Te quiero ahí… justo ahí.

18 agosto 2012

Dando una charla a jóvenes que están por iniciar su servicio social universitario se me vino decirles el siguiente pensamiento…

“Tú crees, mi querido joven que tú has elegido estar aquí el día de hoy. Tú crees que eres tú quien optó por estar haciendo su servicio social en este lugar. Pero…¿Te has puesto a pensar si resulta que esto no fue así? ¿Qué te parecería si yo te dijera que no fuiste tú el que pensó en estar aquí, sino más bien fue Dios el que te “llamó” para hacerlo?

Si resulta que así fue, más vale que demos todo cuanto esté de nuestra parte para responder a dicho llamado.”

Recordemos que nuestro llamado vocacional es el regalo que Dios nos hace al nacer, más la manera en cómo respondamos a ese llamado, es el regalo que nosotros le hacemos a Dios al vivir.

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La vocación sacerdotal

27 julio 2011

De joven desde luego que me cuestioné la posibilidad de ser sacerdote.

Crecí rodeado de grandes testimonios sacerdotales y siempre me sentí inspirado por esos personajes ataviados en traje oscuro, sotana o casulla litúrgica que una y otra vez nos invitaban a portarnos bien y a crecer espiritualmente todos los días. Para un niño es bastante motivante saber que tu formación escolar está en manos de personas que están orientadas por el amor al prójimo y a Dios.

Desde luego reconozco que si en verdad ese hubiera sido mi llamado vocacional, en estos momentos yo estaría escribiendo estas líneas desde un seminario o desde el interior de una sacristía en alguna Iglesia del mundo, pero por alguna razón nunca sentí que ese tendría que haber sido mi camino particular. No el del sacerdote pero si el del formador, así que eso soy… un laico con vocación de formador.

Ahora bien, creo que aquellas personas, jóvenes principalmente, que si optan por recorrer el sendero de la vocación sacerdotal merecen todo mi agradecimiento y reconocimiento de corazón. Son esos jóvenes que han respondido generosamente a un llamado muy peculiar y particular de Dios en sus almas. Muchos de ellos pasando por grandes obstáculos (económicos y sociales) para atender plenamente a este llamado.

La vocación sacerdotal es de las más privilegiadas que pueden existir. Quien ha sido llamado a esta forma de vida tiene ante si la oportunidad  más hermosa de conseguir la plenitud en la tierra asegurando la misma en el cielo. Y si bien sacerdocio no es sinónimo de santidad en todos los casos, si debemos de reconocer que es uno de los caminos que más posibilitan dicha misión.

Quienes han sido llamados por Dios par velar por la santidad de las almas en la tierra y asegurar su seguro retorno al paraíso son quienes tienen una de las profsiones más hermosas que puedan existir en la tierra: lograr la propia santidad asegurando la santidad de los demás.

¡Hoy pido por la vocación fiel y generosa de quienes han decidido escuchar el llamado de Dios para el sacerdocio!  


La vocación…

7 mayo 2009

Ayer sintonicé el canal de televisión “María Visión” (canal 257 de Sky) para encontrarme con la hermosa sorpresa de que el padre Juan Pedro Oriol LC, en su programa titulado “100%” tocó el tema de la vocación como una respuesta a la pregunta “Qué quiere Dios de mi?”. El programa transcurrió de manera amena, como suele ser toda charla con el padre Oriol, ya que estuvo repleto de testimonios y comentarios de jóvenes laicos y hermanos seminaristas que hablaron sobresus posturas antes este importante tema.

La palabra vocación tiene un significado tan fuerte y con tanta riqueza que no debería de ser considerada con sencillez ni simpleza.  

Personalmente puedo decir que  este tema es el  que más me ha inquietado a lo largo de toda mi vida. Descubrir para qué es que Dios me quiso poner en este mundo ha representado la búsqueda más importante y, debo admitirlo, más difícil de toda mi existencia.  

En mi trabajo con jóvenes preuniversitarios y universitarios (fui el encargado durante tres años de la promoción de una universidad católica entre cientos de jóvenes de preparatoria) me di cuenta que debido a que el trabajo que se hace con ellos en materia de orientación vocacional es tan deficiente en muchas instituciones educativas, nunca logran definir si los caminos que toman son acertados o , ya no digamos, llenos de sentido. En el mejor de los casos, se delega esta labor a la psicología, ciencia que en muchas de sus corrientes suele dejar de lado el sentido espiritual del hombre como medio de trascendencia y plenitud humana. Así, saber que debes hacer en la vida, se reduce a trabajar en tener una actitud positiva y realizar ejercicios para conocerte a ti mismo. ¿Y Dios en donde encaja en este proceso de discernimiento vocacional?

Yo mismo me declaro una víctima de un sistema que no se preocupa por la vocación como un tema primordial. No recuerdo haber recibido a mis 18 años un apoyo significativo para ayudarme a descubrir mi llamado personal de vida.   

La vocación es para mi un tema tan importante que he dedicado varios años a estudiar e investigar acerca de este tópico. He aquí algunas de las conclusiones a las que he llegado al respecto:

  • En las escuelas preparatorias se suele confundir la orientación vocacional con lo que en realidad es orientación profesional. ¿Por qué? La profesión se escoge, pero la vocación se descubre. 
  • Uno puede decidir si quieres ser médico, ingeniero, abogado o arquitecto pero el llamado a trascender en Cristo,en la familia, en el sacerdocio, en la vocación al prójimo, eso sólo se descubre con la correcta disposición personal para hacerlo.
  • La vocación se define como “un llamado” y como tal, esta convocatoria solo espera de nosotros disposición para escucharla. En pocas palabras, la vocación no se decide, sólo que se escucha.
  • Si decimos pues que la vocación es un llamado, debemos de asumir que existe ese ser que hace el llamado: ese es Dios.
  • Existe una vocación universal y una vocación personal que deben de ser descubiertas.
  • La vocación universal es, como su nombre lo indica, un llamado que aplica a todo ser humano sobre la faz de la tierra y es el siguiente: ” Ama a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”
  • A este llamado universal debemos de atender todos sin distinción de razas, culturas o status social. 
  • La vocación universal es pues un llamado de Dios a toda la humanidad.
  • La vocación personal, a diferencia de la universal, es un llamado individual de Dios hacia cada ser humano en particular. 
  • Se trata de una convocatoria a participar de la vocación universal de una manera única y especial dados tus talentos y fortalezas. 
  • Así, la vocación personal es un llamado de Dios hacía ti.
  • Así, la vocación debe de definir tu profesión, o lo que es lo mismo, para elegir tu profesión (¿Qué quieres estudiar?) es primordial encontrar antes tu vocación. 
  • Una vez que uno descubre su vocación personal, entonces si puede optar por cumplirla valiéndose de la gran cantidad de profesiones, técnicas y disciplinas que existen en las universidades.
  • Y para finalizar, haciendo alusión a la pregunta que dio pie a esta publicación… La vocación, al ser un llamado de Dios hacia el hombre, se descubre en la meditación profunda de una sencilla pregunta:

Señor Dios… ¿Qué quieres de mi en esta vida?


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