Testimonio de fe

15 abril 2013

Recibí el siguiente testimonio de conversión de parte de una de nuestras lectoras. Le pedí me permitiera compartirlo en Diario de un Católico pues sus palabras pueden ser de gran inspiración para quienes han emprendido la búsqueda de la verdad en Cristo:

“Yo no caí en drogas, pero si en alcoholismo, brujería y delincuencia “de cuello blanco” por decirlo así.


Yo también estuve en un colegio católico durante toda mi primaria y secundaria. Pero mis padres no eran creyentes comprometidos, eran de los muchísimos católicos light que solo van a misa cuando hay fiestas en la familia y aunque si seguían algunas tradiciones, desconocían casi todo de nuestro Dios.
Con decirte que cuando hice mi primera comunión, curiosamente recuerdo haberle dicho a Dios, “no se que es esto, no se que me estoy comiendo, no se lo que se supone que tengo que hacer al hincarme, pero por las dudas, me pongo sincera a platicar contigo, discúlpame y cuida a mis papas”
Como ves el catecismo no me sirvió mucho a mis 8 años.
Así fui creciendo como niña aplicada en la escuela, seria, solitaria, con pocos amigos, que decía tener todo en la vida. Mis padres me amaban, me cuidaban, me consentían, y procuraban y aunque no había mucho dinero, incluso hubo épocas en que había muy poco, creía que era yo feliz.
Así continué en la prepa y en la universidad. De verdad creía que era yo una persona madura, centrada y con mis metas bien claras en la vida. Y obviamente de Dios ni me acordaba.

Salí de la universidad, empecé a ganar dinero, conocí “amigos”, me “enamore” y todo el huracán comenzó. 
Nunca fui de fiestas hasta que comencé a trabajar, pero hubo un momento en que conocí casi todos y cada uno de los antros, bares, clubes y cantinas de la ciudad. Al principio, salia cada quincena, después cada viernes y termine tomando TODOS los días. En bares, o en “fiestas” particulares, pero no podía pasar un día sin que no hubiera siquiera “una chelita”. Era una necesidad el alcohol.
Así conocí al hombre que me llevaría a perder muchas cosas, y me encapriche tanto con tenerlo a mi lado, creyendo que estaba enamorada que caí en la brujería y la falsa creencia en la santa muerte. Y pues al cabo de un tiempo, me fue “concedido” el caprichito, que se lo atribuí a este deformado culto, cuando en realidad era porque el tipo, me veía el signo de pesos en la cara: manutención, fiestas, gustos y sexo gratis¡¡ 

Yo me sentía fatal, sin valor alguno, sabia perfecto que no me amaba, que solo me buscaba por la comodidad y el dinero, pero al menos lo tenia a mi lado. Me daba horror perderlo, no te cuento detalles, pero ya imaginaras la cantidad de estupideces que hice por que no me dejara.
Entre tanto, me aleje de mis padres, de mi demás familia y el hizo que cortara de tajo con amigos y gente que se preocupaba por mi e intentaba alertarme de el.
Perdí amigos, me pelee con mis padres, por estar con el y por el alcohol, perdí varios trabajos, y bueno espiritualmente estaba devastada. Rendir honores al Maligno, disfrazado de “la muerte” es altamente peligroso. Ademas de que despues este culto no fue suficiente para mis caprichos, y empecé a tomar conciencia de tratar con el maligno, y raye apenas en el satanismo.

Mis padres desesperados por no saber como rescatarme, solo me apoyaban y cuidaban desde lejos.
Pero aun faltaba mas. La factura del demonio estaba por cobrarse.

Hace 4 años, entre a trabajar a una empresa que maneja altas cantidades de dinero, tanto en efectivo como en inversiones.
Tenia un puesto medianamente importante, y por necesidad de tener mas y mas dinero para comprar nuestros vicios, caí en la tentación del robo. Mucho intente auto-engañarme, pensando que no estaba consciente de lo que hice, que fui engañada (que en parte es cierto) pero a esas alturas de mi vida, era obvio lo que era correcto y yo hice lo incorrecto.
Viví en angustia, amedrentada y con miedo por 1 mes, sin poder dormir, sin poder decirle a nadie, pensando en que tarde o temprano me descubrirían. Y así fue.

Una horrible noche, vi a mis padres llorar mientras me llevaban custodiada. Fue horrible. Fue uno de los momentos mas tristes de mi vida. Me sentí morir. Sobra añadir que aquel tipo, mi pareja, me volteo la espalda, junto con todos mis “amigos”. De hecho no lo volví a ver.

