¡Viva Juan Pablo II!

1 abril 2011

No me cansaré de hablar y de admirar a quien por mucho ha sido, junto con la Madre Teresa de Calcuta, una de las figuras más emblemática de la santidad católica en los últimos años.

El día de mañana en el estadio Azteca (uno de los foros deportivos más importantes del Latino Amércia) cerca de 80,000 personas se reunirán para llevar a cabo un homenaje a la memoria de este gran Papa (Juan Pablo “El grande”, como le llamó Benedicto XVI)

Nosotros en México siempre quisimos a Juan Pablo II como uno más de los nuestros. E incluso él llegó a decir que cada vez que venía de visita apostólica se sentía tan mexicano como polaco (Visitó cinco veces nuestro país)

Ya lo he comentado en anteriores publicaciones pero no está de más repetir que personalmente tanto Juan Pablo II como la Madre Teresa de Calcuta significan una gran motivación en mi perseverancia espiritual. Cada vez que tengo dudas o que siento que decaigo en mi fortaleza, las imágenes de estos dos santos que conocí en vida me recuperan el ánimo espiritual.

Así que mañana los mexicanos celebraremos que hace no muchos años existió un enorme Santo que nació en Polonia y que por el amor a la Virgen de Guadalupe… ¡se volvió mexicano!


Sobre el amor…

30 octubre 2010

Estaba leyendo un libro de frases célebres y me encontré con una que especialmente llamó mi atención…

“Ama a los demás por lo que son, no por lo que quisieras que fueran”

Estas palabras tienen mucho poder en cuanto a que hacen referencia a lo que es el amor verdadero.

Si tu medida del amor eres tú mismo, corres el riesgo de querer que todo ser humano, para merecer tu amor, se tengan que adaptar a cómo tu quieres que sean.

“Para que te ame debes de ser lo que yo quiero que seas”

Esto por todos lados es incorrecto.

Nada más en contra del amor que la imposición.

El amor, por el contrario, es el término más sublime de la aceptación del otro tal y como él es.

“Te amo… seas como seas”

Esto definitivamente es más fácil de decir que de hacer. Pero los grandes santos nos dieron muestras de que esto es más que posible.

Quiero que piensen por ejemplo en Santa Teresa de Calcuta. De todos es conocida su gran labor altruista en todo el mundo, pero lo que no reflexionamos muy a menudo es que esta santa no destinaba su amor y cariño únicamente a las personas que se ajustaban a su modelo particular de ver la vida. Aunque ella era ferviente amante de Jesucristo y de su Iglesia, nunca pidió que las personas que recibían su ayuda humanitaria también lo fueran.

Es más… basta este dato  para decirlo todo.

Si bien la tradición cristiana propone una manera particular de enterrar a los muertos, cuando una persona moría en alguna de sus casas de asistencia alrededor del mundo, la madre Teresa le daba sepultura no según su propia concepción católica de la vida, sino respetando las creencias particulares que la persona que había fallecido tuvo durante en su vida. Hacía que se les enterrara bao los ritos de su propia religión. ¡Esto es amor!

Nunca una imposición ideológica será muestra de amor. ¡¡¡¡N U N C A!!!!

Nunca decirle a una persona: “Debes de ser como yo quiero que seas” será muestra de amor.

El amor nos invita a reconocer el valor de una persona por el simple hecho de serlo, no por lo que hace o deja de hacer. Y más aún, aunque lo que hagan vaya en contra de lo que yo haría en una misma situación.

Dicho lo anterior te pregunto…

¿Eres capaz de amar a un asesino? ¿Amas a la persona que te traicionó? ¿Puedes ver el valor de una persona que se droga? ¿Te permites amar a la amistad incómoda de tu hijo? ¿Ese colaborador tuyo que tanto te desespera… recibe tu rechazo o tu cariño? ¿Cual es tu actitud ante los que no creen en lo que tu crees?

Y por último pregúntate…

¿Podrías amar a quienes te van a dar muerte en la cruz?


Dudar…

26 octubre 2009

¿Es válido dudar de Dios? ¿Es natural creer que Dios puede no existir? ¿Qué fuerza tiene una duda en la construcción de nuestra fe?

A estas cuestiones apela la película “La duda”, película dirigida por John Patrick Shanley y que cuenta con una soberbia y magistral actuación de la actriz Meryl Streep (para mi la mejor actriz del planeta) y el actor Philip Seymor Hofman (en camino de convertirse en uno de los mejores actores del planeta).

A mi me gustó mucho la película aunque reconozco su carácter controvertido y retador (Lo que hace que me guste más).

No quisiera centrar este post en relatar la trama de la película, pero bastará con conocer que esta gira en torno a la duda que la directora de un colegio de niños tiene sobre una “probable” actuación inmoral del capellán del instituto, misma que él niega y justifica.

Dudar es de hombres, es natural del ser humano. Dudar de lo que creemos es parte importante de nuestro proceso de entendimiento.

Por ejemplo, hoy se sabe que la beata Teresa de Calcuta (próxima Santa) dudó de su fe en diferentes momentos de su vida. Sin embargo esto nunca fue motivo para detenerse y seguir levantando al desvalido y al hambriento.

Yo he dudado, no hay nada malo con aceptarlo. Pero extrañamente, en cada duda me viene un peldaño más hacia la fe. No puedo explicarlo cabalmente, pero en los momentos en que me he visto abordado por alguna duda, esta también ha venido acompañada por una certeza. Es como si  Dios permitiera por un instante que experimentemos la sensación de un mundo sin Él, pero en este mismo ejercicio, también nos revelara las puertas de la desesperanza de no tenerlo.

Dudar es normal, más no dudarlo todo y al igual que en el caso de Teresa de Calcuta… podemos dudar pero jamás parar.


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