José Sanchez del Río

3 mayo 2012

Para quienes ya han visto o estén por ver la película Cristiada, seguro les resultará muy impactante y emotivo un personaje que se gana de inmediato el corazón de todo el público asistente a ver la producción cinematográfica:

Se trata de Jose Sánchez del Río (Joselito, como se le identifica en el filme), quien en la pantalla se presenta como un niño que con apenas 13 años de edad logra ganarse el cielo por la vía del martirio.

El personaje de José, como el de la mayoría de los que aparecen en el filme, no es producto de la ficción. Existieron y sus casos se tienen bien documentados.

A continuación un extracto biográfico de quien es hoy reconocido como uno de los santos mexicanos más jóvenes de la historia y que, en lo personal, es una fuente de inspiración más que conmovedora en mi fe.

” Nacido en Sahuayo, Michoacán, el 28 de marzo de 1913, hijo de Macario Sánchez y de María del Río, José Luis fue asesinado el 10 de febrero de 1928, durante la persecución religiosa de México por pertenecer a «los cristeros», grupo numeroso de católicos mexicanos levantados en contra la opresión del régimen de Plutarco Elías Calles.
Un año antes de su martirio, José Luis se había unido a las fuerzas «cristeras» del general Prudencio Mendoza, enclavadas en el pueblo de Cotija, Michoacán.

El martirio fue presenciado por dos niños, uno de siete años y el otro de nueve años, que después se convertirían en fundadores de congregaciones religiosas. Uno de ellos revela el papel decisivo que tendría para su vocación el testimonio de José Luis, de quien era amigo.

«Fue capturado por las fuerzas del gobierno, que quisieron dar a la población civil que apoyaba a los cristeros un castigo ejemplar», recuerda el testigo que entonces tenía siete años. «Le pidieron que renegara de su fe en Cristo, so pena de muerte. José no aceptó la apostasía. Su madre estaba traspasada por la pena y la angustia, pero animaba a su hijo», añade.

«Entonces le cortaron la piel de las plantas de los pies y le obligaron a caminar por el pueblo, rumbo al cementerio –recuerda–. Él lloraba y gemía de dolor, pero no cedía. De vez en cuando se detenían y decían: “Si gritas ´Muera Cristo Rey´” te perdonamos la vida. “Di ´Muera Cristo Rey´”. Pero él respondía: “Viva Cristo Rey”».

«Ya en el cementerio, antes de disparar sobre él, le pidieron por última vez si quería renegar de su fe. No lo hizo y lo mataron ahí mismo. Murió gritando como muchos otros mártires mexicanos “¡Viva Cristo Rey!”».

«Estas son imágenes imborrables de mi memoria y de la memoria del pueblo mexicano, aunque no se hable muchas veces de ellas en la historia oficial».

El otro testigo de los hechos fue el niño de nueve años Enrique Amezcua Medina, fundador de la Confraternidad Sacerdotal de los Operarios del Reino de Cristo, con casas de formación tanto en México como en España y presencia en varios países del mundo.

En la biografía de la Confraternidad que él mismo fundara, el padre Amezcua narra su encuentro –que siempre consideró providencial– con José Luis.

Según comenta en ese testimonial, haberse cruzado con el niño mártir de Sahuayo –a quien le pidió seguirlo en su camino, pero que, viéndolo tan pequeño le dijo: «Tú harás cosas que yo no podré llegar a hacer»–, determinó su entrada al sacerdocio.

Más tarde, al seminario de formación de los Operarios en Salvatierra, Guanajuato lo bautizó como Seminario de Cristo Rey y su internado se llamó «José Luis», en honor a la memoria de este futuro beato mexicano.

Los restos mortales de José Luis descansan en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús en su pueblo natal.

Fue beatificado el 20 de noviembre de 2005 en el pontificado de S.S. Benedicto XVI”

Fuente: Catholic.net


Cristiada

20 abril 2012

México. Un país en donde habitamos cerca de noventa millones de católicos.

