Salvar un matrimonio a tiempo

7 octubre 2013

En la página de Regnumchristi.org se ha publicado este hermoso texto que me parece vale mucho la pena compartir:

20 CONSEJOS DE UN HOMBRE DIVORCIADO A LOS CASADO
Autor: Juan Carlos Arceo

Navegando por las redes sociales, encontré lo que un hombre publicó en su Facebook al día siguiente de que su relación de 16 años llegó oficialmente a su fin.

Era un hombre que tiene cuatro hijos y llevaba un matrimonio aparentemente feliz, durante 16 años, decidió sentarse, reflexionar y escribir todo lo que hubiera hecho diferente si pudiera regresar en el tiempo. 20 cosas llegaron a su mente y las publicó con el título “Los consejos sobre el matrimonio que me hubiera gustado tener”.

Esto es lo que escribió:

1.- Nunca la dejes de cortejar. Nunca dejen de salir a una cita sólo ustedes dos. Nunca jamás creas que la tienes asegurada. Nunca te olvides de que ella te eligió, así que no puedes ponerte flojo con tu amor.

2.- Protege tu propio corazón y ámate a ti mismo. Pero reserva un lugar especial en tu corazón donde nadie más que tu esposa y sólo ella pueda entrar.

3.- Enamórate una y otra y otra vez. Siempre habrá cambios, tanto en ella como en ti, y es por eso que ambos tendrán que reelegirse todos los días. Cuida su corazón para que ella no se lo dé a otro y quizás nunca lo recuperes. Siempre lucha por ganar su amor tal como lo hiciste cuando la cortejabas.

4.- Siempre ve lo mejor de ella. Enfócate en lo que amas y no en lo que te molesta, y así te darás cuenta de que eres el hombre más afortunado sobre la Tierra por tener a esa mujer como esposa.

5.- No es tu trabajo corregirla. Debes amarla tal como es, sin esperar que ella cambie. Y si lo hace, ama en lo que se convierta.

6.- Hazte responsable de tus propias emociones. No es trabajo de tu esposa cambiar tus ánimos, tú debes buscar ser ecuánime y, así, tu alegría inundará tu relación de pareja.

7.- Nunca culpes a tu esposa si tú te frustras o enojas con ella. Son tus emociones y es tu responsabilidad. Cuando te sientas así, tómate tu tiempo y mira hacia tu interior.

8.- Déjala ser. Cuando esté triste o molesta, tu único trabajo es abrazarla y apoyarla. Hazle saber que la escuchas, que ella es importante y que tú eres el pilar sobre el cual siempre puede apoyarse. Así confiará en ti y te abrirá su alma. Nunca escapes a estos momentos, quédate y sé fuerte.

9.- No te tomes todo tan seriamente. Ríe y haz que ella se ría. La risa hace todo mucho más fácil.

10.- Llena todos los días su alma. Conoce las maneras en que ella se siente importante, validada y apreciada. Pídele que haga una lista con las cosas más importantes que la hacen sentir amada, memorízalas y aplícalas.

11.- Hazte presente. No sólo le des tu tiempo, sino también tu atención y tu alma. Trátala como lo que es: tu tesoro más valioso al que no puedes perder.

12.- En los momentos de intimidad, déjala que se derrita en su suavidad femenina, que sepa que puede confiar plenamente en ti.

13.- Cometerás errores, pero intenta que éstos no sean demasiado grandes y aprende de ellos. No se supone que seas perfecto, pero tampoco se trata de que no tengas el valor de reconocerlos y de superarlos.

14.- Dale su espacio. Las mujeres a veces necesitan que se les recuerde que se tomen el tiempo para ellas mismas, sobre todo si tienen niños. Ellas necesitan ese espacio para renovarse y reencontrarse.

15.- Ten el valor de compartir con ella tus miedos y sentimientos.

16.- Sé totalmente transparente. Si quieres que ella confíe en ti, debes compartirlo todo, en especial lo que no quieres compartir. Quítate la máscara y así podrás experimentar el amor en toda su dimensión.

17.- Nunca dejen de crecer juntos. Cuando dejas de trabajar los músculos, éstos se atrofian. Lo mismo ocurre con las relaciones. Busquen metas comunes, sueños y visiones en las que pueden trabajar como un equipo.

18.- No te preocupes por el dinero. Trabajen juntos y busquen la forma de equilibrar las fuerzas de ambos para ganarlo.

19.- Perdona de inmediato y concéntrate en el futuro. Aferrarse a los errores del pasado que tú o ella hayan cometido, es una ancla pesada que siempre detendrá a tu matrimonio. El perdón es libertad.

20.- Siempre elige el amor. En definitiva, éste es el único consejo que necesitas. Si éste es el principio que te guía, nada amenazará la felicidad de tu matrimonio.

