Salvar un matrimonio…

16 agosto 2012

Tengo una esposa maravillosa, generosa, muy proactiva y sobre todo fiel a su vocación particular: la defensa de la familia.

Desde que la conocí, la palabra familia se le desborda del corazón en cada instante. Formar su propia familia fue  siempre su gran anhelo, incluso muy, pero muy por encima de cualquier aspiración profesional.

En este mismo sentido, ella me cuenta que desde hace tiempo ha notado que su círculo de amistades empieza a verse acechado con la crisis del divorcio. Y es que lo que antes solía ser una excepción, parecería que se convierte hoy en algo habitual.

“Muchas de mis amistades empiezan a tener profundas crisis matrimoniales e incluso varias ya se han separado…”

Y fuera de juzgar, mi mujer empieza a ocuparse.

Ayer me contó que se ofreció a cuidar a los hijos de una de sus mejores amigas, para permitir que ella le pudiera dedicar tiempo a su esposo y a su matrimonio a solas. Nosotros tenemos tres hijos y en nada nos afectaría poder atender a otros dos más durante una tarde para colaborar con la causa de esta pareja.

Los esposos necesitan tiempo solos de cara a poder trabajar en ellos y la construcción de su futuro. En nuestro caso, por ejemplo, tenemos estipulado que un día concreto a la semana semana será destinado exclusivamente para ella y para mi.

Platicando sobre esta situación, le comenté a mi señora que la oferta que le había realizado a su amiga era muy generosa y que estaba seguro que si con esta, lograba salvar el matrimonio de su amiga, Dios le estaría reservando puntos especiales a su favor en el cielo.

Siempre he creído que salvar un matrimonio es salvar al universo entero. El mundo puede prescindir de muchas instituciones, empresas, organizaciones pero jamás podrá subsistir sin matrimonios.

Mi esposa y yo nos hemos prometido que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para poder colaborar con la causa de los matrimonios de nuestros seres más cercanos, sin entrometernos de más ni, desde luego, poner en riesgo nuestro propio hogar, pero hemos sido el consuelo y consejo de muchos de ellos.

Mi esposa siempre ha tenido esa vocación, lo ha sabido desde niña y hoy la sigue reafirmando. Para ella, y por consecuencia también para mi, el matrimonio es la estructura base que se deben preservar en el mundo y por lo tanto, haremos todo lo que sea humanamente posible para promover y salvar a nuestras familias.

¡Viva el matrimonio!

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D X D

26 mayo 2011

Esta sección tiene como misión poner a la creatividad al servicio del matrimonio. Pensando en la misión que los esposos tenemos de conquistar “Día a Dia” (DxD) a nuestras esposas, sirva este espacio para exponer ideas y sugerencias creativas para llevar a cabo detalles en sus matrimonios. Siéntanse con la libertad de utilizar estas propuestas para el beneficio de su vida matrimonial o de enviar sus propias ideas a diariodeuncatolico@gmail.com

Ayer platiqué sobre la importancia de “saber escuchar“. Bueno, pues no está de más decir que en el matrimonio esta habilidad es, a mi parecer, la más importante de todas.

Así que les comparto un consejo que estoy seguro les traerá grandes beneficios con sus parejas.

Se trata de un “método de dialogo” que mi esposa y yo solemos aplicar sobre todo cuando tenemos que tratar algunos temas de relativa importancia en la familia. Se llama…

“Te escucho por completo”

Si tú y tu pareja tienen un asunto importante que quieran platicar y que sepan que involucra una postura divergente entre ambas partes (lo cual suele ser muy común… no me dejarán mentir) entonces lo que sugiero es que hagan lo siguiente:

Primero, la mujer expondrá por completo su punto de vista y opinión sobre el asunto tratado. Ella tendrá toooooda la libertad de exponer su perspectiva, quejas, angustias y demás preocupaciones sobre el asunto. Ella deberá de tomarse todo el tiempo que sea necesario para tratar de expresar con toda claridad a su pareja, lo que siente y lo que opina. Mientras esto sucede, el hombre, deberá de prometer y perjurar que no emitirá palabra alguna…

Mientras ella hable, él solo podrá escuchar y poner atención… ¡No podrá hablar!