Dicho dato nos convierte, muy seguramente, en uno de los países más católicos del planeta.

Hoy vivimos en libertad religiosa y nuestra ley nos ofrece la posibilidad de profesar la religión o creencia que cada uno desee. La última visita del Papa Benedicto XVI a México es una muestra más de que Iglesia y Estado pueden convivir en común acuerdo de cara a la sociedad.

Pero esto no siempre fue así….

Entre 1926 y 1929 el entonces presidente Plutarco Elías Calles encabezó una cacería contra miles de creyentes católicos. Esto se debió a que buscaba imponer a la fuerza una legislación que controlaba el culto en nuestro país. Entre otras cosas, la legislación implicaba que la Iglesia católica se veía impedida para poder poseer propiedades inmuebles (Iglesias), participar en política y además realizar actos religiosos fuera de los templos, mismos que serían expropiados.

Esta persecución dio como resultado lo que se suele conocer como la guerra cristera, pues miles da católicos a lo largo de todo el país se levantaron en armas para defender sus derechos religiosos. Consecuencia de esta guerra se cree que murieron cerca de 250,000 personas entre civiles, cristeros (así se les conoce a los católicos que se levantaron en armas) y miembros del ejercito.

Los cristeros son recordados en especial por proclamar esta lucha al grito de “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!”, expresión que aún hoy en día retumba en los oídos de nuestra Iglesia, al ser reconocido como el llamado a la defensa de la fe en nuestro país.

Se sabe que cientos de cristeros fueron martirizados y fusilados. Por las carreteras del país, se podían ver católicos colgados de postes en señal de escarmiento del gobierno a quien quisiera levantarse en armas. Con todo y esto, muchos cristeros continuaron luchando a sabiendas que probablemente  también su vida terminaría igual.

No está de más decir que la Iglesia reconoce, producto de esta época, a cientos de mártires que, habiendo dado su vida por Cristo Rey, son hoy ejemplo de valentía y santidad.

Hoy vivimos época distintas, pues los católicos en México podemos sentirnos libres y con derechos. Sin embargo, no podemos decir que en todo el mundo sea igual. Varios gobiernos aún siguen aplicando políticas radicales en contra de la libertad de culto y esto es algo inaceptable.

Recordemos que el ser humano es un ser espiritual y como tal desea buscar la verdad de su propia alma. El gobierno debe, si bien no obligar a que esta búsqueda se centre en una sola religión, si por lo menos promover que esta se lleve a cabo en total libertad.

Publico lo anterior pues en estos días está por estrenarse en nuestro país la película “Cristiada”, que narra los terribles y sangrientos días que vivió nuestro país a raíz de la intolerancia gubernamental en esa época. Me parece que, como católicos, es recomendable verla pues nos ayuda a no olvidar que la libertad con la que actualmente contamos es una condición que costó muchas vidas y gritos de “¡Viva Cristo Rey!”

Aquí les comparto el trailer del filme.


A prueba de fuego

24 octubre 2011

Hace un par de semanas navegaba por mi cuenta de Facebook y noté que una de mis amigas publicaba en su muro la siguiente frase: “Fireproof, la película que está salvando matrimonios en Estados Unidos”.

Tras sorprenderme un poco por la peculiar recomendación, no pude esperar para tratar de conocer un poco más sobre la misma. Me metí a internet para ver el “trailer” y me quedó claro que algo interesante había detrás de la misma. Así, este fin de semana por fin logré rentarla para verla en casa con mi esposa.

El resultado: ¡Maravillosa!

Es una película verdaderamente épica  que versa sobre el matrimonio como misión de vida y el papel de Dios en el mismo.

La película narra la experiencia de un bombero quien siendo capaz de hacer actos heroicos para salvar vidas de personas desconocidas, no está logrando salvar su propio matrimonio el cual vive un gran incendio desde hace tiempo. De la mano de una de las personas que más le ama en este mundo, su padre, nuestro protagonista empieza un recorrido de encuentro con el verdadero amor a Dios y a su esposa a través de los ojos del verdadero amor.

