Lo juro por Dios (XV)

25 abril 2013

Pues bien.

Todo parece indicar que mi cuerpo no responde tan rápidamente como yo pensé a mis exigencias físicas y alimenticias.

Estoy a mes y medio de llegar a mi fecha límite y aún estoy muy lejos de alcanzar el nivel deseado.

Reconozco que en ciertos momentos me desespero y quiero tirar la toalla, pero una promesa es una promesa y quiero morir en la raya en el camino de cumplirla. Máxime si es a Dios a quien tengo de testigo.

He decidido utilizar lo que me queda de tiempo para iniciar un programa detallado y bastante exigente de ejercicio completamente enfocado en la quema de calorías.

Mi alimentación está relativamente bien controlada pero si, definitivamente el ejercicio es los que me ha fallado.

¡Vamos José Luis, tú puedes!


Lo juro por Dios (XIV)

8 abril 2013

Estoy saliendo de un periodo oscuro.

Lo reconozco… Los últimos días han sido de un descuido total en la materia de esta juramento.

Por diversos motivos que no vale la pena listar, he retrocedido en mi objetivo de adelgazar.

Lo siento como una dura caída de la que me ha costado reponerme.

Más siempre supe (pues así lo he sostenido a lo largo de este blog) que evitar las caídas es imposible, por lo que el éxito radica, más que en no tropezar, en levantarse las veces que sean necesarias para llegar a donde se quiere a como de lugar.

Hoy en mi mente resuenan las palabras más sabías que mi padre me ha dicho jamás: “Es mucho más importante la constancia que la inteligencia“. Por eso hoy me levanto nuevamente y sigo adelante.

Resulta que he ganado dos kilos de peso (104 kg) lo que implica un retroceso de la inercia que había logrado. Dejé por completo de hacer ejercicio y descuidé casi por completo mi disciplina calórica.

Afortunadamente mi iniciativa de dejar por completo el refresco durante la Cuaresma fue todo un éxito y esto me ayudó a no deprimiré del todo.

Ya me queda claro que a mi el diablo me tienta por la boca y es ahí en donde le tengo que vencer.

No voy a claudicar, llegaré a la meta y le demostraré que con un hijo de Dios no se debe meter.

Bien, pues así es el andar humano, con alzas y bajas. Nadie, ni el Papa, es plenamente perfecto las 24 horas del día en su fe. Los múltiples correos y mensajes que recibo de parte de los lectores de este blog lo confirman una y otra vez. La vida de un católico es una eterna lucha en donde el enemigo principal suele ser uno mismo y en esta guerra, a veces ganamos y a veces perdemos.

Ok… Basta de palabras y sigamos adelante. Aún tengo dos meses por delante para demostrarme a mi mismo que sí puedo cumplir mi promesa.


Lo juro por Dios (XIII)

21 marzo 2013

Pues bien, después del torbellino mediático que significó la elección de nuestro nuevo y singularísimo Papa Francisco, los católicos regresamos a nuestro andar cotidiano.

Con referencia a este proyecto de salud en el que me enfrasqué hace varias semanas, el último resultado de la báscula ha arrojado que mi peso actual es de 102 Kg. Esto significa que sigo bajando de peso más parece que he reducido el ritmo.

Me he ido a comprar unos pantalones nuevos y estos han sido talla 38 (y pensar que llegué a ser 44).

Un evento emocionalmente complicado en mi vida ha provocado que me descontrolara por varios días, pues si bien sigo tomando mi licuado de proteica religiosamente todas las mañanas, durante el resto de la jornada he dejado de disciplinarme en cuanto a mis rutinas de ejercicio.

Afortunadamente las consecuencias de dicho descontrol no han sido catastróficas y aún puedo retomar el rumbo.

Como lo mencioné anteriormente, voy a considerar cambiar los términos de mi meta y no voy a tratar de lograr un peso en kilogramos en específico, sino más bien voy a tratar de lograr una talla de cintura adecuada.

Actualmente mi cintura mide 115.7 cm (¡Ops!) más la medida ideal en un hombre debe de rondar los 100 cm.

Por lo mismo me parece que si logro reducir mi cintura a por lo menos esos 100 cm habré logrado una gran meta.


Lo juro por Dios (XII)

7 marzo 2013

Me parece que esta semana he sufrido las consecuencias de hiper ejercitarme… ¿Por que?

Resulta que mi peso subió dos kilos (105 kg) a comparación de mi última medición (103 kg), más mi cintura sigue estando en la misma dimensión (o al menos eso dice mi cinturón).

