¿Que si creo en lo sobrenatural?

18 marzo 2015

Platicando con un amigo que recién conocí durante un viaje que acabo de realizar para impartir una conferencia, me comentaba que un familiar muy cercano a él tiene especial sensibilidad para poder detectar aspectos sobrenaturales en el mundo (Algo así como poder ver personas muertas, energías y seres no humanos).

En algún momento de la conversación él me preguntó ¿Crees en lo sobrenatural?

Yo le respondí: -Desde luego que creo en lo sobrenatural. No podría entenderse la existencia de Dios sin igualmente asumir que existe un ámbito espiritual que verdaderamente es real.  Si existe Dios, entonces existe el diablo, y si existen ambos, entonces existe lo sobrenatural.

Debo reconocer que siempre me ha parecido fascinante ese tema, el de los aspectos del  mundo que aún no podemos explicar más que existen muchos indicios de que existen y son reales.

No soy experto en esas materias más no por eso las desecho como algo no posible.

Reconozco que tengo muchas ganas de estudiar sobre el aspecto no físico del mundo (por no llamarlo sobrenatural pues, si existe, entonces es algo natural) ya que estoy seguro que es un ámbito en donde suceden muchas cosas que nos podrían hacer entender mucho mejor a Dios.

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Las cinco vías Tomistas para demostrar la existencia de Dios

11 junio 2014

Algunos lectores de Diario de un Católico me han pedido mi explicación sobre las cinco vías que Santo Tomás de Aquino formuló para poder demostrar la existencia de Dios.

Ya en publicaciones anteriores he dicho que para mi estas vías son lo suficientemente claras como para poder tener argumentos lógicos y razonables de que la existencia de Dios es, de hecho, necesaria (no solo posible)

Lo maravilloso de los argumentos de Santo Tomás, es que tienen como base argumentativa nuestra experiencia evidente de fenómenos reales comprobables en cualquier momento.

Veamos si logro hacer honor a lo que Santo Tomás trabajó hace 800 años y que sigue siendo el punto de referencia de teólogos y pensadores de todas las corrientes teológicas.

Primera Via: Movimiento.

Todo lo que vemos en la naturaleza es movido por algo más. La arena de la playa es llevada a la orilla por las corrientes de agua de mar, el mar a su vez es movido por el viento, el viento es movido por los cambios de presión atmosférica, los cambios de presión atmósferica son ocasionados por las distintas temperaturas de la tierra, y así, podemos seguir de manera lineal explicando que cualquier movimiento en el universo es provocado por causa de algo más. Sin embargo, en algún momento habremos de llegar a un punto en donde encontraremos que algún movimiento tiene como causa algo que ya no tiene como causa otra anterior (¿Que dió origen al Big Bang?) Si esto es así, habremos de reconocer que se hace necesario contar con un primer motor que no dependa de otro ente, ese primer motor solo puede ser Dios.

Segunda Vía: Causas Eficientes.

Todo lo que vemos es causado por algo más. La computadora en que trabajo fue construida con ciertos componentes plásticos y metálicos los que a su vez son creados al fusionar elementos naturales, los cuales provienen del subsuelo, el cual es producto de la sedimentación de la tierra a lo largo de la historia, el cual es provocado por la acumulación de particulas, y así, seguiremos afirmando que todo tiene como causa algo anterior, hasta que en cierto punto nos habremos de econtrar con que existe algún elemento (¿Primer partícula, átomo, energía, idea?) que ya no tuvo como causa a algo anterior. Esa causa primera de la que se desprende todo lo demás, es Dios.

Tercera Vía: Ser necesario

Muy de la mano de la vía anterior, podemos observar que todos los seres del universo fueron creados por algo anterior a ellos. Algo que no existe no puede, de la nada, comenzar a existir espontáneamente. Todo lo que actualmente es, lo es por que algo lo creó. La autogeneración espontánea es imposible a menos que exista un ser cuyo origen solo pueda encontrarse en Él mismo. Se pude decir que antes de este ser nada hubo y después de este ser se explica todo lo que ha existido, existe y existirá.  Dicho primer ser necesario es Dios.

