¿Cómo acercar a nuestros hijos a la Iglesia?

30 diciembre 2012

¿Padres católicos = hijos católicos?

No siempre es así, y esto resulta en una preocupación constante en muchos seguidores de Jesús quienes tenemos la misión de educar en el bien y la verdad a nuestros descendientes.

Afortunadamente, y lo digo con toda seguridad, los tiempos en que la educación católica se daba por la vía de la dureza y la imposición estricta ya han empezado a desaparecer. Así, la forma como habrá que acercar a nuestros hijos a la Iglesia en nuestros tiempos difiere mucho de la forma en como nuestros padres y abuelos fueron introducidos a la misma.

Si, la rigidez y la fuerza ya no son una opción para evangelizar, y por los mismo habrá que recurrir a otros medios de transmisión de nuestra fe hacia  las nuevas generaciones.

Aquí les comparto lo que, según mi personal punto de vista, podrían servir como consejos para acercar de manera efectiva a nuestros hijos a la Iglesia católica:

1.- Vive la misa en casa y no solo en la Iglesia. Si aún sigues creyendo que ser católico es un asunto de asistir a misa los domingos y nada más, te estarás perdiendo de la parte más enriquecedora de ser católico. Habla de Dios y reza en familia todos los días de la semana. No es necesario que esto implique que crees grandes y complejos ritos hogareños, más bien con pequeñas oraciones especialmente  pensadas para diversos momentos del día como la comida, la ida a dormir, la salida de casa es más que suficiente.

2.- Fomenten un ambiente católico. Conozco una familia que jamás falta a misa los domingos pero entre semana permiten que sus hijos tengan accesos a material multimedia poco adecuado para su edad, usan lenguaje muy corrosivo ante ellos y les llevan a una escuela de ideología muy liberal.  Sin ánimo de juzgar las razones que puedan tener estos padres para educar de cierta manera a sus hijos, de cara a crear en nuestros pequeños un corazón abierto a la fe católica lo mejor siempre será que noten claramente que lo que se predica en misa se aplica en casa.

3.- Asuman personalmente el rol de catequizar. Muchos padres esperan que sean los grupos religiosos y las escuelas quienes enseñen a sus hijos sobre religión. Si bien ahí lo harán valiéndose de recursos pedagógicos que no hay en casa, no hay como poder aprender la historia de la salvación de parte de los propios padres. Ver películas que hablen de Dios es un gran recurso.

4.- Lleven a cabo labor social en familia. Ninguna experiencia ejemplifica mejor las enseñanzas de Jesús que el servicio prestado a los más necesitados. Tengo razones sólidas para pensar que las familias que más arraigada tienen su fe son aquellas que la traducen en acciones concretas de servicio a los demás. No por nada la Iglesia católica es la organización altruista más grande del planeta.

5.- Recen por sus hijos. Sin importar cual pueda llegar a ser la actitud de los hijos hacia la Iglesia en determinados momentos de su madurez, la oración de los padres por ellos siempre será la herramienta más efectiva para solicitarle a Dios que se haga presente en sus corazones.

6.- Revisa tus motivos como padre para ser Católico. La mayoría de los católicos jamás se cuestionan por qué lo son. Es muy común encontrar personas que recibieron de sus padres una tradición espiritual que les hace seguirla más por costumbre que por convicción. Si tu no tienes una razón personal clara a prueba de fuego para seguir a Cristo, será poco probable que tengas la pasión por contagiar a los demás de dicho amor a la causa.

7.- Apóyate en la vida y obra de quienes ya triunfaron en su fe. Hazle llegar a tus hijos libros, películas y otros recursos que les muestren la biografía de santos y mártires de la Iglesia. El testimonio de quienes ya vivieron apasionadamente su fe en la Iglesia es uno de los medios más útiles para demostrar que efectivamente existen millones de personas dispuestas a darlo todo por Dios.

