Primeras impresiones

14 marzo 2013

img_5140e1d2499faPues bien, la larga jornada de expectación llegó a su fin. El Papa Francisco es el nuevo obispo de Roma y todo el orbe se ha enterado a tiempo y con mucho detalle gracias al alcance de los medios sociales y de telecomunicación que nos permitieron presenciar tan histórico evento.

De la elección del arzobispo de Bueno Aires Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa me surgen las siguientes impresiones, a reserva de que mucho es aún lo que estará por conocerse de su persona y el estilo que le imprimirá a su pontificado:

1.- Un Papa argentino y, por su puesto, latinoamericano. Esto es lo que más llenó mi corazón de entusiasmo, pues me parece fenomenal que Roma se impregne de la frescura y calidez propia de los habitantes de la región más católica del planeta. Bien se suele decir que el futuro de la Iglesia depende en gran medida de América y su gran fe.

2.- Un Papa de nombre Francisco. Se especuló mucho de inmediato sobre la motivación del cardenal Jorge Mario para haber elegido como nombre Francisco (ya quedó claro que no deberá decirse Francisco I) y desde luego que corresponderá a él explicar dichas razones, más el argumento que más ha sonado es el que remite a San Francisco de Asís, sin duda uno de los santos más famosos y admirados de la Iglesia Católica. En su tiempo, la llegada de Francisco de Asís fue tomada por el Vaticano como una esperanza de redención para una Iglesia que atravesaba por momentos complejos y difusos. El tiempo se encargó de demostrar por medio de su vida y obra que así fue. Más también se dijo que el nombre podía obedecer a Francisco Xavier, cofundador de los Jesuitas, orden religiosa a la que pertenece el nuevo Papa, y que es considerado como uno de los grandes evangelizadores de Asia. Como sea, le comentaba a una amiga ayer por medio de Facebook que en todo caso parece que los Franciscos son muy buenos para la Iglesia.

3.- Un Papa de gran carisma. El primer discurso en el balcón de la catedral de San Pedro habla mucho del tipo de personalidad que tiene y tendrá todo nuevo Papa. Lo que noté ayer de parte de Francisco fue una conexión inmediata con la gente. Se atrevió a romper en diversas ocasiones con el supuesto protocolo al que nos tenían acostumbrados sus antecesores, para llevar a cabo acciones que le llevaron a conectarse de inmediato con los fieles que le acompañaban. Dar las buenas tardes, bromear sobre su origen lejano, pedir un momento de silencio en oración, salir vestido completamente de blanco, mencionar a su antecesor son detalles que nos cautivaron de inmediato

4.- Un Papa que inicia rezando. Cuando verdaderamente me terminó de emocionar nuestro nuevo Papa fue en el momento en que pide orar por el aún emérito obispo de Roma Benedicto XVI y, para hacerlo, utiliza las dos oraciones más importantes del rito católico, el Padre Nuestro y el Ave Maria. Me fascinó que el Papa empezara su pontificado confiando en el poder de la oración, actividad a la que de hecho estará dedicado de tiempo completo de ahora en adelante Benedicto XVI.

5.- Un Papa que busca la participación del pueblo. Bien podría decirse que la bendición de un Papa es la insignia más apreciada por un católico. Muchos son los fieles que, desde diversas partes del mundo, viajan a Roma simplemente para tener la oportunidad de recibir a la distancia la bendición directa de un pontífice. Más Francisco optó por darle más importancia a la bendición de la gente para él. Todos nos conmovimos cuando el nuevo Papa inclinó su cuerpo en silencio tras habernos solicitado a todos los católicos del mundo (presentes y en la distancia) que oráramos por él en primer lugar. En esos momentos yo cerré los ojos y estoy seguro me uní a millones de hermanos en Cristo que pedimos gracias especiales para su persona.