He investigado un poco el por qué de lo anterior y resulta que abocarse de manera exhaustiva al ejercicio de una manera repentina resulta en una ganancia inicial de peso, a diferencia de lo que podría pensarse. Esto obedece a dos cosas: con la actividad física el cuerpo pierde grasa corporal (muy bueno) pero gana peso muscular (muy bueno también) y en segundo lugar resulta que el cuerpo al sentirse repentinamente activado en el ejercicio, responde guardando líquidos y esto provoca que te inflames un poco.

Me he sentido triste por no haber visto los resultados esperados en la báscula, pero me han dicho que esto en realidad no es un retroceso y que a la larga acabará por reflejarse positivamente en el cuerpo.

Incluso me han aconsejado que modifique mi meta declarándola mejor en medidas (talla) más que el kilogramos, ya que el peso del cuerpo no siempre está en relación a las medidas óptimas del mismo. Esto quiere decir que puede ser que existan personas que tengan un mismo peso y aún así tener distintas tallas de cintura, en unas el peso obedece a músculo y en otras el peso se debe a grasa.

Esta semana voy a considerar esta recomendación para ver si puedo replantear mejor mi objetivo de tal manera que logre el resultado prometido. No es que vaya a reducir mi meta o claudicar, simplemente si mi meta implica lograr una mejor figura, tal vez debería de concentrarme menos en los kilogramos perdidos y mejor enfocarme en las tallas reducidas. Vamos a meditar más a fondo este asunto… (¡Dios cuanto se aprende en estas aventuras!)

¡Gracias a todos los lectores que me han animado con sus porras y ánimos! Me son de gran ayuda para mantenerme perseverante y animado.


Lo juro por Dios (XI)

1 marzo 2013

No he resistido mucho la tentación y me he subido a la báscula el día de ayer (jueves), rompiendo con mi tradición de pesarme solo los lunes.

Lo que sucede es que necesitaba ver si las nuevas medidas implementadas (control estricto de calorías y ejercicio) estaban dando resultado o definitivamente tendría que volver a replantear mi estrategia.

¿Los resultados?

¡Maravillosos! Resulta que la báscula a marcado 103.6 kg lo que implica una reducción considerable de casi 1.5 kg con respecto al lunes anterior.

Parece que he encontrado el catalizador de este proyecto. Resulta que el conteo y control estricto de calorías es la llave que abre la puerta de la pérdida de peso de manera significativa.

Una lectora me ha escrito para recomendarme que tenga mucho cuidado con excederme en la ingesta mínima de calorías pues podría dar como resultado una descompenzación de mi cuerpo, comentario que desde luego agradecí y tomé en consideración.

Lo interesante de este sistema de conteo de calorías es que no implica precisamente que te quedes con hambre. De hecho resulta que puedo comer bastante balanceado y suficiente si simplemente equilibro los alimentos (Leer las calorías que contiene cada alimento te ayuda a hacerlo)

Para el próximo domingo me he inscrito en una carrera de 5 km lo que me mantiene igualmente motivado en lo referente al ejercicio, pues no solo se trata de hacerlo rutinariamente al llegar a casa, sino también de divertirse en una actividad de grupo.

¡Por fin empiezo a ver la luz!


Lo juro por Dios (X)

26 febrero 2013

Me da gusto saber que no estoy dejando de perder peso. La báscula esta semana ha indicado 105 kg lo que me indica una pérdida de aproximadamente 30 gramos de la semana pasada…. (poco avance)

Si algo he aprendido en esta experiencia es el arte de rectificar y aprender sobre la marcha.

Ya me aproximo al primer tercio de este proyecto y aunque los resultados no han sido del todo optimistas, no pierdo el ánimo de saber que estoy poco a poco descubriendo qué cosas si funcionan y cuales no.

Durante las primeras semanas pensé que usando mi propio criterio para regular  las comidas podría perder un kilo por semana, más me veo en la necesidad de hacer más estricto dicha autorregulación.

Mi investigación me llevó a entender que dicha regulación alimentaria debe de obedecer una regla muy simple: equilibrio calórico. Es decir, no basta que yo consuma alimentos que yo crea que son sanos para bajar de peso, sino que estos deben de contribuir equilibradamente a un desgaste adecuado de calorías.

Ya entendí que la clave está en las calorías consumidas y gastadas durante el día y que el control de las mismas es el elemento más relevante de una dieta efectiva.

Por lo mismo, esta semana voy a limitarme a una dieta de 1500 calorías por día (no había estado contándolas).

Todo esto significa que voy a tomar medidas completamente estrictas sobre lo que consumo en cada momento, ya que ahora si necesito acelerar el proceso de pérdida de peso.

Si quiero llegar a mi objetivo debo de recuperar el tiempo que me demoró mi propia curva de aprendizaje.

Con respecto al ejercicio ya llevo una semana en la que he realizado, sin falta, una rutina bastante completa.

Ahora si, ejercicio y nutrición sumamente controlada.

