El cardenal Jorge Mario…

20 marzo 2013

Les comparto un par de vídeos de quien ahora es nuestro Papa Francisco cuando realizaba labor evangelizadora en su natal Argentina.

Si hay algo que me encanta de su manera de hablar es la paz y tranquilidad que transmite con su tono de  voz suave y  pausado. Fue de lo primero que noté en sus primeras palabras como Papa.

En este primer video medita con los jóvenes que participan un retiro espiritual sobre la madre de Dios. Su reflexión sobre María como la mujer que “está” es particularmente hermosa. Noten la tranquilidad y pausa con la que se dirige a su público.

En este segundo video el cardenal Bergoglio nos comparte una hermosa reflexión sobre el milagro y la maravilla de la eucaristía. A diferencia del video anterior en este video notamos a un Jorge Mario mucho más enfático en su tono. Pongan especial atención a la manera como el cardenal mira amorosamente a la cámara cuando habla.

Si hay algo que desde el primer momento notamos de nuestro nuevo Papa es su gran capacidad de comunicación y oratoria.

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50 razones para rezar el Rosario

1 febrero 2013

Y sigo con el tema del Rosario… ¡No me cansa!

Aquí les comparto este video juvenil que nos ofrece 50 razones de por qué debemos de rezar el Rosario.

Yo les expongo mi razón para hacerlo: ¡Por que amo a María!


Recuerdos personales sobre el Rosario y mi vida escolar

31 enero 2013

Unknown

 

Recuerdo que cuando era muy niño y me encontraba cursando la primaria siempre tenía la costumbre de rezar un rosario un día antes de que iniciaran las clases. Descolgaba uno que siempre me acompañaba en la cabecera de mi cama y me ponía a orar meditando y pidiéndole a mi madre del cielo varios asuntos, para mi de alta importancia en esos momentos.

Recuerdo haber estado recostado en mi cama mirando al techo, sujetando el rosario en la mano y siguiendo en él cada uno de los Padrenuestros y Aves Marías pidiendo cosas como:

“Por favor María, ayúdame a que tenga un buen año escolar”

“Por favor María, que el primer día de clases sea tranquilo”

“Por favor María, que a los encargados de hacer el listado escolar no se les bote la canica y crean que lo mejor para mi madurez es ponerme en un salón diferente al de mis amigos…”

“Por favor María si alguno de mis amigos es cambiado de salón y alejado de nosotros, sus compañeros, dale fuerza para hacer nuevos…”

También recuerdo que cierta vez, cuando se acercaba el día en que todo mi salón demostraría públicamente a nuestros papás lo aprendido durante el ciclo escolar, yo elaboré un dibujo de una cruz en una hoja y le puse una petición que decía más o menos así “Dios, que me vaya bien durante mi clase pública” lo doblé y acto seguido me puse a rezar un rosario para amarrar bien dicha encomienda al cielo.

Al parecer Dios siempre me escuchó en lo que le solicité a través de mis oraciones con el rosario pues, hoy que hago un recuento de mi vida escolar, siempre me consideré bendecido en la materia. No tuve grandes dificultades académicas, mantuve siempre un grupo cercano y unido de amigos y en las clases y concursos públicos siempre ocupé buenos lugares.

Desde pequeño y hasta la fecha, siempre he sido gran devoto del rosario. Su oración me ha soportado en muchos momentos de mi vida y por eso, como mencioné en la entrada anterior, siempre cargo con uno en mi mochila.

Para mi, rezar el Rosario es acercarme a Dios a través de la forma en que a Él más le gusta: vía su mamá.

¿Por que es tan efectiva la oración del Rosario?

Por que cada petición hecha a Dios por conducto de su madre lleva el doble de peso, pues se hace utilizando y aprovechando las influencias que ella tiene con Él.

Digamos que hablar con María es como hablar con Dios pero al doble de intensidad.

 


El Rosario

30 enero 2013

El Rosario aparece de manera frecuente en la biografía e iconografía de los santos de la Iglesia.

Junto a la imagen de la cruz, la de un rosario se puede decir que es el símbolo por excelencia de los católicos. La cruz puede referir a muchos movimientos cristianos, no necesariamente al catolicismo, más el rosario es un símbolo plenamente ligado a nuestra religión.

Desde luego que esto solo puede significar una cosa: que el poder de esta oración está por demás aceptado y comprobado en nuestra fe.

Yo siempre cargo con un rosario en mi mochila pues además de rezarle a María todos los días por medio de esta bellísima oración, me gusta simbolizar mi fe con este instrumento.