6.- Un Papa muy enigmático al que aprenderemos a conocer. Según lo que pude notar en los medios, los más sorprendidos por esta decisión fueron los mismos argentinos. Prácticamente en todas las estaciones que sintonicé durante las horas posteriores a que se diera a conocer la noticia del nombramiento del cardenal Bergoglio como nuevo Papa, se generaron enlaces inmediatos a corresponsales y periodistas de aquel país. Lo que más me llamó la atención es que en casi todos los casos los mismo entrevistados argentinos podían decir poco acerca de la persona del nuevo Papa. El argumento principal a esto era que siempre fue un cardenal que procuró mantener un “bajo” perfil durante su vida en Argentina.

7.- Un Papa austero y humilde. Por lo mismo, lo que si pudimos saber casi de inmediato es que el estilo de vida que llevaba en su país el ahora Papa Francisco, estaba enmarcado en la sencillez y la austeridad personal. Cuentan que como cardenal solía usar transporte público para moverse, que dormía en una residencia bastante austera y que incluso él se preparaba su propia comida. Todo esto contrastando con lo que podría pensarse de un jerarca de alto rango de la Iglesia. Esto viene a confirmar con más fuerza la tesis de su inspiración en la vida de San Francisco de Asis para elegir su nombre. Complementando esto, se sabe que el nuevo Papa Francisco al concluir el acto público en que fue presentado ayer, se rehusó a regresar a su nueva residencia en el vehículo especialmente preparado para el nuevo pontífice, en su lugar se unió a sus hermanos cardenales y tomó el mismo camión en que ellos lo hicieron.

8.- Un Papa firme guardián de la doctrina. Por todos los medios se escuchaba (y en algunos parecía que hasta se lamentaba) que el nuevo Papa fuera “conservador” y no “liberal” poniendo inmediatamente los temas del aborto y la homosexualidad sobre la mesa. Al respecto me gustó mucho la respuesta que ofreció  Valentina Alazraky, corresponsal en el Vaticano de la cadena mexicana Televisa, quien respondió así a un joven locutor de radio quien parecía desencantado por esta cuestión: “Jamás podríamos esperar que uno de los cardenales hubiera tenido en mente la opción de aprobar el aborto o los matrimonio entre las personas del mismo sexo. Quienes esperaban que esto sucediera por que un Papa supuestamente “liberal” llegara al Vaticano se nota que no entienden a la Iglesia Católica. La defensa de la vida desde la concepción y la institución del matrimonio concebida únicamente como la unión de un hombre y una mujer son valores fundamentales en la doctrina de la Iglesia. Si algo era obvio es que el nuevo Papa continuaría  defendiendo dichos principios”

9.- Un Papa que empieza a mostrar dotes de gobierno. En distintos momentos pudimos ver a Francisco dando indicaciones al personal que le acompañaba a un costado mientras él se presentaba públicamente en el balcón de la catedral de San Pedro. Con esto no quiero desde luego decir que ya es una muestra de liderazgo probado y buen gobierno, pero por lo menos podemos entrever que a pesar de estar viviendo un momento de mucho nerviosismo y exaltación interna, no se paraliza para pedir y organizar lo que sea oportuno. También suele suceder que la agenda de un Papa es, en cierto sentido, dictada por sus asesores quienes le van llevando de un lugar a otro según se va siguiendo un programa previamente diseñado, sin embargo el Papa Francisco de inmediato nos hizo saber que su primer actividad sería, por decisión propia,  visitar a la Virgen para encomendarse a su intercesión. Me queda claro que él dictará su propia agenda.

10.- Un Papa que causa mucha esperanza y emoción. Concluyo diciendo que el Papa Francisco comienza llenando nuestros corazones de mucha tranquilidad y esperanza. Esto lo digo considerando no solo los atributos personales que ya mencioné, sino también por el hecho de que su elevación como sucesor del apóstol Pedro viene inspirada por Dios y su Espíritu Santo y, si esto es así, nada tenemos que dudar o cuestionar.

Mi corazón está feliz y lleno de alegría pues hoy los católicos podemos estar seguros que la labor evangelizadora, a la que todos estamos llamados, tiene en la persona del Papa Francisco un gran pastor y guía.

¡Dios bendiga a Jorge Mario Bergoglio!