Yo estaba causando sufrimiento a las personas que mas amaba en mi vida, mis padres. Y todo el maltrato que viví en la pseudo oficina del ministerio publico para declararme culpable, nunca lo olvidare. Yo aun negaba todo, pero entonces escuche una voz.

En verdad escuche Su Voz. La senti desde dentro de mi, pero la escuche claramente.
Ahí frente al policía ministerial escuche: 

Confía¡ Confía¡ Di toda la verdad, y por primera vez en tu vida, Confía en Mi¡

Me quede pasmada, y pensé ¿sera mi ángel de la guarda? Y estuve a punto de “pedirle otro favor a la santa muerte” pero volví a sentir esa Voz.
Y confié. Confié en El. Y desde ese día lo hago y nunca he sido defraudada.

Gracias a un policía que se compadeció de mis padres, me dejaron salir para seguir mi proceso desde afuera. Poco después salio una orden de aprehensión y tuve que vivir encerrada y escondida en casa de una tía que es protestante por espacio de casi año y medio, sin ver el sol ni sentir el aire o la lluvia, en un cuarto frío, alejada de mis padres y rodeada de parientes necios por convertirme a sus creencias, lo que logro el efecto contrario: amar mi religión.

Así vivía, confiada en los brazos amorosos de mi Dios y aprendiendo a amar a Maria.
Así conocí a mi Señor, aprendí muchas cosas de El, leí, leí mucho, la Biblia, el catecismo, encíclicas y documentos, conocí mi religión a escondidas de mi tía, que es evangélica y me enamore de Jesús y de mi Iglesia.

Un día ya no aguante mas, y rogué a mis padres que me llevaran con algún sacerdote para confesarme. De la nada, se apareció una persona afuera de la casa con un programa de horario de servicios de la iglesia cercana. Así que me confesé el día de San José y ese día comulgue y llore de felicidad en ese momento.

Todo su Espíritu invadía mi corazón y su Amor era demasiado para mi. Entendí su infinito amor demostrado a través de tanto sufrir para ser limpiada. “El sufrimiento hija mía, es la prueba de que Yo estoy contigo” le dijo a Santa Faustina. Al mes, El Señor me permitió salir de mi noche oscura y obtuve mi libertad bajo caución. Lo primero que hice fui ir a misa. De Pentecostés.

Una serie de Dioscidencias, me llevo a participar en un retiro juvenil, y luego me uní a la pastoral juvenil, para también yo llevar a Cristo a otros jóvenes. 
Mi Dios, me concedió un maravilloso trabajo, hasta capilla tengo junto a mi oficina. Me regreso a los amigos que si valían la pena y me concedió otros. Me lleno de felicidad y luz. Mucha luz. Mucha luz.

Me concedió que mis padres se convirtieran también y me concedió que mi papa antes de morir (fue repentina su muerte hace 4 meses) estuviera confesado y comprometido con la Iglesia, cosa que parecía imposible años atrás.

Es verdad, hay un antes y después de Cristo, en la historia del mundo y en la personal. De verdad no dejas de crecer, no dejas de sorprenderte de Su Amor. “Mi alma alaba al Señor que hace maravillas¡¡¡”

Hoy me encuentro feliz, me case apenas el pasado sábado en la misma parroquia donde prestamos servicio mi esposo y yo, y en el mismo altar donde hace un poco mas de un año, pedimos a Dios su gracia para nuestro noviazgo y donde mi esposo me dio el primer tierno beso, frente al sagrario¡¡¡ Uff¡ 

Mi esposo,  un hombre que conocí en ese grupo juvenil, un maravilloso hombre, que ama profundamente a Dios, le sirve con gusto, me ama y desea formar una bella familia cristiana para dar testimonio del amor de Dios. En verdad mi futuro esposo ha sido una bendición de Dios. Un cambio radical de mundo, de mente, de corazón, del que tenia, al que tengo hoy. De la oscuridad y la podredumbre a la luz y la vida.

Muchas gracias por leerme, disculpo si deseo privacidad en mi nombre, porque mucha gente no comprendería mi pasado, dado a los problemas legales que tuve y pueden no confiar en mi conversión.

Mi Dios me recompenso por nada. Me pago al ciento por uno. Y lo sigue haciendo.

Saludos y bendiciones.”

 

Este relato es una muestra fehaciente de que Dios jamás nos deja solos y siempre está dispuesto a abrirle sus brazos de amor a las almas que le buscan de corazón.

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Testimonio de fe…

17 enero 2013

Hace un par de días recibí por correo electrónico el testimonio de Martín, uno de los lectores de este blog que me hace el honor de leerme desde Argentina. Sus palabras para este proyecto personal fueron por demás halagadoras, mismas que agradecí al responderle.

