Un dibujo dice más que mil palabras…

12 diciembre 2012

Para celebrar esta maravillosa fecha en la que festejamos a la Virgen de Guadalupe les compartiré un dibujo que me acompaña todos los días en mi oficina.

Me lo hizo mi hija de siete años y es una de las piezas artísticas que más valoro.

Obsérvese el rostro de serenidad que refleja nuestra madre del cielo en su dibujo.

la foto

 


El milagro de la Virgen de Guadalupe…

11 diciembre 2012

Ya mañana se dejan venir cientos de miles de peregrinos de todas partes del mundo para celebrar el día de la Virgen de Guadalupe en su propia casa, la Villa de Guadalupe ubicada en el cerro del Tepeyac.

Desde hace 500 años nuestro pueblo regala reverencia a nuestra madre del cielo haciendo de este sitio en la ciudad de México, el segundo templo católico más visitado del mundo después de la Basílica de San Pedro en Roma.

Quince millones de personas nos visitan año con año para darle gracias por siempre estar al pendiente de las necesidades de sus hijos.

Les comparto este documental en el que se trata de explicar los fenómenos que hacen que la imagen de la Virgen en este ayate sea tan misteriosa y a la vez reverenciada por católicos de todo el mundo.

 


Este hogar es Católico

19 julio 2012

En México suele ser común encontrar en muchas comunidades imágenes como esta que pretenden dejar bien claro la postura de fe católica de la familia que habita dicha casa.

Yo, personalmente, la muestro en las afuera de la ventana que da a mi calle.

Les invito a que puedan descargarla o crear una propia en la que puedan demostrarle al mundo lo mucho que abrazan su fe.


Madre de Dios

15 diciembre 2011

En estos días en que los mexicanos celebramos tanto a nuestra queridísima Virgen de Guadalupe me encanta recordar uno de los pasajes del evangelio que más se utilizan para explicar la importancia e influencia de Maria en la fe de nosotros los seguidores de Cristo.

Se trata del evangelio de las bodas de Caná (Jn, 2, 1-11)

El versículo nos relata la ocasión en que Jesús y su madre, María, se encontraban participando como invitados en una boda.

De pronto María, atenta a todos los detalles como solo lo puede estar una madre, se percata que en la fiesta se ha terminado el vino, esa bebida símbolo de celebración y homenaje a la vida.

María sabe que la fiesta no puede verse afectada por tal motivo, así que acude a su hijo para tratar de solucionar el problema.

“Jesús, se les ha terminado el vino” le comentó la mujer a Jesús.

Este le respondió: “Mujer a ti y a mi qué.. sabes que aún no ha llegado mi hora”

Esta respuesta refleja una sola cosa. Que entre Jesús y María existe pleno conocimiento del gran poder del primero y de su capacidad para obrar milagros en beneficio de la humanidad. Sin embargo, Jesús argumenta que la hora de este gran poder aún no ha llegado.

Pero sabemos que ante la petición de una madre, un hijo jamás puede ser rígido. La petición de una madre hacia su vástago siembre viene acompañada con un enorme saldo a favor de ella.

¿Cómo negarse ante  la súplica de una madre que se ha abandonado por sus hijos? ¿Cómo decirle “no” a una madre que ha dicho millones de veces “sí” para el beneficio de los suyos? Es imposible y Jesús cede ante la petición de su madre.

Y tras este pequeño y sencillo diálogo entre Jesús y María se presenta el primer gran milagro del hijo de Dios en el mundo… ¡Jesus convierte el agua que se encontraba en unas tinajas en vino!

La reflexión que más me fascina de este pasaje es la que me lleva a meditar lo siguiente:

¡…fue María la que le arrebató el primer milagro para el benéfico de la humanidad al hijo del Creador del universo!

Fue una madre la que nos presentó “al amor hecho hombre” en el mundo. Y este evento se dio de cara a un matrimonio.

Así de importante es María en la historia de la salvación de la humanidad, así de importante es la celebración de un matrimonio para la madre de Dios y así de importante deberá de ser para nosotros la veneración a la madre de Dios.

¡Viva la Virgen María de Guadalupe!


¡Viva Juan Pablo II!

1 abril 2011

No me cansaré de hablar y de admirar a quien por mucho ha sido, junto con la Madre Teresa de Calcuta, una de las figuras más emblemática de la santidad católica en los últimos años.