Seguramente habrá momentos en que él sentirá una fuerte necesidad de interrumpir la participación de ella, pues estará en desacuerdo con lo que está exponiendo… ¡Está prohibido que lo haga! (Esto debe de quedar más que claro en este método)

La única manera en que él puede tomar la palabra es cuando ella, habiendo creyendo que ya habló lo suficiente, dice “ahora te toca hablar”

En ese momento sucede justamente lo mismo, pero ahora es el hombre quien toma la palabra y expone toda su perspectiva, emoción y preocupación sobre el asunto en cuestión, y es ahora la mujer, quien deberá de guardar completo silencio y contener las ganas de interrumpir la conversación de su pareja. El hombre, al igual que cuando habló su mujer, se podrá tomar todo el tiempo del mundo para agotar las palabras necesarias para expresar su punto de vista. De nueva cuenta, es importantísimo recalar que ella no puede expresar sonido alguno hasta que el hombre haya dicho “ahora te toca hablar”.

Esta dinámica se repite una y otra vez hasta que los dos están seguros de haber puesto todos sus sentimientos y emociones sobre la mesa de la discusión sin haber sido juzgados. ¡Esta es la clave de este ejercicio! Tener la completa certeza de que tu contraparte te escuchará por sobre sus propias opiniones y prejuicios. (“Ya se que no estás de acuerdo con lo que digo,  pero déjame expresarlo de todas formas”)

Este método de diálogo lo que pretende es que pongan en práctica, tú y tu pareja, el principio de “escuchar antes que ser escuchado“.

Al aplicar este método de diálogo se darán cuenta que suceden grandes cosas entre ustedes, por ejemplo…

1.- Los niveles emocionales se mantienen bajos pues no se exaltan con las odiosas interrupciones de siempre. (El famoso “Déjame hablar, no me interrumpas” es una de las causas principales de pérdida de objetividad y provocación de cólera en la persona interrumpida)

2.- Las soluciones a los problemas empiezan a aparecer como por arte de magia, pues se pone énfasis en la aportación que el otro también hace desde su propia perspectiva. Esta colaboración creativa es la parte medular de toda construcción de soluciones en el mundo.

3.- Aprendemos a controlar el impulso humano de imponer nuestro punto de vista a toda costa, lo cual nos lleva al desarrollo de la virtud de la empatía.

4.- Habremos encontrado un método para verdaderamente dialogar efectivamente con nuestra pareja, poniéndola a ella en el centro de la atención….

5.- Te darás cuenta que los impulsos de interrumpir la participación del otro por estar en desacuerdo con él, empiezan a perder tanta relevancia conforme la plática de la otra persona prosigue… (Muchas veces el punto que yo quiero aclarar interrumpiendo a la otra persona, esta misma lo acaba aclarando tiempo después… ¡si tan solo le dejamos continuar!)

Pero….¿y qué significa todo esto de dejar hablar al otro?

Esto señores, en resumen,  es amar al prójimo.


DxD (edición especial)

20 octubre 2010

Quiero contarles un secreto.

Si han sido más o menos constantes en el seguimiento de mi blog (lo cual les agradezco de sobremanera), se habrán dado cuenta que tengo un especial interés en el tema del matrimonio. Incluso publico periódicamente ciertos consejos para hacer detalles que mantengan renovado el amor en la pareja. En la sección que he titulado como DxD (Detalle x Día) comparto detalles y regalos creativos que he llevado a cabo para enamorar a mi esposa todos los días.

Pues bien… eso esta muy bien. Reconozco que me gusta ser detallista con mi esposa y eso es parte de lo que nos mantiene a ella y a mi enamorados e ilusionados todos los días, pero aún falta por compartirles el DxD que en mi matrimonio hizo la diferencia. Uno que puso los cimientos definitivos de lo que hoy mi esposa y yo somos como pareja.

