The Catholic Way (II)

27 septiembre 2011

Ayer les platicaba sobre el concepto “The Catholic Way” (al estilo católico) y de cómo lo utilizo para tratar de describir la forma en cómo los católicos nos acercarnos a distintos ámbitos de nuestra vida (educación, familia, empresa, trabajo, etc..)

Bueno, pues hoy me permitiré profundizar un poco más en cual es, a mi parecer, el principio que rige la perspectiva católica de la vida y que es el fundamento mismo del concepto “The Catholic Way”.

Lo que expondré no es nada inventado por mi, es simplemente un repaso del  principio universal que el mismo Jesucristo nos recordó hace más de 2,000 años. Y digo “nos recordó”, por que no significaba que antes de Él este principio no existiera, pero parecería que a los hombres les resulta relativamente fácil olvidar con el tiempo lo que es verdaderamente importante para su propia conveniencia.

Aquí mi explicación…

The Catholic Way significa tratar de incorporar a nuestra perspectiva del mundo un único principio. Uno que se lee una y otra vez en cada página de los evangelios. Quien es católico, lo es, por que está atendiendo a dicho mandamiento y como tal lo ejerce en su día a día.

¿Cómo entender lo que debe ser la política para un católico? ¿Cómo saber si mi empresa cumple con lo que Jesús espera de ella? ¿Como católico cual debe de ser mi postura ante temas sensibles como aborto, eutanasia u homosexualidad? ¿Que significa que una escuela es católica? ¿A qué me comprometo al decir que soy católico?

The Catholic Way hace referencia a cual es el estilo de vida de quienes seguimos a Cristo a través de la guía de la Iglesia Católica.

¿Cómo estudiamos los católicos? ¿Cómo hablamos los católicos? ¿Cómo trabajamos los católicos? ¿Cómo hacemos negocios los católicos? en fin… ¿Cómo somos los católicos ante la vida en general?

The Catholic Way bien podría ser una manera de describir cómo es que los católicos vemos al hombre, a la sociedad, al mundo y al universo entero, y además como nos comportamos ante esas realidades.

El principio que rige al Catholic Way no es algo desconocido, al contrario es una ley universal que todos, absolutamente todos los seres humanos aceptamos como válida. El punto es que los Católicos nos comprometemos especialmente con su cumplimiento y observación. No solo la tratamos de ejercer todos los días, sino que vamos más allá y tratamos de difundirla… Cristo nos ha instado a hacerlo.

Por eso The Catholic Way es el término que yo utilizo para describir la misión que tenemos todos los que nos decimos ser seguidores de Cristo a través de la Iglesia Católica de atender, vivir y promover el siguiente principio:

“Amar a Dios a través del amor al prójimo por sobre todas las cosas” 

Las universidades católicas, enseñan este principio. Las empresas católicas construyen riqueza económica y social tomando como base este principio. Las familias católicas, incuban en su seno este principio. Los científicos católicos, investigan el mundo preservando este principio. Los políticos y gobernantes católicos, crean leyes que velan por este principio. Los grupos de voluntariado católico, ejecutan vivamente este principio. Los comunicadores católicos, hablan e informan cuidando este principio. Los médico católicos, sanan y curan por que les apasiona este principio. Los sacerdotes católicos, entregan su vida por este principio.

No es nada nuevo… ¿lo ven?

Es el mismo mensaje de siempre. Ese que ya todos conocemos y que nos enseñaron en la escuela una y otra vez.

The Catholic Way simplemente es una referencia a un grupo de personas (los católicos) que construimos nuestras familias, nuestras escuelas, nuestras empresas, nuestra organizaciones, nuestros grupos sociales, nuestro mundo, tomando como base siempre ese principio.

Los Católicos somos, en conclusión, un grupo de personas que habiendo escuchado de boca de Jesucristo la invitación a amar a Dios, nuestro Padre, a través del amor al prójimo, sus hijos, nos hemos dado a la tarea de volvernos locos en llevar dicha misión al límite de la pasión.

Si tu amas a Dios y a tu prójimo como a ti mismo… ¡Estas actuando, en definitiva… al estilo católico! 

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Consecuencias no explícitas

8 septiembre 2010

Amigos, recién recibí este video que habla de las consecuencias no explícitas que puede acarrear que nuestra sociedad se desvíe en relación a los principios que nuestra iglesia promueve  (la Iglesia no inventa principios, simplemente los promueve)

Como ya en otras publicaciones he mencionado, la legalización de las bodas entre personas con comportamientos homosexuales tiene una implicación muy compleja y desfavorable en la estructura pilar de nuestra sociedad, la verdadera familia.

Si a esto le añadimos la igual errónea legalización (más no correcta) posibilidad de que personas del mismo sexo en unión civil puedan adoptar hijos, el tema se comienza a complicar aún más…

El video trata del testimonio de una pareja que intenta persuadir a los educadores escolares de sus hijos para que sean ellos quienes deban de hacerse responsables por la educación moral de sus hijos (enseñar lo que es correcto y lo que no) en materia de educación familiar, a lo que la escuela (apoyada en lo legal) responde que no será posible.

Como podrán ver, las implicaciones de una decisión legal que nos es vendida como  “promotora de la igualdad”, en realidad apunta a una propuesta educativa torcida (no explícita) que provocará una polarización social nada deseable.


Mi comentario sobre las bodas Gay…

8 enero 2010

Recién se acaba de aprobar en la ciudad de México una ley para permitir la unión civil de  dos personas del mismo sexo, además de la posibilidad de esta pareja de adoptar hijos.