Para el católico, tener un rosario en su bolsa (completo o en forma de decenario) representa lo mismo que para un médico lo es cargar con su estetoscopio al cuello o para un constructor cargar con un flexometro en el cinturón.

Digamos que el rosario es como esa herramienta básica indispensable que, usada con la debida periodicidad, se termina convirtiendo en la piedra angular de una vida poderosa de oración.

En verdad, el rosario es la base de la fe en María y, por lo tanto, en su hijo Jesucristo, el mismos Dios hecho hombre.


Leyendo a Juan Pablo II

15 noviembre 2012

Ayer me puse a leer un poco algunas transcripciones de los primeros discursos de Juan Pablo II.

Recordemos que él fue electo pontífice en 1978 y hoy, casi 35 años después, los católicos podemos decir que su papado fue una de las mayores bendiciones que hemos tenido en los último siglos.

Aquel 16 de octubre de 1978 yo aún no pisaba este mundo (nací un año después), más me hubiera encantado poder haber vivido en carne propia aquel momento en que Karol Wojtyla se asomó por primera vez por el balcón central de la Basílica de San Pedro en Roma y escuchar de su propia voz las siguientes palabras como nuevo obispo de Roma:

“¡Alabado sea Jesucristo!

Queridísimos hermanos y hermanas:

Todos estamos apenados todavía por la muerte de nuestro amadísimo Papa Juan Pablo I. Y he aquí que los Eminentísimos Cardenales han designado un nuevo Obispo de Roma. Lo han llamado de un país lejano…, lejano pero muy cercano siempre por la comunión en la fe y tradición cristiana.

He sentido miedo al recibir esta designación, pero lo he hecho con espíritu de obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.

No sé si podré explicarme bien en vuestra… nuestra lengua italiana; si me equivoco, me corregiréis.

Y así me presento a todos vosotros para confesar nuestra fe común, nuestra esperanza y nuestra confianza en la Madre de Cristo y de la Iglesia; y también para comenzar de nuevo el camino de la historia y de la Iglesia, con la ayuda de Dios y con la ayuda de los hombres.”

 

Me resulta especialmente humano y estremecedor leer la frase “He sentido miedo al recibir esta designación…”  

¿Se pueden imaginar?

Quien ha sido considerado como uno de los predicadores más efectivos e impactantes de la historia de la Iglesia Católica empezó su labor máxima diciendo.. “Tuve miedo”.

Leer eso definitivamente hizo que Juan Pablo II se acercara más a mi corazón, pues yo soy un miedoso de lo peor.

Dudo, cavilo y me detengo todo el tiempo pues soy un débil y simple ser humano.

Pero siguiendo analizando las primeras palabras de Juan Pablo II encontramos lo que él optó por hacer ante dicha crisis emocional.

“…obediencia a Nuestro Señor Jesucristo y con confianza plena en su Madre María Santísima.”

¡Ya está! Punto. Ese es el camino del éxito.

Las personas cercanas al difunto Papa comentan que en su cuarto, en el mueble que se encontraba junto a su cama, solo se podían ver dos objetos de manera permanente. Un crucifijo y una imagen de la Virgen María de Guadalupe. Juan Pablo II lo dijo en serio, ellos habrían de ayudarle a mitigar sus miedos y dudas durante su camino pastoral.

En Cristo y en María podemos depositar nuestros miedos, nuestras angustias, nuestros problemas, nuestras penas.

¿Se pueden imaginar al cardenal Wojtyla sintiendo pánico por su nueva designación como líder de la Iglesia? Recibir la confianza del colegio cardenalicio para asumir esta posición seguro que debe ser algo sumamente impactante, más con Jesús y María de tu lado… ¡Nada es pesado!


Ser hombre (VI)

25 septiembre 2012

Ahora hablemos sobre la paternidad.

Podremos encontrar millones de blogs, sitios y herramientas sobre la maternidad, pero son prácticamente nulos los recursos sobre paternidad.

Siempre que hablo de este tema, invariablemente me remito al rol paternal por excelencia del evangelio: San José.

Sabemos en realidad poco de este personaje que fungió como padre de Jesús. De hecho, según entiendo, lo más descriptivo que podemos llegar a leer sobre José en los textos evangélicos es “que era un hombre justo”. Pero no necesitamos más. El gran brillo se lo lleva María y su rol de madre, y como hombres nos parece justo y adecuado que así sea, ya que es la maternidad y no la paternidad la muestra de amor más cercana al amor de Dios por los hombres  (Erich From “El arte de amar”). Es duro decirlo pero me parece que así es.

Como hombres no nos corresponde vivir el amor desde esa perspectiva, a nosotros nos toca asumirlo como padres, más no por esto es menos especial e importante.

