Encuesta

8 diciembre 2014

Estimados Lectores.

Estoy realizando una pequeña encuesta para tratar de definir temas sobre los cuales habré de escribir en el futuro y me encantaría poder conocer su opinión al respecto.

Para hacerlo he desarrollado un pequeño cuestionario que podrán ayudarme a contestar en el siguiente link.

Encuesta Diario de un Católico

No les tomará más de 3 minutos responder y a mi me servirá enormidades contar con su colaboración.

De antemano muchas gracias a quienes puedan tomarse el tiempo de llevar a cabo esta pequeña acción.

¡Que Dios les bendiga!

 


Cambio de opinión…

19 octubre 2011

No es muy normal que uno encuentre en un blog a una persona diciendo lo siguiente:

“Hey amigos lectores, se acuerdan lo que escribí hace tiempo… pues ya no pienso lo mismo”

En mis ya varios años de trabajo y seguimiento a las redes sociales, juro que no he encontrado esta postura. Pero no por ello creo que sea incorrecto o mala…

De hecho, hoy me veo en la necesidad de hacerlo yo mismo.

Hace dos años publiqué en este blog mi posición personal sobre el debate de  “dar o no dar limosna a las personas en la calle” (Aquí pueden volver a revisar dicha entrada).

En su momento comenté que yo optaba por si dar limosna. Argumenté que dicha postura obedecía no tanto a un intento por erradicar la pobreza en el mundo de esta manera, sino más bien a la idea de que al yo dar, ponía en práctica un hábito más que benéfico en cualquier persona: la generosidad. Así, publiqué que yo si daba limosna a los pobres respaldándome en la idea de que lo hacía por mi, más que por ellos.

Pues bien, mi postura con respecto a dicho tema ha cambiado.

Verán…

Recuerdo bien que hace 20 años, en una de las calles cercanas a donde vivo, un señor vestido de pobreza se intentaba ganar la vida pidiendo limosna en la esquina de dicha avenida. Tenía un saco azul sucio, roído y grande y un sombrero de palma, mismo que extendía en su mano boca arriba para pedir limosna de coche en coche.

Hoy, 20 años despues regreso a esa misma calle y me encuentro que dicho señor…  ¡Sigue haciendo lo mismo! Ahora un poco más canoso, pero vestido con la misma ropa (¡en serio!) y llevando a cabo la misma actividad: pedir limosna.

Viéndole me detuve y pensé el lo siguiente…

“Dios mío, ese hombre no ha mejorado en 20 años… ¡Sigue viviendo de la misma actividad!”

Producto de dicha reflexión saqué las siguientes conclusiones…

1) La única razón que existe para que una persona se mantenga haciendo algo durante 20 años es por que… ¡Le conviene hacerlo!

2) Si en algún momento de esos 20 años, alguien le entregó una moneda a ese hombre para “supuestamente” ayudarle, solo estuvo contribuyendo a una sola cosa: provocar que siguiera haciendo lo mismo.

3) Piénsenlo así, ese señor ha hecho esto por 20 años pues… “es redituable hacerlo“. ¿Por que habría de buscar otra opción para ganarse la vida si la limosna es su modus vivendi?

4) Quienes dan monedas a estas personas solo están logrando que ellas encuentren una mina de oro que puede durarles por los próximos 20 años. De hecho, durará hasta que deje de representarles una fuente segura de ingreso.

5) ¿Se trata de ayudarles cierto? Pues no les ayudes a que la limosnear sea una forma de vivir.

6) No, esta persona no se ira a robar si no recibe tu dinero!!! ¿Te has fijado que practicamente todos los que piden limosna tienen más de 60 o 70 años de edad o son mujeres con niños? ¿Tú crees que estas personas de la tercera edad y mujeres se van a poner a robar? Quienes lo hacen se aprovechan de su fuerza física, no necesitan pedir dinero.

7)Aceptémoslo, quienes le damos limosna a estas personas lo hacemos no por saber que les estamos ayudando, sino por tratar de evitarnos la culpa de no haber contribuido a sacarle de la pobreza. Pero en serio… ¡Pagando por su limosna le estás aprobando su actividad! (Si están haciendo eso es por que es NEGOCIO). Siéntete más culpable si lo mantienes ahí.