Debo empezar diciendo que este DxD no lo hice yo, sino más bien mi esposa y la considero como una de las más grandes muestras de fe y amor hacia mi.

Se los platico…

Cuando faltaban escasos dos meses para casarnos, y tras un largo noviazgo de 7 años, mi esposa decidió que tenia que ofrecerle a Dios un detalle muy significativo en agradecimiento de habernos ayudado a perseverar juntos tanto tiempo. Así que un día me dijo:

“Voy a ofrecer 30 días de comunión seguidos por nuestro futuro matrimonio”

Esto me lo comunicó por vía telefónica pues, por razones de trabajo, yo me encontraba viviendo fuera de la ciudad.

“¿En serio?” Le contesté yo “¿Y crees poder lograrlo?”

“Pues por lo menos lo voy a intentar…” Me argumentó.

Así, sin más preparación espiritual que la de querer hacer algo por Dios, comenzó a comulgar día tras día.

Su gran capacidad de lucha y fortaleza interior la llevaron a cumplir poco a poco la misión. Todos los días mi niña, aún siendo estudiante de universidad, buscó maneras de acudir a misa para recibir a Cristo en la Eucaristía. Fue constante y siempre estuvo al pie del altar durante 29 días hasta que llegó el día 30 y… la promesa se tambaleó.

Por alguna razón que no recuerdo, ese día en particular le resultó imposible asistir a misa y para cuando por fin se desocupó de sus labores ya era muy noche como para alcanzar a cumplir su promesa del último día de comunión.

Eran como las 10 de la noche y ya todas las Iglesias se encontraban cerradas… “¡Todas las iglesias, más no todos los sacerdotes!” pensó para sí.

Así que se dirigió a la casa de un sacerdote para tratar de pedirle que le ayudara a cumplir con su promesa. Tocó la puerta y pidió hablar con el padre.

Un par de minutos después este se presentó en la puerta y le preguntó:

“¿En que puedo ayudarte?”

“Padre… debo comulgar el día de hoy” dijo mi esposa

“Pero ya hemos concluido las celebraciones de hoy” le comentó el sacerdote “Seguramente mañana en misa de primera hora podrás comulgar”.

“Tiene que ser hoy” replicó quien entonces era mi novia. “Es una promesa que le hice a Dios por la perseverancia de mi futuro matrimonio”

Conmovido y visiblemente emocionado por la insistencia enjundiosa de una joven por recibir a Jesús en la hostia, el sacerdote aceptó dirigirse nuevamente a la Iglesia, abrirla solo para ella y impartirle la comunión.

Mi esposa me comenta que incluso le permitió quedarse un tiempo para orar de rodillas frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe después de haber recibido la sagrada eucaristía.

“Es un gusto ver tu alegría por recibir a Cristo” le dijo el sacerdote a ella mientras se despedía.

“Mi matrimonio se lo agradecerá eternamente” concluyó quien entonces era mi generosa novia.

Así sucedió aquella noche en la que mi ahora esposa cumplió su compromiso de comulgar durante 30 días seguidos en favor de nuestro futuro matrimonio.

Les aseguro que ella y yo hacemos muchas cosas el uno por el otro para intentar construir un hermoso matrimonio. Pero lo que ella logró con esas 30 comuniones cumplidas es lo que verdaderamente cimentó nuestra fortaleza actual. Lo se.

Nunca nadie había ofrecido explícitamente por mi 30 comuniones seguidas y se lo estaré eternamente agradecido. Yo podré desvivirme en detalles constantes, ser creativo y hacer locuras por ella, pero lo que mi novia ofreció aquella vez por su futuro esposo y por nuestro futuro es, lo que en definitiva, nos sostiene hoy en día.

En verdad, un DxD en el que involucren a Jesús es el más maravilloso detalle que le pueden ofrecer a su pareja.

P.D. La Iglesia en la que recibió esa comunión número 30 aquella noche, es la misma en la que unos meses después, ella y yo comulgamos como esposo y esposa por primer vez… la misma Iglesia de nuestra boda.


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