Quien verdaderamente importa…

22 enero 2013

Suponga querido lector que se encuentra a bordo de una avión realizando un viaje de negocios cuando de pronto, en la parte trasera del mismo, se escucha un tronido garrafal seguido de una densa bola de humo. Es notorio que el avión ha sufrido un accidente mecánico y, a juzgar por los rostros de los mismos encargados del avión, el panorama no se vislumbra nada optimista  pues estos corren en dirección contraria de la zona del desastre.

Todos los pasajeros, incluido usted, entran en pánico.  De pronto en el altavoz se escuchar que el piloto, quien igualmente muestra un tono de voz nervioso, hace el siguiente anuncio:

“¡A todos los pasajeros se les informa que el avión ha sufrido una avería bastante severa, misma que nos hará aterrizar de manera forzosa en los próximos minutos! Hemos habilitado la posibilidad de intercomunicación de sus celulares para que puedan realizar lo que probablemente será su última llamada antes del aterrizaje…”

Ante este escenario… ¿A quien llamarías?

La respuesta que brindes arrojará el nombre de la persona más relevante en tu  vida. Esa que, por encima de todos, es quien más significado tiene en tu existencia y que merecerá tu última atención.

Ya sea tu mamá, tu esposa, tus hijos… la persona que recibiría tu última llamada es para ti la más importante y quien sabes debería de recibir más tiempo y atención de tu parte hoy. Es, en resumidas cuentas, la persona que más amas en el mundo.

Gracias a Dios no estás viviendo el escenario que describí al iniciar esta publicación. Tu vida está a salvo y si estás leyendo estas lineas es probable que no tengas grandes apremios por resolver.

Siendo así…

…toma el teléfono y háblale a esa persona que tanto amas. Dile que la quieres y que le marcaste pues estabas pensando en ella. Entabla una conversación amorosa y luego regresa a tus actividades cotidianas.

Si resulta que esta persona es a quien le quisieras dedicar tus últimas palabras de vida, entonces por que no dedicarle tus primeros momentos de cada mañana.

Háblale, nunca está de más decir: ¡Te quiero!


Ser mejores personas

22 julio 2012

Mi esposa y yo recién terminamos un pequeño diplomado titulado “Persona y familia” que tuvo como objetivo darnos bases para poder desempeñarnos mejor en nuestro ámbito matrimonial y, por supuesto, familiar.

La verdad es que el curso estuvo bastante bueno, todos los matrimonios que acudimos a él (aproximadamente unas 20 parejas) nos quedamos con la impresión de que si tenemos ahora más herramientas para llevar a aplicarlas a casa.

En concreto, por ejemplo, mi esposa reflexionó mucho sobre su capacidad de respuesta individual ante las presiones de su pasado. Yo por mi cuenta, profundicé en mi postura hacia mis padres y las decisiones que en conjunto nos corresponde tomar (yo me entiendo).

Pero… aunque tomar un curso para poder ser mejor esposo, hijo o padre es útil, una cosa siempre me ha quedado clara. En temas relacionados con la formación humana, es poco lo que se puede enseñar pero mucho lo que se puede aprender.

Con lo anterior quiero decir que uno no se converte en mejor esposo, padre o hijo porque asistió a un curso, diplomado o conferencia, no señor. El desarrollo humano no es una ciencia exacta que pueda concentrarse en metodologías  y patrones repetibles y fácilmente transmisibles. Si así fuera, bastaría con que un profesor que conociera bien esta metodología nos la transmitiera y listo. Pero no es así.

Como un estudioso del tema, créanme cuando les digo que en el ámbito del desarrollo humano es poco lo que se le puede enseñar a alguien si primero este alguien no está dispuesto a aprender. De hecho, resulta que aprende más quien tiene disposición de hacerlo aunque no tome ningún curso ni asista a ningún diplomado, por el simple hecho de querer, que alguien que pueda ir a cientos de seminarios por obligación o por imposición.

