El mensaje (II)

8 marzo 2010

Varios comentarios he recibo con respecto a la publicación hace unos días de mi posición con respecto a la crisis que actualmente se vive en el seno de la Legión de Cristo y en las distintas obras que esta congregación religiosa inspira.

Déjenme profundizar un poco más al respecto.

Si algo hemos aprendido los miembros del Movimiento Regnum Christi (o por lo menos su  servidor) producto de esta agitada situación es que la santidad se otorga en el cielo, no en la tierra. Alguien es santo cuando Dios decide que así sea por los méritos y obras de dicha persona. Además, una lección que también me quedo es que e la tierra, nadie es completamente bueno ni tampoco nadie es completamente malo, ya que es nuestra naturaleza el poder albergar ambas orientaciones y optar libremente por una o por otra.

Así, uno de nuestros errores, fue sobrevalorar al padre Marcial Maciel en vida y así impedirnos ver al ser humano que en realidad siempre fue, como tú y como yo. Capaz de hacer bien y mal por libre voluntad. Si está en el cielo, si es santo, si fue aceptado en la gloria de Dios… no lo sabremos.

Yo no me alejo de la idea de que sus acciones denunciadas, en cuanto que hayan sido comprobadas, hicieron un gran daño a muchas personas mismas que deberán de ser atendidas de manera integral (no creo que el resarcimiento económico sea la única medida posible y necesria). Si estamos en la misma sintonía, aceptaremos que lo más importante es curar el alma ya que esta es la que llega a Dios no la materia.

Ahora, lo que yo encuentro divinamente misterioso en esta turbulencia, es ver como Dios fue capaz de sacar frutos de donde no se sembró del todo bien. Aún con mi imperfección Dios puede actuar si ofrezco cierta disponibilidad. Por mis acciones puede ser que yo mismo no me alcance a salvar a mi, pero Dios aún vela por los que si quieren y perfectamente me puede utilizar como medio. Así es la misericordia de Dios.

Esto no implica desde luego que con esta justificante, todos podemos actuar de manera engañosa o desviada, pero a veces se nos olvida que en el plan de Dios, que nosotros, sus instrumentos, seamos imperfectos, es perfecto. ¿Por qué? Por la libertad del hombre, la cual es, para mi punto de vista, la creación más maravillosa y misteriosa de Dios en esta tierra y en el universo entero.

Si el Creador nos hubiera hecho obligadamente buenos (perfectos), esta bondad obligada carecería de valor ya que al no tener la opción de se elegida en libertad entre el bien y el mal, no se permitiría que se dignificara a sí misma. El bien elegido por voluntad propia es mejor que el que fue impuesto por la fuerza.

Lo más maravilloso de esto, es que Dios permite el bien en el mal y el mal en el bien. De la tragedia del holocausto, Dios produjo fortaleza espiritual en el pueblo judío. Del comunismo Dios logró darnos pruebas de libertad. Del odio contra Juan Pablo II Dios nos regaló el perdón de este a Ali Agca.

Los hombres somos los que obramos mal, no Dios. El mal lo provocamos nosotros, pero afortunadamente Dios está al pendiente incluso de nuestras estupideces para obtener de ellas chispas de amor.

¿Que Dios actuaría más fácil si por voluntad propia decidiéramos tomar el buen camino…? Desde luego. Pero eso no implica que Dios se aleja de la humanidad cuando esta se aleja de Él. Si yo decido, en libertad, darle la espalda a Dios, Él sabrá usar mi torso para mostrase a alguien más que si lo quieran conocer.  Si yo decido gritarle a Dios, Él aprovechara mi volumen para llevar su voz a otros oídos que si quieran escuchar. Si yo decido callar mi fe, Él aprovechara ese silencio para escuchar al que si quiera hablar. Si yo decido renegar a Dios, Él aprovechara dicha soberbia para mostrarse al que si quiera ser humilde.

“¿Quieres actuar en el bien? Perfecto… caminemos juntos. ¿Quieres actuar en el mal? Te respeto, pero igual seguiré caminando pues tengo una promesa que cumplirle a ti y a los hombres” dice Jesús.

¿Cómo ha podido surgir  obra buena (escuelas, universidades, centro de desarrollo comunitario, vocaciones, laicos comprometidos, iglesias, prelaturas bien dirigidas, obispos, centros de formación, apostolados, movimientos misioneros, almas re encontradas con Dios, familias militantes, voluntariado social, empresas católicas, consagradas  consagrados, sacerdotes en vías de la santidad) de un medio tan claramente imperfecto? No lo se.

