Charlando con jóvenes

8 marzo 2012

Si yo pudiera decir que tengo un “público” por vocación, definitivamente ese son los jóvenes.

Suelo dedicar gran parte de mi tiempo a charlar con ellos, a conocer sus inquietudes y a diseñar programas que tengan como objetivo colaborar en su formación.

¡Son fascinantes!

Son inquietos e ingenuos por naturaleza. Pero es justo esa ingenuidad la que nos permite, a quienes nos dedicamos a formarles, poder inculcarles ideas y pensamientos nuevos y valiosos, mismos que suelen recibir con entusiasmo si se logra conectar con su emoción. Y es que son emocionales al límite. Probablemente es justo esto lo que los hace tan interesantes, el que vivan en una constante lucha por tratar de equilibrar lo que les grita su sentir y lo que por otro lado les trata de avisar la razón. En ellos casi siempre gana la emoción, por lo mismo, la clave está en lograr hacer que se emocionen por el bien y la verdad (no es fácil… lo se).

El tiempo y la experiencia me han enseñado a trabajar con ellos. No hay nada que me fascine más en la vida que sentarme en un café a platicar con ellos y dedicarles tiempo para escucharles y aconsejarles.

¿Que funciona con ellos?

Paciencia, dedicación, genuino interés y sobre todo… tiempo… mucho tiempo dedicado a ENTENDERLES (que no siempre significa aprobarles). Esto último es clave…

Como papás cometemos con demasiada frecuencia el error de querer juzgarles antes de entenderles y eso es lo que les aleja de nosotros. No quiero decir con esto que aprobemos y aceptemos todas su actitudes, pero antes de actuar para corregir, primero es absolutamente necesario actuar para diagnosticar.

Si se les dedica el tiempo suficiente (primordialmente en lo individual no tanto en grupo) los resultados formativos serán maravillosos.

No miente la frase que dice que los jóvenes son el futuro del mundo… siempre será así, por lo que  el tiempo dedicado a formarles en una temprana edad será, invariablemente la mejor inversión para transformar el mundo para bien.


Ser lo que tenemos que ser…

8 febrero 2012

Una de las frases que más me gustan de nuestro ya beatificado Juan Pablo II es la que pronunció en alguna de las jornadas mundiales de la juventud… (la verdad no recuerdo exactamente en cual de tantas)

Así lo dijo…

“Jóvenes, si sois lo que tenéis que ser… ¡Prenderéis fuego al mundo!”

¡¡¡Y es que es una frase que verdaderamente me prende el corazón!!!

Habiendo vivido una fuerte crisis vocacional en mi etapa universitaria, les puedo decir que estas palabras de quien fuera uno de los más grandes evangelizadores de la historia del cristianismo, me vinieron a remover todas mis dudas y provocaron que me decidiera a laborar definitivamente  en lo que siempre supe era mi llamado vocacional: la formación.

¿Pero que hay detrás de estas simple palabras que puestas en boca de nuestro anterior Papa pudieron retumbar en el corazón de cientos y miles de jóvenes en todo el mundo?

“Ser lo que se tiene que ser…” es un llamado a no ser omiso con la propia vocación de amar al prójimo. Es una invitación firme y cierta a crear un mundo mejor a través del reconocimiento de los propios talentos. Significa no tener miedo de acudir al llamado interno que Dios nos realiza cada día en nuestros corazones…

¿Que cual es ese llamado?…

¡Por favor! Está clarísimo…

“Entregarle al morir un mundo mejor del que recibimos al nacer” Punto. No hay más llamado.

Esta obligación es la que nos recordó Juan Pablo II con su grito a los jóvenes.

Si en verdad queremos trascender y conquistar el mundo con nuestro corazón de jóvenes (totalmente confiado en que tenemos una misión que cumplir), tan solo debemos de mirar en nuestro interior, acudir a las raíces mismas de nuestra humanidad y salir al teatro de la vida a desempeñar nuestro mejor papel… aquel en el que solo nosotros podemos influir como nadie.

