10 razones por las que podrías considerar ser católico

12 enero 2011

Este post va dirigido a todos aquellas personas que no son católicas pero han emprendido la búsqueda de una respuesta espiritual en su vida y como tal están abiertos a recibir propuestas de quienes sentimos que ya hemos encontrado una respuesta bastante sólida a igual búsqueda.

Pero también va dirigido a quienes ya son católicos, pues estoy seguro que conocen a alguien cercano que, estando buscando una respuesta de vida, podría beneficiarse de conocer algunas cuantas de las cientos de razones por las que a millones de personas nos encanta ser católicos…

Así que sin más preámbulos, aquí mis 10 razones por las cuales alguien debería considerar nuestra religión como una respuesta a la búsqueda que todo ser humano emprende para encontrar sentido a su vida:

1.- Por el amor. Si tuviera que dar una sola razón, sería esta. Existen millones de ejemplos y pruebas en el mundo que el amor es la fuerza que le da sentido a toda la existencia humana (¿alguien lo puede dudar?). Y en este sentido la religión católica, como ni ninguna otra, tiene su fundamento en dicha fuerza motora. El amor humano, ejemplificado al máximo por la figura de Jesús, es la razón del ser del catolicismo.

2.- Por la tolerancia. Si, así como lo oyes. Contrario a lo que muchos pueden pensar, el catolicismo es la religión que más vive la tolerancia. Nuevamente basta con ver el testimonio de los católicos de verdad que todos los días encuentran innumerables formas de poner la dignidad humana como la única forma aceptable de valoración de una persona. El católico está llamado a amar a todas las personas sin importar creencias, razas, comportamientos sexuales, estado civil o puntos diversos de vista.

3.- Por María. ¿En verdad sigues creyendo que el catolicismo es una religión puramente varonil y machista? Entonces no conoces a fondo la importancia que tiene la figura materna de María como pilar de la fe católica. La basílica de Guadalupe en la ciudad de México es el segundo templo religioso más visitado en el mundo, después de la plaza de San Pedro en el Vaticano. La mujer, en la religión católica, es piedra angular que tiene como misión consolidar la fe en la familia. El católico encuentra en una mujer, María, el empuje para amar al Padre. En muchas iglesias podrás encontrar la siguiente inscripción: “A Dios, a través de María”

4.- Por la eucaristía. En ninguna otra religión se tiene la plena confianza de que Dios baja desde su grandeza celestial a convivir directamente con nosotros a través de un medio palpable y concreto como la eucaristía. Esta no es una representación de Dios, ni un simulacro, no. Cada hostia consagrada es Dios mismo en persona. Y aunque para un ateo esto pueda resultar muy difícil de aceptar , a través de la los ojos de la fe es que esta verdad empieza a cobrar sentido. Primero viene la fe y luego la verdad.

5.- Por la defensa de la vida. Si se da por sentado que la vida es el valor más preciado a defender en este mundo por cualquier ser humano, ninguna otra organización en el planeta se ha planteado tan a fondo la defensa de la misma como la iglesia católica. No se puede defender lo indefendible, así que condenar el aborto a rajatabla es una muestra de la firmeza  y valentía de las convicciones espirituales de la Iglesia católica. Un católico, por el principio del amor, no puede estar a favor de ninguna acción que perturbe y ponga en peligro el derecho más grande que tiene cada ser humano: el de tener la oportunidad de vivir.

6.- Por el perdón. Una religión que predica y vive el perdón como filosofía no puede sino llevarnos a la plenitud humana. En este sentido el sacramento de la Confesión, al igual que todos los demás sacramentos, es una demostración práctica de cómo este valor fundamental se puede vivir día a día.

7.- Por el conocimiento del hombre. Una organización que tiene 2,010 años de historia, más otros 4,000 de tradición hebrea, solo nos puede ofrecer un cúmulo de saber y conocimiento sumamente profundo del objeto que estudia: al ser humano y su relación con Dios. Todos los principios que la Iglesia nos enseña actualmente tienen como fuente su propia experiencia en “humanidad”. Los hombres mueren pero la institución que cada uno ha contribuido a construir, crece y crece con el tiempo nutriéndose de las aportaciones que cada individuo ha hecho para hacerla cada vez más fuerte.

