Ser sacerdote hoy

19 noviembre 2014

Platicando con un amigo sacerdote me hacía el siguiente comentario:

“José Luis, ser sacerdote en la actualidad es mucho más difícil que lo que era serlo hace un par de décadas”

Este comentario me lo hacía con una expresión de cierta aflicción reflejada en su rostro.

“Antes la profesión e imagen sacerdotal era muy respetada y hoy ya no lo es tanto” me seguía comentando.

Este diálogo entre mi amigo y yo se había dado en un contexto de diálogo sobre lo mucho que había resultado afectado el sacerdocio por los pecados graves de unos cuantos miembros de esta comunidad eclesial.

Personalmente esta situación me duele, y mucho.

Para mi la figura sacerdotal siempre ha resultado de gran admiración y respeto. A la fecha no puedo sino hablar usando el término “usted” (expresión de gran solemnidad en México) a toda persona que ha decidido atender generosamente al llamado de la entrega total a Dios y a su Iglesia a través de la vocación al sacerdocio. Para mi un sacerdote es la representación viva de la Iglesia en sí misma  y cualquier afectación que le acontezca a uno de ellos la siento como si hubiera sido a toda nuestra comunidad universal.

En efecto, ser sacerdote hoy es mucho más difícil que serlo en el pasado, pero también percibo que es una época en la que la perseverancia será puesta a prueba y, con esto, muchas bendiciones están por venir.

Hoy más que nunca nuestros sacerdotes están cargando cruces muy pesadas y dolorosas, y por eso es momento de orar y pedir al Señor por ellos, para que les de fuerzas especiales para ser ejemplo de santidad.

Amigos sacerdotes… ¡No están solos, rezamos por ustedes!

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Reflexiones sobre la visita de Benedicto XVI a México

3 abril 2012

Quiero aprovechar que ya han pasado algunos días desde que concluyó la visita de nuestro Papa a tierras mexicanas para compartirles por este medio algunas de las reflexiones que, a mi parecer, resultaron más interesantes de los varios discursos que  Benedicto XVI nos entregó en México.

Son extractos tomados de sus propias palabras mismos que acompaño con algunas breves reflexiones personales…

 

“El discípulo de Jesús no responde al mal con el mal, sino que es siempre instrumento del bien, heraldo del perdón, portador de la alegría, servidor de la unidad.”  (Plaza de la Paz en Guanajuato)

Escuchar estas palabras de boca de nuestro líder, me remontó a la frase de San Pablo en su carta a los Romanos (21-21) “no te dejes vencer por el mal, antes bien vence al mal con el bien“. Simplemente me fascina. En un país en donde existe una maldad agresiva e imperante, no debemos olvidar que dicho mal no se combate con odio ni con rencor… Pensar en el bien y usarlo es la mejor arma.

” Ustedes, mis pequeños amigos, no están solos. Cuentan con la ayuda de Cristo y de su Iglesia para llevar un estilo de vida cristiano. Participen en la Misa del domingo, en la catequesis, en algún grupo de apostolado, buscando lugares de oración, fraternidad y caridad. Eso mismo vivieron los beatos Cristóbal, Antonio y Juan, los niños mártires de Tlaxcala, que conociendo a Jesús, en tiempos de la primera evangelización de México, descubrieron que no había tesoro más grande que él. Eran niños como ustedes, y de ellos podemos aprender que no hay edad para amar y servir…” (Plaza de la Paz, Guanajuato)