No les cuento más. La película ya está disponible en Itunes para renta o compra y vale mucho la pena hacerse de ella.

Mi esposa, al terminarla de ver, acabó concluyendo que esta era desde ahora, su película favorita.En un mundo en donde pareciera que abundan productos y influencias que promueven la destrucción de la institución más poderosa del mundo, la familia, se agradece que existan esfuerzos como este que buscan revalorizar aquello que verdaderamente es fundamental en el mundo: Dios.

Aquí el trailer de la misma.


Una buena frase de una película medio mala…

23 septiembre 2011

Se me ha ocurrido rentar una película para mi esposa en el Blockbuster.

Se trata del filme “How do you know?” (¿Cómo saves si es amor?) del director James Brooks.

La verdad es que la película está muy lenta y la temática es más o menos simple, aunque el esfuerzo por tratar de explicar el verdadero amor es interesante.

Normalmente, cuando termino de ver una película, buscó en Internet un poco de referencias sobre la misma para poder conocer algo sobre el contexto y la crítica que se hizo sobre su producción.

En el caso de “How do you know?” las referencias que encontré fueron poco halagadoras. De hecho se habla más bien de ella como un gran fracaso en taquilla.

En verdad no es una película que llame la atención por otra cosa más que por el título. De hecho, yo la renté pensando en que a mi esposa le fascinan las películas románticas y tiernas que terminan con un final feliz entre los protagonistas quienes se casan y viven felices para siempre (Muuuuy Hollywoodense por supuesto)

Y aunque la película intenta girar en esta tónica, lo único que logró con mi esposa es dormirla cuando apenas corría el minuto 30 de la misma.

Por mi parte, estuve a punto de detenerla en varias ocasiones para secundar el sueño de mi esposa, pero mi terquedad cinéfila me lo impidió. (Tengo la mala costumbre de obstinarme con las películas que comienzo a ver y no me permito dejarlas inconclusas, por muy malas que estas sean).

En el caso de esta película, agradezco no haberlo hecho, no por la calidad del filme sino por que me hice de una excelente frase que se dice más o menos al final de la misma, la cual versa  más o menos así.

“Todos estamos a un pequeño ajuste de hacer  que nuestras vidas funcionen”

¡Que maravilla!

Nada más por esta afirmación valió la pena no ceder ante la fuerza somnífera de Morfeo que rondaba en la habitación.

La frase me gustó pues me parece muy cierta.

Muchas veces llegamos a pensar que en nuestras vidas se requieren grandes cambios, o enormes esfuerzos para hacer que nuestra existencia cobre sentido. Ya sea que estemos inmersos en un problemas personal, una crisis vocacional o incluso un conflicto profesional, solemos creer que solo con la ayuda de una fuerza extranormal se encontrará la luz a al final del túnel.

En realidad la solución a estos dilemas suele venir cuando hacemos apenas y un pequeño ajuste para rectificar.

Y ese ajuste casi siempre está en nuestro control y a nuestro alcance.

Cambiar nuestra perspectiva del problema, pedir un consejo, animarnos a preguntar algo, hacer una simple llamada telefónica, tener paciencia, levantar una pequeña oración, motivarnos para pedir perdón, guardar silencio por un momento, dejar correr una película mala hasta el final, son acciones que pueden hacer la diferencia en nuestras vidas.

Son pequeños ajustes que nos permitirán lograr grandes cambios si les dejamos ocurrir.

Así que nunca subestimen el poder de Dios para hablarnos incluso a través de los eventos más insignificantes… Así es Él, misterioso y ocurrente.

¿Se pueden imaginar?

Ochenta millones invertidos en una película solo para que un joven bloguero católico pudiera escuchar una frase interesante. ¡Que gran privilegio!


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