8.- Por la fe en la humanidad. En los tiempos que vivimos nos resulta muy difícil mantenernos ajenos a los embates de las noticias que nos llegan por todos lados sobre el estado actual del mundo. Todo parece desalentador y sin rumbo. Pero dentro de este desencanto, nuestra Iglesia Católica levanta la mano para decirle a la humanidad: “¡El amor todo lo puede, no pierdan la esperanza!”. La voz de le Iglesia es portavoz de la confianza en el hombre y en su bondad.

9.- Por Dios mismo. Jesús, Dios hecho hombre, dejó en manos del apóstol Pedro el liderazgo de su Iglesia y desde entonces a él y sus sucesores volteamos a él para tener una guía. La figura del Papa representa la confianza que Jesús tuvo en los hombres para continuar con su legado en la tierra.

Pero sobre todo,  la razón más importante de todas es la siguiente…

2.- Por el testimonio de los católicos. Como en ninguna otra religión tantos y tantos hombres se han volcado completamente por una misma causa. En ninguna otra religión podrás encontrar las muestras de amor que los santos y mártires católicos han vertido sobre le mundo a lo largo de su historia. Si, estoy consciente que también hemos fallado (hombres al fin), pero la calidad de las muestras de amor que yo he presenciado en los católicos jamás la he visto en ningún otro grupo espiritual. Dime, si una persona está dispuesta a morir, literalmente morir, por su Iglesia ¿no crees que algo habrá de tener esta organización que le motiva a llegar al límite máximo del amor?

Al final de cuentas…. nadie ama tanto como el que da la vida por aquello que ama, y los católicos, millones que si lo son de verdad, aman hasta morir.


Oye Papá (X)

15 julio 2010

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Cual es exactamente la labor de un obispo ?

Papá: Ah! Los obispos son fundamentales en la estructura de nuestra Iglesia. Ellos son, en una manera muy simple de entender, los sucesores de los apóstoles de Jesús. Es decir,  son los encargados últimos de continuar con la misión evangelizadora que nos dejó Jesús en el mundo.

Hijo: ¿Y si a los apóstoles los eligió Jesús en su momento, quien elige a los obispos ahora?

Papá: A los obispos los elige a quien Jesús estipuló debería de ser el líder de todos los apóstoles y futuros obispos, el apóstol Pedro y su respectivo sucesor, el Papa, quien de hecho es el obispo de Roma.

Hijo: O sea que el Papa es quien nombra a los obispos.

Papá: Si, y además les designa cual será su territorio de gobierno (jurisdicción) o lo que es lo mismo, su diócesis. Un Obispo es el líder de una diócesis o territorio diocesano.  Y al igual que en un país, existen gobernadores que regulan y velan por el bien de un determinado territorio, los obispos están repartidos por todo el mundo liderando los distintos territorios del planeta en donde habitan los católicos.

Hijo: ¿Cuantos obispos hay en el mundo?

Papá: Casi 5,000 pero es un dato que varía constantemente pues el Papa ordena obispos constantemente y reorganiza las diócesis según sea más conveniente para hacer más eficiente  la labor pastoral de una región o país.

Hijo: Entonces podemos decir que ser un obispo es una gran responsabilidad ¿no es así?

Papá: Desde luego. Tienen en sus manos las decisiones que harán que los fieles de su diócesis se acerquen más a Cristo y a sus preceptos. Es por eso que el obispo es la autoridad máxima a la que los sacerdotes acuden para conocer cuales son las disposiciones a seguir para su trabajo pastoral diario.

Hijo: ¿Y los obispos también imparten sacramentos como cualquier sacerdote?

Papá: Si,  nunca dejan de ser sacerdotes y como tal no dejan de preocuparse por atender a los fieles directamente, aunque la gran mayoría dedica más tiempo a intentar lograr que sean los sacerdotes que dependen de ellos, quienes se vuelvan más eficientes y capacitados para cumplir mejor la función de la atención directa a los católicos del mundo.

Hijo: ¿Y  también ofician misa?

