Lo juro por Dios (V)

24 enero 2013

Les cuento que he encontrado unos panqués bajos en calorías y con gran sabor a manzana que me ayudarán a calmar mi ansiedad por los carbohidratos y los azúcares (Parezco abeja en búsqueda de miel).

Físicamente mi cuerpo empieza a quejarse de que le empiece a quitar reservas calóricas y mi mente le quiere hacer segunda en dicho reclamo, más mi voluntad se niega a claudicar.

Cargo todos los días en mi bolsillo de la camisa un papel con el juramento impreso y firmado de tal forma que me recuerde a cada instante el pacto que le hice a Dios.

He incrementado mi vida de oración y mis visitas espontáneas a capillas e Iglesias.

Hoy súbitamente de la nada se me resbaló el anillo matrimonial de mi dedo y aunque me gustaría pensar que esto obedeció a que se me están adelgazando los dedos por la pérdida de calorías, me parece más bien que esta reducción dactilar fue provocada por el frío espantoso que hizo durante mi trayecto a la oficina.

Siento que estoy siendo más disciplinado que la semana anterior y ojalá que esto me traiga mejores resultados el próximo lunes que me suba a la báscula.

¡Seguimos reportando!


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