentación a lo largo de nuestras vidas que se nos presenta con especial intensidad de la mano de estas dos depredadoras. Vencerlas suele ser la demostración más fuerte de amor del hombre hacia Dios.

Pero en esta lucha Dios no nos ha desprovisto de armas. Para el hombre que desea escudarse y forjar su alma contra el acecho del enemigo, el Creador ha infundido en su ser dos grandes virtudes que resultan especialmente imperantes: la templanza y la mansedumbre.

Al educar y forjar el carácter de un infante hombre, es especialmente importante cuidar que se siembren estas dos virtudes en su raíz. La templanza servirá para poder  proteger el alma del hombre ante los embates de la lujuria y los placeres carnales y la mansedumbre para poder regular su explosividad.

Ambas virtudes, bien fundadas, representan un blindaje ideal para velar por la santidad del hombre que se desenvolverá en este mundo.


Películas que alimentan el espíritu…

20 agosto 2012

Desde hace tiempo que he querido escribir esta publicación y por fin me he dado el tiempo de hacerlo.

Se trata de un esfuerzo de compartirles un listado de 25 películas que, al verlas, nutren el espíritu. Lo hacen principalmente por la riquísima carga de valores que sus historias nos ofrecen.

Son películas que bien podrían servirle a cualquier persona que pretenda aportar a la formación de hijos, alumnos, amigos en el desarrollo de sus virtudes humanas.

Desde luego que muchas otras películas podrían mencionarse aquí, pero he preferido remitirme sólo a algunas que me vienen a la mente y que yo mismo ya he visto.

Espero que les sea de utilidad:

(El orden en que las menciono no tiene importancia particular alguna)

1.- “La vida el bella” (La Vita e bella)  Sin duda una oda al amor fraternal. (ver trailer)

2.- “Duelo de Titanes” (Here come the titans) Forjando el carácter de nuestro jóvenes (ver trailer)

3.- “Hombres de honor” (Men of honor) El poder de un vocación (ver trailer)

4.- “A prueba de fuego” (Fireproof)  Por que la defensa de un matrimonio lo vale todo (ver trailer)

5.- “La misión” (The Mission) Para recordar las bases heroicas que construyen nuestra fe (ver trailer)

6.- “La sociedad de los poetas muertos” (Dead Poets society) para quienes son formadores de vocación (ver trailer)

7.- “Siempre a tu lado” (Hachiko: a dog´s story)  el valor de la amistad y la lealtad (ver trailer)

8.- “Cadena de favores” (Pay it Forward) cómo una sola persona puede cambiar al mundo (ver trailer)

9.- “Rudy” el poder de un sueño (ver trailer)

10.- “Un sueño posible”  (The blind side) Cuando alguien cree en ti, eres capaz de todo (ver trailer)

11.- “La decisión más difícil” (My sister´s keeper) para valorar la vida al entender la muerte (ver trailer)

12.- “El gran regalo” (The Ultimate gift) sobre lo que verdaderamente educa y madura a nuestra juventud (ver trailer)

13.-  “Historias cruzadas” (The help) Luchando por los derechos humanos (ver trailer)

14.-  “Amistad” (The amistad) Sobre la abolición de la esclavitud (ver trailer)

15.- “Corazón Valiente” (Braveheart) Cuando la libertad de un país mueve el alma de su gente (ver trailer)

16.- “La lista de Schindler” (The Schindler´s list) Valores en medio del holocausto (ver trailer)

17.- “Elsa y Fred” Demostrando que la felicidad y el amor no tienen edad (ver trailer)

18.- “Cristiada” Recordando a los mártires que edificaron la fe católica en México (ver trailer)

19.- “El hombre elefante” (The elefnt man) un clásico que nos lleva a revalorar el verdadero amor (ver trailer)

20.- “Pena de muerte” (Death man walking) cuando se tiene la oportunidad de provocar el perdón humano (ver trailer)

21.- “Siete almas” (Seven souls) cuando la muerte lo cambia todo (ver trailer)

22.- “En busca de la felicidad” (The pursuit of Happiness) Una película que nos anima a jamás darnos por vencido (ver trailer)

23.- “Descubriendo a Forrester” (Finding Forrester) El deseo y la pasión por desarrollar un talento (ver trailer)

24.- “Invictus” Una película sobre el gran legado de Nelson Mandela (ver trailer)

25.- “Yo soy Sam” (I am Sam) El amor nace simplemente en quien lo quiere dar (ver trailer)

 

¿Conocen alguna otra que valga la pena incluir?


UNID

11 octubre 2011

Recién tuve la oportunidad de ser invitado a dar una conferencia a los miembros del equipo de promoción de la Universidad Interamericana del Desarrollo (UNID).

Lo más interesante de dicha experiencia fue conocer de primera mano una organización cuyo fundamento está orientada por lo que ellos llaman “los valores perennes del humanismo cristiano”, lo que significa que Cristo está en el centro de su misión.

Se nota cuando esto sucede en las organizaciones… se nota cuando Cristo está presente en ellas.

El ambiente de cordialidad y entusiasmo se percibe de inmediato y es fácil ponerse de acuerdo en muchas cosas. No hace ni siquiera falta que las empresas que lo son, se declaren católicas de manera abierta (lo cual sería formidable), tan solo basta con que sus directores asuman el compromiso de vivir la fe católica ellos mismos y predicar con el ejemplo.

Dar una conferencia sobre virtudes y valores a una organización que los vive es asunto relativamente sencillo. No hay mucho que explicar tan solo basta con reforzar.

La UNID es una universidad fundada en los valores de la Iglesia Católica y de la cual extrae su razón de ser. Tratando de llevar a todos los rincones de México educación universitaria de gran nivel, la UNID busca que los profesionistas que egresan de sus aulas salgan al mundo a predicar los valores que  se les han enseñado.


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