Papá: Desde luego, como sacerdotes que son no pueden dejar de hacerlo. De hecho, las catedrales son los templos a donde normalmente acudimos los católicos para escucharles oficiar la santa misa. Las catedrales son las sedes espirituales y físicas desde donde trabajan sacramentalmente los obispos.

Hijo: Que interesante Papá…

Papá: Así es hijo, la Iglesia está gobernada por el conjunto de todos los obispos del mundo a quienes a su vez dirige y lidera el obispo de Roma, el Papa.

Hijo: Recemos por ellos papá. Para que puedan hacer bien su trabajo.

Papá: Es de suma importancia hacerlo, ya que su ejemplo y santidad es indispensable para lograr la implementación del Reino de Dios en la tierra.

Hijo: Vayamos de regreso a casa a decirle a mamá que el próximo domingo iremos a misa a la catedral para aprender directamente de nuestro obispo la palabra de Dios.

Papá: Me parece una excelente idea.


Dios es… Dios no es…

11 junio 2010

Hace tiempo me encontré con una frase que decía:

“Las personas se suelen alejar de la Iglesia no por lo que esta es, sino por lo que ellos creen que esta es…”

Y entender esto es de suma importancia a la hora de predicar y enseñar el verdadero significado de ser católico.

Así que me he dado a la tarea de presentarles las siguientes reflexiones sobre lo que todos debemos de conocer acerca de lo que verdaderamente es Dios y su Iglesia, entendiendo primero lo que no son..

Dios no es…

Un ser que castiga si no se hace su voluntad.

Un ser que es ajeno a la humanidad.

Un ser que se olvida en ocasiones de los seres humanos.

Un ser que piensa, juzga y actúa tal y como lo haríamos los seres humanos.

Un ser que tiene preferencias por cierto tipo de personas.

Un ser que se equivoca.

Un ser que nos deja a la suerte de nuestras propias decisiones.

Un ser que se preocupa más por otros que por mi.

Un ser que no le interesa lo que sucede en el mundo.

Ahora, por el otro lado, Dios si es…

El ser que ama más pues, de hecho, es la fuente misma del amor. (Si existe el amor, es por que existe Dios)

El ser que piensa absolutamente todos los días en cada uno de nosotros de manera individual.

El ser que más te quiere en el universo. (Aunque tu no lo ames por igual)

El ser que más interesado está en que tú, específicamente tú, seas mejor todos los días.

El ser que está a tu lado en estos precisos momentos de tu vida

El ser que te entiende.

El ser que te levanta en las mañanas y te arropa en las noches.

El ser que te habla en tu conciencia y te escucha en tu oración.

La Iglesia no es… impactante

Una institución que se le ocurrió a ciertos hombres para sacar  provecho de una historia bastante impactante de un tal Jesús de Nazaret.

Una institución que se dedica a dictar y predicar normas y reglas de conducta.

Una institución de intereses ocultos que solo pocos conocen (¡Ya dejen de leer a Dan Brown por el amor de Dios!)

Una policía de la conducta moral del ser humano

Una institución de sacerdotes viejitos y enojones

Una institución que te obliga a hacer cosas que no quieres

Un conjunto de edificios en donde se reúnen los católicos los domingos.

Así, en este mismo sentido, la Iglesia Católica, Apostólica y Romana si es…

Una institución establecida por el mismo Dios, en la persona de Jesucristo.

Una institución que tiene como su eje principal el amor a Dios y al prójimo (mientras este principio perdure, la Iglesia perdurará también)

La unión de todos los fieles que creemos que Jesucristo es Dios.

La institución que Cristo quiso que San Pedro y sus sucesores dirigieran de manera presta y absoluta.

La maestra y madre de nuestra fe.

Cualquier lugar en donde se reúnan dos o más de dos en nombre de Jesús.

El centro de acción de nuestra fe.

Perfecta en su esencia e imperfecta en sus miembros. (Divina y humana)

En resumen, la Iglesia para mi es la vía en que Dios nos habla y nosotros, los católicos le queremos escuchar.

Recomiendo este sitio para quienes quieres profundizar más en el verdadero significado de lo que en realidad es ser católico…

www.catholiccomehome.org


5 cosas que no te están diciendo sobre la Iglesia…

13 mayo 2010

Los periódicos de todo el mundo están llenos de noticias sobre los últimos acontecimientos de la Iglesia. Que si escándalos por aquí, que si escándalos por allá, que si el Papa dijo, que si el Papa no dijo.

