Riqueza…

25 septiembre 2011

Hace tiempo encontré una estadística en un periódico que dice lo siguiente..

“Al 62% de los mexicanos nadie les enseñó a utilizar su dinero”

En esta misma encuesta se lee que…

20% aprendieron de su mamá

14% aprendieron de su papá

6% aprendieron de otro familiar

1% aprendieron de algún amigo

1% aprendieron de un maestro

 

¡Que números tan terribles!

¿Cómo puede ser que a los mexicanos se nos deje tan a la deriva en término financieros?

O más bien pregunto…

¿Cómo es posible que los mexicanos no nos ocupemos de temas tan importantes como el dinero?

He llegado a escuchar que la culpa de esta situación la tiene en parte la Iglesia Católica, la cual promueve una idea de no acumulación de bienes, y por ende la provocación de la pobreza en el mundo.

¡Falso! ¡Completamente falso!

Nunca me ha gustado el paradigma que se suele tener de que para se católico se tiene que ser pobre. ¡Nada más equivocado!

Una cosa es que la Iglesia Católica se sienta especialmente cercana a los pobres y otra que la Iglesia Católica promueva el ser pobre. Que los pobres se sientan cobijados por la Iglesia es solo un indicativo de la vocación humanista de esta última. En la Iglesia nadie promueve la pobreza como el único medio de la salvación.

Un sacerdote que hace votos de pobreza los hace por elección propia, por amor, y no por obligación. Nadie en nuestra Iglesia obliga a alguien a no tener dinero.

Por eso es un error pensar que  el catolicismo y la generación de riqueza económica son términos antagónicos.

Basta poner los siguientes ejemplos:

– La Iglesia católica orienta e inspira muchas de las escuelas más prestigiosas de negocios en el mundo.

– La Iglesia católica fomenta la prosperidad económica como objetivo de las naciones. La erradicación de la pobreza es una meta de la Iglesia católica.

– En la encíclica Rerum Novaron, el Papa Leon XIII defendió a finales del siglo XIX el derecho de los empresarios a formar empresas y recibir utilidades de las mismas. (Aquí pueden leer dicho documento)

– La Iglesia católica es una precursora importante de la defensa de la propiedad privada como un derecho natural humano. Fue la Institución religiosa que más se opuso a la ideología represora comunista que abolía todo capital privado.

¡Claro! Lo que sucede es que aunado a esa defensa del talento empresarial siempre vendrá de la mano, con igual fuerza, la defensa a la justicia social (el derecho a generar riqueza viene con una obligación de hacerlo de forma justa y honrada, velando siempre por los intereses de quienes participan en dicha empresa y los de la sociedad que lo permite)

Me intriga que los mexicanos no nos animemos a hablar de dinero con la misma naturalidad que lo hacen otras nacionalidades.

Me intriga de igual manera que no nos atrevamos a aprender cómo se genera la riqueza en el mundo por temor a perder valores y principios.

(¡No! No todo el que es rico es malo, como tampoco todo el que es pobre es bueno.)

Yo mismo he estudiado cursos empresariales y de negocios para atender esta vocación en mi. Soy emprendedor y siempre estoy tratando de buscar nuevas formas de crear riqueza tanto económica como social (de hecho, esta es la clave… crear riqueza económica para crear de la mano riqueza social).

Productos de dicha preocupación es que desarrollé la conferencia Riquezaen donde me permito exponer fundamentos básicos de creación de valor económico y social en el mundo. A los que participan de esta charla y quienes acuden a mis asesorías personales les hablo de temas económicos, de planeación financiera, de principios empresariales, de innovación y creatividad en los negocios. Claro… desde luego que también les hablo de responsabilidad social, de desarrollo de talento, de desarrollo humano.

Amigos católicos del mundo…

les invito a no dejarse llevar por ideas erróneas de lo que supuestamente significa ser católico.

Y es más, les invito a que emprendan la búsqueda de la generación de valor en el mundo. Emprendan nuevas ideas, nuevos negocios.

Quien genera riqueza con justicia, genera fuentes de empleo, quien genera fuentes de empleo ofrece dignidad y prosperidad… y quien ofrece dignidad y prosperidad… ese… ¡es un católico en toda la extensión de la palabra!

