Ser católico…

26 enero 2013

La primer entrada que publiqué en este blog en e 2009 llevaba como título el mismo que precede la publicación de hoy: “Ser Católico”.

Y es que en este año que estoy iniciando me ha surgido mucho la inquietud de meditar y reflexionar sobre mi llamado a pertenecer a la Iglesia.

A veces me pregunto ¿qué sería de mi si jamás nadie me hubiera hablado de Cristo, de la historia de la salvación y de la Iglesia que administra y vela por la santidad de los que hemos creído en la buena nueva?

¿Qué hubiera pasado si mis papás hubieran vivido en otro país? ¿Que hubiera sido de mi fe si yo no hubiera conocido a Dios en esta época?

En fin, no llegaré a ningún lado por andar cavilando en lo que pudo ser. Sin embargo una idea me resulta muy positiva de esta reflexión.

Si yo, por azares del destino, no hubiera tenido la oportunidad de encontrarme con la iglesia católica, estoy seguro que la Iglesia, valiéndose de todo su poder de evangelización y apostolado, me hubiera encontrado a mi.

Por eso es importante que los católicos asumamos el indelegable rol de apóstoles de Jesús, pues existen millones de personas en el mundo que, habiendo nacido o crecido lejos de un ambiente cristiano, no han recibido aún la noticia de Jesús en sus vidas.

Ser católico es ser mensajero y jamás podremos descansar hasta que Cristo llegue a todos los rincones de la tierra.


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