En fin, esto es uno de los grandes beneficios de la era de la información:  “es mucho más fácil enterarse de las cosas en el instante”

¡Esto es bueno! Siempre, por donde le veamos, el saber será mejor que no saber.

Y es por eso que, uniéndome a la labor noticiosa de los periódicos y las agencias informativas de todo el mundo, yo también he querido dar a conocer las siguientes 5 noticias de nuestra Iglesia Católica:

1.- La Iglesia católica es la organización filantrópica más grande del mundo. Si sumáramos los esfuerzos de voluntariado social que todos los días cientos de miles de católicos hacen por todo el mundo, nos daríamos cuenta lo pocos que son, en comparación con ellos, quienes diciéndose igualmente católicos, no ejercen el principio del amor al prójimo. Con cifras hasta el 2001, se pueden contabilizar alrededor de todo el mundo: 5,300 hospitales, 16,200 dispensarios, 740 leproserías, 14,500 casas de asistencia para ancianos y minusválidos, 8,800 orfanatos y 10,000 jardines de atención a niños.

2.- En el mundo hay cerca de 1,100,000,000 de católicos (mil cien millones de católicos) lo que representa aproximadamente el 17% de la población. Suponiendo que el número comprobado de católicos envueltos en escándalos fuera de 500 (por decir un número elevado), entonces ellos solo representarían el 0.00004 % del total de los católicos en el mundo.

3.- En el mundo hay más de 150,000 laicos misioneros. Es decir, personas que sin ser religiosos, han decidido entregar su vida para dar a conocer el mensaje de Cristo en todos los rincones del planeta.

4.- La proporción sacerdotes x habitantes en el mundo es de 11,900 habitantes por cada sacerdote. En el mismo sentido, en el mundo existen 2,600 católicos por cada sacerdote. (¡Y pensaban que ustedes no se daban abasto con su trabajo!)

5.- La iglesia católica asume el compromiso educativo de cerca de 55,000 millones de estudiantes en todo el mundo. Ninguna otra organización en el mundo está tan preocupada por la educación y la formación académica en intelectual de nuestra sociedad.

Así, soy el primero en reconocer que la verdad es necesaria y por lo mimo les quise compartir la anterior información que… también es verídica.


La guía

8 mayo 2010

¿Alguna vez han visto a un buzo sumergirse en las profundidades más misteriosas del mar?

Si uno pone especial atención en las herramientas que utilizan para preparar la sumergida, podrá notar que hay algo que nunca deberá de faltarle: la guía.

Platicando con una persona que de manera seguida se dedica a esta actividad a manera de diversión me comentaba lo siguiente:

“Tras alcanzar cierto nivel de profundidad en el oceano uno empieza a experimentar cada vez más las consecuencias que se producen por haber llegado a ese punto. La presión del agua que tienes sobre tu cuerpo empieza a permitir que, alcanzado cierto punto, ya no necesites hacer ningún esfuerzo especial por mantenerte en el fondo. Al mismo tiempo, la luz empieza a escasear y, por lo mismo, la visibilidad empieza disminuir. Así, entre más profundo quieras ir, más susceptible eres de verte afectado por un fenomeno propio de la influencia de estas fuerzas: la confusión. Muchos buzos, de hecho, pueden perder la noción de cual es la parte de arriba y cual es la parte de abajo en el agua. Y si no tienen el apoyo necesario, la desesperación los puede llevar a perderse en las profundidades del mar. Justamente aquí es en donde es imprescindible  utilizar la “La guía” que no es otra cosa más que una cuerda que, anclada por uno de sus extremos al barco que está en la superficie y el otro extremo  a tu traje de buzo, te ayuda recordar en todo momento cual es la dirección para regresar sano y salvo al punto de partida.”

Soy una persona apasionada por la lectura y la investigación, paso gran parte de mi tiempo leyendo y aprendiendo (mi profesión de entrenador de talento me lo exige). En especial suelo acercarme mucho a la Filosofía y al estudio del ser humano. ¡Reconozco que me apasiona! Pero también reconozco que esta actividad, la de la inmersión en la filosofía es, al igual que el buceo, un deporte de alto riesgo.