¡Dios bendiga a Francisco, nuevo obispo de Roma y líder de la Iglesia Católica!

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La encomienda de Jesucristo

22 febrero 2013

La misión que Jesucristo nos envío fue a predicar el evangelio a todo el mundo, no a inscribir a su Iglesia al mayor número de personas posibles.

Lo anterior lo escribo pues he notado últimamente en algunos medios de comunicación ciertos comentarios sobre si la Iglesia, ahora que será guiada por un nuevo pontífice, debería de actualizar y liberalizar sus posturas de cara a ganar más fieles y adeptos o, visto desde una perspectiva más pesimista, dejar de perderlos.

Así como una verdad no se vuelve más o menos cierta por que más o menos personas la crean, una religión tampoco se vuelve más o menos creíble por que tenga muchos o pocos seguidores.

La misión última de un Papa no es atraer más adeptos a la Iglesia Católica, sino velar por la santidad de los fieles que le pertenecemos. Si para hacer esto debe de exigirnos moralidad y rectitud a la altura que los tiempos modernos lo piden, pues entonces que así sea. Si haciéndolo resulta que muchos se sienten inconformes e incómodos con estas exigencias y optan por cambiarse a una doctrina más cómoda, pues que así sea.

Vuelvo a repetir que la encomienda de Jesús hacia sus apóstoles fue la de “predicar la buena nueva” o lo que es lo mismo, la verdad que Él nos vino a revelar, más jamás quiso con esto decir que esta iba a ser perfectamente aceptada por todos quienes la escucharan.

Si en el extremo de los casos, la Iglesia Católica se viera reducida a solo un puñado de fieles que siguen la doctrina de Jesucristo, esto no le quitaría validez ni veracidad alguna. Si por el contrario, esta creciera doblando o triplicando su número de integrantes, tampoco sería indicio de que esta es mejor que otras.

Sabemos que la Iglesia Católica es la verdadera Iglesia de Dios por que Él así nos lo dijo, nada más. Si Dios nos dice que algo es verdad, entonces irrefutablemente lo es. Si el mundo lo cree o no es punto y aparte.

Dirigir una Iglesia no es un asunto de popularidad ni de carisma, sino de firmeza en el resguardo de los principios universales diseñados por Dios para el bien de la humanidad.


Cinco ideas erróneas sobre Dios y la Iglesia Católica

15 enero 2013

Bien dicen que las personas se alejan de la Iglesia no por lo que esta es, sino más bien por lo que creen que esta es.

A continuación me permito aclarar algunos paradigmas que usualmente surgen de manera equivocada cuando permitimos que fuentes débiles o poco informadas impacten en nuestra manera de pensar y relacionarnos con Dios y la Iglesia católica.

1. Me alejo de la Iglesia porque soy demasiado pecador. ¡Todo lo contrario! La Iglesia es especialista en atender pecadores como tú y como yo (por eso es universal). Sin importar el tamaño o la gravedad de nuestras faltas, es un error alejarnos de la Iglesia por creernos poco dignos para pertenecer a ella. Jesús es doctor de enfermos no de sanos.

2.- La Iglesia quiere que sea pobre. ¡Jamás! La Iglesia tiene como único objetivo guiarte por el camino de la salvación y en ningún lugar está estipulado que sólo los pobres pueden entrar al cielo. Ciertamente Jesús mencionó que la riqueza es un gran distractor que puede provocar que los hombres que la acumulan olviden a Dios, más también puede ser una gran herramienta para hablar más y mejor de Cristo. Creo fervientemente que es una obligación moral crear tanta riqueza como el propio talento y Dios lo permitan.

3.- Dios actúa y juzga como lo hacemos los hombres. Este es probablemente uno de los errores de pensamiento más comunes en quienes creen en Dios. Solemos humanizar la lógica de Dios asemejándola a la nuestra y esto, por definición, es una inconsistencia. Dios jamás juzga como nosotros juzgamos, jamás siente rencor como nosotros lo sentimos, jamás se arrepiente como nosotros lo hacemos. Dios es mucho más grande que nuestro entendimiento (por algo es Dios). De ninguna manera el Creador el universo te ve a ti como tú mismo te ves.