El Papa le habló a los niños, esa parte de la población que siempre resulta la más afectada por la falta de Dios en los adultos. Además hace referencia a los primeros protomártires de la evangelización de nuestro continente. Tres niños que habiendo sido reclutados por los primeros evangelizadores franciscanos y dominicos, fueron brutalmente asesinados por los indígenas quienes abusaron de su fuerza al verse imposibilitados de usar la razón. Es igualmente valioso la reflexión de Benedicto XVI cuando dice que  quien descubre a Jesús, llega a concluir que no hay mayor tesoro que Él.
Un corazón puro, un corazón nuevo, es el que se reconoce impotente por sí mismo, y se pone en manos de Dios para seguir esperando en sus promesas…” (Parque Expo Bicentenario, León Guanajuato. Durante su homilía litúrgica) 
En su homilía del domingo 25 de marzo, Benedicto XVI nos invitó a provocar el cambio en el mundo buscando primordialmente cambiar el propio corazón. Además nos habló de la pureza de corazón entendiéndola como un acto de humildad en que reconocemos que sin Dios nada podemos. Los Santos no fueron a favor de la corriente del mundo… ¡lucharon en contra de ella!
Pues bien, en este monumento [el de Cristo Rey en el cerro del cubilete] se representa a Cristo Rey. Pero las coronas que le acompañan, una de soberano y otra de espinas, indican que su realeza no es como muchos la entendieron y la entienden.  Su reinado no consiste en el poder de sus ejércitos para someter a los demás por la fuerza o la violencia. Se funda en un poder más grande que gana los corazones: el amor de Dios que él ha traído al mundo con su sacrificio y la verdad de la que ha dado testimonio…” (Parque Expo Bicentenario, León Guanajuato. Durante su homilía litúrgica) 
En estos tiempos de violencia en nuestro país, los mexicanos nos hemos acostumbrado a ver deambular por las calles y carreteras de nuestra nación a las fuerzas armadas del ejército, en quienes el gobierno a puesto la confianza para detener al crimen organizado. En sus palabras, el Papa nos invita a confiar que existe un reino más poderoso que cualquier ejército en el mundo. El reino del amor, cuyo Rey y representante supremo es Jesucristo, Dios hecho hombre. Dirigiéndonos a Él y solo por Él… el mal sucumbirá.
Mis Predecesores en la Cátedra de san Pedro la honraron [A la Virgen María de Guadalupe] con títulos tan entrañables como Señora de México, celestial Patrona de Latinoamérica, Madre y Emperatriz de este Continente. Sus fieles hijos, a su vez, que experimentan sus auxilios, la invocan llenos de confianza con nombres tan afectuosos y familiares como Rosa de México, Señora del Cielo, Virgen Morena, Madre del Tepeyac, Noble Indita…” 
“…amarla  es comprometerse a escuchar a su Hijo, venerar a la Guadalupana es vivir según las palabras del fruto bendito de su vientre”
(Parque Expo Bicentenario, León Guanajuato. Durante el rezo del Ángelus) 
El Papa sabe perfectamente que estaba en tierras Guadalupanas y con estas palabras quiso enaltecer de una forma bellísima a la patrona de nuestra nación. Si bien, a todos nos hubiera encantado haberle tenido físicamente en la Basílica de Guadalupe, el sumo pontífice con estas palabras se hizo presente de forma amorosa con la dueña de nuestros corazones.
Sí, la maldad y la ignorancia de los hombres no es capaz de frenar el plan divino de salvación, la redención. El mal no puede tanto…”
“…sabiendo que el Señor ha resucitado, podemos proseguir confiados, con la convicción de que el mal no tiene la última palabra de la historia, y que Dios es capaz de abrir nuevos espacios a una esperanza que no defrauda”
“…ser hombre es ser hermano y guardián del prójimo.”
(Basílica-Catedral de Nuestra Señora de la Luz, León, Guanajuato. Homilía dirigida a  Obispos de America Latina)
En lo personal, la frase “el mal no tiene la última palabra“, me retumbó interiormente en cuanto la escuché. Me conmovió profundamente. No puedo estar más de acuerdo en que el mal no es, ni será, el ganador. Y esto no solo aplica al tema de la violencia social que a todos nos preocupa, sino que también se refiere a la vivencia personal de la fe, que a todos no ocupa. Si bien el mal en cientos de ocasiones toca a nuestra puerta (y le abrimos), esto no significa que esta sea el final de la historia. Siempre, siempre… Dios nos ofrece el bien por la vía del perdón y la misericordia.
Además…. ¿Puede existir una definición más resonante que la que nos ofreció el Papa explicando al hombre como hermano y guardián del prójimo?
 “Queridos amigos, muchísimas gracias por este entusiasmo. Estoy muy feliz de estar con vosotros. He hecho muchos viajes, pero nunca he sido recibido con tanto entusiasmo. Llevaré conmigo, en mi corazón, la impresión de estos días. México estará siempre en mi corazón. Puedo decir que desde hace años rezo cada día por México, pero en el futuro rezaré todavía mucho más. Ahora entiendo por qué el Papa Juan Pablo II dijo: «Yo me siento un Papa mexicano…” (Palabras improvisadas afuera del colegio Miraflores, la noche anterior a su despedida)
Reconozco que estas últimas palabras, así tal cual fueron, improvisadas y llenas de rica informalidad, me sacaron las lágrimas cuando las presencié por Televisión. Aún a la distancia llegaron a mi corazón.
Desde que se anunció que Benedicto XVI vendría a nuestro país, siempre tuve la conciencia de que la figura de Juan Pablo II iba a estar de manera indirecta presente en cada momento de este suceso. México amó a Carol Wojtyla y ahora ama a Joseph Ratzinguer. Cuando el Papa, tras largas horas de espera, salió a despedirse de la multitud que por tres días le acompañó acampando a las afueras de su casa de hospedaje (El Colegio Miraflores), y mencionó que pudo entender por qué su antecesor se consideraba un Papa mexicano, en ese preciso momento se ganó, también él, la nacionalidad mexicana.
“Queridos amigos mexicanos, les digo ¡adiós!, en el sentido de la bella expresión tradicional hispánica: ¡Queden con Dios! Sí, adiós; hasta siempre en el amor de Cristo, en el que todos nos encontramos y nos encontraremos. Que el Señor les bendiga y María Santísima les proteja. Muchas gracias.” (Aeropuerto Internacional de Guanajuato, discurso de despedida)
Adios Benedicto XVI. Adios querido Papa y líder de mi amada Iglesia.
¡México siempre fiel!