Si uno intenta echarse un clavado por la profundidad del ser humano y todo lo que envuelve su mundo, puede uno correr el riesgo de perder el rumbo. Nuestra historia está repleta de casos de gente que quiso profundizar en el mar del estudio y la investigación filosófica y no logró regresar a salvo al barco. Freud, Nietzsche, Lutero, Marx,  entre otros personajes se aventaron al mar sin guía y provocaron confusión.

Resultado de esta práctica sin precaución propusieron ideologías radicales que dieron lugar a sectas, movimientos, culturas y revoluciones desapegadas a la verdad.

Por eso, al igual que sucede con la práctica del buceo, yo siempre me sumerjo en mis estudios con una guía que, en caso  de que me encuentre confundido entre tanto mar de información,  me ayuda a regresar a la superficie a volver a tomar una bocanada de aire antes de seguir con mi inmersión.

Esa guía, por su puesto, es: la Iglesia.

La doctrina de mi “madre y maestra” es la que me regresa sano y salvo a la superficie. La que me protege de las falsas teorías y la que me procura las herramientas necesarias para no perderme.

Cuando he tenido dudas, acudo a mi fe. Cuando he encontrado artículos o lecturas que me ponen a reflexionar, siempre acudo a contrastarlas con lo que dice mi gran Maestra. Cuando me pierdo, ella me busca una salida. Cuando no encuentro la superficie, ella me tironea la guía.

Al igual que el buzo que se protege de los efectos de la profundidad del mar por medio de su guía, yo me protejo de las tentaciones de las falsas ideologías con mi guía… la mejor de todas: La Iglesia.


En medio…

3 mayo 2010

Les dejo esta reflexión que es de por más valiosa… Vale la pena difundirla y meditarla.


Los escándalos dentro la Iglesia

6 abril 2010

Ok… recapitulemos un poco!

Han sido días difíciles para nuestra Iglesia, para sus líderes y sobre todo para quienes se han visto afectados por los graves pecados que muchos de los integrantes de nuestra misma comunidad Católica han cometido faltando a la caridad y la verdad. Escándalos de abusos sexuales en Europa, en Estados Unidos, en Latinoamerica hacen pensar que aun falta mucho por conocer. Esto duele, y duele en serio.

Lo que no duele, y me parece una Diocidencia, es que quien esté justamente al frente de nuestra Iglesia en estos momentos tan difíciles es justamente el papa Benedicto XVI. Tenía que ser él, justamente un teólogo estricto de la fe, quien comandara esta dura autocrítica que, de hecho ya había empezado años atrás cuando su antecesor, Juan Pablo  II  pidió perdón por los pecados históricos cometidos por  la Iglesia.

¿Pedir perdón? ¡Dios mío, que cosa tan difícil de hacer! Tan difícil y tan dura que muchos optarían por no hacerlo. ¿Alguna vez te has visto en la necesidad de pedir perdón… pero un perdón verdaderamente sincero? Es algo tan complejo y una experiencia tan dura que en sí misma ya conlleva cierto grado de penitencia por la falta cometida. Reconocer que te equivocaste, salir a dar la cara y decir…  ¡Perdón! Puede sonar simple y fácil para quien lo escucha, pero para quien lo dice de corazón sabe que es una de las experiencias más cortantes del alma, pero por lo mismo, de las que más le dignifican.

Justamente meditando en estos temas,  ayer me encontré con un artículo del P. Roger J. Landry, que en lo personal me ayudó mucho a entender lo que está sucediendo en estos momentos en nuestra madre Iglesia y me dio muchas luces sobre cómo debemos de responder los católicos ante esta oleada de eventos y noticias en lo absoluto agradables.