4.- La Iglesia es la que indica qué es pecado y qué no lo es. No, así no funciona la moral. Las cosas malas y buenas lo son por principio no por que lo diga la Iglesia. El pecado es malo en sí mismo y no porque esté escrito en la Biblia o por que lo diga un sacerdote. El ser humano tiene la capacidad intrínseca de saber lo que está bien y mal por propia naturaleza sin necesidad de que la Iglesia se lo indique. Sin embargo dado que el entendimiento humano es débil y corruptible, la Iglesia asume el papel de maestra y recordatorio del deber ser.

5.- Los santos son seres especiales y superdotados. Si creemos esto, veremos la santidad como algo muy lejano e imposible. Los santos y mártires de la Iglesia no contaron con ninguna bendición especial de Dios que no tuviéramos los demás hombres por igual. No fueron personas que merezcan ser juzgadas como diferentes y únicas. La santidad es un llamado que es perfectamente posible para cualquier hombre y mujer en la tierra.

Sin duda existen muchas otras equivocaciones que hacen que se malmentienda el papel de la Iglesia y de Dios en nuestras vidas, más me parece que estas son las más comunes que he detectado en distintos diálogos con personas cercanas.

Vale la pena revisar siempre si lo que asumimos de una persona, grupo o institución es en verdad lo que es o lo que nos dicen que es.

En el caso de la Iglesia, basta con acercarse con un sacerdote o con cualquier laico comprometido con su fe para que puedan revelarnos lo que verdaderamente es esta magnífica institución de más de dos mil años de historia llamada Iglesia Católica.


La verdadera Iglesia de Cristo

1 enero 2013

Somos la verdadera Iglesia de Cristo.


Jesús, Business Coach (lección 4)

21 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Hace un par de días me pidieron que dictara una conferencia ante un grupo de colaboradores de una empresa.

Dicha conferencia llevaba como título “Rentabilidad y Valores”.

¿Pero cómo? ¿En verdad son compatibles la rentabilidad y los valores? ¿Que acaso no hay que ser corrupto y deshonesto para poder ganar dinero?

A continuación un pequeño extracto de lo que me permití exponer en dicha conferencia.

– El objetivo de toda organización no es la rentabilidad per se. La meta última que toda empresa tiene es la de perdurar en el tiempo. Desde luego la rentabilidad económica es una condición más que imprescindible para lograr esto… más no la única.

– Si estudiamos las empresas que han logrado esa meta es decir, perdurar en el tiempo, encontraremos que no todo el tiempo la rentabilidad fue máxima y óptima. Muchas de ellas incluso han tenido épocas de terribles crisis financieras. Aun así hoy siguen vivas.

– Jim Collins en su libro “Empresas que perduran” muestra su estudio de 18 empresas que han perdurado por lo menos 50 años  y que además, son altamente reconocidas en el mundo: Walt Disney, 3M, Marriot, Phillip Morris, Hewlet Packard, Sony, American Express, Merck, Ford, entre otras.

– Jim Collins llega a la conclusión de que perseguir la mera maximización de las utilidades no es el motor principal que inspira a estas compañías visionarias y perdurables. Logran muy buenos resultados económicos, desde luego, pero como medio para lograr un fin superior.

– Lo que si las mueve, explica Collins, es poseer una cultura organizacional casi obsesiva de apego a ciertos valores y creencias que las transforma en culto para quienes laboran en ellas.

– Si bien la rentabilidad es una necesidad para sobrevivir en el corto plazo, el apego a una ideología central marcada por unos valores concretos es lo que fundamenta la viabilidad de la empresa en el largo plazo.

– Collins concluye en su libro, que los grandes líderes empresariales son aquellos cuyo legado más importante no es otro que el diseño de la empresa misma, más allá del resultado económico que obtuvieron.