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Rerum Novarum

7 agosto 2011

Recién termino de leer la encíclica Rerun Novarum (del latín “sobre las cosas nuevas”) que el Papa Leon XIII publicó en 1891 para fijar la postura de la Iglesia ante la inminente descomposición social que se empezaba a gestar en esa época producto de la revolución industrial y cuyas consecuencias fatales han alcanzado nuestros días.

El documento es riquísimo en contenido y me parecería un texto obligado para todo católico, pero sobre todo para aquellas personas que participan de una manera u otra en la cadena de creación de riqueza en el mundo: los empresarios, los trabajadores y los gobernantes que posibilitan las leyes entre ambos.

La encíclica surge de una profunda preocupación del Papa por atacar los males que se presentaban producto del alejamiento entre obreros y patrones en la era industrial, misma que estaba provocando que algunos gobiernos respondieran a estas desigualdades con un enfoque erróneamente socialista. Los obreros pobres cada vez más pobres, los capitalistas ricos cada vez más ricos y los gobernantes tratando de imponer remedios utópicos que amansaban con agitar la dignidad humana.

En la encíclica Rerun Novarum, Leon XIII nos incita a reflexionar sobre cual debe de ser la actitud de patrones, obreros y estado en la nueva era industrial.

En el caso de los empresarios (los que arriesgan su inversión en aras de crear una fuente económica estable) el documento defiende la causa del derecho a la propiedad privada por parte del estado, argumentando que este es connatural al ser humano y por lo tanto legítima ante los ojos de Dios. Así, el hombre tiene la libertad de poder hacerse de tantas propiedades le permita su talento, pero jamás será libre de hacerlo sin cuidar los principios elementales de la caridad cristiana.

Al respecto, alguna vez escuche de un profesor decir:

“Es legítimo poder hacerte de tanta riqueza como te sea posible crear con tu talento, pero no te es lícito hacer lo que se te pegue la gana con la misma. El rico ser rico es un derecho permitido, pero más que convertirse en un privilegio para quien genera la riqueza, el dinero se le convierte en una obligación para con la causa de Dios y del prójimo”

En este sentido, Rerum Novarum, argumenta que es obligación de los patrones velar por la justicia social de los trabajadores de quien dispone para generar dicha propiedad privada. Así mismo, los trabajadores tienen como obligación, respetar dicha propiedad y ofrecer su mejor esfuerzo para producir los bienes que le permiten un salario, el cual por principio debe ser justo y digno.

En el caso del estado, el Papa insiste en que su papel primordial, deberá de ser el de vigilante de las normas cristianas antes mencionadas y jamás obstáculo de uno u otro agente (empresario y obrero). El estado tiene como obligación, solo intervenir cuando los efectos de uno sacuden los derechos de otro, pero nada más. Que el estado, por ejemplo, disuelva el derecho a la propiedad privada (manifiesto de la ideología comunista) es un error pleno y contraproducente que vulnera a todas luces la dignidad humana.

Leon XIII concluye magistralmente su carta con el siguiente texto:

“…que cada uno cumpla en la parte que le corresponde; y ello muy pronto, porque la tardanza haría más difícil la cura de un mal tan grave (la desigualdad social). Cooperen los gobiernos plenamente con buenas leyes y previsoras ordenanzas; ricos y patronos tengan siempre muy presentes sus deberes; hagan cuanto puedan, dentro de lo justo, los obreros…”

posteriormente, dentro de la misma conclusión,  leemos lo siguiente:

“…el verdadero y radical remedio tan solo puede venir de la religión, todos deben persuadirse de cuán necesario es volver plenamente a la vida cristiana, sin la cual los medios más prudentes y que se consideren lo más idóneos en la materia, de muy poco servirán para lo que se desea.”

Rerun Novarum es una encíclica magistral (maestra) sobre lo que debemos de considerar todos los que participamos como agentes en la cadena de creación de valor económico y social en el mundo.

En su momento fue un documento que causó revuelo entre los distintos ámbitos sociales y se ha convertido, por su profundo y rico contenido, en punto de referencia para la redacción y publicación de documentos posteriores de nuestra Iglesia en materia de doctrina social cristiana.

En verdad recomiendo su lectura paciente y oportuna.

Pada descargar la encíclica complete pueden dar click aquí.


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