¡Si se puede! ¡Si se pudo!

29 marzo 2012

A lo largo de mi vida he crecido con un paradigma que pareciera estar clavado en la cultura de la mexicaneidad.

El mexicano crece creyendo que “no puede“.

“No podemos progresar….”
“No podemos trabajar en equipo…”
“No podemos tener buenos políticos y gobernantes…”
“No podemos salir del subdesarrollo…”
“No podemos ser campeones del mundo…”
“No podemos respetar la autoridad…”

“No podemos…”, “No podemos…”

Yo he llegado a la conclusión de que esta idea de impotencia e imposibilidad es producto de lo que se suele conocer como una “profecía autocumplida“. Es decir, los mexicanos “no podemos”, principalmente por que creemos que no podemos… Y así se provoca el terrible círculo vicioso de la autodestrucción.

Sin embargo, con todo y esta idea derrotista clavada en nuestra idiosincracia, llega un evento que nos demuestra que México debe de creer todo lo contrario… Que los mexicanos… ¡Desde luego que podemos!

Dicho evento fue la reciente visita del Papa Benedicto XVI.

Lo que apreciamos durante esta visita fue una gran y contundente muestra de que los mexicanos…

sí podemos organizarnos civilmente (La vista la organizó y coordinó la sociedad civil no el gobierno)

si podemos salir a las calles (La delincuencia y la inseguridad no nos detuvieron para salir a ver al Papa en las carreteras, lugares habitualmente peligrosos)

si podemos festejar, vitorear y gritar sin necesitar hacer uso de grocerías y maldiciones.

si podemos respetar la autoridad… misma que demuestra que si puede facilitar y promover el orden público para lograr la convivencia sicial.

si podemos aliarnos y reconciliarnos… (durante la misa masiva del Papa en Silao cientos de políticos que en otras circunstancias se comportan como rivales, fueron vistos saludándose y conviviendo)

si podemos organizarnos en equipo. Que mayor prueba de esto que el enorme y fabuloso trabajo de cientos y cientos de voluntarios que, sin recibir pago alguno, hicieron posible cada momento de la visita.

si podemos alinearnos a una misma causa. La visita del Papa no fue un asunto de católicos exclusivamente, sino de pluralidad y respeto.

si podemos ser reconocidos internacionalmente. La prensa vaticana (los periodistas de todo el mundo que siguen los pasos del Papa en todo momento) han comentado en innumerables ocasiones que las visitas de los pontífices a nuestro país son las mejores organizadas en todo el mundo.

En conclusión, este acontecimiento que recién concluyó fue una demostración a gran escala de lo que somos capaces los mexicanos cuando nos lo proponemos y cuando estamos alineados y por una causa de bien común.


Benedicto XVI en México

26 marzo 2012

Pues bien… ¡Ha sucedido ya!

Benedicto XVI visitó nuestro país y no pudo hacerlo sin dejar toda una estela de emociones.

Para quienes le hemos venido siguiendo desde hace tiempo y por lo mismo le admiramos, esta visita nos dejó muy satisfechos.

Personalmente no pensé que Benedicto XVI fuera a pisar nuestro país durante su pontificado (Sabemos qe no suele ser su estilo peregrinar por todo el mundo), más al ver la respuesta que su presencia suscitó en el pueblo mexicano, me dejó claro que la Iglesia Católica, en México, bien puede ser considerada una segunda casa para el sucesor de San Pedro. El Papa no visita nuestro país, simplemente llega a casa.

No fué Juan Pablo II y su gran carisma lo que sacó a los mexicanos a festejar su presencia en las calles en aquellas cinco ocasiones, no. Ahora entiendo que el fervor de millones de mexicanos es por el Papa en sí.

Solo eso explica las imágenes que todos presenciamos en televisión con multitudes abarrotando cada centímetro cuadrado de la ciudad de León, Guanajuato.