Lo que si entiendo es que si el padre Maciel hubiera actuado diferente, es decir, hubiera caminado más apegado al bien y a la verdad, lo único que hoy tal vez seria diferente es que la obra habría sido más grande y sólida. Dios hubiera tenido un mejor instrumento. Pero no se detiene a que este decida serlo. Necesita actuar con lo que tiene.

La Legión de Cristo estaba pensada en el camino de la salvación de muchas personas… con el padre Maciel, sin el padre Maciel o a pesar del padre Maciel.

Esta, como muchas otras que hemos conocido en la historia de la Iglesia, no es una obra de un ser humano. Es una obra de Dios que se trabajó a través de un ser humano.

Todos sabemos que cuando al artista se le mete una idea en la cabeza… hasta del pincel más roído y chueco se vale para lograr unos grandes trazos.

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Mi comentario sobre las bodas Gay…

8 enero 2010

Recién se acaba de aprobar en la ciudad de México una ley para permitir la unión civil de  dos personas del mismo sexo, además de la posibilidad de esta pareja de adoptar hijos.

Aquí, mis comentarios al respecto:

1.- Que algo sea legal no significa que sea correcto. El casamiento entre personas del mismo sexo, ahora es legal en la ciudad de México, pero no significa que también se haya vuelto correcto.

2.- A diferencia de lo legal, lo correcto no se decide por mayoría (¡Dios nos libre!)  sino que lo es por estar alineado a valores y principios universales. Si el día de mañana se decide, por mayoría parlamentaria, que matar a una persona es legal, esto no significa que se volverá también correcto. Matar es malo pues contradice un principio universal de amor al prójimo (Aunque lo llegue a poner en duda el PRD)

3.- La unión civil entre homosexuales no es mala por que la Iglesia lo diga. Más bien, la Iglesia lo dice por que, por principio, es malo.

4.- ¿Los homosexuales son malos? No. De hecho no hay personas homosexuales y heterosexuales. Las personas simplemente son hombre o mujer. Punto. La homosexualidad es un comportamiento, no una manera de ser. Por lo mismo, no se puede decir que una persona es homosexual, debería decirse que es un hombre  con comportamiento homosexual o una mujer con comportamiento lésbico.

5.- La unión entre personas del mismo sexo es incorrecta por ser contradictoria con la naturaleza del ser humano quien esta llamado a formar y crecer en familia procreando bajo normas dictadas de manera natural por Dios.

6.- ¿Debo alejarme de cualquier persona que se reconozca homosexual? En definitiva no. Antes que fijarnos en su comportamiento homosexual, centrémonos en su dignidad humana. No me imagino a la Madre Teresa de Calcuta preguntándole al hombre desvalido cual era su tendencia sexual para, entonces, decidir ayudarle o no. Jesús nos invitó a amar al prójimo no a alejarnos de él.

7.-  ¿Deben de adoptar hijos? No. Está comprobado científicamente (y la mayoría de nosotros lo hemos experimentado) que el ambiente idóneo que puede permitir el mejor desarrollo emocional en un niño se crea cuando este es educado en medio de una imagen paterna y materna estable. Incluso habiendo faltado uno de estos o los dos en la vida de un niño, el hecho de saberse procreado en amor conyugal natural hace la diferencia en su madurez.

8.- ¿Qué hacer si tengo sentimientos y tendencias homosexuales? Lo primero que te recomienda la Iglesia es vivir una vida casta. Así como el esposo debe de cuidarse y evitar los sentimientos hacia otras mujeres ajenas a su esposa, por ser esto incorrecto, la persona que tenga inclinaciones hacia personas de su mismo sexo deberá de procurar hacer lo mismo. No solo la persona de comportamiento homosexual tiene dilemas fisiológicos y emocionales en su interior, también el hombre y la mujer en matrimonio deben de luchar por guardarse fidelidad contra sus posibles dudas y tendencias hacia la promiscuidad.

Para quienes, adicionalmente a esto, quieren acercarse a una orientación profesional al respecto les recomiendo que conozcan lo que el terapeuta Richard Cohen propone como terapia de reorientación sexual. Él, en carne propia, es el resultado de la eficacia de sus programas. Su testimonio es la prueba de quien estuvo convencido de que la homosexualidad no es natural en el ser humano y luchó por la verdad.

