Sentir…

7 junio 2012

Las nuevas corrientes espirituales como el “New Age” y otras pseudo religiones “Alternativas” parecen tener algo en común que me llama la atención. Todas basan su propuesta ideológica en el “sentir”. Es decir que, a ojos de quienes pertenecen a estos movimientos, la perfección del hombre se da cuando este logra una sensación de “paz” y “armonía” interior.

Como tal, me gustan los valores “paz” y “armonía”, pero no creo que el lograr “sentirlos” sea el objetivo último del ser humano.

Ejercicios como “meditar”, “relajarse”, “orar”, pueden traer un profundo sentimiento de paz y armonía para quien los practica de manera regular, sin embargo, por muy profunda y constante que sea esta sensación de “estabilidad emocional”  no me parece que por el mero hecho de sentirlo, se haya logrado un objetivo trascendental valioso.

Personalmente practico varias de estas actividades, pero jamás con la idea de llegar a Dios en ellas. Lo hago por un tema de salud y claridad mental, pero hasta ahí. Meditar me ayuda a enfocar mi mente en aspectos relevantes de mi vida personal, profesional y espiritual. Pero, repito, la sensación de tranquilidad y paz que pueda yo sentir al efectuar estas actividades, no son el fin último del las mismas.

Es más, me atrevo a decir que ir en pos de Jesucristo no precisamente nos acarreará muy buenos sentimientos y emociones. Quienes lo hacemos, nos vemos constantemente juzgados, molestados y hasta criticados por quienes no comulgan con nuestras posturas. El mismo Cristo alcanzó la gloria a través del esfuerzo y el sufrimiento que le llevó a morir en una cruz… ¡No por medio de la meditación!

Escribo todo esto, pues para muchas personas podría resultar seductora la idea de adherirse a cierta creencia o corriente espiritual por el mero hecho de que en dicha propuesta se le ayuda a uno a sentirse bien con paz y tranquilidad. Y del mismo modo, lamentablemente muchas personas se alejan de la Iglesia Católica por resultar esta incómoda y poco “sensual”.

Recordemos que el camino a la santidad está repleto de mucho esfuerzo y dolor. Así que si deciden optar por la vía de nuestra Iglesia no les puedo augurar mucha calma y tranquilidad que digamos, pero si enormes resultados al final del camino.

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Usemos nuestras Iglesias…

18 enero 2012

Una de las delicias de la ciudad de México, desde mi particular punto de vista, es que uno puede encontrarse con una gran cantidad de Iglesias en las distintas colonias que la conforman.

Me percaté de esto cuando caminando desde mi casa hasta mi oficina (ejercicio que he empezado a realizar de manera habitual) me he topado con por lo menos cuatro Iglesias en mi rumbo.

Es maravilloso saber que en esta ciudad si uno quiere acudir a una Iglesia no necesitaría recorrer más de 10 minutos caminando para encontrarse una.

De repente no reparamos en esta situación, pero como católico es una gran bendición disponer de este beneficio en la ciudad en la que se vive.

Lamentablemente no podríamos decir que esta cantidad de Iglesias corresponde a una demanda igualmente numerosa de las mismas.

En la mayoría de veces que ingreso a las Iglesias (cuando estas no tienen las puertas cerradas) noto que están vacías y solitarias, aunque estas se encuentren rodeadas de asentamientos urbanos densos.

Si uno acude a un templo budista en Japón, estos habitualmente están repletos de personas en estado de oración y meditación. Recuerdo que en una visita que realicé a dicho país, nos resultó particularmente complicado ingresar turisticamente a conocer algunos templos pues estos estaban siendo usados por personas que acudían a ellos para practicar su religión.

Amigos católicos…

¡Para eso son los templos! Para ser usados.

Si bien en ciudades como la mía uno puede maravillarse al encontrarse rodeado de Iglesias por todos lados, sería mucho más gratificante encontrar que dichos templos estuvieran siendo utilizados a cabalidad por los feligreses de nuestra Iglesia.

