El mensaje (II)

8 marzo 2010

Varios comentarios he recibo con respecto a la publicación hace unos días de mi posición con respecto a la crisis que actualmente se vive en el seno de la Legión de Cristo y en las distintas obras que esta congregación religiosa inspira.

Déjenme profundizar un poco más al respecto.

Si algo hemos aprendido los miembros del Movimiento Regnum Christi (o por lo menos su  servidor) producto de esta agitada situación es que la santidad se otorga en el cielo, no en la tierra. Alguien es santo cuando Dios decide que así sea por los méritos y obras de dicha persona. Además, una lección que también me quedo es que e la tierra, nadie es completamente bueno ni tampoco nadie es completamente malo, ya que es nuestra naturaleza el poder albergar ambas orientaciones y optar libremente por una o por otra.

Así, uno de nuestros errores, fue sobrevalorar al padre Marcial Maciel en vida y así impedirnos ver al ser humano que en realidad siempre fue, como tú y como yo. Capaz de hacer bien y mal por libre voluntad. Si está en el cielo, si es santo, si fue aceptado en la gloria de Dios… no lo sabremos.

Yo no me alejo de la idea de que sus acciones denunciadas, en cuanto que hayan sido comprobadas, hicieron un gran daño a muchas personas mismas que deberán de ser atendidas de manera integral (no creo que el resarcimiento económico sea la única medida posible y necesria). Si estamos en la misma sintonía, aceptaremos que lo más importante es curar el alma ya que esta es la que llega a Dios no la materia.

Ahora, lo que yo encuentro divinamente misterioso en esta turbulencia, es ver como Dios fue capaz de sacar frutos de donde no se sembró del todo bien. Aún con mi imperfección Dios puede actuar si ofrezco cierta disponibilidad. Por mis acciones puede ser que yo mismo no me alcance a salvar a mi, pero Dios aún vela por los que si quieren y perfectamente me puede utilizar como medio. Así es la misericordia de Dios.

Esto no implica desde luego que con esta justificante, todos podemos actuar de manera engañosa o desviada, pero a veces se nos olvida que en el plan de Dios, que nosotros, sus instrumentos, seamos imperfectos, es perfecto. ¿Por qué? Por la libertad del hombre, la cual es, para mi punto de vista, la creación más maravillosa y misteriosa de Dios en esta tierra y en el universo entero.

Si el Creador nos hubiera hecho obligadamente buenos (perfectos), esta bondad obligada carecería de valor ya que al no tener la opción de se elegida en libertad entre el bien y el mal, no se permitiría que se dignificara a sí misma. El bien elegido por voluntad propia es mejor que el que fue impuesto por la fuerza.

Lo más maravilloso de esto, es que Dios permite el bien en el mal y el mal en el bien. De la tragedia del holocausto, Dios produjo fortaleza espiritual en el pueblo judío. Del comunismo Dios logró darnos pruebas de libertad. Del odio contra Juan Pablo II Dios nos regaló el perdón de este a Ali Agca.

Los hombres somos los que obramos mal, no Dios. El mal lo provocamos nosotros, pero afortunadamente Dios está al pendiente incluso de nuestras estupideces para obtener de ellas chispas de amor.

¿Que Dios actuaría más fácil si por voluntad propia decidiéramos tomar el buen camino…? Desde luego. Pero eso no implica que Dios se aleja de la humanidad cuando esta se aleja de Él. Si yo decido, en libertad, darle la espalda a Dios, Él sabrá usar mi torso para mostrase a alguien más que si lo quieran conocer.  Si yo decido gritarle a Dios, Él aprovechara mi volumen para llevar su voz a otros oídos que si quieran escuchar. Si yo decido callar mi fe, Él aprovechara ese silencio para escuchar al que si quiera hablar. Si yo decido renegar a Dios, Él aprovechara dicha soberbia para mostrarse al que si quiera ser humilde.

“¿Quieres actuar en el bien? Perfecto… caminemos juntos. ¿Quieres actuar en el mal? Te respeto, pero igual seguiré caminando pues tengo una promesa que cumplirle a ti y a los hombres” dice Jesús.

¿Cómo ha podido surgir  obra buena (escuelas, universidades, centro de desarrollo comunitario, vocaciones, laicos comprometidos, iglesias, prelaturas bien dirigidas, obispos, centros de formación, apostolados, movimientos misioneros, almas re encontradas con Dios, familias militantes, voluntariado social, empresas católicas, consagradas  consagrados, sacerdotes en vías de la santidad) de un medio tan claramente imperfecto? No lo se.

Lo que si entiendo es que si el padre Maciel hubiera actuado diferente, es decir, hubiera caminado más apegado al bien y a la verdad, lo único que hoy tal vez seria diferente es que la obra habría sido más grande y sólida. Dios hubiera tenido un mejor instrumento. Pero no se detiene a que este decida serlo. Necesita actuar con lo que tiene.