9.- Se habrá legalizado la unión civil, pero no el matrimonio entre personas del mismo sexo. Las leyes humanas, por ser humanas, pueden permitir muchas incoherencias, los sabemos de sobra, pero jamás las leyes de Dios. Por eso me refiero a estas uniones como un acto civil no como matrimonio. El matrimonio es algo tan grande y superior al ser humano que solo es concedido y provocado por Dios. El matrimonio solo puede ser permitido por quien lo instituyó y bajo las reglas que Él mismo impuso al crearnos como hombre y mujer.

10.- Como ya es costumbre, a quien expresa su opinión al respecto de lo correcto  y en contra de lo legal se le tacha y denuncia. Esto le está sucediendo a nuestra amada Iglesia en nuestro país y lamentablemente pocos son los que han salido a defenderla. Ser crucificado y mártir, es el destino irrevocable de quien nada contra corriente a favor de lo correcto a pesar de ir en oposición a la mayoría. ¡Estoy contigo Iglesia!

Algo importante que necesito comentar: varios de mis amigos más cercanos tienen comportamientos homosexuales  (declarados y no declarados) y esto no los hace ajenos de mi amistad. Más allá de mirarlos a través del cristal de una definición sexual, la cual de por si ya les ha de causar muchas miradas de desprecio en la sociedad, yo prefiero mirarles como seres humanos igualmente dignos del amor de Cristo.

Para mi Cristo y su amor al prójimo son la medida con la que debemos de ver a cualquier ser humano y eso es el principio fundamental y universal por excelencia. En lo personal no me siento con la capacidad de juzgar a nadie por ser. El simple hecho de ser humano ya te hace digno del amor de Dios. Pero si me atrevo a denunciar un “acto” equivocado y contradictorio con principios universales que, fuera de ayudarles a las personas con comportamientos homosexuales a acercarse hacia su humanización, les crea una trampa que nada tiene que ver con el amor.

En conclusión: no creo que la homosexualidad mi la unión civil entre personas del mismo sexo sea correcta, mucho menos el hecho de que puedan adoptar hijos, más tampoco creo que sea correcto el despreciar a un ser humano, sea cual sea la razón que podamos encontrar.


Demostrando la existencia de Dios…

24 noviembre 2009

En recientes publicaciones he tratado el tema de la existencia de Dios.

¿Es posible demostrar que Dios existe? ¿ Existe un método científico que pueda tener tal alcance? o lo que sería mejor preguntar ¿Dios desea poder ser demostrado?

Para mi el error de quienes no creen es que buscan en el lado equivocado. Para demostrar a Dios hace falta buscarlo en el amor no en la ciencia.

Aquí mis razones para creer que Dios si existe:

1.- Lo veo en el prójimo: Dios es amor y cada vez que me entero de un acto de caridad en el mundo me queda claro que ahí está Dios. ¿Lo puedo ver? Si… quien ve el amor puede ver a Dios.

2.- Lo he escuchado: Dios me habla en mi interior, de un modo poco usual.  Cada vez que he errado el camino, de inmediato se hace presente para orientarme nuevamente. ¿Por qué otros no lo escuchan? Porque no le dejan hablar.

3.- Lo he tocado: Dios me ha permitido sentir en mis manos su presencia en el mundo cada vez que toco cuanto Él ha creado. Si toco una pluma, una piedra, un chorro de agua, una hoja de papel, lo que sea, estoy tocando su creación. El hombre solo juega y transforma la materia que Él ya dispuso previamente.

4.- Lo he comprendido: cualquier persona que entienda el amor verdadero puede quedar convencido de que se ha acercado lo suficiente al lenguaje de Dios. Dios dialoga con el amor. Así por ejemplo, si has perdonado o te han perdonado, entonces habrás charlado ya con Dios.

5.- Me lo han demostrado con la prueba más contundente: Saber que la humanidad está repleta de anécdotas y testimonios de personas que lo han dejado todo por Él, y que incluso han dado la vida por Él, es la prueba más contundente que tengo. Nadie da la vida por una mentira, sólo por lo que se sabes es cien por ciento verdad. ¿O acaso alguien conoce algún científico que sea capaz de dar la vida por sus alguna ley supuestamente completamente comprobada? ¡Ni siquiera por la de la gravedad!