Sin embargo lo más valioso de su mensaje fue que en el mismo me compartió su testimonio de conversión y reencuentro espiritual con Jesús.

Después de leer su testimonio le pedí que me autorizara publicarlo para que este fuera conocido por los demás lectores del blog y pueda así servir como inspiración para muchos otros jóvenes que se encuentran en situación de angustia y búsqueda de plenitud.

A continuación transcribo las palabras que el mismo Martín me envió:

 

Para empezar y contarte un poco de mi VIDA, y por lo que he pasado, quizás la mejor manera seria empezar desde mi niñez.. 
 
Desde chico me enseñaron el camino de Dios, ademas de que mis padres me inscribieron en un colegio católico, acá en mi ciudad. Donde me inculcaron la religión como parte del aprendizaje y la VIDA.
Mis padres son personas de bien, trabajadores, humildes. Son creyentes, pero nunca se animaron a abrazar a Dios por completo. No lo llevan a la practica. Siempre tuvieron alguna duda al respecto. 
Pero a favor de eso, en ese momento, tenia a mis abuelas, que cumplían el rol que mis padres, por ahí, no podían. La parte espiritual de mi vida… 
 
A esas alturas todo parecía estar bien, no tuve que pasar por ninguna ausencia con respecto a NADA. Todo era hermoso, fácil… 
 
Mis complicaciones comenzaron cuando mis abuelas empezaron a faltarme. Lamentablemente las tuve que despedir a las dos. Fue un momento duro para mi, porque mas allá de la ausencia, tenia que encontrar la forma de sobrellevar mi vida sin esa parte tan importante de mi. Problema que tal vez, no supe afrontar de manera correcta. Tal vez me llegó el momento en el cual debía afrontar al mundo, a la vida, a todo. A ser un HOMBRE. Pero no sabia como hacer. Me sentía solo… (Es ahí, donde pienso que mis padres estuvieron ausentes, pero no los culpo por ello, pienso que debía ser así.)
 
Esos momentos son en los que estamos mas vulnerables, tal vez. Y caí. Decidí dejar de estar mal para afrontar las cosas como pudiera, (mal) recuerdo que me decía a mi mismo: 
“Yo puedo solo, nadie puede ayudarme” esos engaños me iba haciendo. En ese momento estaba integrado a un grupo de “amigos” 
(vas a entender mas adelante en el relato porque entre comillas, aunque ya te hagas alguna idea.) que no era de los que mejores me podrían aconsejar… 
 
Hasta acá bastante bien… 
 
Pero hasta que un día uno de mis “amigos” nos convenció de que probáramos cierta sustancia. (no es importante aclarar) nos dijo que eso nos ayudaría a sobrepasar todos los problemas, que iba a estar bueno. Que íbamos a poder “conquistar el mundo”, hasta ese punto nos hizo “creer”.
 
Y yo, por mi parte, por falta de criterio, accedí. Al principio, no estaba mal. Me ayudaba a olvidar los problemas, y por un tiempo corto me sentía “BIEN”. Aunque sabia muy en el fondo que no era la solución correcta a los problemas, pero me dije a mi mismo: “No importa, hacelo!” Y justo cuando pensaba que mi vida había encontrado la tranquilidad y el bienestar, me extravié. 
Recuerdo muy pocas cosas de esos momentos. Fueron muy tristes. Muy tristes. Así estuve por mas de 2 años. Perdiendo mi VIDA. Perdiendo el tiempo. Tenia muchísimos problemas, me relacionaba con muy poca gente ademas de mis “amigos”. Mi familia era un desastre, mis padres perdieron el control de todo, y se perdieron conmigo. Nadie podía ayudarnos. 
Estábamos solos. Y así, yo, quería estar. Me controlaba toda la angustia que sentía. Y no podía salir… 
 
Hasta que un día, acostado en la cama de mi habitación llorando, trate de entender porque de mi malestar, trate de racionalizarlo. Pero no tenia lógica. Nada parecía tenerlo. 
Y fue este, el punto mas bajo que he llegado, y precisamente en ese momento, en 2 segundos, (porque no me llevo mas que eso) decidí CAMBIAR. Y desde ahí, todo ha sido enmendar, corregir y mejorar… 
 
Llame a mi papa, y le conté lo que me estaba pasando, fue un golpe muy duro para mi VIEJO querido… 
Pero entre lagrimas, juntos, en ese momento lo decidimos. La noche siguiente hablé con los chicos sobre lo que había decidido. Y ellos me respondieron diciendo que “estaba mal de la cabeza”, que estaba “equivocado“, “que no iba a poder”. Desde ese día no los he vuelto a ver. No era nada alentador, más solo me sentía, pero sabia que era el comienzo de algo nuevo…
 