Dios te quiso así, tal y como eres. No se equivoca. Así, con tus dudas, defectos y virtudes puedes, en verdad prenderle fuego al mundo.

¡Te extrañamos Juan Pablo…! ¡Mucho!


Resumen de lo acontecido en la JMJ Madrid 2011

23 agosto 2011
De parte de Catholic.net les comparto  un resumen de lo que aconteció en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud que recién ha concluido.
Me parece que el mensaje principal con el que nos hemos de quedar de parte del Papa, es este extracto de su discurso de despedida en el aeropuerto de Barajas:
“Os invito ahora a difundir por todos los rincones del mundo la gozosa y profunda experiencia de fe vivida en este noble País. Transmitid vuestra alegría especialmente a los que hubieran querido venir y no han podido hacerlo por las más diversas circunstancias, a tantos como han rezado por vosotros y a quienes la celebración misma de la Jornada les ha tocado el corazón. Con vuestra cercanía y testimonio, ayudad a vuestros amigos y compañeros a descubrir que amar a Cristo es vivir en plenitud”

Manejar con cuidado…

14 septiembre 2010

Hace tiempo acudí a una conferencia que versaba sobre el tema del “alcoholismo en la juventud” en donde se presentaron algunos resultados de ciertas encuestas realizadas en este tema por parte del conferencista entre una comunidad de jóvenes de entre 12 y 19 años.

Aunque los datos presentados revelaban varios hechos relevantes para entender la problemática del consumo del alcohol en los jóvenes, fue una información en particular la que llamó poderosamente mi atención.

El conferencista dijo que como parte de su investigación, les dirigió a los jóvenes encuestados ciertas preguntas que le ayudaran a entender cual era su percepción sobre el hecho de manejar en estado de ebriedad (factor que produce más muertes en el mundo juvenil que cualquier otra causa).

Los resultados obtenidos por el investigador, producto de este ejercicio de diálogo con ellos, fue darse cuenta que en la gran mayoría de los casos, los jóvenes no son muy conscientes del peligro que manejar en estado de ebriedad les puede ocasionar a su persona (esto era de esperarse). Pero, por otro lado, una posibilidad en concreto les causaba especial miedo y mucha preocupación… “El que pudieran dañar o matar a un tercero”

Es decir, los jóvenes no suelen medir el peligro en términos de ellos mismos, pero cuando se les presenta la posibilidad de que sus consecuencias puedan afectar severamente a terceros, suelen mostrarse mucho más receptivos.

A continuación les comparto un video que me compartieron vía Facebook que busca generar consciencia justamente en este sentido.

“Las terribles consecuencias que puede producir en alguien más el que nosotros no nos preocupemos por manejar con toda la precaución del mundo”

Debo de advertir que el video contiene imágenes fuertes (muy fuertes), pero son precisamente esas imágenes tan impactantes las que logran la reflexión profunda necesaria en quien lo ve.

Aunque yo soy una persona que no suele manejar a exceso de velocidad, si reconozco que puedo verme muy afectado por varios distractores durante mi andar en el coche (Twitter, mail, celular). Bueno, pues tras ver este video, he decidido suspender por completo esas distracciones en el coche y enfocarme en mi cuidado personal y el de los demás mientras manejo.

En especial, aconsejo que este video sea compartido con jóvenes que están en edad de comenzar a manejar y de salir a fiestas con frecuencia.


Conferencia vocacional

26 febrero 2010

Hoy en la mañana impartí una conferencia sobre orientación vocacional a jóvenes preuniversitarios del colegio Mano Amiga.

Si hay un tema que me remueve las entrañas es justamente el de la vocación. ¿Cómo elegir bien el destino que nuestra vida ha de tomar? ¿Cómo sentirme plenamente satisfecho con mi trabajo y con mi vida? ¿Estoy haciendo lo que quiero o lo que creo que quiero?

