Ser hombre IV

21 septiembre 2012

Ya hemos hablado sobre la templanza y la mansedumbre como las dos virtudes especialmente importantes a inculcar durante la formación de un hombre.

Profundicemos un poco en la primera…

La templanza, sin hacer uso de terminologías muy complicadas, la podemos definir como la capacidad de decir “no” o “si” cuando el deber así lo exige.

Un hombre templado es aquel que, ante la tentación, tiene la “hombría” de decidir lo correcto y no solo lo conveniente o placentero.

Y en el matrimonio y la vida en pareja, se da el campo ideal para poner a prueba esta virtud.

No es extraño que la mayoría de las infidelidades en un matrimonio se produzcan del lado masculino de la pareja, pues es el hombre quien más es sensible a los arrebatos carnales.

Hace un tiempo supimos en nuestro país de un grupo de jugadores de fútbol que, encontrándose en medio de una gira deportiva de gran importancia, cayeron en la tentación de organizar una fiesta en su hotel a la que invitaron a sexoservidoras. To esto a pesar de que muchos de ellos eran esperados por sus esposas e hijas al regreso de su viaje.

Al haberse hecho público este suceso, los jugadores fueron separados del plantel y las distintas reacciones de la prensa no se hicieron esperar. Algunos hablaban de la indisciplina de los jugadores, otros medios se enfocaron en el castigo que deberían de recibir e incluso, como era de esperarse, hay quienes dijeron que no había existido nada malo en dicha acción perpetrada (pregúntenle a sus esposas para saber si piensan lo mismo…)

Más nadie hablo del grupo de jugadores que no participaron en la fiesta.

Seguramente fueron igualmente invitados a participar, más ellos optaron por no hacerlo.

En ningún medio de comunicación fueron elogiados ni reconocidos. Hubiera sido increíble escuchar en cadena nacional que hubo un grupo de jugadores que, ante la tentación, supieron decir “no”. Hombre también, igualmente débiles y sensibles, más con un temple mejor forjado.

Los hombres sabemos perfectamente bien lo muy difícil que resulta decir que “no” ante una situación en la que la mayoría del grupo dice que justo lo contrario. Sobreponerse a la presión de un grupo en el que pretendes ser aceptado es muy difícil, más no imposible.

Si, el hombre es especialmente carnal y sensual por naturaleza, más no significa que esos deban de ser los impulsos que le gobiernen.

Quien lo debe de hacer es la recta razón que, bien entrenada, tiene que ser capaz de sobreponerse al llamado siempre placentero pero engañoso de las sirenas.

Eso es la templanza, la virtud que le permite al hombre lograr el autogobierno en medio de la tempestad.

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Ser hombre (III)

18 septiembre 2012

¿Que los hombres no somos sensibles?

Pongo en duda esta creencia (o mito) en estos mismos instantes.

Los hombres somos altamente sensibles, lo que sucede es que, además de ser especialmente vulnerables a cierto tipo de sentimientos muy diferentes que los que acontecen de manera regular en las mujeres, es un hecho que somos poco expresivos de los mismos.

Pero de que sentimos…¡vaya que sentimos!

La muestra de ello se encuentra  al asomarnos un poco al acontecer de la historia de cualquier nación. Cientos de guerras, anécdotas y desmoronamientos de imperios se han suscitado simplemente por que hombres gobernantes fueron presas de sus emociones y sentimientos.

Pero de entre todos los sentimientos que en el hombre se pueden despertar provocados por estímulos externos, son dos los que, de hecho, más conmoción le provocan, a tal grado que suelen ser la causa de la pérdida de todo autogobierno, lo que de manera muy usual, es la fuente de muchos de sus problemas. Dichos sentimientos son: enojo y sensualidad, sentimientos muy carnales y poco racionales.