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El mensaje

27 febrero 2010


Soy miembro del movimiento de apostolado Regnum Christi desde 1999, año en que me incorporé por convicción a este grupo de laicos católicos fundado por la congregación de los Legionarios de Cristo. En este movimiento religioso he crecido y me he formado espiritualmente, incluso desde antes de incorporarme formalmente. Fui formado y educado académicamente en el sistema escolar de alcance mundial que la congregación ha edificado a lo largo de toda su historia. He admirado a los sacerdotes Legionarios con los que he convivido y he colaborado con su obra desde siempre. No me arrepiento de esto y no me arrepentiré jamás. Es gracias a la Legión de Cristo que junto con el testimonio de amor de mis padres, que hoy conozco y creo en Dios y en Jesucristo a quien amo con todo corazón. Se puede decir pues que mi mente y mi espíritu tienen grabados de fábrica el sello distintivo de la Legión de Cristo ¡Y estoy feliz de que así sea!

Al decir esto, como se podrán imaginar, estoy exponiéndome a ser juzgado y criticado debido a todos los cuestionamientos que han surgido en torno a los escándalos revelados recientemente sobre la vida oculta y equivocada de nuestro fundador, el padre Marcial Maciel.

Debo de aceptar que al igual que todos, cuando me enteré de estas noticias me llené de consternación y dudas.

¿Qué puede fallar en la vida de un hombre que comienza una ruta y termina en otra? ¿Qué pasó por la mente del padre Maciel cuando se dejó llevar por la tentación? ¿Si falló el fundador, falló la congregación? ¿Qué sigue para mi y los miembros de la Legión de Cristo en el futuro?

Muchas cosas se podrían expresar … Podría por ejemplo, como muchos lo han hecho, decir que todo estuvo siempre mal y que la Legión de Cristo debe de desaparecer o, siendo menos drástico, podría pensar en darme de baja del movimiento Regnum Christi y olvidar que alguna vez fui parte de este medio de salvación. Podría, ante mis amigos y ustedes los seguidores de mi blog, desligarme de la Legión de Cristo y no reconocer que estoy ligado a ella. O incluso en el peor de los escenarios, podría optar por pensar que todo en la Iglesia está podrido y mejor dejar de lado mi fe, o por lo menos guardarla en un cajón hasta que sea un mejor momento para volverla a sacar. Si… podría hacer cualquiera de estas cosas.

Podría, en conclusión, alejarme, desentenderme y dejar atrás mi historia en la Legión pero… no lo haré. Yo he decidido quedarme aquí, en la Legión y en el Movimiento Regnum Christi. Seguir adelante como lo he hecho hasta ahora y no mirar atrás. ¿Por qué? Permítanme exponerles las razones de mi decisión.

A los miembros y colaboradores de las obras apostólicas del movimiento Regnum Christi y la Legión de Cristo se nos cayó, de repente y de manera muy estrepitosa, el mensajero pero no el mensaje.

A raíz de la verdad conocida nos dimos cuenta que el mensajero que llevaba el sobre con el recado no pudo más y se cayó. Pero afortunadamente el mensaje sigue intacto y solo hace falta que le recojamos del piso y lo sigamos llevando a su destino. Ya no será el mensajero anterior, pero podrá perfectamente venir otro que siga la ruta prometida. Desde luego, habrá que ayudar a levantar el alma y el espíritu del ser caído (si no por su cuerpo habrá que pedir por su alma) pero no por eso nos detendremos de la misión principal de llevar el mensaje, que es lo que verdaderamente importa.

Y por eso me quedo en la Legión, por que a falta del mensajero, se necesitará uno nuevo y, con todo lo que hemos aprendido con la mordida de polvo que recién experimentamos en el camino (por correr sin mirar) estaremos más preparados para llevar mejor el mismo mensaje de siempre. Más lento que antes, tal vez, pero no sin avanzar. Así, pienso ser parte de ese nuevo motor, de estas nuevas y renovadas piernas y manos que ahora se necesitan. No estará en mi saber si el mensajero anterior podrá llegar con nosotros a la meta final prometida, Dios quiera que si, pero si se que hay espacio para muchos mensajeros más.

Por eso me quedo en la Legión y no lo escondo, nuestro fundador no es el primer y el único mensajero que se tropezó en el camino de historia de la Iglesia. Yo personalmente, no tengo piedras para aventar, pues pecador soy. Le pediré más a Dios y a la santísima Virgen que me cuiden en el camino pues como el mensajero anterior, yo también tengo piernas que se debilitan con los golpes de la tentación. Pero por eso prefiero ir al paso y el ritmo que me recomienda la Iglesia… lento pero seguro.

Hay muchos que al caerse el mensajero decidieron salirse del camino… no continuar más. Otros optaron por seguir una ruta distinta, pero siguen avanzando. Los que me preocupan son los que tomaron la opción por regresar o cambiar la ruta. La gran mayoría lo hicieron pues lo que les mantenía motivados para seguir andando era el mensajero no el mensaje.

A mi lo que me mueve es el mensaje… ese, a diferencia de los mensajeros, es perfecto y incorruptible. Si, la Legión es un camino que no está posibilitado para todos los caminantes… es una decisión personal decidir si es apta para nuestro estilo de caminar o no, pero el mensaje…. ese si que es para todos.

Es por eto que a mis amigos y compañeros de la Legión de Cristo les digo…

“¡Se nos ha caído el mensajero! pero aún tenemos mensaje y destino…. ¿Quien nos ayuda a seguirlo llevando?”


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