¿Lo dice la Biblia?

2 agosto 2012

Es muy común escuchar comentarios del tipo “En ninguna parte de la Biblia dice que eso está mal…” para tratar de justificar que ciertos comportamientos pueden ser aceptados como correctos.

Quisiera profundizar un poco al respecto.

Empecemos por decir que la Biblia no debe ser entendida como un “manual de comportamiento”. Los textos que ahí aparecen, y que los creyentes afirmamos que fueron escritos por  distintos hombres inspirados por Dios a través del Espíritu Santo, no tienen como objetivo declarar o estipular reglas morales, sino más bien ejemplificarlas.

Esto es, que la Biblia no es un libro de reglas buenas, sino de ejemplos buenos.

Lo que encontramos en las sagradas escrituras son cientos y cientos de ejemplos de lo que miles de hombres a lo largo de muchos años de historia de la humanidad, han realizado para amar a Dios amando al prójimo haciendo el bien y evitando el mal. Por lo mismo, los católicos leemos la Biblia para inspirarnos a través de los hechos de vida de los personajes que  ahí se describen.

Los hombres sabemos lo que es moralmente bueno, no por que lo hayamos aprendido de la Biblia, sino por que Dios nos lo ha infundido en nuestra propia naturaleza humana. Esto quiere decir, que nuestra percepción del bien y del mal viene dictada en nuestra naturaleza humana y se descubre a través de nuestra consciencia.

Así, decimos que la Biblia tan solo ejemplifica, a través  del relato de sus personajes, lo que el hombre ya percibía por sí mismo, a través de su propia consciencia humana.

Entonces, la afimación correcta debería ser así:

“Algo es moralmente bueno o malo, no por que la Biblia lo dice sino, más bien, la Biblia lo dice por que en sí mismo es moralmente bueno o malo…”

De igual forma nos podríamos preguntar:

“Si la Biblia jamás hubiera existido… ¿entonces no existirían normas de conducta éticas?”

La respuesta es bastante obvia. Desde luego que si existirían. Y la manera de saberlo radica en saber que no todos los seres humanos han leído la Biblia (es más antes de ser compilada esta no existía como tal), más todos los seres humanos tienen la noción del bien y del mal a pesar de esto.

Por esta razón, temas modernos que empiezan a requerir un análisis ético como “la genética”, “la inseminación artificial”, “el desarrollo económico”, “los medios de comunicación”,”las redes sociales” entre otros que seguramente estarán por surgir, no pueden ser juzgados bajo la óptica estricta de “lo que diga la Biblia” (Jamás encontraremos ejemplos éticos específicos en este libro sagrado sobre Twitter o sobre investigación genética). 

Más bien el criterio debe ser (y seguirá siendo por los siglos de los siglos):

“Qué es lo que nos dice nuestra Consciencia…”

El bien y el mal lo son en sí mismos, no por que lo diga alguien o un libro.

Los católicos nos acercaos a la Biblia y principalmente a los evangelios, por que estos nos inspiran a actuar como lo hicieron los grandes hombres santos de la humanidad que, por cierto, jamás tuvieron un libro o manual como punto de referencia…

Anuncios

Jesús, Business Coach (lección 2)

3 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

¿Qué tienen en común los emprendedores exitosos y los santos de nuestra Iglesia?

Solemos prestar mucha atención a las biografías de los hombres que han logrado influir de manera significativa en su ámbito de trabajo.

Las librerías están llenas de textos que resumen las supuestas claves del éxito de estos hombres, principalmente de quienes han triunfado en el mundo empresarial.

Yo, habiendo estudiado la vida y obra de ambos tipos de seres, empresarios y santos, me declaro no poseedor ni conocedor de ninguna clave secreta que asegure poder imitar los logros de estos hombres y mujeres. Todos muestran personalidades muy diferentes y divergentes entre sí. Los hay carismáticos, introvertidos, idealistas, pragmáticos, duros, flexibles, prácticos, creativos, dudosos, firmes, jóvenes, experimentados, en fin… pareciera que el éxito no reconoce género ni personalidad.

Sin embargo, si me atrevo a decir que en ambos perfiles, el del empresario y el del Santo, he descubierto una motivación común.

Es decir, tanto en emprendedores de éxito como en Santos de la Iglesia Católica, pude identificar un elemento prácticamente idéntico que tal vez podría darnos luz sobre lo que originó su actuar determinado.

Aquí mi dezcubrimiento:

En ambos casos, existe una idea de la que están loca y obsesivamente enamorados.

Y cuando digo “enamorados” quiero decir que están hipnotizados por dicha idea al nivel de estar dispuestos a llegar a las últimas consecuencias con tal de perseguirla, ejecutarlas, predicarla.