La Legión de Cristo estaba pensada en el camino de la salvación de muchas personas… con el padre Maciel, sin el padre Maciel o a pesar del padre Maciel.

Esta, como muchas otras que hemos conocido en la historia de la Iglesia, no es una obra de un ser humano. Es una obra de Dios que se trabajó a través de un ser humano.

Todos sabemos que cuando al artista se le mete una idea en la cabeza… hasta del pincel más roído y chueco se vale para lograr unos grandes trazos.


El mensaje

27 febrero 2010


Soy miembro del movimiento de apostolado Regnum Christi desde 1999, año en que me incorporé por convicción a este grupo de laicos católicos fundado por la congregación de los Legionarios de Cristo. En este movimiento religioso he crecido y me he formado espiritualmente, incluso desde antes de incorporarme formalmente. Fui formado y educado académicamente en el sistema escolar de alcance mundial que la congregación ha edificado a lo largo de toda su historia. He admirado a los sacerdotes Legionarios con los que he convivido y he colaborado con su obra desde siempre. No me arrepiento de esto y no me arrepentiré jamás. Es gracias a la Legión de Cristo que junto con el testimonio de amor de mis padres, que hoy conozco y creo en Dios y en Jesucristo a quien amo con todo corazón. Se puede decir pues que mi mente y mi espíritu tienen grabados de fábrica el sello distintivo de la Legión de Cristo ¡Y estoy feliz de que así sea!

Al decir esto, como se podrán imaginar, estoy exponiéndome a ser juzgado y criticado debido a todos los cuestionamientos que han surgido en torno a los escándalos revelados recientemente sobre la vida oculta y equivocada de nuestro fundador, el padre Marcial Maciel.

Debo de aceptar que al igual que todos, cuando me enteré de estas noticias me llené de consternación y dudas.

¿Qué puede fallar en la vida de un hombre que comienza una ruta y termina en otra? ¿Qué pasó por la mente del padre Maciel cuando se dejó llevar por la tentación? ¿Si falló el fundador, falló la congregación? ¿Qué sigue para mi y los miembros de la Legión de Cristo en el futuro?

Muchas cosas se podrían expresar … Podría por ejemplo, como muchos lo han hecho, decir que todo estuvo siempre mal y que la Legión de Cristo debe de desaparecer o, siendo menos drástico, podría pensar en darme de baja del movimiento Regnum Christi y olvidar que alguna vez fui parte de este medio de salvación. Podría, ante mis amigos y ustedes los seguidores de mi blog, desligarme de la Legión de Cristo y no reconocer que estoy ligado a ella. O incluso en el peor de los escenarios, podría optar por pensar que todo en la Iglesia está podrido y mejor dejar de lado mi fe, o por lo menos guardarla en un cajón hasta que sea un mejor momento para volverla a sacar. Si… podría hacer cualquiera de estas cosas.

Podría, en conclusión, alejarme, desentenderme y dejar atrás mi historia en la Legión pero… no lo haré. Yo he decidido quedarme aquí, en la Legión y en el Movimiento Regnum Christi. Seguir adelante como lo he hecho hasta ahora y no mirar atrás. ¿Por qué? Permítanme exponerles las razones de mi decisión.

A los miembros y colaboradores de las obras apostólicas del movimiento Regnum Christi y la Legión de Cristo se nos cayó, de repente y de manera muy estrepitosa, el mensajero pero no el mensaje.

A raíz de la verdad conocida nos dimos cuenta que el mensajero que llevaba el sobre con el recado no pudo más y se cayó. Pero afortunadamente el mensaje sigue intacto y solo hace falta que le recojamos del piso y lo sigamos llevando a su destino. Ya no será el mensajero anterior, pero podrá perfectamente venir otro que siga la ruta prometida. Desde luego, habrá que ayudar a levantar el alma y el espíritu del ser caído (si no por su cuerpo habrá que pedir por su alma) pero no por eso nos detendremos de la misión principal de llevar el mensaje, que es lo que verdaderamente importa.

Y por eso me quedo en la Legión, por que a falta del mensajero, se necesitará uno nuevo y, con todo lo que hemos aprendido con la mordida de polvo que recién experimentamos en el camino (por correr sin mirar) estaremos más preparados para llevar mejor el mismo mensaje de siempre. Más lento que antes, tal vez, pero no sin avanzar. Así, pienso ser parte de ese nuevo motor, de estas nuevas y renovadas piernas y manos que ahora se necesitan. No estará en mi saber si el mensajero anterior podrá llegar con nosotros a la meta final prometida, Dios quiera que si, pero si se que hay espacio para muchos mensajeros más.

