Lo juro por Dios VI

28 enero 2013

¡Primer revés!

Hoy me he subido a la báscula y encuentro que he ganado un kilo después de la última vez que me pesé.

No me puedo engañar a mi mismo pues se perfectamente en qué he fallado.

Podría dejar que el desánimo me aborde y, abandonar el proyecto (una vez más), pero no puedo hacerlo ya que le he prometido a Dios que conseguiré el objetivo y eso es lo que haré.

Lo de hoy tan solo demuestra que en el camino de todo proyecto, la perfección no es indispensable, tan solo el firme deseo de continuar aprendiendo y corrigiendo lo que sea necesario en el camino.

Un tropiezo que me hará querer mejorar, no claudicar.

De principio rectificaré mi dieta (cuidando mucho más mi ingesta calórica diaria), y planearé más estrictamente mis días de ejercicio.

¡Seguimos adelante!

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Perseverar…

5 diciembre 2012

Desde hace unos meses para acá vuelvo a tener muy presente en mi mente el concepto de la “perseverancia”.

Como ya he mencionado en un sin fin de ocasiones en este blog, me gusta predicar que la santidad es un asunto directamente ligado a esta virtud.

La llegada al cielo está llena de obstáculos y dificultades, más eso no significa que sean imposibles de sortear. La perseverancia es justamente esa fuerza interior que nos hace levantarnos una y otra vez en pos del objetivo anhelado.

Pero… la pregunta que me viene a la mente en estos momentos es: ¿Por que ante determinadas circunstancias somos perseverantes y ante otras no?

Es decir…

¿Por que existen luchas en las que nos resulta más fácil mantenernos en pie a diferencia de otras en las que renunciamos prontamente?

Reconozco que a mi mente vienen apenas unas cuantas actividades que he realizado en mi vida bajo este esquema de perseverancia esforzada, y son muchas más las que recuerdo haber dejado de lado sin motivo aparente un sin fin de ocasiones.

Bastará con decir que a lo largo de mi historia como bloguero, he iniciado alrededor de 10 blogs distintos, cada uno tocando temas y asuntos diversos (innovación, temas empresariales, creatividad, orientación vocacional, etc).

El resultado es que en todos, menos en uno, he fracasado por falta perseverancia.

Si, lo adivinan, Diario de un Católico es el único blog en el que he perdurado por casi cuatro años habiendo escrito a la fecha casi 600 publicaciones.

No tengo una respuesta clara y contundente de por que esto ha sido así. Tampoco tengo una pista que me de luz de qué he hecho diferente en este proyecto con respecto a otros intentos. Lo único que tengo claro es que Diario de un Católico es, de entre todos mis intentos blogueros, el sobreviviente último.

Podría definitivamente atribuir este pequeño éxito personal a la voluntad de Dios pues, al ser un blog que trata sobre Él, seguro que estaría más dispuesto a sostenerme en este intento que en otros de tópicos más paganos. Sin embargo también he sido testigo de otros sitios católicos (ajenos y personales) que han muerto en el intento.

Así, la respuesta más cercana que he meditado hasta el momento podría resumirla en una palabrita muy concreta: resultados.

A la fecha Diario de un Católico recibe un promedio de 30,000 visitas mensuales (en verdad muchas gracias) y ese resultado crea en mi un compromiso con mis lectores que ya no puedo más que responder. Cada vez que recibo un comentario, una crítica o una sugerencia sobre alguna publicación de este blog, es como si me inyectaran vitaminas renovadas para seguir adelante.

Definitivamente no soy un experto en tecnología, ni en teología, ni en espiritualidad (repito, soy muy imperfecto y débil) sin embargo algo habré hecho bien por medio de este blog que muchas personas me han dejado sentir que lo que hago en nombre de Dios les importa y les beneficia de sobremanera y, para mi, eso es más que suficiente para perseverar.

En fin, aprovecho esta publicación para decirles: gracias por leer este blog.

¡Dios los bendiga y aquí seguimos!


Perseverar…

11 noviembre 2011

Hace casi año y medio, cuando recién iniciaba mis estudios de maestría uno de los profesores de la institución me hizo el siguiente comentario:

“José Luis, al final quienes concluirán exitosamente este programa académico de alta exigencia no serán los más inteligentes, sino los más perseverantes…”

Y vaya que ha tenido razón este hombre.

Soy un amante desenfrenado de todo lo que implique estudiar, leer, analizar, investigar y me considero alguien con la suficiente capacidad mental para soportar grandes cargas académicas. De hecho, desde que concluí mis estudios universitarios hace 8 años jamás me he separado de la aulas. Mi esposa me hizo notar la otra vez que siempre me identifica inscrito en un curso o programa académico.

Pero debo de reconocer que estudiar no me vuelve precisamente un hombre más listo… no es eso lo que quiero lograr con dicha actividad. Lo que en realidad quiero es ser perseverante en la meta que me he impuesto de “formar e inspirar a quienes pueden hacer en el mundo la diferencia”.

Soy formador por vocación, y por lo tanto todo el tiempo estoy al acecho de aquellas ideas, herramientas, tecnologías o lo que sea que me permita cumplir más eficientemente esta función.

Es como si por un lado tuviera una gran sed de aprender cosas nuevas, pero por el otro lado me quemaran las ansias por compartir inmediatamente ese aprendizaje con alguien más.

Siempre que estoy estudiando o aprendiendo algo me digo a mi mismo: “Esto lo tiene que saber el mundo entero…”

Ya tan solo me faltan 6 meses para concluir esta Maestría (la segunda, de hecho… je je je) y ya me vienen a la mente ideas de cursos, seminarios y conferencias que voy a poder armar usando todo el aprendizaje que he recibido de la misma.

En fin…

Dios me ayuda a ser perseverante en lo que sabe que mejor aprovecho para su propia causa: la formación.


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