Viernes Santo

2 abril 2010

Hoy, viernes santo, los católicos acompañamos a Cristo en la vía de su calvario.

El acto de amor más grande de la historia está a punto de ser consumado. No hay marcha atrás, la profecía tiene que ser cumplida si queremos que las puertas del cielo se abran nuevamente.

¿Tuvo que morir Cristo en la cruz?

Ciertamente no… pudo haber decido no morir y continuar con su predicación. Pudo haber optado por escapar de la muerte y salvar su vida, pero ¿que sentido tiene la palabra sin el actuar? El Maestro no lo es sólo porque lo que habla sino por lo que hace, pone el ejemplo y ama a sus discípulos.

Cristo aceptó morir en la cruz por que sabía que, haciéndolo, estaría sellando de manera definitiva el mensaje del amor. El líder se tiene que apartar, se tiene que ir, tiene que morir para que su verdadero legado sea implantado. Mientras vive sólo es una posibilidad, pero cuando muere se vuelve toda una realidad.

La muerte es la gran confirmadora de la historia. Si mueres por lo que predicas, tu mensaje quedará sellado para siempre. Por eso Cristo quiso la muerte en Cruz, para que no nos quedara duda de la verdad de sus palabras.

Créanme… como formador que soy, lo más fácil es hablar de lo que se debe hacer, pero lo más difícil es comprometerse a muerte con lo que uno enseña. Yo puedo predicar el perdón, pero si no perdono nada logro, puedo hablar del amor, pero ni no amo, poco consigo.

Si Jesús no hubiera muerto en la cruz, la enseñanza no hubiera sido tan contundente. La muerte del Maestro es necesaria si se quiere que el alumno en verdad le siga de corazón.

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: