Las humanidades

5 noviembre 2014

¿Recuerdan cuando estábamos en la escuela que se nos insistía de sobre manera en que nos abocáramos al estudio de las humanidades?

Nuestras clases en dichas materias seguro estaban llenas de datos históricos, casos de ética, lenguas antiguas y un montón de pinturas y textos clásicos.

Hoy, varios años después de que egresamos de la escuela, volteamos a recordar dichas asignaturas y parece estas tuvieron un papel simplemente anecdótico en nuestro haber académico. Si, seguro ya no recordamos las fechas del examen de historia, ni las definición del término axiología de la clase de valores (Si a mi me aplicaran un examen en estas fechas seguro no podría recordar ni tres datos seguidos).

Sin embargo, no podemos pensar que eso fue todo con las humanidades ¿Que acaso el haber estudiado ciencias humanas no tuvo una aplicación práctica en nuestras vidas? ¿Todo fueron bonitas teorías?

Y aquí es donde entro yo…

Llevo años dedicado al estudio de las ciencias humanas y su aplicación a la vida profesional.

Como consultor de personas y directores de empresas, puedo asegurar que, de entre todas las disciplinas que pude haber estudiado en mi vida (un MBA incluido) las artes humanísticas son las que más relación tienen con los resultados buenos o malos que sucede en toda organización (comercial o no).

Sabemos que…

Las metas son logradas por personasLos planes son ejecutados por personas

Se diseñan productos y servicios por y para personas

Los directores son personas

En una oficina se trabaja con personas

La habilidad directiva por excelencia es el gobierno de personas

En una empresa… ¡todo es personas!

 Así, cuando en la escuela nos hicieron hincapié en que estudiáramos y nos formáramos en humanidades, no se trataba de hacernos saber más de historia, arte o filosofía, sino de aprender a leer y entender a quien nos habría de acompañar en nuestro trabajo y hogar por el resto de nuestras vidas: otros seres humanos.

Nada puede ser más práctico y aplicativo que el estudio del hombre y su hacer en el mundo.

Les invito a que desempolven sus cuadernos de secundaria y preparatoria y les vuelvan a echar un ojo a la luz de lo que les acabo de decir. Se darán cuenta que son un compendio rico en contenido para ser usado en favor de quien quiere saber más sobre el elemento más relevante de cualquier ámbito: el factor humano.


La libertad es perfecta

2 febrero 2013

De entre todas las creaciones de Dios, la idea de la libertad humana es impecablemente perfecta.

Es más, es tan exacta y buena que ni su mismo Creador, Dios, se permite trastocarla.

Muchos son los que se cuestionan por qué Dios no impide el mal en el mundo, siendo que al ser Él todopoderoso no tendría problema alguno en intervenir a cada instante que un hombre estuviera por cometer un acto ilícito.

El asunto es que Dios si tiene un problema con esto.

Por sobre todos los valores que Él mismo ha creado, el de la libertad humana es el que más se ha jurado no tocar, ni cambiar ni mucho menos abolir.

Pero… ¿Por qué?

Sucede que Dios sabe que la libertad es la condición humana indispensable para que el amor florezca. Sin libertad no hay voluntad y sin voluntad es imposible el amor, ya que este se define justamente así, como un acto de voluntad.

El amor obligado no lo es en realidad.

Por lo mismo, el amor requiere de la libertad y, dado que Dios es amor, Dios mismo está anclado a la libertad.

Así que Dios sabe que aunque esta condición en múltiples ocasiones le juega en contra cuando el ser humano le da la espalda por propia voluntad, lo prefiere así antes que de otra manera, pues es en esta misma libertad de actuar como le plazca que el hombre puede decidir igualmente amar a plenitud.

Si, definitivamente es tentador pensar en exigirle a Dios que debería de intervenir para evitar el mal cada vez que este se presente, pero al igual que un padre desea la independencia y la libertad de su hijo para que este llegue por su propia cuenta al bien y la verdad, así también Dios respeta la voluntad que cada creatura tenga para él y su prójimo.

En serio, que el hombre sea libre (de insultar o amar a Dios) es perfecto, aunque sea difícil de comprender.