En conclusión: Estoy convencido que Dios existe por que lo veo, lo siento, lo escucho y lo entiendo en el amor. Si el amor no es algo susceptible de ser cuantificado y revisado con ningún método científico, bueno pues me imagino que quienes quieran demostrar la existencia de Dios por esa vía, se quedarán esperando todavía mucho rato.


Oye papá… (V)

20 noviembre 2009

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Cómo sabemos que Jesús verdaderamente existió?

Papá: ¿Por qué lo preguntas hijo?

Hijo: Pues por que escuché en la tele un comentario de alguien que lo ponía en duda.

Papá: Querido hijo, agradezco que tengas la confianza de acercarte a mi para resolver tu duda y no quedarte con ella en la mente. La tele puede decir muchas cosas de poca profundidad. Verás, hay diversas pruebas históricas que nos refieren de la existencia de Jesús. Historiadores muy cercanos a su época le han mencionado en sus textos así como también existen algunas evidencias que se cree aportan elementos para demostrar su paso por la tierra.

Hijo: ¿Como cuales?

Papá: Por ejemplo, en la ciudad de Turín,Italia,  en la catedral de San Juan Bautista se encuentra lo que se cree fue la sabana en la que fue envuelto el cuerpo de Jesús después de morir crucificado. Pruebas científicas han demostrado que esta tela tiene la antigüedad suficiente para haber pertenecido a aquella época.

Hijo: ¿Pero cómo un pedazo de tela puede demostrar a existencia de Jesús?

Papá: Ah pues por que esta sabana, no es una común y corriente. En ella se puede observar grabada de manera increíble la figura de un hombre que muestra los signos en pies y manos de haber sido muerto en cruz.  La imagen de la sabana pareciera haber quedado impregnada con esta figura tras haber sido expuesta a una radiación poco usual, misma que se cree pudo haber sido causada por la acción de la resurrección del Jesús.

Hijo: Qué interesante…

Papá: Esta es una de las pocas evidencias tangibles que se tienen que nos ayudan a demostrar la existencia de Jesús. Sin embargo a mi me gusta más la evidencia testimonial de quienes existieron y convivieron con el maestro en su misma época: los apóstoles.

Hijo: ¿A que te refieres papá?

Papá: Si… para mi la prueba más fiel y hermosa de la existencia de Jesús y de su divinidad (Dios hecho hombre) es la que nos ofrecieron aquellas personas que, habiendo recibido directamente de Él su mensaje de salvación para la humanidad, salieron al mundo a predicar la buena nueva. ¿Qué necesidad tenían unos pescadores comunes y corrientes de dejarlo todo y predicar un mensaje de salvación? ¿Por qué un apóstol habría de dar la vida, como sabemos que lo hicieron al morir por la causa de Jesús, por algo que no hubiera existido?

Hijo: Que interesante papá y ¿en donde puedo aprender de esto que me hablas?

Papá: El nuevo testamento tiene un libro que narra los “Hechos de los apóstoles” después de la muerte de su maestro Jesús. En estos relatos podemos descubrir un sin fin de pruebas de 12 hombres que fueron capaces de viajar por el mundo, dando su propia a vida a cambio de que la humanidad conociera la vida y obra de Jesús. Fue tan impactante la labor misionera de estos 12 personajes que, su testimonio, a la fecha es el que sostiene la vocación predicadora de nuestra Iglesia.

Hijo: ¿Los apóstoles murieron martirizados por la causa de Jesús?

Papá: Si, repudiados y asesinados. Pero dejando, al mismo tiempo, la primer comunidad cristiana que con el testimonio de muchos otros santos, ha llegado a nuestros tiempos. Mártires y santos hablan de la existencia de Jesús.

Hijo: Yo no moriría por una causa que no fuera cierta… entonces si ellos lo hicieron por Jesús, Jesús seguro que existió.

Papá: Así es hijo mío. Estas razones y muchas otras nos dan elementos suficientes para reconocer la existencia de Jesús. Milagros, relatos, pero sobre todo testimoniales de santidad a lo largo de toda la historia son las que ayudan a demostrar su existencia.

Hijo: Wow… ¿o sea que si yo busco la santidad en mi vida estaré contribuyendo a demostrar la existencia de Jesús a los demás hombres?