Por eso me quedo en la Legión y no lo escondo, nuestro fundador no es el primer y el único mensajero que se tropezó en el camino de historia de la Iglesia. Yo personalmente, no tengo piedras para aventar, pues pecador soy. Le pediré más a Dios y a la santísima Virgen que me cuiden en el camino pues como el mensajero anterior, yo también tengo piernas que se debilitan con los golpes de la tentación. Pero por eso prefiero ir al paso y el ritmo que me recomienda la Iglesia… lento pero seguro.

Hay muchos que al caerse el mensajero decidieron salirse del camino… no continuar más. Otros optaron por seguir una ruta distinta, pero siguen avanzando. Los que me preocupan son los que tomaron la opción por regresar o cambiar la ruta. La gran mayoría lo hicieron pues lo que les mantenía motivados para seguir andando era el mensajero no el mensaje.

A mi lo que me mueve es el mensaje… ese, a diferencia de los mensajeros, es perfecto y incorruptible. Si, la Legión es un camino que no está posibilitado para todos los caminantes… es una decisión personal decidir si es apta para nuestro estilo de caminar o no, pero el mensaje…. ese si que es para todos.

Es por eto que a mis amigos y compañeros de la Legión de Cristo les digo…

“¡Se nos ha caído el mensajero! pero aún tenemos mensaje y destino…. ¿Quien nos ayuda a seguirlo llevando?”


Carta a los Legionarios de Cristo

4 enero 2010

Uno de los blogs que más sigo (sino es el que más) es el que escribe el sacerdote diocesano demonólogo José Antonio Fortea. Ya en muchas otras ocasiones he publicado acerca de su obra y de las experiencias que he tenido en conocerlo.

Además de recomendar su blog por lo educado y bello de su escritura es de alabra su sentido del humor e intelecto altamente inspirador.

Así, me dio un enorme gusto leer las publicaciones que hizo recientemente dirigidas a los miembros de la congregación de los Legionarios de Cristo, con motivo de los difíciles momentos que esta congregación vive actualmente.

Sus palabras, aunque dirigidas a una señorita consagrada,  alcanzan a todos quienes quieran encontrar en ellas el consejo y la guía de alguien que vive a Cristo desde e amor a su Iglesia desde una perspectiva ajena  y objetiva a la congregación de los Legionarios de Cristo.

A continuacióm me permito transcribir el texto íntegro publicado en tres partes originalmente en su blog “El blog del padre Fortea” los pasados días 27, 28, 29 y 30 de diciembre del 2009. Dice así:

“Hace algún tiempo, envíe una carta a una mujer consagrada en Regnum Christi. Después de cierta meditación, he pensado que la misma carta sería de utilidad a más personas, dentro y fuera de la Legión de Cristo. Ofrezco ahora el texto de esa carta, habiendo extraído de ella toda indicación que permitiera identificar a la destinataria. La carta fue larga, y por eso la he partido en varias partes. Espero que hacer público el contenido de esta misiva, dé paz a muchas personas dentro de la Legión y esclarezca las dudas de personas ajenas a ella.

Estimada Ana (el nombre es ficticio):

He estado dando conferencias en varios lugares del mundo y no tenía tiempo para responder a su pregunta con la calma que ésta merecía. Y digo “que esta merecía”, porque las cuestiones que me planteaba en su escrito, eran cuestiones muy importantes.

(Aquí hay una parte acerca de unas dudas más personales de Ana, que he preferido omitir.)

Antes de seguir con esta carta y abordar la segunda parte de su consulta, quisiera dejar claro que no pertenezco ni a los Legionarios de Cristo, ni a Regnum Christi, y que la espiritualidad de la Legión me es totalmente ajena. Soy un sacerdote diocesano, que siempre he sentido inclinación por la vida benedictina. Nunca he sentido la más mínima atracción por la espiritualidad de la Legión. Por eso mis palabras vienen dictadas sólo por amor a la verdad, sin que en mí influya ninguna consideración humana

Tampoco espero ningún tipo de agradecimiento por lo que le voy a decir. Mi relación con la Legión se limita cada año a dar algunas conferencias a miembros de Regnum Christi, como lo hago con otros movimientos. Dada mi vocación ni espero, ni puedo esperar, en la Legión ir más allá de lo que ya hago. Queden estas palabras claras desde el principio para que se vea que lo que voy a decir lo digo desde fuera de la Legión. Hablo desde fuera, pero desde el conocimiento. Dudo que en la Iglesia haya alguien que sin ser legionario, haya visitado tantas casas y tantos padres de su congregación como yo lo he hecho año tras año.