8) ¿Quieres ayudarles?  Contribuye con las asociaciones y organizaciones que ya han diseñado planes de asistencia social. Mejor aporta tu donativo ahí. 

9) Repito… Darle una moneda a una persona limosnera no le está sacando de la pobreza. Lo haría si ese dinero lo supiera invertir en algo productivo, lo que por supuesto no hará.

10) Una persona puede pasar 20 años viviendo de la limosna (incluyendo su posible participacion en redes de trata de personas que viven de explotar esta situacion). 

Así, hoy pienso que dar limosna bien puede ejercitar mi hábito de la generosidad, pero dado que también contribuye a fomentar una situación para mi indeseable, es que hoy cambio mi parecer.

¡No fomentemos que dicha actividad sea un negocio altamente redituable de 20 años o más!

Mejor enfoquémonos en crear la mejor ayuda posible que una nación puede ofrecer a su gente… ¡Empleo!

Pues bien, habiendome valido del dicho popular que dice que “es de sabios cambiar de opinión”, les pregunto… ¿qué opinan al respecto?


¿Debe la Iglesia meterse en los asuntos públicos?

8 agosto 2011

En México, y me imagino que en todo el mundo, la Iglesia empieza a ser fuertemente criticada por atreverse a fijar una postura en casi todos los temas que afectan el desempeño político de los distintos gobiernos.

Con el argumento de la defensa de un estado laico (que rige igual para todas las creencias) los críticos de la Iglesia le piden que no se inmiscuya en temas que serían de incumbencia solo de gobernantes y gobernados. (Ej: La promulgación de leyes contra la vida, la supuesta defensa de los derechos de ciertas minorías)

La pregunta que me surge es la siguiente:

¿Debe la Iglesia opinar sobre los asuntos públicos?

Mi respuesta es… desde luego.

¿Qué más necesitado de orientación moral puede existir que la promulgación de leyes que regirán la convivencia de las sociedades? Si la estipulación de una ley es algo que acabará por afectar el comportamiento de un individuo, se esperará que esta ley esté apegada a la ley natural de Dios, misma que la Iglesia ha defendido siempre.

Claro, siempre me orientaré  más por preferir antes que una posición de conflicto entre Iglesia y Estado, una postura de cooperación y consejo mutuo. Una a otra se podrían aportar mucho si se permiten escuchar lo que cada una tiene que decir. Al final de cuentas tanto Iglesia como estado son de las instituciones más antiguas en la historia de la humanidad, por lo tanto, algo han de saber sobre como hacer las cosas.

Sin embargo, la ventaja que tiene la Iglesia por sobre el estado es que la primera acumula y reflexiona su experiencia de humanidad a cada año que pasa, nuestra Iglesia se va volviendo más sabia, mientras que la postura del estado depende en gran medida de la idiosincracia y la individualidad del gobernante en turno.

La Iglesia evoluciona lentamente conforme aprende más y más de la misma humanidad a la que orienta, mientras que en el otro lado, todos hemos visto como los estados a lo largo de la historia se reformulan y se replantean de manera completamente distinta al gusto de quien llega al poder.

Es por eso que si bien la Iglesia no tiene el carisma de gobierno de naciones, si que lo tiene en la orientación moral de la vida cotidiana y social del mundo. Por lo mismo es perfectamente entendible que fije una postura que servirá de marco de referencia ante las distintas preocupaciones humanas.

¿Quien mejor que la Iglesia para decirnos cómo actuar ante la nueva ola de investigación genética? ¿Qué otro referente moral más adecuado que la religión para ofrecernos luz sobre cómo actuar ante las nuevas posibilidades de acceso casi ilimitado a la información vía el Internet? ¿Quien mejor que nuestra Iglesia para indicarnos cómo debe de ser el modelo de familia al que los seres humanaos con vocación debemos de aspirar? ¿Quién mejor que la Iglesia para ayudarnos a alinear nuestra conducta con los designios del Creador?


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