En los empresarios más exitosos del planeta es fácil identificar este hecho.

Steve Jobs, el llamado “emprendedor del siglo XX“, siempre se mostró obsesionado con la idea de revolucionar al mundo a través del diseño de productos excepcionales. El resultado de dicho enamoramiento de Steve por esa idea, produjo lo que hoy es la compañía más valiosa en el mundo (Apple).

¿Que idea movió a los emprendedores que dieron origen a Google, Sergei Bryn y Larry Page? Ellos han mencionado que les fascinó la posibilidad de hacer universal el conocimiento humano. Hoy, dicha pasión llevada al mercado vale doscientos mil millones de dólares.

Una idea, una simple idea, es la que mueve al emprendedor a romper contra la inercia de la comodidad y el comfort.

Muchos emprendedores incluso dejan puestos altos en empresas multinacionales con el propósito de seguir dicha idea de la que se han enamorado. De hecho, la propia idea de emprender es, incluso, poderosa en sí misma.

¿Y los santos de la Iglesia Católica?

Siguiendo este mismo hilo conductor, resulta fácil ahora ligarlo con el estudio de la vida y obra de cada uno de los santos de nuestra religión.

A los Santos, al igual que a los empresarios de éxito, también los motiva una idea encontrada.

Todos los héroes del catolicismo lo han sido por que se enamoraron de la idea más fundamental de esta religión: “Jesús, Dios hecho hombre, nos amó hasta la muerte”

Tanto se ha clavado esta idea en los corazones de miles de hombres conocedores de Cristo, que también han estado dispuestos a salir de sus áreas de comfort y volcarse a llevar al límite en carne propia el compromiso con esta verdad.

Así, la idea de que Dios murió por nosotros ha sido tan cautivante y provocadora, que ha llevado a cientos de personas a morir igualmente por Dios y por el prójimo.

San Pedro y San Pablo… dos de los más grandes referentes del catolicismo, son una muestra clara de esta idea que expongo.

Ambos fueron “hipnotizados” por el mensaje de Jesús. El primero siendo enamorado por el “amor encarnado” en persona, y el segundo siendo “exigido e impactado” por la verdad del mensaje recibido después de la muerte del Maestro.

Solo se puede entender la transformación de un pescador rural e ignorante (Pedro) y un militar perseguidor de cristianos (Pablo) en apóstoles férreos y comprometidos, aceptando la premisa de que una idea se les clavó en el corazón en algún momento dado de su vida. Una idea que fue tan fuerte e impactante que bien valía la pena morir por ella… Y así lo hicieron.

Así, dado que resulta demasiado atrevido y osado decir que existen ciertas claves para asegurar el éxito, yo prefiero mejor decir que, si se ha caído perdidamente enamorado de una idea… de una sola idea, sea esta empresarial o trascendental, los medios para comprometerse con dicha idea acabarán surgiendo por sí solos.

Quien ha encontrado un “para qué“, acabará encontrando sin lugar a dudas los “cómos“.

Así, resumiendo, el éxito no es el resultado de técnicas y secretos que se puedan estudiar en libros y seminarios de liderazgo. No.

De lo que se trata más bien es dejarse seducir por una verdad, una verdad que solo llega a quienes están dispuestos a encontrarla.

En el fondo, la idea más seductora de todas, es la posibilidad de conocer y predicar la verdad.

Un empresario se enamora de una hipótesis comercial, misma que lleva a corroborar al mercado. Si dicha hipótesis se confirma… ¡Bingo! Habrá surgido una verdad llamada negocio.

Por su parte, un Católico, se enamora de una hipótesis de amor, misma que sale a corroborar al mundo. Al ver que dicha hipótesis ¡Siempre se cumple en Dios!, entonces… ¡Bingo! Habrá surgido un posible Santo.

Así, concluyo con la siguiente reflexión:

El éxito es directamente proporcional al esfuerzo y el esfuerzo es directamente proporcional al amor…”

Pues, sin lugar a dudas…

Quien ama… Logra.


La salud

6 octubre 2010

En estos momentos tengo noticias de que un amigo en Cristo se encuentra delicado de salud, por lo que me encantaría, amigos lectores, que me ayudaran a rezar un Padre Nuestro y un Ave María por la causa de esta persona y por la de todos aquellos que, estando en la misa situación de enfermedad, tienen la oportunidad de testimoniar a Cristo en carne propia.

Ánimo Eduardo!)