Aquí, mis comentarios al respecto:

1.- Que algo sea legal no significa que sea correcto. El casamiento entre personas del mismo sexo, ahora es legal en la ciudad de México, pero no significa que también se haya vuelto correcto.

2.- A diferencia de lo legal, lo correcto no se decide por mayoría (¡Dios nos libre!)  sino que lo es por estar alineado a valores y principios universales. Si el día de mañana se decide, por mayoría parlamentaria, que matar a una persona es legal, esto no significa que se volverá también correcto. Matar es malo pues contradice un principio universal de amor al prójimo (Aunque lo llegue a poner en duda el PRD)

3.- La unión civil entre homosexuales no es mala por que la Iglesia lo diga. Más bien, la Iglesia lo dice por que, por principio, es malo.

4.- ¿Los homosexuales son malos? No. De hecho no hay personas homosexuales y heterosexuales. Las personas simplemente son hombre o mujer. Punto. La homosexualidad es un comportamiento, no una manera de ser. Por lo mismo, no se puede decir que una persona es homosexual, debería decirse que es un hombre  con comportamiento homosexual o una mujer con comportamiento lésbico.

5.- La unión entre personas del mismo sexo es incorrecta por ser contradictoria con la naturaleza del ser humano quien esta llamado a formar y crecer en familia procreando bajo normas dictadas de manera natural por Dios.

6.- ¿Debo alejarme de cualquier persona que se reconozca homosexual? En definitiva no. Antes que fijarnos en su comportamiento homosexual, centrémonos en su dignidad humana. No me imagino a la Madre Teresa de Calcuta preguntándole al hombre desvalido cual era su tendencia sexual para, entonces, decidir ayudarle o no. Jesús nos invitó a amar al prójimo no a alejarnos de él.

7.-  ¿Deben de adoptar hijos? No. Está comprobado científicamente (y la mayoría de nosotros lo hemos experimentado) que el ambiente idóneo que puede permitir el mejor desarrollo emocional en un niño se crea cuando este es educado en medio de una imagen paterna y materna estable. Incluso habiendo faltado uno de estos o los dos en la vida de un niño, el hecho de saberse procreado en amor conyugal natural hace la diferencia en su madurez.

8.- ¿Qué hacer si tengo sentimientos y tendencias homosexuales? Lo primero que te recomienda la Iglesia es vivir una vida casta. Así como el esposo debe de cuidarse y evitar los sentimientos hacia otras mujeres ajenas a su esposa, por ser esto incorrecto, la persona que tenga inclinaciones hacia personas de su mismo sexo deberá de procurar hacer lo mismo. No solo la persona de comportamiento homosexual tiene dilemas fisiológicos y emocionales en su interior, también el hombre y la mujer en matrimonio deben de luchar por guardarse fidelidad contra sus posibles dudas y tendencias hacia la promiscuidad.

Para quienes, adicionalmente a esto, quieren acercarse a una orientación profesional al respecto les recomiendo que conozcan lo que el terapeuta Richard Cohen propone como terapia de reorientación sexual. Él, en carne propia, es el resultado de la eficacia de sus programas. Su testimonio es la prueba de quien estuvo convencido de que la homosexualidad no es natural en el ser humano y luchó por la verdad.

9.- Se habrá legalizado la unión civil, pero no el matrimonio entre personas del mismo sexo. Las leyes humanas, por ser humanas, pueden permitir muchas incoherencias, los sabemos de sobra, pero jamás las leyes de Dios. Por eso me refiero a estas uniones como un acto civil no como matrimonio. El matrimonio es algo tan grande y superior al ser humano que solo es concedido y provocado por Dios. El matrimonio solo puede ser permitido por quien lo instituyó y bajo las reglas que Él mismo impuso al crearnos como hombre y mujer.

10.- Como ya es costumbre, a quien expresa su opinión al respecto de lo correcto  y en contra de lo legal se le tacha y denuncia. Esto le está sucediendo a nuestra amada Iglesia en nuestro país y lamentablemente pocos son los que han salido a defenderla. Ser crucificado y mártir, es el destino irrevocable de quien nada contra corriente a favor de lo correcto a pesar de ir en oposición a la mayoría. ¡Estoy contigo Iglesia!

Algo importante que necesito comentar: varios de mis amigos más cercanos tienen comportamientos homosexuales  (declarados y no declarados) y esto no los hace ajenos de mi amistad. Más allá de mirarlos a través del cristal de una definición sexual, la cual de por si ya les ha de causar muchas miradas de desprecio en la sociedad, yo prefiero mirarles como seres humanos igualmente dignos del amor de Cristo.

Para mi Cristo y su amor al prójimo son la medida con la que debemos de ver a cualquier ser humano y eso es el principio fundamental y universal por excelencia. En lo personal no me siento con la capacidad de juzgar a nadie por ser. El simple hecho de ser humano ya te hace digno del amor de Dios. Pero si me atrevo a denunciar un “acto” equivocado y contradictorio con principios universales que, fuera de ayudarles a las personas con comportamientos homosexuales a acercarse hacia su humanización, les crea una trampa que nada tiene que ver con el amor.

En conclusión: no creo que la homosexualidad mi la unión civil entre personas del mismo sexo sea correcta, mucho menos el hecho de que puedan adoptar hijos, más tampoco creo que sea correcto el despreciar a un ser humano, sea cual sea la razón que podamos encontrar.


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