Papá: Exacto. Dios no necesita de nuestra ayuda para existir, pero si para darse a conocer a la humanidad y demostrar que es a través de Jesús que se puede alcanzar la salvación.

Hijo: ¡Papá, vayamos de inmediato a contarle esto a mamá!

Papá: Vamos, pero que no se te olvide que para hablar de Jesús es mejor hacerlo con acciones más que con palabras.

Hijo: Desde luego papá.


Oye papá… (II)

21 agosto 2009

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Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Los invito a enviarme sus comentarios y preguntas  alsiguiente correo para que puedan ser tratadas en esta sección. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Por qué se usa tanto la palabra “amor” en la Iglesia?

Papá: Querido hijo, que bueno que me lo preguntas, ya que desde hace tiempo que he querido hablar contigo de este tema. Principalmente la palabra amor se utiliza tanto en el la Iglesia Católica por que, junto con la palabra “Dios” es la más importante. Es más, se puede decir que “Dios” y “amor” son lo mismo.

Hijo: ¿Qué quieres decir con eso de que Dios y amor son lo mismo?

Papá: Hijo, la relación que existe entre Dios y el amor es tan importante que el Papa Benedicto XVI quiso dedicar toda una encíclica a profundizar en el tema. En este texto de título  “Deus  Caritas est, el sumo pontífice nos explica por qué se puede decir que Dios es amor. Así, al ser el amor prácticamente un sinónimo de Dios, entonces podemos decir que si entendemos el amor, entendemos en gran medida a Dios. Yo lo veo así, Dios es tan grande que es imposible que su concepción completa pueda ingresar en la mente humana. Sin embargo, el amor es la parte concreta y asequible que si nos es dado conocer de Dios. Dios quiere que le conozcamos por el amor.

Hijo: Pero entonces… ¿Qué exactamente es el amor?

Padre: El amor no es otra cosa que un acto de voluntad en el que se busca el bien y la verdad del ser amado. Es decir, antes que nada es importante entender que el amor es un acto de voluntad, no un sentimiento. A diferencia de lo que se suele creer, decir que amas a alguien no implica sentir algo bonito por ese alguien. Se requiere de una acción concreta y libre de tu parte en beneficio de ese alguien, independientemente de si esta acción viene acompañada de un sentimiento o no. De hecho, esta es el gran error de la gran mayoría de las personas al hablar del amor. Piensan que el amor es un sentimiento y no es así.

Hijo: O sea que amar significa actuar y no solo sentir.

Padre: Exacto. Por ejemplo, yo amo a tu madre porque quiero hacer cosas que le hagan bien a ella y la lleven a la verdad. Independientemente de que un día pueda yo amanecer cansado o enojado (sentimiento) quiero seguir amando a mi esposa al darle un beso cada mañana y al sentarme a escuchar sus problemas en vez de centrarme solo en los míos. La ama cuando la llevo a cenar dejando de lado el partido de futbol que tenía ganas de ver en la TV. Así también, por ejemplo,  se que tu mamá me ama por que estuvo conmigo atendiendo mi salud en el hospital cuando fui operado, y creeme hijo, estar en un hospital no conlleva sentimientos bonitos y placenteros…

Hijo: Que interesante papá, pero ¿que tiene que ver todo esto con Dios?

Padre: Ah,  pues muy sencillo. Dios nos creó para con una misión en la vida, que es la de volver a Él, o lo que es lo mismo, vivir una vida de cara a su persona. Para esto Dios nos dio un mandato muy concreto… “Si quieres de verdad cumplir con tu misión de vida, ama a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.

Hijo: Esa frase me suena muy familiar papá ¿Es famosa verdad?

Padre: Es famosa por que es cierta. Se conoce como la regla de oro. ¿Por qué? Por qué es la formula más clara y directa de alcanzar el cielo y la eternidad. Si todo hombre tiene como misión llegar a Dios, entonces el camino es el amor. No hay más. Lo que en el fondo Dios nos quiere decir es lo siguiente: “Si me amas, ama a tu prójimo. Si amas a tu prójimo, me amas a mi.” Es el circulo perfecto. Pero Dios no sólo quiso decirlo y ya, Él mismo puso el ejemplo de lo que es el amor más grande y verdadero.

Hijo: ¿Muriendo en la cruz verdad?

