Travesuras espirituales…

16 enero 2013

Acabo de caer en cuenta que soy un travieso espiritual.

Con esto quiero decir que soy alguien que suele pasarse por encima de las normas para poder ejercer muchas de mis acciones espirituales.

Por ejemplo, hoy me tomé la libertad de llegar 30 minutos tarde a mi oficina pues opté por acudir a misa antes de venir a laborar. También acepto que en ocasiones me escapo de la misma para visitar a Jesús en alguna Iglesia cercana para luego regresar y continuar con mis actividades.

Reconozco que en múltiples ocasiones he dejado de revisar correos o preparar algún informe por leer la Biblia o algún pasaje del evangelio. Es más, también acepto que muchas de las publicaciones de Diario de un Católico han sido escritas en horarios en los que supuestamente me había propuesto trabajar en algún asunto más “profesionalmente correcto”.

Si bien estoy consciente que jamás debo de renunciar a la productividad laboral, me paree que esas pequeñas travesuras espirituales le dan mucho sentido a mis días y a lo que hago.

Se que estas travesuras podrán hacerme ver como disperso y poco profesional, pero estoy seguro que cuando llegue el día del juicio final lo que hoy parecen “travesuras espirituales” en ese momento serán vistos como momentos relevantes y tendrán más peso para mi alma que cualquier otra actividad.

Si, soy un incorregible, lo se, más lejos de tratar de cambiar esta actitud lo que pasa por mi mente en estos momentos es… ¡planear la siguiente travesura!


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