¡Resucitó!

8 abril 2012

Lo que los católicos celebramos el día de hoy es el pilar de nuestra fe.

Jesús pudo haber sido un gran profeta (como de hecho le consideran muchas religiones), pudo haber sido simplemente un gran hombre de gran virtud, pudo haber sido un mensajero más con un don de palabra deslumbrante. Es más, La historia de Jesús, pudo haber sido simplemente eso, una bonita historia.

Pero… ¡Resucitó! Y eso lo redefine todo.

Que Jesús haya regresado de la muerte es la “cereza del pastel” de la gran historia de la salvación. La resurrección lo confirma todo…

¡Si, efectivamente, Jesús era y es Dios!

Solo Dios puede romper la regla mortal que Él mismo definió en la creación del hombre.

Nadie, sino el mismo Creador de la vida puede regir sobre ella, dominarla… salvarla.

Por eso los Católicos hoy celebramos lo que antes llorábamos. Nuestro Maestro había muerto y hoy, unos días después, ha vuelto.

Repito… eso lo confirma todo.

Se confirma su divinidad…
Se confirma su mensaje…
Se confirma el sermón de la montaña…
Se confirman sus milagros…
Se confirma su muerte como medio de salvación…
Se confirman sus seguidores y apóstoles…

“Si Jesús no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe…” nos dice San Pablo en su carta a los Corintios )” (Cor, 15,14)

Por eso… hoy las campanas de nuestras Iglesias repican al doble y triple de lo habitual, por eso hoy suenan los cañones de los fuegos artificiales en cientos de parroquias y por eso los Católicos estamos de fiesta.

¿Pueden creerlo?

Jesús resucitó y eso…

¡Lo cambia absolutamente todo!

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Viernes Santo

6 abril 2012

El día de hoy una simple reflexión:

“Ama hasta que duela… Ama hasta la muerte… ”

pues nadie ama más que aquel que da la vida por sus amigos… (Jn, 15, 9)

Hoy es un excelente día para aprender a amar…. Alguien está por poner el ejemplo.


Semana Santa

1 abril 2012

Ha llegado ya la semana más importante del año para los católicos.

En lo personal, siempre en esta semana procuro acercarme especialmente al sacramento de la confesión… ¡Vaya que lo necesito¡ Ser católico no implica ser perfecto, más si ser perseverante.

Debo reconocer que mi vida espiritual suele estar llena de rachas. Existen momentos en que mi actividad espiritual está corriendo a cientos de kilómetros por hora y también hay ocasiones en que mi alma pareciera estar atorada en un fango denso y profundo.

Pero, es justo en está última situación, que el riquísimo sacramento de la reconciliación me saca una y otra vez del atasco espiritual.

Es como si cada vez que acudiera al confesionario mi ser literalmente cargara nueva gasolina. Sentir que en verdad Cristo no se atora en mi pasado sino que me valora por mi futuro es una motivación maravillosa.

Por eso, en la Semana Santa reflexiono especialmente en mis errores (graves y no tan graves) y se los presento a Cristo. Él los toma y los traslada a su cruz en donde habrá de llevar no solo mis faltas sino las de toda la humanidad.

Esta idea, la de un Jesucristo no juzgador sino redentor, es probablemente la que más me conmueve en esta temporada. A Él no le importa que tanto peso le pongan mis faltas a la Cruz que está a punto de cargar. Al contrario, pareciera que me pide que no deje nada en mi interior.

“¡Dámelos todos! Yo me encargo…” es lo que me dice.

Si la humanidad en verdad supiera lo que Dios hizo por nosotros en su crucifixión, creo que de manera inmediata nos volcaríamos a los pies del Salvador y le diríamos:

“¡Gracias mi Señor! En verdad… ¡Gracias!”


¡¡¡Resucitó!!!!

4 abril 2010

¡¡¡¡El Maestro ha resucitado!!!!

Le han visto fuera de su tumba. Su cuerpo ya no está. ¿cCómo ha podido ser? ¿Lo han robado? ¡No, resucitó!

Todo tiene sentido ahora, sus enseñanzas, cada una de sus palabras, sus mensajes, sus gestos, todo cobra su verdadero valor.

Que Jesús, Dios hecho hombre a quién todos vimos morir en la cruz, haya resucitado es la parte central de nuestra fe católica. Es justo lo que necesitábamos para terminar de confirmar lo que ya Él mismo nos venía anunciando  y todos suponíamos como cierto: ¡Que Él es Dios!

Todo es verdad, todo lo que nos predicó en cada día que estuvo con nosotros es completamente cierto. El padre le envió para salvarnos. ¡No lo podemos creer! Ojalá y nos permitiera introducir nuestros dedos en sus llagas para seguir creyendo.

¡Nuestro corazón se llena de gozo! ¡Quema con un fuego ardiente y nuevo!

Ahora ya no hay duda… debemos morir por Él, por su mensaje y por su persona. Ahora es diferente, Él nos puso la muestra de lo que debemos hacer: Amar hasta la muerte.

Gracias Señor, Dios Padre, por habernos elegido para predicar tu palabra. Prometemos de ahora en adelante no dar ni un paso atrás.

¡Todo por ti hasta nuestra propia muerte en cruz!


Sábado Santo

3 abril 2010

Hoy… silencio. Nada más.

El Maestro ha muerto y nuestro corazón se siente solo.

¡Te extraño amigo! ¡Te extraño mi Maestro! El mundo sin ti no tiene sentido. Nada vale, todo es frágil.

Guardaré silencio para hablarte en mi interior.


Viernes Santo

2 abril 2010

Hoy, viernes santo, los católicos acompañamos a Cristo en la vía de su calvario.

El acto de amor más grande de la historia está a punto de ser consumado. No hay marcha atrás, la profecía tiene que ser cumplida si queremos que las puertas del cielo se abran nuevamente.

¿Tuvo que morir Cristo en la cruz?

Ciertamente no… pudo haber decido no morir y continuar con su predicación. Pudo haber optado por escapar de la muerte y salvar su vida, pero ¿que sentido tiene la palabra sin el actuar? El Maestro no lo es sólo porque lo que habla sino por lo que hace, pone el ejemplo y ama a sus discípulos.

Cristo aceptó morir en la cruz por que sabía que, haciéndolo, estaría sellando de manera definitiva el mensaje del amor. El líder se tiene que apartar, se tiene que ir, tiene que morir para que su verdadero legado sea implantado. Mientras vive sólo es una posibilidad, pero cuando muere se vuelve toda una realidad.

La muerte es la gran confirmadora de la historia. Si mueres por lo que predicas, tu mensaje quedará sellado para siempre. Por eso Cristo quiso la muerte en Cruz, para que no nos quedara duda de la verdad de sus palabras.

Créanme… como formador que soy, lo más fácil es hablar de lo que se debe hacer, pero lo más difícil es comprometerse a muerte con lo que uno enseña. Yo puedo predicar el perdón, pero si no perdono nada logro, puedo hablar del amor, pero ni no amo, poco consigo.

Si Jesús no hubiera muerto en la cruz, la enseñanza no hubiera sido tan contundente. La muerte del Maestro es necesaria si se quiere que el alumno en verdad le siga de corazón.


Jueves Santo

1 abril 2010

Hoy es jueves santo y los católicos conmemoramos que en este día, tres días antes de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, Él mismo instituyó en la última cena el sacramento de la Eucaristía y el sacerdocio.

Qué mejor que unas cuantas imágenes que nos ayuden a vivir más de cerca lo que hoy recordamos:


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