Ser hombre…

11 septiembre 2012

Tratando de buscar si en Internet existía algún blog, portal o recurso que estuviera cien por ciento dedicado a promover la formación de nosotros los hombres (género masculino), me encuentro con la desagradable sorpresa que prácticamente no hay nada que valga la pena.

Prácticamente todo lo que se encuentra sobre hombres en la red nos refiere a temas sensuales y carnales, pero casi nada que hable de virtudes y formación masculina.

Uno puede navegar por cientos de portales y blogs dedicados a las mujeres y sus innumerables etapas de vida (empresarias, mamás, compradoras, amigas, etc), más casi nada hay destinado a consejar de manera directa a quienes conformamos la otra mitad de la población.

Por tal motivo, he decidido dedicar algunas publicaciones en este blog a tal asunto. El objetivo será hablarle sin tapujos a nosotros, los padres, empresarios, amigos, socios y, sobre todo, “hombres” del mundo.

Al mismo tiempo, seguramente las mujeres que me lean podrán encontrar de mucho beneficio acercarse a la tan singular perspectiva masculina.

Así, espero poder aportar algo en la formación de quienes tenemos la gran responsabilidad de sostener con justicia, fuerza y templanza el amor humano en este planeta.


¿Para qué sirve…?

16 septiembre 2011

¿Para qué sirve una silla? Para sentarse…

¿Para qué sirve un coche? Para transportarse…

¿Para qué sirve una casa? Para brindar resguardo…

¿Para qué sirve una pluma? Para escribir…

¿Para qué sirve el ser humano? para… para…mmm. No lo se.

 

No encontrar respuesta fácil a esta última interrogante tiene una razón de fondo.

“De todo lo creado en este mundo por Dios, el ser humano es el único ser que no fue creado como medio para algo más, sino como fin en sí mismo”

Este principio es la raíz de la dignidad humana.

El ser humano tiene valor simplemente por que “es” y nada más. Su valía no está en relación con algo o alguien más. El hombre vale por simplemente ser y no por hacer.

Por eso conceptos como la esclavitud, la trata de personas o la experimentación genética son cuestionables éticamente. Pues utilizan al ser humano como un medio para conseguir otro fin… usualmente económico.

Jamás se justificará una acción que, valiéndose de una persona, se lleve a cabo en harás de conseguir otro bien.

Pero entonces… ¿El empresario que utiliza el trabajo de otras personas para conseguir los fines que persigue su empresa es amoral?

Si el empresario o director solo utiliza a dichas personas como un medio par conseguir un fin económico, dejando de lado su responsabilidad por formarlas y velar por su dignidad, si estará faltando a la ética.

Pero si, por el contrario, sabe que el trabajo perfecciona y engrandece al hombre mismo que lo ejerce y como tal fomenta la mejora de la persona a través de su empresa, entonces nada habrá hecho de mal, al contrario estará actuando bien al ofrecer más y más empleo.

La doctrina social cristiana tiene como fundamento esta lógica tan elemental.

Todo lo que el ser humano construya deberá de considerar al hombre como fin último y no como medio.

Por eso encontrar una respuesta al.. ¿Para que sirve el ser humano? probablemente solo se pueda responder de la siguiente manera:

El ser humano sirve para ser… más humano.


La persona

23 junio 2010

¿Que sucede cuando presencias una injusticia?

¿Alguna vez has sido testigo o causa de la afectación de un tercero por culpa de alguien más?

Yo si. De hecho en estos momentos, en mi trabajo estoy teniendo que lidiar con un problema así.  Una decisión mal tomada por parte de la dirección de la empresa dio como resultado en la afectación familiar de uno de nuestros colaboradores.

¿Que hacer? ¿Cómo ayudar?

Un católico debe de tener en mente siempre la siguiente premisa… “El amor al prójimo”.

Como parte de la organización, me siento afectado por este caso y deseo ayudar. Tal vez no pueda resolver mucho ni evitar el daño, pero por lo menos deberé de mostrarle a esta persona que me interesa que salga bien.

Yo siempre sostendré la siguiente premisa: “mejores personas hacen mejores empresas” y si no nos preocupamos por la primera jamás lograremos la segunda.

En el mundo y en la sociedad no hay nada más natural que el ser humano, lo demás… puede sobrar.


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