8.- Explícales con claridad y paciencia cada uno de los ritos de la Iglesia. Cuando acudas a una celebración litúrgica y te hagas acompañar de tus hijos, no esperes que ellos se comporten tranquilos y dispuestos a admirar lo que ahí sucede. Especialmente cuando son pequeños, su naturaleza infantil les incita a desesperarse fácilmente ante lo que no comprenden. Así que utilizando un lenguaje de acuerdo al nivel que ellos puedan entender de acuerdo a su edad, date tiempo de explicarles cada momento del rito. Desde luego que para poder hacer esto deberás primero…

9.- Estudiar tu religión. No puedes enseñar lo que tú no conoces. Así que antes de pensar en trasmitirles o explicarles a tus hijos sobre fe, es necesario que la estudies a consciencia.

10.- Confía en los caminos de Dios. Si aún así resulta que tu hijo necesita un tiempo para analizar su situación personal ante la Iglesia y esto trae como resultado que decida alejarse de la misma, no utilices la fuerza ni la presión para hacerlo volver. En cambio intensifica tu compromiso con tu fe y permite que sea tu ejemplo el que le haga volver. No por que tu hijo se aleje de Dios significa que Dios se alejará de Él, y mucho menos si así lo pides a través de la oración. Dios conoce sus caminos y obrará algo bueno a través del tiempo.

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Oración por la familia

24 agosto 2012

Mi esposa y yo fuimos invitados a una reunión que organizó una institución financiera de gran renombre en nuestro país para reconocer y motivar a las familias de los colaboradores que trabajan en ella.

Le día comenzó con la celebración de una misa en una Iglesia cercana al corporativo del banco y posteriormente tuvimos la oportunidad de escuchar a un expositor quien nos habló sobre el tema de los valores en la familia.

Es muy interesante encontrarse con empresas de gran tamaño que fomentan el valor de la familia entre sus empleados de esta manera. Soy un ferviente convencido que el lugar de trabajo es de alguna manera la continuación de nuestra vida escolar. Lo que la empresa haga por formar a sus empleados, tendrá igual o mayor impacto en ellos que lo que tuvo en su momento la escuela.

A continuación les quiero compartir una hermosa oración que nos repartieron a los asistentes de dicho evento al iniciar la celebración eucarística y que sirvió para que quienes acudimos a ese evento la rezáramos en conjunto.

Oración por la familia

“Señor, que quisiste que tu hijo naciera y creciera en una familia, te pedimos que bendigas el amor e los esposos y su fruto: los hijos.

Que descubran la alegría de aceptarse, comprenderse y perdonarse. Que puedan superar los momentos difíciles que les toquen vivir desde el amor, la fe, la esperanza, la comprensión y la alegría. 

Ayúdanos a trabajar para que tengan pan las familias con hambre, techo las desamparadas, salud física y espiritual las enfermas, alegría las tristes y tranquilidad las que sufren.

Que cada familia siga el ejemplo de la familia de Nazaret, sea un santuario de vida donde cada uno encuentra la vocación a la que ha sido llamado y juntos construyan tu Reino de verdad, de justicia y de paz.”

 


Jesús, Business Coach (Lección 5)

24 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Formación.

Creo en un solo tipo de líder. El que forma gente.

Ya lo decía Jack Welch, ex CEO de General Electric, y quien fuera considerado por la revisa Time como el CEO más relevante del pasado siglo XX (que fuerte se oyó eso último de …”pasado sigloXX” ¿no lo creen?)

“La dirección de empresas no es ciencia espacial, no es nada del otro mundo. Todo se reduce a una sola variable… Tener gente talentosa”

Y todo director de empresa lo ha escuchado hasta el cansancio. Si, ya se que la gente es la que hace la diferencia. Si… pero ¿Cómo?.

Al final de una conferencia que dictaba sobre este tema, se me acercó quien aparentaba ser un empresario y me dijo:

“Trabajar con jóvenes me resulta un gran problema… todos son faltos de valores. Me hacen trampas, me sacan cheques, se roban cosas… por favor dime… ¿Qué porcentaje de nuestra juventud en verdad está carente de valores?”

Un poco sorprendido por el cuestionamiento tan radical de mi interlocutor le contesté:

“Los valores jamás dejan de existir. El problema no es, como se nos a dicho muchas veces, que las personas no tengan valores, sino la jerarquía que se tiene de los mismos… Y es papel del director de la empresa definir y procurar que dicha jerarquía se cumpla”

Por eso debemos diferenciar los términos “Formar” y “Capacitar”.