– Dirigir una empresa es, en muchos sentidos, muy similar a educar a tus hijos. Nadie puede predecir cual será la rentabilidad económica que tanto la empresa como tus hijos serán capaces de generar en los próximos cincuenta años, pero sin lugar a dudas si puedes asumir cuales serán los valores que guiarán su propia existencia.

– Educar hijos y construir organizaciones para el futuro es trabajar bajo la siguiente premisa: Formar hoy para lograr independencia mañana. Por esta razón, suelo decir que la variable crítica  del liderazgo es preparar la propia retirada. Un líder que es consciente de que tarde o temprano se tendrá que hace a un lado para dar lugar a un sucesor o sucesores, asumirá una postura de formador y maestro desde el primer momento de su responsabilidad.

– Construir en valores (una empresa, una organización o una familia) es la única manera de posibilitar la preservación de dicha construcción en el futuro. Lograr rentabilidad es el  oxigeno para respirar, los valores son el sentido para qué seguir haciéndolo.

Ahora, en este mismo sentido,  me permito hablar de la organización más perdurable de la historia: nuestra Iglesia Católica.

¿Por qué, generación tras generación, esta organización religiosa sigue viva? ¿Es acaso un tema de rentabilidad?

Yo opto por pensar que más bien es por un tema de valores y cultura.

La Iglesia sigue y seguirá en el tiempo pues nosotros, los católicos (sus colaboradores y trabajadores),  la mantenemos viva. Y es que esta institución ha conseguido fomentar en nosotros hacia ella, el valor más importante de todos: el amor.

El amor es el valor por excelencia. Cualquier organización que cuente con trabajadores que estén perdidamente enamorados de ella, podrá presumir de solidez y futuro.

¿Qué organización tiene colaboradores dispuestos a dar la vida por ella y por su subsistencia? Yo solo conozco dos: la religión y la familia. Nadie, por muy buen ingreso que reciba de su empresa, moriría por ella. Sin embargo, sin necesidad de recibir un solo peso de tu esposa, hijos o Dios estoy seguro que bien valdría la pena hacerse a un lado de este mundo por su causa.

Jesús no nos pidió a los católicos… “hagan de mi Iglesia un asunto sustentable y rentable”. Él tan solo nos puso el ejemplo de los valores que, quienes le habríamos de seguir, deberíamos de procurar y vivir, siendo el amor el principal de todos (¡Y es que cómo no dar la vida por quien si la dio por nosotros!)

Así, esta es la importancia de los valores en las organizaciones. Son los que las mantienen vivas en el tiempo, principalmente en épocas de crisis. Una empresa con valores sólidos y bien arraigados en la mente de su gente, estará mejor preparada para sortear dificultades pues, de hecho, pareciera que los valores son herramientas diseñadas por Dios especialmente para esos momentos… los difíciles.

Por esto mismo, la rentabilidad y los valores no son mutuamente excluyentes. De hecho, ambos se complementan bastante bien en las organizaciones más emblemáticas del planeta, esas que admiramos no solo por ser altamente productivas y redituables para sus inversionistas, sino también por que contribuyen a hacer de este un mejor lugar para vivir.


Cristiada

20 abril 2012

México. Un país en donde habitamos cerca de noventa millones de católicos.

Dicho dato nos convierte, muy seguramente, en uno de los países más católicos del planeta.

Hoy vivimos en libertad religiosa y nuestra ley nos ofrece la posibilidad de profesar la religión o creencia que cada uno desee. La última visita del Papa Benedicto XVI a México es una muestra más de que Iglesia y Estado pueden convivir en común acuerdo de cara a la sociedad.

Pero esto no siempre fue así….

Entre 1926 y 1929 el entonces presidente Plutarco Elías Calles encabezó una cacería contra miles de creyentes católicos. Esto se debió a que buscaba imponer a la fuerza una legislación que controlaba el culto en nuestro país. Entre otras cosas, la legislación implicaba que la Iglesia católica se veía impedida para poder poseer propiedades inmuebles (Iglesias), participar en política y además realizar actos religiosos fuera de los templos, mismos que serían expropiados.