Soy un convencido de que si algo hemos hecho mal como sociedad es orientar vocacionalmente a nuestros jóvenes. Las escuelas de nivel preparatoria o bachillerato no hacen lo suficiente por ayudar a nuestro jóvenes en esta decisión de vida tan importante y se espera que ellos solos resuelvan sus dudas con respecto a lo que les espera por el resto de sus vidas.

En el mejor de los casos (el cual no es el mejor en realidad) se le deja esta tarea a los psicólogos, esperando que por medio de la aplicación de tests y cuestionarios vocacionales se les pueda orientar de manera eficiente con respecto a qué hacer en la Universidad. ¡Nada de eso! La orientación vocacional nada tienen que ver con pruebas en papel y análisis psicométricos.

Antes que nada vale la pena mencionar que la vocación como tal, es un llamado de Dios al ser humano. Por lo tanto, no se puede elegir. La vocación no se elige, se descubre. Podremos elegir nuestra profesión, pero no nuestra vocación, por que evidentemente no son lo mismo.

Como ya comenté, la vocación es el llamado particular de Dios al hombre en la tierra, tu razón de ser y de estar en este mundo. Aquello que solo tu le puedes aportar al bien de la humanidad. Tiene que ver con tus talentos y tus pasiones, no con la carrera universitaria que decidas estudiar. Hablar de vocación es hablar de algo mucho más trascendental que una simple lista de materias que estudiar en una licenciatura. La vocación, incluso aunque decidas no estudiar la universidad y ninguna profesión en particular, está ahí, es tuya y nunca se va. Y si pones la suficiente atención al llamado de tu vocación, verás que por más que intentes no podrás dejarla a un lado nunca.

Conozco de una estadística que dice que el 85% de los jóvenes universitarios a punto de terminar su licenciatura se muestran inconformes con la decisión de carrera que eligieron. ¡85% de inconformidad  es muchísimo! Algo está sucediendo que no está bien.

La respuesta es clara: Si la profesión es solo un medio para seguir el llamado de la vocación, entonces  escoger una carrera (profesión) sin conocer el objetivo (vocación) es inútil.

¿Comprenden lo que les intento decir? Primero hay que trabajar en descubrir el sentido último de nuestra existencia para luego decidir cual camino queremos tomar para llegar a él.

Si encuentro que mi vocación es ser defensor social entonces podré saber con certeza que la profesión de abogado es para mi. Si descubro que mi llamado es ser formador de hombres, entonces podré asumir que la pedagogía es para mi. Si mi vocación es la de narrar historias, entonces puedo pensar en estudiar comunicación o cine puede ser una buena opción. ¿Que llamado tengo en este mundo?

Así, el discernimiento vocacional precede a la elección profesional. Esto es algo que no hemos entendido y nos hemos vendido la idea de que la única vocación posibles es la de trabajar y ganar dinero… El trabajo y el dinero son una consecuencia no un fin.

Parte de la labor que hago es predicar este mensaje en conferencias y dialogos con personas que necesitan encontrar rumbo. Yo en lo personal me vi enormemente beneficiado de que Dios me dejara descubrir mi vocación incluso tiempo después de que me di cuenta de que erré mi elección de carrera (estudié arquitectura).

Hoy se que mi vocación no es construir casas sino seres humanos y a eso me dedico en cuerpo y alma. Mi profesión de entrenador de talento creativo (misma que no se enseña en ninguna universidad) me permite estar en sintonía con mi verdadero llamado vocacional: formar talento.

Soy un convencido de que si en las escuelas y en las familias habláramos más de vocación y menos de profesión le haríamos un bien al mundo. Habría más gente haciendo lo que verdaderamente está llamada a realizar.

Aqui les paso la foto del excelente grupo de alumnos con los que dialogué en el día de hoy. Estoy seguro que ellos serán los talentos que cambiarán el mundo. Si ellos lo creen de si mismos, yo también.

(El loco vestido de naranja soy yo subido en una silla)


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