Un hombre  incapaz de controlar responsablemente especialmente estas dos emociones,  será presa segura de las mayores de las tentaciones mundanas. Hambre, sexo, placer, poder, son los grandes disparadores de estos sentimientos y solo el hombre de carácter bien forjado, es capaz de sobreponerse a sí mismo, a su propia naturaleza caída.

Si, la sensualidad (nacida de la lujuria) y el enojo (nacido de la ira), son los dos grandes grilletes de la masculinidad.  Los hombres solemos tener muchos momentos de gran tentación a lo largo de nuestras vidas que se nos presenta con especial intensidad de la mano de estas dos depredadoras. Vencerlas suele ser la demostración más fuerte de amor del hombre hacia Dios.

Pero en esta lucha Dios no nos ha desprovisto de armas. Para el hombre que desea escudarse y forjar su alma contra el acecho del enemigo, el Creador ha infundido en su ser dos grandes virtudes que resultan especialmente imperantes: la templanza y la mansedumbre.

Al educar y forjar el carácter de un infante hombre, es especialmente importante cuidar que se siembren estas dos virtudes en su raíz. La templanza servirá para poder  proteger el alma del hombre ante los embates de la lujuria y los placeres carnales y la mansedumbre para poder regular su explosividad.

Ambas virtudes, bien fundadas, representan un blindaje ideal para velar por la santidad del hombre que se desenvolverá en este mundo.


Ser hombre (II)

14 septiembre 2012

Ser hombre

Pues bien, hablemos de ese singular personaje lleno de testosteronas conocido como “El hombre”.

De principio resulta muy interesante reconocer que siempre se le ha identificado como el “sexo fuerte“, más desde que dejó de ser indispensable la caza de animales al interperie para la sobrevivencia humana, a todas luces esa descripción requiere de una actualización.

El hombre es un ser que, en muchos sentidos, se encuentra a la deriva de su intuición, que de por si es bastante débil. Pareciera que el actuar de un hombre se asemeja más al de un animal depredador que, al tratar de conseguir su preza, da tumbos y vuelcos falto de toda delicadeza.

Es verdad, la delicadeza y el detalle no se nos da en lo general. Somos más bien orientados al destino que al camino, el cual podemos cambiar con mucho más pragmatismo que una mujer. Somo cuadrados, serios, analíticos y especialmente toscos. Pero más que ver dichos adjetivos como debilidades, optemos por entender que Dios nos hizo así por razones muy específicas.

Nuestra vocación principal ha sido, es y seguirá siendo el de ser proveedores de los nuestros.

Ya sea en una medida u otra, el hombre está dotado física, emocional y mentalmente para crear y conseguir. Es nuestra principal ansiedad, la de conseguir a como de lugar.

Por tal motivo, virtudes como fortaleza, templanza, sobriedad y prudencia nos resultan especialmente necesarias de cultivar pues de no ser dominadas, correremos el riesgo de dejarno llevar de más por nuestro principal instinto cazador.

Es así que, explicado por esta peculiar vocación, el hombre ha sido creado para la acción y el resultado. Es de lo que hablamos entre pares una y otra vez: conseguir, conseguir y conseguir.

Si, el hombre es un ser principalmente fuerte y analítico. Cualidades que no solo lo distinguen de la mujer, sino que
además le permiten complementarse con ella en la misión de llegar juntos al cielo.


Ser hombre…

11 septiembre 2012

Tratando de buscar si en Internet existía algún blog, portal o recurso que estuviera cien por ciento dedicado a promover la formación de nosotros los hombres (género masculino), me encuentro con la desagradable sorpresa que prácticamente no hay nada que valga la pena.

Prácticamente todo lo que se encuentra sobre hombres en la red nos refiere a temas sensuales y carnales, pero casi nada que hable de virtudes y formación masculina.

Uno puede navegar por cientos de portales y blogs dedicados a las mujeres y sus innumerables etapas de vida (empresarias, mamás, compradoras, amigas, etc), más casi nada hay destinado a consejar de manera directa a quienes conformamos la otra mitad de la población.