Entiendo a la perfección el gran sufrimiento que una situación así les haya causado. Pero tal como veo las cosas, el padre Maciel recibió de Dios el encargo de fundar los Legionarios de Cristo, aunque después no perseverara en cumplir sus votos. Vuestro padre recibió un encargo de Dios, pues la obra que surgió de él, no fue una obra humana. Sin Dios detrás, todo hubiera quedado en un deseo, en un intento, como tantos que hay en la Iglesia. Cada año cosas así se intentan cientos de veces a lo largo y ancho del mundo. Pero la inmensa mayoría de esos intentos vuelven a la nada o no van más allá de la formación de un grupo de unas decenas de personas. El modo en que Dios ha bendecido la Legión ha sido la admiración y la envidia hasta de sus más acerbos enemigos.

En mi opinión, el padre Maciel comenzó con buena intención, con fe, con vida estricta y entrega personal. Los comienzos de la Legión fueron muy duros. Pero después cayó en sus pasiones, tras algún tiempo fue vencido por ellas, finalmente se desanimó y dejó de luchar. Pero la obra ya había echado a rodar, ya andaba por sí misma.

No entiendo el caso de X (un familiar) legionario que se ha salido de la Legión por esta razón de los pecados del fundador. En mis viajes me han comentado de más casos de personas consagradas que se han salido del movimiento por esta misma razón. Jamás podré entenderlo. Uno se consagra a Dios, no a una persona.

Si mi obispo fuera un hombre perverso, mentiroso y lujurioso, ¿dejaría yo mi sacerdocio diocesano?

La consagración es algo sagrado. Es un vínculo con Dios. Es una fuente de santificación diaria para el alma que de este modo queda conectada con la Santísima Trinidad de un modo, diríamos, matrimonial. Las personas de los escalafones jerárquicos no son nada frente a Dios. Para un consagrado, Dios lo es todo.

Sé del caso de un padre en España que fue a buscar a su hijo a un seminario de los legionarios para llevárselo a casa. El hijo, en medio de las malas noticias sobre el fundador, en plena zozobra, hizo las maletas y se fue con su padre. Conozco al padre y al hijo, y ni los disculpo, ni los excuso. Hay muchas razones para marcharse de un seminario, pero ésta no es una de ellas. ¿Tan poco conocía a Nuestro Redentor el padre que era de comunión diaria? Mis palabras pueden parecer duras, pero en el Juicio Final su acción será enjuiciada desde la eternidad, y sus razones humanas serán vistas desde su vacuidad.

Yo fui a estudiar Teología a la Universidad de Navarra porque un sacerdote de la Prelatura del Opus Dei así me lo aconsejó. Pero eso fue una causa instrumental. Fui a Navarra porque escuché la voz de Jesús. Fui, me quedé y perseveré por una sola razón: Dios y la eternidad. Los humanos que me acompañaron en este viaje de mi vida que ha sido mi sacerdocio, han sido sólo eso: compañeros.

No me he quedado en mi puesto de mi parroquia por ningún obispo, ni por ningún santo, ni por las razones de ninguna obra teológica, ni porque me encontrara a gusto. Si me he quedado en mi parroquia, ha sido porque escuché la voz del Redentor que me pidió que me consagrara a Él. No escuché nunca ninguna palabra audible, no tuve ninguna visión, ninguna revelación. Pero cuando uno se consagra enteramente, su voz resuena de un modo inaudible pero perfecto. Y eso sucede en cada consagrado si hace el silencio dentro de su alma y escucha la voz de la Divinidad. Frente a una cosa tan maravillosa, tan prodigiosa, los pecados del padre Maciel no significan nada, no son nada, no cambian nada.

En mi opinión, la Legión ha sido extraordinariamente bendecida por Dios. No ha sido menos bendecida de lo que lo fue Abraham, Isaac o Jacob. Sus rebaños se extienden por todo el orbe. Frente a una situación de grandeza tan evidente, Dios ha permitido la prueba, la cruz, el sufrimiento, la humillación, la vergüenza. Se trata de una purificación. Dios bendice con la cruz. Y la Legión ha sido bendecida con la cruz.

Confío en que mis palabras le hayan podido servir a usted y a sus hermanas de algo.

Que Dios le bendiga.”

Padre Fortea: Muchas gracias por sus palabras que sirven de enorme apoyo y aliento a quienes hemos encontrado en la Legión de Cristo un modelo de seguimiento a Cristo y su Iglesia.


Lo que hay detrás de un Legionario…

22 septiembre 2009

Como parte de la visitación apostólica que la Legión de Cristo está recibiendo de parte de la Sante Sede, muchas de los lineamientos de esta congregación serán actualizados y reformados.

Uno de ellos, según dicen las autoridades de esta congregación, es la de abrir sus contenidos y su espiritualidad a todos aquellos que la quieran conocer de una manera más clara y directa.

Así, dejando de lado las últimas noticias acaecidas a esta organización religiosa, les invito a ver este video que nos acerca a conocer el verdadero espíritu que mueve a los sacerdotes de esta congregación de alcance mundial.


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