Esta persecución dio como resultado lo que se suele conocer como la guerra cristera, pues miles da católicos a lo largo de todo el país se levantaron en armas para defender sus derechos religiosos. Consecuencia de esta guerra se cree que murieron cerca de 250,000 personas entre civiles, cristeros (así se les conoce a los católicos que se levantaron en armas) y miembros del ejercito.

Los cristeros son recordados en especial por proclamar esta lucha al grito de “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!”, expresión que aún hoy en día retumba en los oídos de nuestra Iglesia, al ser reconocido como el llamado a la defensa de la fe en nuestro país.

Se sabe que cientos de cristeros fueron martirizados y fusilados. Por las carreteras del país, se podían ver católicos colgados de postes en señal de escarmiento del gobierno a quien quisiera levantarse en armas. Con todo y esto, muchos cristeros continuaron luchando a sabiendas que probablemente  también su vida terminaría igual.

No está de más decir que la Iglesia reconoce, producto de esta época, a cientos de mártires que, habiendo dado su vida por Cristo Rey, son hoy ejemplo de valentía y santidad.

Hoy vivimos época distintas, pues los católicos en México podemos sentirnos libres y con derechos. Sin embargo, no podemos decir que en todo el mundo sea igual. Varios gobiernos aún siguen aplicando políticas radicales en contra de la libertad de culto y esto es algo inaceptable.

Recordemos que el ser humano es un ser espiritual y como tal desea buscar la verdad de su propia alma. El gobierno debe, si bien no obligar a que esta búsqueda se centre en una sola religión, si por lo menos promover que esta se lleve a cabo en total libertad.

Publico lo anterior pues en estos días está por estrenarse en nuestro país la película “Cristiada”, que narra los terribles y sangrientos días que vivió nuestro país a raíz de la intolerancia gubernamental en esa época. Me parece que, como católicos, es recomendable verla pues nos ayuda a no olvidar que la libertad con la que actualmente contamos es una condición que costó muchas vidas y gritos de “¡Viva Cristo Rey!”

Aquí les comparto el trailer del filme.


Jesús, Business coach.

30 marzo 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Los temas empresariales me apasionan. Desde que descubrí que la empresa es probablemente el invento social más revolucionario y poderoso de la era moderna, me he enfocado a estudiar todo lo relacionado con ellas y su gestión.

Dicha pasión por el “management” y la creación de valor económico a través de las organizaciones comerciales, me ha llevado incluso a estudiar dos maestrías en Alta Dirección de Empresas ( si…soy un nerd) y a leer cuanto libro, documento y artículo llega a mis manos en la materia.

Sin embargo, después de haber recorrido cientos y cientos de teorías y doctrinas empresariales, he llegado a la conclusión de que los mejores aprendizajes al respecto están contenidos en el libro más vendido de todos los tiempos: La Biblia.

Si el objetivo final de toda organización es lograr perdurar en el tiempo (logrando la rentabilidad), que mejor caso de estudio que el de la empresa más longeva y exitosa del planeta: La Iglesia Católica.

Como en ningún otro lugar, la historia y vida de la Iglesia y su fundador y primer “Director General”, Jesús, podemos encontrar lecciones valiosísimas para dirigir nuestras propias instituciones empresariales.

Las lecciones que aporta el estudio del liderazgo de Jesús bien podrían servir como base de cualquier escuela de negocios del mundo. Nadie como Él para enseñarnos cómo fundar, dirigir y liderar comunidades humanas unidas por la meta de conseguir un fin común.

Por eso, a través de esta sección pretendo que estudiémos esos ricos contenidos empresariales que la Biblia y sobre todo el Evangelio nos aportan en nuestra formación empresarial y directiva.

Si el gobierno de una empresa es, en resumidas cuentas, el gobierno de personas libres que se organizan de manera eficiente para lograr un bien social y al mismo tiempo, generar un bien económico, que mejor que pedir el consejo de quien se doctoró en esta materia en propia vida y a través de su ejemplo constante.

¿Quieren tener acceso al mejor coach de negocios del planeta? No le busquemos más, Jesús e y será la opción perfecta.


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