Aunque recomiendo la lectura completa del artículo (en verdad vale la pena), aquí les paso algunos puntos centrales que obtuve del mismo y que he querido complementar con reflexiones personales:

Entendamos que aún entre los elegidos por Dios para realizar su misión evangelizadora, puede haber quien a veces le traicione. El mismo Jesús fue entregado injustamente  a su muerte con un beso de traición por un discípulo suyo, Judas. El sacerdocio no es garantía automática de bondad. En este mundo el mal y el bien conviven en el mismo banquete y participan de la misma mesa. El mal cabe dentro del bien de la Iglesia, así como también cabe dentro del bien de tu misma persona ¿Por qué es posible esto? Sencillo: Libre albedrío.

– Si, es verdad, Judas traicionó al Maestro, pero hubo otros diez que, aunque también le dejaron morir solo en la cruz, regresaron a pedir perdón (Juan fue el único apóstol que no le dejó ni un momento)  y es por el testimonio de estos once pecadores arrepentidos que hoy la Iglesia ha perdurado hasta nuestros días. Con respecto al que traiciona y no se arrepiente, Dios sabrá como obtener algo bueno incluso de eso. La Iglesia es construida no por quienes no viven sus preceptos, sino por quienes si lo hacen.

– Que se den a conocer escándalos producto de los errores de los hombres y líderes dentro de la Iglesia no es algo nuevo. La historia puede dar testimonio de muchas equivocaciones y vejaciones de parte de varios personajes que se alejaron completamente de Cristo en sus vidas y que igual nos engañaron. Pero por una promesa de Cristo mismo hacia nosotros, a pesar de los hombres malos que vivan en su interior, la Iglesia no perecerá. Él no lo permitirá jamás.

y aquí viene lo que para mi es lo más importante de todo…

De las grandes crisis morales y éticas que se han vivido dentro del seno de la Iglesia, han surgido grandes santos reconstructores de la misma. San Francisco de Sales fue un gran defensor de los principios teológicos fundamentales de la Iglesia ante la Reforma protestante. San Francisco de Asis reconstruyó la Iglesia del Señor cuando está vivía épocas de decadencia moral en Italia, los once apóstoles construyeron la Iglesia a pesar de haber convivido con el traidor al que Jesús también amó.

– Por todo esto ¿Cómo debe de responder un católico ante esta situación? La respuesta es: CON SU SANTIDAD.

La santidad es la respuesta que debe de perdurar ante todo mal. Busca el bien que debe ser y no el mal que ahora conocemos. Vence el mal con el bien.

¿Que aprendo de todo esto?

Pues verán, muchos me podrán preguntar si estoy decepcionado de mi religión. ¡En lo absoluto! Es, de hecho, todo lo contrario. Estoy más enamorado de mi fe que nunca. En verdad, nunca había sentido tantas ganas como en estos días de hablar de Cristo, nunca había sentido tanto impulso por dejarlo todo y ponerme a escribir sobre el amor de Dios a los hombres, como nunca he sentido ganas de estar todo el tiempo de rodillas en oración… ¡Y lo he hecho! Si hoy tuviera que dar mi vida por la Iglesia… ¡Lo haría! Sin dudarlo.

Ver a mi familia lastimada me hace querer estar más cerca de ella. Es justo ahora cuando más me necesita. Estas son las gracias personales que Dios me está concediendo en estos momentos. Ustedes, queridos lectores de este blog, son una de mis razones para decirle a quien no cree que… ¡La iglesia vive más que nunca!

Haciendo también alusión el mismo artículo del que anteriormente hice referencia me parece importante mencionar lo siguiente:

Ante  una situación adversa, contraria e incomprensible  como la que vivimos los miembros de la Iglesia Católica existen varios caminos…

Uno sería dejarnos matar espiritualmente por quienes van a aprovechar esta tormenta para intentar hundir el barco completo (no podrán, ya dijimos que Cristo lo prometió), otro sería, como Judas, desesperanzarnos por completo de Dios y cometer un suicidio espiritual, dejarnos morir y pecar contra la fe, pero también esta la tercera opción… la de la SANTIDAD. Esa que implicará optar por ser uno de los otros once que, aunque vieron que el maestro fue crucificado y muerto en cruz, se sobrepusieron a su miedo y a sus propios pecados y salieron a dar la cara por Él.

Así que la cuestión es muy sencilla… Todos, ante esta situación, tenemos que elegir: O dejas que maten tu fe o la matas tú mismo o… la resucitas de una vez por todas.


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