Quienes contamos con  un estado de cierto bienestar físico (salud), pocas veces reparamos en darnos cuenta cuan valioso es esta situación. Solemos esperar hasta que nos llega un aviso del cuerpo, que hacemos una pausa para pensar en la fragilidad de nuestro ser.

Pero encuentro algo interesantemente irónico en esta fragilidad humana.

Si bien nuestro cuerpo se presenta como un elemento endeble y expuesto a los embates del exterior y del tiempo, recordemos que el ser humano no es solamente cuerpo, sino también posee un alma y esta, al contrario del cuerpo que con el pasar de los años sucumbe ante sí, esta crece y se fortalece con el transcurso de la vida.

Mientras que nuestro cuerpo inevitablemente se deteriora con los años, nuestra alma se enriquece.

Pero lo más interesante de todo es justamente como en muchas ocasiones, la dolencia del cuerpo es la que magnifica el alma.

Me explico…

¿Cuantas veces no hemos sido testigos de  personas que tras haber pasado una enfermedad difícil se vuelven en testimonio de fe por la manera en que precisamente enfrentan esa dolencia?

En lo personal, he conocido a muchas personas que  en la enfermedad, fueron capaces de ser un testimonio de Dios y de amor.

Incluso podemos encontrar en la vida de muchos santos que la enfermedad de su cuerpo no hizo otra cosa que curar su alma.

Tenemos por ejemplo el caso de San Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los Jesuitas, quien a temprana edad sufrió un ataque infeccioso en una pierna que le provocó tener que cargar con un dolor en la misma por el resto de su vida, aún así llegó a ser santo.O quien puede olvidar a Juan Pablo II quien tras el atentado de muerte que sufrió en 1981, vio notablemente disminuida su capacidad física, pero increíblemente aumentada su fortaleza espiritual.

Nadie está exento de la falta de salud, en menor o mayor medida todos somos débiles corporalmente hablando, pero no así nuestra alma, la cual es la parte del “ser” encargada de sobrellevar justamente las fallas de lo físico.

Hoy yo rezo por dos cosas…

En primer lugar, por los que están enfermos. Para que Dios les ayude a encontrarle a través de su dolencia, y que por esto sean un testimonio de amor a través del dolor. Necesitamos muchos héroes de la enfermedad.

En segundo lugar, mis oraciones son por los que tenemos salud, par que sepamos observar en quienes nos están dando muestras de poder espiritual en la enfermedad el mensaje de Dios. Y así, poder ser dignos en la enfermedad que nos espera en el futuro sin lugar a dudas.


México… tierra de santos.

30 septiembre 2009

Acabo de leer un artículo sobre  los santos que de nuestro país han nacido. De dicho artículo vale la pena transcribir el siguiente cuadro estadístico:

Perfil de los santos y beatos mexicanos

*México es el país de América Latina con el mayor número de santos y beatos con 55 en total, de los cuales 30 fueron sacerdotes, 19 laicos, 3 religiosas, un obispo y otros dos frailes.

* El 94.55 % son varones y el 5.45% son mujeres

* 4 son niños.

*6 son indígenas

*9 son caballeros de Colón.

*9 estuvieron casados

*6 tuvieron hijos

*4 fueron músicos profesionales

*La edad promedio de vida de los santos mexicanos es de 43 años.

* El estado con más santos es Jalisco, con 27.

*El segundo estado con más santos es Zacatecas, con 7.

* 25 de los santos murieron en el estado de Jalisco

Qué interesante no lo creen. Al respecto de los santos recuerdo una frase que escuché en algún lugar… “Uno acaba pareciéndose mucho a aquella persona con la que uno se junta más”, así que a la luz de esta reflexión me queda claro que el primer paso para la santidad es juntarse más y más con Cristo para empezar a parecernos cada vez más y mas a Él.


Acerca de la Santidad

30 mayo 2009

Esta reflexión de San Josémaría Escrivá de Balaguer me gusta mucho. Así es como me gusta entender al católico. No perfecto pero si constante.

“No nos engañemos: en la vida nuestra, si contamos con brío y con victorias, deberemos contar con decaimientos y con derrotas. Esa ha sido siempre la peregrinación terrena del cristiano, también la de los que veneramos en los altares. ¿Os acordáis de Pedro, de Agustín, de Francisco? Nunca me han gustado esas biografías de santos en las que, con ingenuidad, pero también con falta de doctrina, nos presentan las hazañas de esos hombres como si estuviesen confirmados en gracia desde el seno materno. No. Las verdaderas biografías de los héroes cristianos son como nuestras vidas: luchaban y ganaban, luchaban y perdían. Y entonces, contritos, volvían a la lucha”.


A %d blogueros les gusta esto: