Buscar a Dios…

14 marzo 2012

Me pareció interesante esta reflexión que encontré mientras leía un texto de Viktor Frankl en el que el autor cita una frase de  Pascal (Físico y Matemático del siglo XVII) en el que comenta  una reflexión que nos acerca a demostrar que Dios  existe:

“Yo no te buscaría si no te hubiera ya encontrado”

Y es que solo buscamos aquello con lo que ya hemos tenido un encuentro anteriormente y por que añoramos precisamente ese encuentro es que le buscamos.

El deseo de buscar a Dios que nace en el interior de todo hombre es el resultado de esa necesidad de reencontrarnos con Dios mismo, quien al crearnos nos dio la justificación para querer regresar a Él intensamente.

Interesante ¿no?

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¿Existe Dios?

29 noviembre 2011

Es completamente válido que nos planteemos esta pregunta…

¿Existe Dios?

Es fundamental pues me parece que de la respuesta que cada uno demos a esta interrogante es que se derivará la explicación de todos nuestros comportamientos individuales.

Yo debo de reconocer que, aunque actúo diariamente con la convicción de que la respuesta a esta pregunta es completamente afirmativa, existen momentos en que me detengo a cuestionármelo en serio.

Pero… ¿en verdad existe Dios?

Miente aquella persona que diga que jamás ha dudado y que jamás ha pues en entre dicho su fe, pues es natural en el hombre hacerlo.

A lo largo de mi vida he tenido experiencias personales que me han llevado a confirmar que mi convicción sobre la existencia de Dios es certera. He tenido la oportunidad de ser tocado por el amor de Dios en un sin fin de veces…

Pero también reconozco que otras tantas ocasiones la desconfianza ha asaltado mi mente y  me tienta la idea de que el camino sería más fácil si Dios no fuera un motivo de orientación en mi vida.

Sería  más fácil regirme por mis propias convicciones y conveniencias y ser yo mismo mi propio juez y parte… ¿no es así?

Pero es justo ahí, en ese último argumento, en donde Dios me recupera.

¿Cómo podría yo delegar mi destino a mi mismo, siendo que yo soy al mismo tiempo un ser falible y fallido?

No, definitivamente no.

Ser mi propio juez no me llevaría a nada bueno. Lo se.

Necesito anclarme de esa cuerda irrompible y fiel que es Dios. Necesito tenerlo pues yo mismo no me basto.

No niego que he dudado, pero también reconozco que una y otra vez la fe vuelve a mi corazón. Es como si Dios supiera que necesita dejarme caer un poco para que aprenda de mis heridas, pero jamás haciéndose por completo a un costado de mi intento.

En fin… así es el hombre. Imperfecto, pero con todo y eso… Dios nos quiere a morir.


Dios respeta tu decisión…

19 mayo 2011

Desde hace un par de días me ha venido rondando la siguiente reflexión…

“El amor de Dios por lo hombres es tan grande que siempre respetará la decisión y postura que tengamos sobre Él hasta el final de los tiempos”

Si nuestra postura ante Dios es… “Existe y deseo amarlo por sobre todas las cosas” entonces Él, al final de nuestra vida, respetará esta postura y nos permitirá seguirle amando por la eternidad. Se hará presente para que lo amemos y nos compartirá su amor de regreso.

Pero, si por otro lado, nuestra postura ante el Creador es… “No existe y no merece mi atención”, entonces Dios también respetará esta decisión y como tal actuará en la vida eterna. No se aparecerá, no se hará presente y no nos interferirá en lo absoluto. Nos regalará el vacío que le pedimos en la tierra.

Esto lo medito considerando que Dios respeta nuestra libertad y nos da la oportunidad de elegir nuestra postura… Él no impone nada.

Somos nosotros quienes le dictaremos al Señor nuestro destino.


¿Podemos demostrar a Dios?

19 octubre 2010

No soy filósofo de profesión, pero si de vocación, por lo que hoy siento que quiero darme un poco a esta tarea… (espero no abrumarlos demasiado… Si lo hago no tenga pena en decírmelo)

Muchos han sido los intentos por demostrar la existencia de Dios. Pero la verdad es una: no lo hemos podido hacer. Por lo menos no de una manera cierta y absoluta. (Digamos que no con la certeza con la que si podemos demostrar lo matemático)

Pero debemos admitir que han existido intentos bastante buenos por hacerlo.

En lo personal me agradan bastante las cinco vías de Sto. Tomás de Aquino.