Capacitar implica simplemente enseñar técnicas y habilidades que permiten que el alumnos pueda desempeñar una determinada labor. El éxito de dicha capacitación suele ser el resultado de explicar y practicar el objeto que se desee enseñar.

Formar, por otro lado, no es un tema de proveer información o conocimientos técnicos, es más bien una inducción de comportamientos deseados. Y esto, a diferencia de la capacitación, se logra solamente por una vía… el comportamiento mismo de quien trata de enseñar.

No quiero con esto decir que si en tu empresa alguien te roba significa que esto es el resultado de que tu robes también. Más bien lo que trato de hacer entender, es que tu reacción a dicho comportamiento será en sí misma una enseñanza que provocará reacciones positivas o negativas en quienes te siguen.

Déjenme acudir a nuestro Business Coach por excelencia para ejemplificar lo que les expongo:

Recuerdan el pasaje del evangelio en que Jesús se ve ante la necesidad de decidir y actuar ante un pecado de alguien más. ¡Exacto! Se trata del pasaje de la mujer adúltera.(Jn, 8,1-11)

En este pasaje Jesús es cuestionado por un grupo de escribas y fariseos que le presentan a una mujer que ha sido descubierta en adulterio, pecado que estaba castigado con la pena de muerte por la ley judía. Como tal el castigo que debería de merecer es ser lapidada en el instante.

Los fariseos le piden a Jesús que decida qué hacer con la mujer… Si Jesús les pide que la dejen libre, entonces habrá faltado a la ley judía y como tal será el quien deba ser castigado y si opta por hacerla merecedora de la pena estipulada, Jesús habrá promovido un asesinato (legal pero no correcto)… ¿Que hacer? ¿Cómo juzgar un acto moral?

A todas luces, el comportamiento de Jesús ante esta situación es más que magistral y formativo.

Las palabras del Maestro en dicho momento son épicas y quedan como testimonio de quien pretende formar en su actuar mismo.

“…el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”

¡Espectacular!

En ese momento las piedras que se encontraban en las manos de los acusadores listas para ser arrojadas contra mujer, empezaron a caer por su propio peso al piso. Atónitos por la repuesta recibida, los fariseos supieron de inmediato que la decisión de Jesús había sido tomada…

” Nadie te ha condenado… yo tampoco que condeno”…

Quienes decidieron no ejercer la ley fueron los acusadores no Jesús.

Quien tiene autoridad moral puede gobernar al libre albedrío, pues sus actos serán regulados por la ley del Creador, no de los hombres.

La decisión de Jesús, la opción que él tomo no pretendió solamente salvar la vida de la mujer acusada, sino también generar reflexión en quienes esperaban de él una posición determinada.

Yo estoy seguro que después de dicho evento, los fariseos y los escribas regresaron a sus casas conmovidos y… formados. Alguien les había enseñado cómo actuar de ahora en adelante. Lo hizo sin grandes teorías, ni sin muchas explicaciones… tan solo actuó.

Esto es lo que los grandes líderes pueden aprender de Jesús. Que la formación de su gente se hace actuando…

Si ante un acto incorrecto decides castigar, toma en cuenta que dicho castigo deberá ser formativo tanto para la persona que erró como para los que están esperando saber cómo será medida dicho comportamiento de ahora en adelante.


Perseverar…

11 noviembre 2011

Hace casi año y medio, cuando recién iniciaba mis estudios de maestría uno de los profesores de la institución me hizo el siguiente comentario:

“José Luis, al final quienes concluirán exitosamente este programa académico de alta exigencia no serán los más inteligentes, sino los más perseverantes…”

Y vaya que ha tenido razón este hombre.

Soy un amante desenfrenado de todo lo que implique estudiar, leer, analizar, investigar y me considero alguien con la suficiente capacidad mental para soportar grandes cargas académicas. De hecho, desde que concluí mis estudios universitarios hace 8 años jamás me he separado de la aulas. Mi esposa me hizo notar la otra vez que siempre me identifica inscrito en un curso o programa académico.

Pero debo de reconocer que estudiar no me vuelve precisamente un hombre más listo… no es eso lo que quiero lograr con dicha actividad. Lo que en realidad quiero es ser perseverante en la meta que me he impuesto de “formar e inspirar a quienes pueden hacer en el mundo la diferencia”.