Benedicto XVI mencionó ayer antes de terminar su jornada: “¡Ahora entiendo por que Juan Pablo II se decía sentirse un Papa mexicano!”.

Y cómo no sentirse mexicano en una tierra en donde eres recibido con fiesta, cánticos y enorme admiración. Cómo no sentirse mexicano en un país en donde tenemos a una madre Guadalupana que nos cobija a todos por igual. Cómo no sentirse mexicano ante una organización impecable de un macro evento popular en el que demostramos que sí somos capaces de unirnos cuando de un motivo trascendente se trata.

Ya llegarán los días en que reflexionaremos y analizaremos los mensajes que en cada lugar Benedicto XVI nos legó. Pero por hoy solo basta sonreir y conservar la felicidad que nos dejó el haber tenido a nuestro querido Papa en tierras mexicanas.

¡Mi humilde y pequeño corazón está con el Papa!

¡México siempre fiel!


¡Ya viene el Papa!

28 febrero 2012

En México estamos más que emocionados por que en unos cuantos días Benedicto XVI nos visitará.

Somos un pueblo especialmente fiel al sucesor de Pedro y como tal estoy seguro que lo recibiremos con amor y calidez.

¡Vamos México! Salgamos a hacer valer nuestra fe al grito de…

“¡¡¡México siempre fiel!!!”

Tenemos un gran pontífice y estamos orgullosos de su labor.


Usemos nuestras Iglesias…

18 enero 2012

Una de las delicias de la ciudad de México, desde mi particular punto de vista, es que uno puede encontrarse con una gran cantidad de Iglesias en las distintas colonias que la conforman.

Me percaté de esto cuando caminando desde mi casa hasta mi oficina (ejercicio que he empezado a realizar de manera habitual) me he topado con por lo menos cuatro Iglesias en mi rumbo.

Es maravilloso saber que en esta ciudad si uno quiere acudir a una Iglesia no necesitaría recorrer más de 10 minutos caminando para encontrarse una.

De repente no reparamos en esta situación, pero como católico es una gran bendición disponer de este beneficio en la ciudad en la que se vive.

Lamentablemente no podríamos decir que esta cantidad de Iglesias corresponde a una demanda igualmente numerosa de las mismas.

En la mayoría de veces que ingreso a las Iglesias (cuando estas no tienen las puertas cerradas) noto que están vacías y solitarias, aunque estas se encuentren rodeadas de asentamientos urbanos densos.

Si uno acude a un templo budista en Japón, estos habitualmente están repletos de personas en estado de oración y meditación. Recuerdo que en una visita que realicé a dicho país, nos resultó particularmente complicado ingresar turisticamente a conocer algunos templos pues estos estaban siendo usados por personas que acudían a ellos para practicar su religión.

Amigos católicos…

¡Para eso son los templos! Para ser usados.

Si bien en ciudades como la mía uno puede maravillarse al encontrarse rodeado de Iglesias por todos lados, sería mucho más gratificante encontrar que dichos templos estuvieran siendo utilizados a cabalidad por los feligreses de nuestra Iglesia.

Es triste que muchas veces los templos católicos de nuestras comunidades son visitados más por turistas extranjeros, incluso pertenecientes de otras religiones, que por los mismos católicos.

¡Vayamos a nuestras Iglesias! ¡Usémoslas!

Si tienen que leer algún documento de trabajo, si tienen que meditar sonde alguna idea, si disponen de cinco o diez minutos de descanso, si se aproxima un proyecto importare, si están en la espera de una noticia, o si simplemente quieren estar cara a cara con el Creador del universo… ¡Acudan a una Iglesia!

Las Iglesias no son lugares exclusivamente dominicales (Dios mismo no lo es).

Así que si tienen la maravillosa oportunidad de disponer de una Iglesia cercana… aprovéchenla y sáquenle el máximo provecho posible.


¡Viva México!

15 septiembre 2011

Este día los mexicanos estamos de manteles largos…

¡Celebramos un año más de nuestra independencia!

Y si bien existen un montón de problemas en mi país que bien podrían presentarme motivación para desganarme el ánimo hoy prefiero llenarme de esperanza hacia el futuro y creer que la penumbra que hoy vivimos solo es el aviso de un próximo y reluciente amanecer.

Le doy gracias a Dios que he nacido en una nación llena de vida y color, que ama a Dios y a la Virgen de Guadalupe a quien desde siempre le hemos encomendado el rumbo de nuestro país.

Hoy celebro que soy mexicano… hoy celebro que soy gudalapano… hoy celebro o que soy católico.

¡Viva México!

¡Viva la Virgen de Guadalupe!

¡Vivan las personas que habiendo amado hasta el extremo dieron y seguirán dando su vida por esta gran nación!


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