Lo juro por Dios (VIII)

14 febrero 2013

Ha llegado la cuaresma y con ella el tiempos de reflexión y arrepentimiento personal.

Para los católicos los próximos 40 días representan un periodo en que nos sumergimos en el interior de nuestras almas y meditamos sobre nuestros pecados y la fortaleza espiritual para evitarlos en el futuro.

Para hacer esto, la Iglesia nos propone que utilicemos el ayuno y la abstinencia como medio de templanza espiritual. Recordemos que Jesús utilizó dichas herramientas al ser llevado al desierto por el Espíritu Santo para preparar su alma previo al inicio de su vida pública.

Pues bien, como parte del proyecto de transformación personal que he emprendido desde hace un tiempo en el que he realizado a Dios la promesa de perder peso, voy a aprovechar esta cuaresma para, además de seguir la vigilia guardando los días de ayuno y reflexión, también ofrecer un sacrificio personal adicional.

Como parte de mi plan nutricional he estado intentando controlar mi ingesta calórica, por lo que no me he preocupado mucho por controlar los refrescos de dieta (una caloría), más en estos 40 días voy a ofrecerle a Dios no ingerir ninguna bebida gaseosa.

Algunos podrían pensar que es una ofrenda simple y vana, pero dado que estas bebidas me han acompañado durante toda mi vida, dejarlas me implicará hacer un gran esfuerzo personal y es justo eso lo que quiero lograr.

Mi intensión al ofrecer no tomar sodas, no es tanto seguir contribuyendo a mi pérdida de peso (la cual ya empiezo a notar en mi ropa), sino la de recordarme en cada abstención de los mismos que estoy viviendo un tiempo de renuncia y expiación.

La cuaresma es un perfecto momento para ofrecer sacrificios personales a Dios pues, un vez que esta termine, Él estará ofreciendo el mayor sacrificio por la humanidad: su propia vida.

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Ser hombre (VII)

3 octubre 2012

A raíz de las recientes publicaciones, me han solicitado si es que puedo proporcionarles ejemplos prácticos de cómo formar las virtudes de la templanza y la mansedumbre en los niños y jóvenes.

A continuación les ofrezco algunas alternativas.

Para forjar la templanza…

1) Procure, primeramente, liberarse de toda culpa emocional que pueda estar sintiendo como padre y que le impida “negar” cosas a sus hijos. Es decir, prepárese para decirle “no” a su hijo muchas veces y sostenerse a toda costa. Si usted tiene una justificación del tipo “yo educo en la libertad” o “no lo limito pues lo quiero hacer independiente” le advierto que puede estar sentado sobre una bomba de tiempo.

2) Acostumbre a su hijo a que la comida es un asunto e horarios, no de antojos. Acostúmbrelo a que solo se come cuando el momento oportuno de hacerlo llega y no cada vez que el apetito aparece. Bien dicen que al hombre se le conquista por la boca, pues bien, esto el diablo lo sabe muy bien.

3) Ofrézcale constantemente a su hijo la oportunidad de renunciar a un beneficio inmediato por uno mayor y mejor posterior. Ejemplo: “Si decides no comer un dulce hoy, te ofrezco dos mañana”.

4) No le ofrezca dinero sin regular su uso. Es preferible pecar de austero en su educación que de derrochador.

5) Permítase negarle permisos y peticiones varias por el simple hecho de hacerlo (si… así como suena). Un hombre debe de entender que la autoridad moral (en este caso representada por sus padres) es suficiente motivo para imponer una orden. Dios no siempre nos explica por que actúa como actúa…. ¿o si?.

7) Aunque su situación económica sea de abundancia, no lo eduque en la misma sintonía. Explíquele en qué ocasiones se utiliza el dinero en su familia (educación, salud, reuniones familiares) y para que definitivamente no. Si su situación es más bien precaria, permítale que su hijo viva y se forje en esta realidad (créame, lo escaso en educación es un plus)

9) Si el niño está inscrito en una actividad extra escolar como la practica de algún deporte o disciplina artística, sea perseverante y no lo saque de la misma solo por que él lo pida en algún momento (seguro lo hará). Lo maravilloso de practicar una disciplina es justamente eso… ¡la disciplina que provoca!

8) Desde luego ¡Llevelo a misa! Mi padre, sin ser católico, lo hizo conmigo solo por que sabía que era bueno. No había más explicación.

9) Un pasaje evangélico especialmente educativo para entender la forja de la templanza es el que narra las tentaciones de Jesús en el desierto (Mt IV,1-11 / Mc I,12-13 / Lc IV:1-13). Para un hombre, este pasaje es por demás espectacular en todo lo que tiene que ver con la forja de la masculinidad y el carácter.

10) En resumen: eduque en la austeridad y el sacrificio. (no importa cuan incomodo pueda resultarle esto a usted como papá. Con el tiempo verá los grandes resultados) La templanza se forja, al igual que el hierro, en el fuego ardiente que le quema pero le da forma..

Para forjar la mansedumbre…

1) Por sobre todas las cosas propóngase como objetivo formativo hacer de su hijo un caballero en toda la extensión de la palabra. Incorpore modales de usos y costumbres aunque los demás le digan que estos están pasadas de moda.

2) Inscríbalo o, mejor aún llévelo personalmente, a labores sociales y altruistas desde temprana edad. El servicio al prójimo deberá de estar grabado como tatuaje en su alma.