Los argumentos que el santo escribió en su Suma Teológica como posibles “vías” para poder llegar a la conclusión de la existencia de Dios son los siguientes:

MOVIMIENTO: Es evidente a los sentidos que las cosas en el mundo cambian. Todo lo que se mueve, es movido por otro algo. Si buscamos la causa de movimiento de algo siempre encontraremos que detrás existe un motor que lo origina (en la naturaleza algo siempre es movido por algo). Así, dado que las causas de movimiento no pueden ser infinitas, por lo tanto debe de existir un primer motor de  todo. Ese motor es Dios.

CAUSA: Es evidente a los sentidos que las cosas son causadas por algo. Nada es causa de sí mismo. Esto quiere decir, que nadie puede crearse a sí mismo de la nada. Así, dado que las causas  de las cosas no pueden ser infinitas, debe de existir una primer causa de. Esa primer causa es Dios.

CONTINGENCIA: Es evidente a los sentidos  que una cosa no puede “ser” y “no ser” al mismo tiempo. Para que algo sea requiere de un “necesario” que lo provoque. Así, dado que los seres necesarios no pueden ser infinitos, debe de existir un Ser absolutamente necesario. Ese ser necesario en Dios.

PERFECCIÓN: Es evidente a los sentidos que en la naturaleza existen grados de perfección. Dado que lo perfecto, no puede tener su origen en lo imperfecto. Debe de existir un ser absolutamente perfecto. Ese ser es Dios.

ORDEN: Es evidente que en las cosas existe un orden. Para que algo tenga un orden, debe de existir una inteligencia que las ordene. Dado que no podemos encontrar la causa del orden en el infinito. Esa inteligencia que dio lugar al primer orden se encuentra en Dios.

Com podrán darse cuenta, Sto, Tomás se valió de la lógica filosófica para intentar ir de lo que podemos percibir (sentidos) a lo que podemos entender (razones). A este tipo de pensamiento para tratar de explicar lo universal (Dios) partiendo de lo particular (sentidos) se le conoce como pensamiento inductivo.

Todos hemos conocido a personas que tienen como lema “hasta no ver no creer” y que utilizan este argumento para sustentar su ateísmo.

A mi parecer esta es una visión corta, ya que la vista (y los demás sentidos) sólo nos permiten percibir ciertos tipos de realidades (físicas) más no todas la realidades posibles. El amor, por ejemplo, no lo podemos ver, oler ni mucho menos tocar, pero aún así podemos saber que existe.

A Dios no se le explica por la ciencia. A lo mucho, esta nos puede ayudar a entender la creación, pero no al Creador. Es como si con ciencia alguien pudiera explicar las reglas del juego pero esto en nada nos explicaría algo del Creador de dicho juego.

Ahora, volviendo a la pregunta que dio lugar a esta publicación…

¿Podemos demostrar la existencia de Dios?

No con ciencia, pero si con intuición.

La primera requiere de elementos “causa” que expliquen elementos “efecto”. Es decir, para poder explicar científicamente algo, requeriremos tener elementos previos que nos ayuden a explicar cómo pueden estos dar lugar a un segundo o tercer elemento posterior. ¿Pero que sucede cuando lo que estás intentando explicar resulta que no tiene elementos previos? Pues que no podrás explicarlo con ese método.

Ahora bien… la intuición, que es una parte poco atendida de la inteligencia, nos ayuda a “comprender” cosas que no necesariamente tienen una causa precedente en sí, como pueden ser valores universales, principios humanos… Dios.

Ahí donde la ciencia ya no tiene alcance, la intuición humana si puede llegar.

Por ejemplo, los hombres sabemos, sin que nos lo hayan tenido que explicar, enseñar o demostrar que “hacer el bien y evitar el mal” es algo verdadero. ¿Cómo lo sabemos? por intuición natural. De la misma manera el ser humano sabe, sin necesidad de demostración previa, que “tratar al prójimo como le gustaría que le trataran a sí mismo” es una principio universal. Esto lo sabemos por intuición, no por ciencia.

Así, Dios es posible ser explicado por intuición, pues esa misma intuición nos lleva a quien creo esa misma intuición.

Eso fue lo que intentó hacer Sto. Tomás con sus cinco vías, tratar de hacer uso de su intuición lógica para poder explicar por qué la existencia de Dios es necesaria para el “ser”. Y si es absolutamente necesaria, entonces debe de existir.

En conclusión, para poder saber que Dios existe, no requerimos ser grandes científicos, sino simplemente grandes “seres humanos” per se. El poder saber que Dios existe no depende de un tratado científico lleno de fórmulas numéricas y logaritmos, no. A Dios se le puede comprender desde la simple perspectiva de la intuición.

Ahí, en lo más profundo de nuestro ser, sabemos que existe…. que Él siempre ha existido.


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