Soy formador por vocación, y por lo tanto todo el tiempo estoy al acecho de aquellas ideas, herramientas, tecnologías o lo que sea que me permita cumplir más eficientemente esta función.

Es como si por un lado tuviera una gran sed de aprender cosas nuevas, pero por el otro lado me quemaran las ansias por compartir inmediatamente ese aprendizaje con alguien más.

Siempre que estoy estudiando o aprendiendo algo me digo a mi mismo: “Esto lo tiene que saber el mundo entero…”

Ya tan solo me faltan 6 meses para concluir esta Maestría (la segunda, de hecho… je je je) y ya me vienen a la mente ideas de cursos, seminarios y conferencias que voy a poder armar usando todo el aprendizaje que he recibido de la misma.

En fin…

Dios me ayuda a ser perseverante en lo que sabe que mejor aprovecho para su propia causa: la formación.


Orientar

26 julio 2011

Me gusta la palabra “orientar”...

No significa “forzar” ni “obligar”, más bien la relaciono con la palabra “iluminar”.

El maestro orienta al alumno quien es el responsable final de tomar su propia decisión. El docente tan solo puede dar algo de luz sobre el camino que él sugiere tomar pero no interviene más.

Como formador de profesión, me encanta la palabra “orientar” ya que engloba lo que a mi parecer Jesucristo vino a hacer en la tierra… orientarnos en el camino de la salvación. 


Conferencias

8 junio 2010


Como seguramente ya se habrán dado cuenta algunos de ustedes, en la barra lateral derecha del blog han aparecido tres nuevas imágenes que tienen como propósito dar a conocer tres conferencias.

Pues bien, quiero aprovechar para platicarles un poco al respecto…

Así como me encanta escribir (este blog es muestra de ello) también me encanta dialogar. Después de todo, creo que la herramienta más poderosa con que cuenta el ser humano es  “La palabra”. Usándola puede cambiar al mundo.

Así que mucho de mi labor apostólica la he enfocado a tratar de llevar mensajes de valor  al mundo.

Aunque he tenido la oportunidad de hablar en varios foros sobre varios temas, en especial quiero platicarles acerca de estas tres charlas que pueden resultar de alto interés para los seguidores de este blog.

La primera se titula “El mensajero” y no es otra cosa que mi testimonio personal de crecimiento espiritual. Soy un convencido de que hay mensajes que, aunque intentemos callarlos, siempre encuentran camino para ser escuchados. ¡Cristo es uno de ellos! Así que en esta conferencia me permito narrarles mi experiencia de cómo pasé de ser constructor de casas (estudié arquitectura) a ser constructor de hombres.

La segunda plática lleva como título “The Catholic Way” y tiene como intensión hablar de una manera amena, divertida y emotiva sobre lo que verdaderamente significa ser católico. Si algo podemos hacer mejor los miembros de la Iglesia católica es predicar más eficientemente lo que verdaderamente somos. Así, el “Catholic Way” implica centrarnos más en el “ser” que en el “hacer” nuestra religión.

Y en tercer lugar está “La clase” . Durante varios años de mi vida trabajé muy de cerca con jóvenes preuniversitarios y pude darme cuenta lo mal que estamos haciendo la orientación vocacional en nuestras instituciones de educación media superior. El 80% de los jóvenes que egresan de nuestras universidades argumentan no estar seguros de haber elegido la carrera correcta. Esta conferencia tiene como misión el poder generar un espacio para compartirles mis estudios y descubrimientos personales en materia de discernimiento vocacional.

Cuando hace algunos años estudié arte clown (por muchola experiencia formativa más enriquecedora de mi vida), descubrí que mi vocación en la vida era inspirar la transformación del mundo llevando mensajes de alegría y valor humano. Así que estas conferencias son el producto de varios años de dedicación personal a la enseñanza y el desarrollo del talento humano.

Soy formador de vocación, no puedo dejar de enseñar, así que siguiendo con este llamado de Dios hacia mi persona pongo a su consideración estas propuestas para que me ayuden a difundirlas entre quienes crean se pueden ver más beneficiados de estas pláticas de valor y crecimiento personal.

¡No hay pero cultura que la que no se comparte!


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