3) Enséñele que mujer y hombre son distintos y que es su misión proteger y procurar el bien de toda dama que se encuentre en su camino. Prepárelo para su futura esposa, ella lo agradecerá.

4) No le deje tomarse a la ligera sus noviazgos. Impida que evite el compromiso en sus relaciones amorosas. El joven deberá de tratar a toda novia con el mismo esfuerzo y dedicación de quien desea construir un gran proyecto de vida junto a alguien más. Asociar noviazgo solo con diversión es degradar el sentido de este ámbito.

5) Jamás permita que la autoridad de su hijo esté por encima de la de su madre (la primer mujer a la que un hombre aprende a respetar es a su propia progenitora). Dicen que como un hombre trata a su mamá, tratará a toda mujer en el mundo.

6) De ser posible, haga que su hijo conviva lo más que pueda con sus abuelos. El contacto con las tradiciones y el pasado ayuda a equilibrar los desajustes modernos causados por el relativismo moral.

7) Un pasaje evangélico útil para entender la mansedumbre es el que nos cuenta el actuar de Jesús ante la mujer adúltera (Jn VIII,1-11). En este texto los hombres aprendemos, en la persona de Jesús, a ver a las personas por su alma y no por sus pecados.

8) Regule su lenguaje. Este es una muestra de la consideración que él tiene para con sus semejantes. Se dice que la boca habla de lo que está lleno el corazón.

9) En este mismo sentido, tres palabras jamás deberá de faltar en su lenguaje (y si puede usarlas en exceso, mejor): por favor, gracias y perdón.

10) Vida de oración… apreciar la presencia de un ente divino muy superior a uno es primordial para comprender la hermosura de la propia pequeñez.

Como notarán estos consejos suelen poner a los padres en una posición francamente contraria y opuesta a muchas ideas supuestamente “modernas” de educación. Pero recordemos que se trata de educar, no de imitar. Lo que está en juego es el futuro de los hombres que serán los brazos de Dios en el futuro. El nos regaló la bendición de ser padres, correspondamos entregándole verdaderos hombres constructores de su Reino.


¡No!

10 julio 2012

¿Cuantos “no’s” te impones a ti mismo?

Recuerda cuando eras muy pequeño y tus padres eran los encargados de imponerte los “no’s” que ellos creían más convenientes para procurar tu buena formación.

Ahora que has crecido y seguramente tus padres ya no tienen más esa tarea sobre tu persona, estos “no’s” ahora dependen de ti.

No es que porque hayas crecido los “no’s” dejen de existir. Lo único que cambió es que ahora eres tú el responsable de gestionarlos, de regularlos e, incluso, de aumentarlos cuando esto sea necesario.

La habilidad para decir “no” es, probablemente, el mayor signo de madurez, pues requiere que todo el ser humano por completo se comprometa con las implicaciones que esto conlleva.

En Jesús vemos que la tentación es inevitable en la naturaleza humana. Él mismo fue tentado en el desierto y seguramente estos coqueteos del mal hubieron de ser muy potentes y apremiantes para un hombre que llevaba 40 días de ayuno en medio de la nada.

Más la grandeza de Jesús se demuestra justo en decir “¡no!” a dicha tentación. Un “no” que jamás constriñe, que no impide ni tampoco reprime. Todo lo contrario, Jesús nos enseña que un “no” fuertemente asumido es, de hecho, la piedra sobre la que se construye el templo de la voluntad.

Como guerrero que defiende a muerte su palacio de la embestida del enemigo, el “no” de Cristo a la tentación fue la piedra angular que concluyó su preparación hacia su nueva vida… (recordemos que una vez que Jesús terminó su estancia en el desierto, comenzó su actividad pública).

Por eso hoy les invito a reflexionar en los “no’s” que te estás imponiendo a tí mismo. Esos que si se convirtieran en “si’s” seguramente traerían placer, alivio y satisfacción inmediata, pero solo eso… ¡Inmediata y no permanente!

El “no” que le sirve al alma es aquel que te será canjeado por un “si” mejor y más digno después, un “si” bueno y eternamente perdurable.


Miércoles de ceniza

10 marzo 2011

Ayer fue miércoles de ceniza…

Yo atendí con mi familia a recibir la señal de la cruz a la Iglesia que está enfrente de mi casa. Las calles de enfrente del templo fueron cerradas pues es costumbre en nuestro país (y me imagino que en mucho otros países también) que en este día se instalen a las afueras de las Iglesias pequeñas ferias (juegos mecánicos) y puestos de comida que sirven para congregar a los asistentes a la celebración del inicio de la Cuaresma. Todo esto con el objetivo de proponer una amena convivencia familiar.

Pero como sea que cada parroquia decida celebrar este día, lo importante es recordar que la Cuaresma nos lleva a meditar que el alma y el cuerpo deben de entrar en una etapa de preparación para vivir la Semana Santa (40 días de preparación espiritual)

En especial a mi me resulta más fácil asumir compromisos (físicos y espirituales) durante estos 40 días que en el año nuevo. La imagen de Jesús en el desierto me ayuda mucho a querer imitarle sobreponiéndome a las tentaciones del cuerpo y del espíritu.

Así que antes que nada, ayer aproveché para confesarme pues tener el alma tranquila y limpia es indispensable para poder dominar los retos del cuerpo.

Les invito a que ofrezcan de todo corazón a Dios su arrepentimiento sincero por los pecados cometidos y sobre todo una sincera intención por buscar la santidad día a día.


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