Por tal motivo, he decidido dedicar algunas publicaciones en este blog a tal asunto. El objetivo será hablarle sin tapujos a nosotros, los padres, empresarios, amigos, socios y, sobre todo, “hombres” del mundo.

Al mismo tiempo, seguramente las mujeres que me lean podrán encontrar de mucho beneficio acercarse a la tan singular perspectiva masculina.

Así, espero poder aportar algo en la formación de quienes tenemos la gran responsabilidad de sostener con justicia, fuerza y templanza el amor humano en este planeta.


¿Por qué a veces no nos entendemos?

21 febrero 2011

Dios nos hizo hombres y mujeres, iguales en dignidad pero distintos en naturaleza…

Les comparto este video que de una manera muy sencilla y divertida puede ayudarles a entender lo que pasa en la mente de su pareja. Especialmente cuando parece que su forma de ser y de pensar se sale completamente de lo que ustedes esperarían de él y de ella.

Por cierto mujeres… lo de la “Nothing Box” es completamente cierto. ¡Lo digo por experiencia!


Humus

4 septiembre 2010

En la homilía del domingo pasado el sacerdote habló sobre la humildad, ya que el evangelio en turno (Lc 14, 7-14) nos invitó a procurar no enaltecernos sino dejar que sea Dios quien lo haga.

Lo que más me gustó de las palabras del padre (tanto que me hizo tener que sacar mi celular durante el sermón para apuntar la nota de su comentario), fue cuando reflexionó sobre el término etimológico de “Humildad”.

-La palabra “Humildad”-, nos comentó – al igual que la palabra “Hombre”, provienen del latín “humus” que significa “tierra”.

Wow!!! ¿No les parece llena de luz esta verdad?

¿Por qué?

Recordemos que cuando Dios creó al hombre, lo hizo juntando un poco de arcilla (tierra) para darle forma y luego con su toque divino le infundió la vida (el alma).

Por lo tanto, la tierra, el elemento más simple y elemental de nuestra naturaleza es, en el fondo, la escencia de nuestra humanidad.

Recordemos que el miércoles de ceniza, cuando el sacerdote nos graba la señal de la cruz en la frente, las palabras que nos dice suelen ser: “Polvo eres y en polvo te convertirás”. En pocas palabras, el miércoles de ceniza nos rememora nuestro origen, lo que somos en realidad.

Por eso también el termino “Humildad” viene del mismo vocablo “humus”(tierra).

Quien es humilde nunca olvida lo verdaderamente valioso del ser humano: el alma. El cuerpo (materia) proviene de la misma tierra que pisamos y una vez que este muere, a esa misa tierra regresa. Pero el alma no, ya que esa es dada por Dios, y es eterna.

Para mi, reflexionar en esto  el domingo pasado fue maravilloso, incluso reconozco que la mitad del la homilía del sacerdote me la pasé con la mente enfocada en esta idea.

La tierra es simple, vacía, sucia y tiene poco valor, pero cuando Dios le pone su especial toque, la diviniza y crea de esta misma materia inerte la creatura más importante y valiosa del universo ante los ojos del Creador: El ser humano.

Poder convertir  lo simple en algo maravilloso y  lo impuro en algo  lo glorioso, es la muestra del gran poder de Dios.

La humildad es asumir una actitud de vida en la que, tengas los triunfos que tengas, seas tan exitoso como tu capacidad te lleva a ser, siempre te acuordes que todo lo que has logrado y todo lo que lograrás, solo es posible por que Dios te quiso en este mundo. ¡Pequeño detalle! ¿no lo creen?


Jesús

6 agosto 2010

Las hemos visto por todos lados, pero poco nos hemos detenido a observarlas bien…

Son imágenes de Jesús en donde los artistas nos han querido reflejar el amor y la grandeza de nuestro Señor, como alguien que siempre ha estado y estará ahí para nosotros… Son, por sobre todo, imágenes que nos reflejan al hombre, aquel a quien debemos de imitar todos los días.


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