¡Seguimos informando!


Lo juro por Dios (IX)

19 febrero 2013

Sigo bajando de peso… ¡Pero no al ritmo que debería!

Este lunes la báscula me ha indicado que peso 105 kg, pero según mi plan proyectado para estas alturas ya debería estar tocando los 100 kg.

El tema de la alimentación ya lo tengo bastante controlado. Mi dieta de licuado, proteínas y ensaladas ya empieza a ser parte de mi día a a día. Incluso la ausencia de refresco como parte de propósito de cuaresma también va acorde a lo pensado.

De hecho, a decir verdad, que se me haya cruzado la cuaresma en mi juramento, me vino a beneficiar pues espiritualmente estoy mucho más templado, pues estoy en una actitud de ayuno y penitencia que va muy de acuerdo a lo que necesito.

Lo que me viene a continuación es un plan de ejercicio mucho más intenso y planeado, pues ha sido la parte que he dejado de lado.

Aún así, cinco kilos menos fuera de mi ya son una ganancia importante, pero esto es apenas el comienzo de lo que deseo como plan de vida para mi futuro.


Lo juro por Dios (VIII)

14 febrero 2013

Ha llegado la cuaresma y con ella el tiempos de reflexión y arrepentimiento personal.

Para los católicos los próximos 40 días representan un periodo en que nos sumergimos en el interior de nuestras almas y meditamos sobre nuestros pecados y la fortaleza espiritual para evitarlos en el futuro.

Para hacer esto, la Iglesia nos propone que utilicemos el ayuno y la abstinencia como medio de templanza espiritual. Recordemos que Jesús utilizó dichas herramientas al ser llevado al desierto por el Espíritu Santo para preparar su alma previo al inicio de su vida pública.

Pues bien, como parte del proyecto de transformación personal que he emprendido desde hace un tiempo en el que he realizado a Dios la promesa de perder peso, voy a aprovechar esta cuaresma para, además de seguir la vigilia guardando los días de ayuno y reflexión, también ofrecer un sacrificio personal adicional.

Como parte de mi plan nutricional he estado intentando controlar mi ingesta calórica, por lo que no me he preocupado mucho por controlar los refrescos de dieta (una caloría), más en estos 40 días voy a ofrecerle a Dios no ingerir ninguna bebida gaseosa.

Algunos podrían pensar que es una ofrenda simple y vana, pero dado que estas bebidas me han acompañado durante toda mi vida, dejarlas me implicará hacer un gran esfuerzo personal y es justo eso lo que quiero lograr.

Mi intensión al ofrecer no tomar sodas, no es tanto seguir contribuyendo a mi pérdida de peso (la cual ya empiezo a notar en mi ropa), sino la de recordarme en cada abstención de los mismos que estoy viviendo un tiempo de renuncia y expiación.

La cuaresma es un perfecto momento para ofrecer sacrificios personales a Dios pues, un vez que esta termine, Él estará ofreciendo el mayor sacrificio por la humanidad: su propia vida.


Lo juro por Dios (VII)

6 febrero 2013

¡Estoy de regreso en el camino!

Después de haber tenido una mala semana en lo que respecta a mi proyecto de reducción de peso, ayer me he subido a la báscula y me he sentido orgulloso de haber perdido nuevamente peso.

Si, se que he actuado como una ruleta que sube y baja, pero si algo me queda claro es que siempre lo más arduo en cualquier emprendimiento es empezar y tomar marcha inicial.

Mi peso actual es de 107 Kg y no tengo planeado volver a retroceder.

Junto con mi esposa hemos decidido organizar nuestra dieta diaria siguiendo el siguiente acrónimo: LPE

Licuado (desayuno)
Proteina (comida)
Ensalada (cenar)

El próximo lunes ya será necesario ver un resultado más contundente hacia mi peso prometido.

¡Seguimos informando!


Lo juro por Dios VI

28 enero 2013

¡Primer revés!

Hoy me he subido a la báscula y encuentro que he ganado un kilo después de la última vez que me pesé.

No me puedo engañar a mi mismo pues se perfectamente en qué he fallado.

Podría dejar que el desánimo me aborde y, abandonar el proyecto (una vez más), pero no puedo hacerlo ya que le he prometido a Dios que conseguiré el objetivo y eso es lo que haré.

Lo de hoy tan solo demuestra que en el camino de todo proyecto, la perfección no es indispensable, tan solo el firme deseo de continuar aprendiendo y corrigiendo lo que sea necesario en el camino.

Un tropiezo que me hará querer mejorar, no claudicar.

De principio rectificaré mi dieta (cuidando mucho más mi ingesta calórica diaria), y planearé más estrictamente mis días de ejercicio.

¡Seguimos adelante!


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