Después de eso, pase creo dos días bien, y al tercero caí de vuelta en una melancolía muy profunda. (nunca volví a consumir, desde aquel punto, pero sabia que tenia un largo camino por delante.) 
Y ahí fue el momento de re-encuentro con Él: “¿Qué? Señor, por favor! porque tanto amor hacia mi, sino lo merezco”. Después de ese momento hermoso, nunca perdí el enfoque en alcanzarlo. 
Lo único que me mantenía con Vida en ese momento era la esperanza de llegar a Él. Me sirvió para lo que después venia, (esta parte prefiero saltearla, pero alcanza con decir que esas noches que siguieron fueron muy difíciles…) 
estuve así por casi dos semanas. Y después de pasar por eso no he dejado de CRECER. Me enseño muchísimas cosas estando a solas con él. Me dio un rumbo, me hizo ver todo lo que había hecho, me enseño a asumir las cosas, a valorar lo tengo. Me enseño a perdonar y olvidar. Y me mostró la forma de poder enmendar todo lo que había hecho. Y poco a poco fui encontrando la forma de salir… 
 
Eso fue el principio de todo. El principio de mi VIDA. Volví a nacer de nuevo. Así fue… 
 
Unos días mas tarde, llegó a casa una visita inesperada, mi MADRINA, esa mujer con todas las letras, adoradora de Dios y seguidora de todos sus pasos, vino a visitarme. Con el objetivo de cumplir con su rol…
 
Y entre ella y un allegado a la familia (que también ha tenido sus pruebas), me convencieron (no recuerdo que haya sido difícil) de que fuera a un retiro espiritual que se hace casi todos los fines de semana, en un pueblo cerca de mi ciudad. 
Allá fui. 
Recuerdo haber llegado esa noche, todos hablaban, todos estaban FELICES, y yo ahí solo, callado, pero atento. Esperando lo que iba a pasar. No sabia lo que iba a pasar, tenia miedo. Mucho miedo. Y cuando tuve ese encuentro personal con él, fue el hecho justo que me termino de mostrar el camino, asegurarme por donde tenia que ir. Y termino de convencerme que lo que estaba haciendo era el camino correcto. En ese punto, no había marcha atrás… 
 
Y bueno, después de volver de ese retiro, mi vida no ha vuelto a ser como antes. Por esos momentos fue el de plantear lo que iba hacer el resto de mi VIDA,  estaba en mi segundo año de la carrera que había elegido tiempo atrás, y me preguntaba en ese momento, si seguir los pasos de Dios significaría dejar todo lo que había hecho hasta ese momento. Me decía: “Me gustaría ser Diseñador Gráfico” pero a la vez pensaba:
“Mm.. No me imagino eso, siguiendo a Jesús”. Y en esos días, una noche de esas, estaba divagando por Internet y no recuerdo como, pero llegue a tu blog. Y ahí termine de entender el propósito de Dios, para conmigo.
Ahora tenia la seguridad de a donde quería llegar, de quien quería ser…
 
Ahora estoy de vacaciones, disfrutando de los días que me quedan antes de ponerme de nuevo con los estudios, pero mientras, disfruto mucho leyendo LA PALABRA DE DIOS, y ademas, estoy leyendo el libro que recomendaste en una publicación, “Inteligencia Emocional”, me encanta. Dedico gran tiempo de mi día a leer. A aprender, a prepararme para todo lo demás. Y nada en medio de esto, quiero decir que no he vuelto a hacer nada de lo que hacia, mi familia esta mas unida que nunca. Dios nos bendice TODOS los días. Y estamos muy felices, con muchas ganas de empezar a VIVIR, de disfrutar de todo lo que Dios me regala y de encontrarlo en cada cosa que hago. Nada, terminando, quiero contarte que mi VIDA ha empezado a ser VIDA, después de conocerlo. Así es el amor de Dios, así lo siento YO. Que después de haberte equivocado y haber hecho todo mal, te recibe, te perdona, te sostiene, te cuida y te guía. Eso, es un AMOR infinito… 
 
Gracias por tu tiempo! Un abrazo grande desde Argentina. 
Martín.
—-
Le incité a Martín a que buscara ayudar a otros jóvenes que, al igual que él, han vivido momentos de dificultad espiritual. Una vez que uno recibe una bendición de Dios es nuestra tarea compartirla con los demás para multiplicar el alcance del amor que nos da.
Queridos lectores, si alguien tiene un testimonio de fe que deseen compartir por este medio no duden en contactarme a contacto@joseluisdamian.com 

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