Puede sonar paradójico, pero repetidamente nos decían los profesores del diplomado a los participantes del mismo lo siguiente:

“Por el mero hecho de querer estar aquí, en este diplomado, preparándose para ser mejores personas, ya es un síntoma de que los son…”

Lo que te convierte en mejor padre o esposo no es el hecho de que leíste un libro buenísimo que por arte de magia te volvió mejor ser. Desde luego que no. Lo que te vuelve mejor persona es el hecho mismo de querer serlo. Punto.


Nadie como tú…

21 junio 2012

Aquí una reflexión corta que me parece tiene mucho, muchísimo, fondo:

“Jamás ha existido, ni jamás volverá a existir en la historia de todo el universo, alguien como tú… Eres una pieza única, especial, singular, inequívoca e irrepetible en el conjunto eterno de la historia del tiempo.”

Es crucial que lo entendamos a cabalidad…

¡Dios se tomó todo el tiempo del mundo para crearte especialmente a ti, así tal y como eres!
(y jamás te volverá a repetir)


Reflexión

19 junio 2012

En las redes sociales me ha llegado la siguiente reflexión que me gustaría compartirles…

Un antiguo indio Cheroke dijo a su nieto: “Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentoras y el ego. El otro es benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad…” El niño pensó un poco y luego preguntó: “Abuelo…¿y qué lobo gana?” a lo que el anciano contesto: “El que alimentas más”


La persona (II)

25 junio 2010

Hace un par de días escribí sobre la afectación de uno de nuestros trabajadores por parte de una decisión mal tomada en nuestra empresa. Lamentablemente poco se puede hacer para revertir el asunto.

Hoy en la mañana, gracias a Dios, me entrevisté con él y parece que todo quedó arreglado. El amigo me comentó que aunque si sigue molesto por la situación que se le provocó por parte de la dirección, sigue con el ánimo para seguir sacando su chamba adelante. Además, quiere tomar esto como una lección de madurez.

¡Gracias Dios!

¿Qué hice yo para ayudar?

Pues la verdad, aunque la decisión que le afectó no fue tomada por mi, le pedí una disculpa a nombre de toda la empresa. Si uno de nuestros trabajadores es afectado, yo me siento afectado. Las personas son el elementos más importante que tienen las organizaciones.

Aquí la reflexión que saco a relucir es la de tratar de entender lo necesario que se vuelve salir al encuentro del prójimo afectado. No siempre con la intención de arreglarle el problema que le afecta (no siempre está en nuestras manos lograrlo) pero si con la idea de hacerle sentir que estamos ahí para él.

Es como cuando vamos a un velorio a dar el pésame. A lo mucho, lo que podemos hacer es acompañar en el dolor al ser afectado, más no podemos resucitar al muerto. Pero hacer esto, lo de acompañar en el dolor, de hecho es todo lo que se necesita efectuar en esos momentos.

No siempre debemos de actuar como resuelve problemas, sería insensato intentar hacerlo, pero nada nos impide prestar un oído para escuchar y permitir el desahogo del ser afectado.

Un buen católico ayuda hasta con su silencio, el cual le sirve para escuchar.


La persona

23 junio 2010

¿Que sucede cuando presencias una injusticia?

¿Alguna vez has sido testigo o causa de la afectación de un tercero por culpa de alguien más?

Yo si. De hecho en estos momentos, en mi trabajo estoy teniendo que lidiar con un problema así.  Una decisión mal tomada por parte de la dirección de la empresa dio como resultado en la afectación familiar de uno de nuestros colaboradores.

¿Que hacer? ¿Cómo ayudar?

Un católico debe de tener en mente siempre la siguiente premisa… “El amor al prójimo”.

Como parte de la organización, me siento afectado por este caso y deseo ayudar. Tal vez no pueda resolver mucho ni evitar el daño, pero por lo menos deberé de mostrarle a esta persona que me interesa que salga bien.

Yo siempre sostendré la siguiente premisa: “mejores personas hacen mejores empresas” y si no nos preocupamos por la primera jamás lograremos la segunda.

En el mundo y en la sociedad no hay nada más natural que el ser humano, lo demás… puede sobrar.


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