Miedo

31 mayo 2013

Si algo he aprendido de mi reciente trabajo emocional es una gran lección sobre el miedo.

Solemos creer que “miedo” es sinónimo de “¡Alerta, no avanzar!”, pero en realidad si tuviéramos que ponerle un slogan a esta emoción más bien debería ser “¡Alerta, oportunidad de crecimiento aproximándose!”.

Paralizarnos ante el miedo no es del todo aconsejable, avanzar con precaución pero con firmeza, si.

Prácticamente todos los psicólogos del mundo coinciden que el enfrentamiento y vencimiento del miedo es una de las experiencias más formativas y edificantes de la persona.

Quien vence un miedo, se vence a sí mismo y, por ende, abre nuevos y más amplios horizontes en su futuro. Por eso, sería normal entender que Dios se valga de esta emoción para ponernos pruebas que nos hagan evolucionar y madurar.

El miedo no debe de ser entendido como una emoción mala de la cual haya que huir, no. Más bien recomiendo dejarla fluir con toda su intensidad y poner mucha atención en el objeto fuente que lo provoca. Así, permitiéndonos sentir este miedo y no evadiéndolo, es que podemos tener información valiosa acerca de la barrera que debe ser enfrentada.

Luego, si derribamos este objeto de desconfianza, indudablemente siempre acabaremos ganándole la batalla al miedo.

No existe duda o temor que no se resuelva con el tiempo, la paciencia y  la confianza en que Dios nunca nos dejará.

Y lo mejor de todo…

Una vez que hayamos vencido la fuente de nuestro miedo, este se transformará inmediatamente en fortaleza interior. Virtud que nos permitirá ser mejores y hacer más en le mundo.

Así actúa Dios, extrayendo mucho bien de lo que originalmente se percibía como mal.

¡Que maravillosos son sus caminos!

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Riqueza…

25 septiembre 2011

Hace tiempo encontré una estadística en un periódico que dice lo siguiente..

“Al 62% de los mexicanos nadie les enseñó a utilizar su dinero”

En esta misma encuesta se lee que…

20% aprendieron de su mamá

14% aprendieron de su papá

6% aprendieron de otro familiar

1% aprendieron de algún amigo

1% aprendieron de un maestro

 

¡Que números tan terribles!

¿Cómo puede ser que a los mexicanos se nos deje tan a la deriva en término financieros?

O más bien pregunto…

¿Cómo es posible que los mexicanos no nos ocupemos de temas tan importantes como el dinero?

He llegado a escuchar que la culpa de esta situación la tiene en parte la Iglesia Católica, la cual promueve una idea de no acumulación de bienes, y por ende la provocación de la pobreza en el mundo.

¡Falso! ¡Completamente falso!

Nunca me ha gustado el paradigma que se suele tener de que para se católico se tiene que ser pobre. ¡Nada más equivocado!

Una cosa es que la Iglesia Católica se sienta especialmente cercana a los pobres y otra que la Iglesia Católica promueva el ser pobre. Que los pobres se sientan cobijados por la Iglesia es solo un indicativo de la vocación humanista de esta última. En la Iglesia nadie promueve la pobreza como el único medio de la salvación.

Un sacerdote que hace votos de pobreza los hace por elección propia, por amor, y no por obligación. Nadie en nuestra Iglesia obliga a alguien a no tener dinero.

Por eso es un error pensar que  el catolicismo y la generación de riqueza económica son términos antagónicos.

Basta poner los siguientes ejemplos:

– La Iglesia católica orienta e inspira muchas de las escuelas más prestigiosas de negocios en el mundo.

– La Iglesia católica fomenta la prosperidad económica como objetivo de las naciones. La erradicación de la pobreza es una meta de la Iglesia católica.

– En la encíclica Rerum Novaron, el Papa Leon XIII defendió a finales del siglo XIX el derecho de los empresarios a formar empresas y recibir utilidades de las mismas. (Aquí pueden leer dicho documento)

– La Iglesia católica es una precursora importante de la defensa de la propiedad privada como un derecho natural humano. Fue la Institución religiosa que más se opuso a la ideología represora comunista que abolía todo capital privado.

¡Claro! Lo que sucede es que aunado a esa defensa del talento empresarial siempre vendrá de la mano, con igual fuerza, la defensa a la justicia social (el derecho a generar riqueza viene con una obligación de hacerlo de forma justa y honrada, velando siempre por los intereses de quienes participan en dicha empresa y los de la sociedad que lo permite)

Me intriga que los mexicanos no nos animemos a hablar de dinero con la misma naturalidad que lo hacen otras nacionalidades.

Me intriga de igual manera que no nos atrevamos a aprender cómo se genera la riqueza en el mundo por temor a perder valores y principios.

(¡No! No todo el que es rico es malo, como tampoco todo el que es pobre es bueno.)

Yo mismo he estudiado cursos empresariales y de negocios para atender esta vocación en mi. Soy emprendedor y siempre estoy tratando de buscar nuevas formas de crear riqueza tanto económica como social (de hecho, esta es la clave… crear riqueza económica para crear de la mano riqueza social).

Productos de dicha preocupación es que desarrollé la conferencia Riquezaen donde me permito exponer fundamentos básicos de creación de valor económico y social en el mundo. A los que participan de esta charla y quienes acuden a mis asesorías personales les hablo de temas económicos, de planeación financiera, de principios empresariales, de innovación y creatividad en los negocios. Claro… desde luego que también les hablo de responsabilidad social, de desarrollo de talento, de desarrollo humano.

Amigos católicos del mundo…

les invito a no dejarse llevar por ideas erróneas de lo que supuestamente significa ser católico.

Y es más, les invito a que emprendan la búsqueda de la generación de valor en el mundo. Emprendan nuevas ideas, nuevos negocios.

Quien genera riqueza con justicia, genera fuentes de empleo, quien genera fuentes de empleo ofrece dignidad y prosperidad… y quien ofrece dignidad y prosperidad… ese… ¡es un católico en toda la extensión de la palabra!


La palabra más importante del universo

4 agosto 2010

He encontrado una palabra que es, a mi parece, la más importante del diccionario.

Es sencillamente la palabra que más deberíamos usar los seres humanos todos los días, ya que al hacerlo las puertas se nos abren de par en par.

Esta palabra tiene una magia especial ya que es capaz de ablandar las piedras más duras en el corazón de cualquier hombre.

En dósis adecuadas (usada lo suficiente) tiene el poder de llevarte con las personas adecuadas, en los lugares adecuados y en los momentos adecuados  para lograr todos tus sueños. Por el contrario, mal empleada (no lo suficiente) será la causante segura de tu fracaso.

Quien la utiliza se gana amigos, quien la olvida se gana enemigos.

Es la palabra que más le agrada escuchar a Dios pues le hace referencia a tu relación con Él como el ser que más te ama.

Puedo garantizar, por experiencia personal, que esta palabra es tan importante y tan efectiva que me ha dado la oportunidad de colaborar en los mejores proyectos y en las mejores instituciones por el simple hecho de usarla siempre que puedo. A la gente le encanta escucharla y a mi me fascina decirla.

Es, por estas razones y otra muchas tantas que no terminaría nunca de escribir en un blog, la palabra más importante del universo…

Así que no lo olviden, este es el tesoro más  valioso de la humanidad. Si quieres lograr todos tus sueños en este mundo y de paso ayudar a todos los seres humanos a conseguir sus más grandes ideales también, nunca, pero nunca olvides decir la palabra más importante de todo el universo:

“¡Gracias!”


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