Es triste que muchas veces los templos católicos de nuestras comunidades son visitados más por turistas extranjeros, incluso pertenecientes de otras religiones, que por los mismos católicos.

¡Vayamos a nuestras Iglesias! ¡Usémoslas!

Si tienen que leer algún documento de trabajo, si tienen que meditar sonde alguna idea, si disponen de cinco o diez minutos de descanso, si se aproxima un proyecto importare, si están en la espera de una noticia, o si simplemente quieren estar cara a cara con el Creador del universo… ¡Acudan a una Iglesia!

Las Iglesias no son lugares exclusivamente dominicales (Dios mismo no lo es).

Así que si tienen la maravillosa oportunidad de disponer de una Iglesia cercana… aprovéchenla y sáquenle el máximo provecho posible.


Encontrarse a Dios en tu camino

24 junio 2011

Ayer emprendí a pie la trayectoria desde mi casa hasta mi oficina, caminata que me lleva aproximadamente 50 minutos. Por lo menos una o dos veces a la semana, dejo el coche estacionado en mi hogar  y decido trasladarme a pie hasta mi oficina pues me encanta caminar.

Haciéndolo, me doy tiempo de buscar y acomodar nuevas ideas, respirar aire fresco, hacer un poco de ejercicio e incluso pasar a saludar al gran Jefe en uno u otra Iglesia que me queda de paso.

Pues bien… ayer me encontraba inmerso en mi caminata cuando de pronto me percaté que en el piso yacía tendido un pedazo de alambre. Nada especial como para haber llamado mi atención en otro momento, pero justo ayer, durante mi caminata venía meditando especialmente en un proyecto que estoy vislumbrando y que gira en torno al signo de la cruz. Y fue justo lo que vi en ese pedazo de alambre que se interpuso en mi camino… la posibilidad  de hacer una cruz con él.

Así que tomé el pedazo de fierro con mis manos y mientras proseguía mi caminata, torcí con mis dedos por un lado y por otro las secciones del metal hasta formar con este la imagen que vislumbré en un inicio… una cruz.

Al finalizar mi pequeña obra de arte pensé lo siguiente…. “¿Quien hubiera visto en este pedazo de alambre tirado en el piso el potencial de ser una cruz?” a lo que yo mismo me contesté al instante… “seguramente solo aquel que busca encontrarse en cualquier momento con la ella”.

Y es que para encontrar algo hace falta estarlo buscando y de igual manera, valga la redundancia a la inversa, es muy difícil que hallemos aquello que no buscamos.

Para mi el símbolo de la cruz es el más bello que existe en el universo…

Es el emblema más sencillo y al mismo tiempo, el más fuerte y poderoso de todos.

Me encantan las cruces, pienso en ellas, las colecciono, las admiro, e incluso las diseño… para mi una cruz representa mi fe y mi persona por completo… Amo las cruces y siento que ellas, al recibir los brazos extendidos de Jesús en sus aristas, me aman a mi..

Aquí una foto de la cruz que fabriqué mientras caminaba con el pedazo de alambre…


Cantos gregorianos

17 junio 2011

Ayer anduve en la búsqueda de una ayuda para meditar mejor durante las mañanas y me he encontrado con “Los Cantos Gregorianos”, no es que no los conociera, pero no les había puesto la suficiente atención como hasta ahora.

Buscando en Internet, encontré estos maravillosos cánticos que datan desde las primeras eras de nuestra era cristiana y que son atribuidos, no por su invención sino por su difusión, al Papa San Gregorio Magno.

Dichos cantos toman como base muchas de la oraciones que los católicos ofrecemos durante la misa… “Aleluya”, “El Padre Nuestro”, “Santo” , “Salmos” y los concentran en un modo de orar vía un canto monódico.

Leer un pasaje de evangelio, cerrar los ojos y escuchar estos cantos gregorianos mientras medito en la historia de nuestra salvación es lo que tengo pensado hacer para iniciar mi día.


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