Evidentemente, como hombres participamos en el acto de la concepción de la vida. Dios nos permite coocrear con Él de esta forma, más una vez concebido el nuevo ser en el vientre materno, pareciera que dicha participación biológica se pone en pausa y es reencontrada hasta nueve meses después.

Como padre de tres hijos, puedo dar testimonio que nuestro papel de hombres en este proceso de dar a luz es muy similar al que José tuvo con María en la historia de la natividad: ser acompañantes.

Y esta reflexión me da a lugar para reforzar la definición que más me gusta de paternidad: acompañante. 

Acompañamos a nuestra mujer en su proceso de cambio físico que le provoca el embarazo…

Les acompañamos igualmente en su proceso de preparación mental y espiritual previo a su nuevo rol de madres…

Durante el parto, nos limitamos a acompañarlas en el esfuerzo físico que implica este monumental suceso y…

Justo a partir de ese momento…

…empieza el proceso de acompañamiento más importante de nuestras vidas: el de un padre hacia su hijo.

Una madre se unifica con su hijo. Un padre le acompaña. Y es justo así, en un proceso de acompañamiento muy peculiar a su hijo que también recibe el nombre de amor, que le forma y le educa.

La paternidad es un estado que solo se puede entender desde adentro, es decir, viviéndolo. Cuando un hijo llega al mundo, nuestro cuerpo, mente, psique y espíritu se revolucionan por completo.

Dicen que, como hombres, al ser padres cambian nuestra prioridades; yo diría más bien que se corrigen. Un hijo es el mayor regalo de Dios para el hombre que viaja por el mundo tratando de encontrarse a sí mismo.

Dios, el padre del que emana justo esta vocación paternal, sabe mejor que nadie que un hijo es la oportunidad más sublime que existe para trascender y dejar legado en el mundo.

Nada nos llevaremos al morir, al contrario, todo lo dejaremos; más de todo lo que se quedará en este mundo, nuestros hijos serán la muestra más fiel del amor que le tuvimos a Dios en nuestras vidas.

“tanto amó Dios al mundo que le entregó a su propio hijo…”


Madre de Dios

15 diciembre 2011

En estos días en que los mexicanos celebramos tanto a nuestra queridísima Virgen de Guadalupe me encanta recordar uno de los pasajes del evangelio que más se utilizan para explicar la importancia e influencia de Maria en la fe de nosotros los seguidores de Cristo.

Se trata del evangelio de las bodas de Caná (Jn, 2, 1-11)

El versículo nos relata la ocasión en que Jesús y su madre, María, se encontraban participando como invitados en una boda.

De pronto María, atenta a todos los detalles como solo lo puede estar una madre, se percata que en la fiesta se ha terminado el vino, esa bebida símbolo de celebración y homenaje a la vida.

María sabe que la fiesta no puede verse afectada por tal motivo, así que acude a su hijo para tratar de solucionar el problema.

“Jesús, se les ha terminado el vino” le comentó la mujer a Jesús.

Este le respondió: “Mujer a ti y a mi qué.. sabes que aún no ha llegado mi hora”

Esta respuesta refleja una sola cosa. Que entre Jesús y María existe pleno conocimiento del gran poder del primero y de su capacidad para obrar milagros en beneficio de la humanidad. Sin embargo, Jesús argumenta que la hora de este gran poder aún no ha llegado.

Pero sabemos que ante la petición de una madre, un hijo jamás puede ser rígido. La petición de una madre hacia su vástago siembre viene acompañada con un enorme saldo a favor de ella.

¿Cómo negarse ante  la súplica de una madre que se ha abandonado por sus hijos? ¿Cómo decirle “no” a una madre que ha dicho millones de veces “sí” para el beneficio de los suyos? Es imposible y Jesús cede ante la petición de su madre.

Y tras este pequeño y sencillo diálogo entre Jesús y María se presenta el primer gran milagro del hijo de Dios en el mundo… ¡Jesus convierte el agua que se encontraba en unas tinajas en vino!

La reflexión que más me fascina de este pasaje es la que me lleva a meditar lo siguiente:

¡…fue María la que le arrebató el primer milagro para el benéfico de la humanidad al hijo del Creador del universo!

Fue una madre la que nos presentó “al amor hecho hombre” en el mundo. Y este evento se dio de cara a un matrimonio.

Así de importante es María en la historia de la salvación de la humanidad, así de importante es la celebración de un matrimonio para la madre de Dios y así de importante deberá de ser para nosotros la veneración a la madre de Dios.

¡Viva la Virgen María de Guadalupe!


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