Papá: ¡Exacto! Dios se hizo hombre y puso el ejemplo. Dejó fuera todo sentimentalismo y placer para morir por nosotros. ¿Cómo sabemos que Jesús murió por amor? Pues porque como te dije al principio, su crucifixión fue un acto voluntariamente aceptado  para el bien y la verdad de la humanidad. Se que dios me ama pues, haciéndose hombre, se humilló por nosotros y, como te podrás imaginar, no conllevó ningún sentimiento bonito.

Hijo: Por eso me dicen en la clase de catecismo que nadie ama tanto como quien da la vida por sus amigos.

Papá: Si. Cuando mueres por alguien, estas renunciando a lo más valioso que tienes en esta tierra: tu propia vida. Y al ser esta la condición última para tu existencia, entonces cuando mueres por alguien, queda completamente claro que ese acto fue el más desinterezado de todos. Nadie puede obtener ningún beneficio terrenal propio de morirse. Al morir por alguien le estás diciendo “No importo yo, importas tú”. Y eso, mi querido hijo, es la clave del amor.

Hijo: Oye papá… ¿Tu amas a mamá verdad?

Papá: Claro…

Hijo: ¿O sea que tu estarías dispuesto a morir por ella?

Papá: Ruego a Dios para que me ayude a decir que si, si es que Él así lo dispone. Pero no solo por tu mamá, sino por ti también.

Hijo: ¡En serio! ¿Serías capaz de dar la vida por mí?

Papá: Hijo mío, sería capaz de hacer lo que Dios disponga con tal de llevarte a ti y a tu mamá al bien y a la verdad.

Hijo: No te preocupes papá. Intentaré llegar sin que tengas que hacer tal sacrificio.

Papá: Lo se, y cuentas con mi apoyo total.

Hijo: Regresemos a casa para decirle a mamá lo mucho que  la amamos. ¿Sale?

Papá: Me parece estupenda la idea. Pero que te parece si también se lo decimos ayudándole a lavar los platos y a tender tu cama.

Hijo: Pero papá… ¡Tenía planeado llegar a jugar mi videojuego nuevo! Pero…. ahora que lo pienso bien, creo que mejor me olvido un poco de lo que yo quiero y que me hace sentir placentero, y mejor hago lo correcto… Aunque me cueste voy a ayudar a mamá en lo que necesite para demostrarle que la amo.

Papá: Y de paso, hijo querido, le estarás demostrando tu amor a Dios.


Firmado, Dios

10 agosto 2009

Atentamente Dios.001-001Que interesante resulta conocer el  título del nuevo libro del Doctor en Filosofía Carlos Goñi: “Firmado, Dios”

Según se puede leer en la reseña, el libro presenta un análisis del antiguo testamento desde una perspectiva original: todos tenemos en nuestros buzones, un correo cuyo remitente proviene directamente del cielo, de parte de Dios.

Esto me recuerda a una reflexión que suelo usar en algunas pláticas y clases.

Según se sabe, existe un manual de instrucciones que debe debe de ser entregado a cada padre y madre de familia que reciben a un nuevo bebe. Efectivamente, aunque usted no lo crea, cuando nacemos, todos los seres humanos venimos con un manual de instrucciones que, aunque la mayoría de las veces no se hace (desconozco la razón), es entregado a nuestros padres en el primer día en que llegamos al mundo. Es el “manual de uso del ser humano”.

Así, con este manual, los papás tendrían una guía que les ayudaría a lograr el mejor funcionamiento de su nueva criatura (Independientemente si esta fue concebida con amor o no).

Afortunadamente cuando se sentó a escribir el manual de uso, el creador y diseñador de este nuevo ser humano no se complicó mucho la existencia y ha querido que su funcionamiento se basara en un único principio muy sencillo. Lamentablemente, la misma sencillez de este principio produce que en un sin fin de ocasiones se le pase de lado y de como resultado un mal funcionamiento del ser humano.

“¿Qué que dice este manual?” Ah, pues muy sencillo.

Aquí la transcripción de la única regla que incluye el manual del funcionamiento del ser humano:

Estimado nuevo padre y madre de familia:

Con respecto al nuevo bebé que ustedes acaban de adquirir…

“Úsese para el bien”

Firmado, Dios.


Una buena frase…

22 abril 2009

“Mucha gente que está en desacuerdo con la enseñanzas de la Iglesia Católica, en realidad está en desacuerdo con lo que cree son las enseñanzas de la Iglesia Católica…”

Arzobispo Fulton Sheen 


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