El día de mañana en el estadio Azteca (uno de los foros deportivos más importantes del Latino Amércia) cerca de 80,000 personas se reunirán para llevar a cabo un homenaje a la memoria de este gran Papa (Juan Pablo “El grande”, como le llamó Benedicto XVI)

Nosotros en México siempre quisimos a Juan Pablo II como uno más de los nuestros. E incluso él llegó a decir que cada vez que venía de visita apostólica se sentía tan mexicano como polaco (Visitó cinco veces nuestro país)

Ya lo he comentado en anteriores publicaciones pero no está de más repetir que personalmente tanto Juan Pablo II como la Madre Teresa de Calcuta significan una gran motivación en mi perseverancia espiritual. Cada vez que tengo dudas o que siento que decaigo en mi fortaleza, las imágenes de estos dos santos que conocí en vida me recuperan el ánimo espiritual.

Así que mañana los mexicanos celebraremos que hace no muchos años existió un enorme Santo que nació en Polonia y que por el amor a la Virgen de Guadalupe… ¡se volvió mexicano!


Navidad…

2 diciembre 2010

¡Ya llegó! ¡Ya está aquí!

Sin duda alguna la temporada más hermosa del año… ¡La Navidad!

Amo el mes de diciembre por dos razones…

1) El día 12 los mexicanos festejamos a nuestra Virgencita morena de Guadalupe

2) El día 24 el mundo católico se viste de fiesta por el festejo del nacimiento del Salvador hace 2010 años.

Diciembre es un mes que no puedo dejar pasar sin reflexionar, suspirar y sonreír todo el tiempo. Soy de los cursis que en el choche y al llegar a casa pone todo el tiempo Villancicos para inspirar el ambiente.

Además, conforme se va acerando en día tan esperado (el 24 de diciembre) me empiezo a poner más y más meditativo que de costumbre (¿más? Si… mucho más). Al empezar a avanzar el mes empiezo a percibir como Dios se hace presente en nuestros corazones y me entusiasma decirlo y predicarlo.

Diciembre, mes de Jesús, mes de María, mes de todo el catolicismo a nivel mundial.

¡Empiezan las fiestas! ¡Festejemos el nacimiento del amor encarnado!


Mi abuelo (II)

22 septiembre 2010

Ayer publiqué una pequeña reseña sobre mi abuelo Don Fernando.

Pues bien, resulta que le he ido a visitar y mi esposa y yo le hemos encontrado un poco inquieto.

Traías puestos unas gafas amarillas tipo piloto y una cachucha alta deslavada al estilo militar.

Su inquietud era, según nos externó a mi esposa y a mi cuando llegamos a verlo, que no tenía a la mano ninguna estampita con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

“La quiero para ponerla debajo de mi gorra” nos comentó ansiosamente.

Y es que él siempre tuvo la costumbre en el ejército de colocar una imagen de la Virgen debajo de su casco de soldado.

Dice mi abuelo que ella (la Virgen) siempre lo ha protegido en todas sus andanzas y que llevando una imagen de la guadalupana bajo su sombrero es como se siente más seguro.

Pues bien, al escuchar esto mi esposa inmediatamente hurgó dentro de su billetera y encontró una imagen de la Virgen de Guadalupe, tal y como la deseaba mi abuelo.

“Tome don Fernando, aquí tiene una” le dijo mi mujer al tiempo que extendía su mano para entregarle la imagen.

“¡Exacto! Justo así la quería” replicó mi abuelo.

“pero… ¿Cómo la pegamos en la gorra?” volvió a decir.

“Con un pedazo de esta cinta de aislar que tienes aquí abuelito” exclamé yo.

“¡Claro! A ver inténtale” me respondió él.

Inmediatamente corté dos pedazos de la elástica y pegajosa cinta y se la puse doblada en la parte trasera a la imagen rectangular de la virgencita.

“Listo! Ya quedó” y acto seguido, mi esposa y yo procedimos a instalar la imagen en la parte interna de la gorra color verde militar.

“¡Muy bien! Ahora si ya quedó” dijo Don Fernando al tiempo que se colocaba nuevamente la gorra en su cabeza.

“Es que siempre me ha acompañado!” nos comentó a mi esposa y a mi. “Desde que estaba yo en el ejercito” nos volvió a decir con voz emocionada.

Mi esposa y yo nos miramos de reojo y nos sonreímos como niños que acaban de lograr algo importante en la vida.

¿Y cómo no va a ser importante devolverle a un héroe jubilado del ejército mexicano la confianza y la tranquilidad que le produce la compañía de la mismísima madre de Dios bajo su gorra?

¿Qué puede ser más importante que llevar a nuestra amada Virgen de Guadalupe encima de la cabeza justo el día en que el ejercito mexicano acaba de marchar por las calles de la ciudad de México conmemorando los 200 años de nuestra independencia?

No señores, no hay cosa más urgente y prioritaria que ponerle a mi “abuelín” (así le digo desde siempre) la imagen de su protectora en su verde gorra militar.


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