Cuarta Vía: Grados de perfección.

Si tomamos un producto, supongamos un libro, y lo trabajamos para que su contenido y publicación física sea mejor que la última edición (le mejoramos la portada, lo imprimimos con un mejor papel, le corregimos errores) seguramente habrá de resultar en un producto mejor que la versión anterior. Ahora imaginemos que unos años después volvemos a tomar el mismo libro y una vez más revisamos su contenido y su edición y logramos que esta nueva versión sea todavía mejor que la anterior, podremos decir que hemos elevado el grado de perfección del libro aún más. Podemos seguir haciendo este trabajo de perfeccionamiento una y otra vez. Claro está que la perfección absoluta no es posible en grado humano, más si lo es el avance en grados de perfección.  Más habrá de llegar un punto en donde un grado de perfección adicional ya no sea posible, lo que nos presenta la posibilidad de un grado de perfección total y definitivo. Dicho grado de perfección solo se vislumbra posible a la luz de Dios.

Quinta Vía: Orden

Mi escritorio está más o menos ordenado. Las cosas están acomodadas de tal forma que puedo tener fácil acceso a ellas de manera óptima. Puedo, desde luego, ordenarlo aún más, pero claro está que tendría que dedicar tiempo y energía a buscar mejores maneras para ubicar mis herramientas. Esto nos lleva a la idea de que el orden de las cosas es producto de una inteligencia que la provoca (que la piensa). Así, el orden del universo tiene que tener por necesidad una mente ordenadora primera.  Los primeros elementos que existieron en el universo tuvieron que haber estado acomodados de cierta manera para que provocaran, gracias a dicho orden, el desarrollo óptimo del cosmos posterior. Ya se entiende que todo orden es causado por una mente anterior a dicho orden y así, como en las vías anteriores, se hace necesario ubicar un primer ordenador que no tuvo mente ordenadora anterior. Ese primer ser ordenador es Dios.

 

Santo Tomás es simplemente maravilloso y su trabajo teológico hace ver cómo en verdad la razón humana es capaz de Dios.

Así, para demostrar a Dios no hace falta un microscopio, un telescopio o una fórmula matemática. La ciencia no tiene como objetivo descubrir o negar la existencia de Dios. De hecho, la ciencia y sus avances son posibles en gran parte gracias al orden de las cosas que estudia, al movimiento que provocan los elementos en el universo, a que es posible detectar causas y efectos en la naturaleza y sobre todo a que los científicos (los seres que hacen ciencia) son seres capaces de ordenar variables en aras de descubrir el orden de las cosas. Pero ya vimos que todos esos elementos han de tener necesariamente un origen.

Así, la ciencia es posible gracias a que Dios hace posible las reglas con las que se juega el método científico. Él método científico busca causas, explicaciones de las cosas, pero en algún momento habrá de toparse con la necesidad de explicar aquello que no tiene explicacíón anterior a sí misma (Si lo logra hacer, ahí le estará esperando Dios con los brazos abiertos).

Santo Tomás no requirió de algún acelerador de partículas, de ningún súper ordenador electrónico ni mucho menos de un equipo de doctores de las mejores universidades del mundo. Tan solo su mente, tiempo sufieciente para pensar y la herramienta más poderosa con que nos dotó el mismo Ser al que estamos tratande de explicar: Fe.

La fe es el don de Dios a través del cual nos dice “Ánimo, si lo deseas puedes conocerme. Tan solo tienes que acercarte lo suficiente a mi para que comiencen a surgir las respuestas” (Acercarse primero, respuestas después)

 


10 razones por las que creo en Dios

9 junio 2014

No son los únicos, pero les comparto 10 argumentos que tengo para afirmar con suficiente nivel de certeza que Dios existe:

1.- Porque valiéndome del uso de la razón, he dado con pruebas intelectualmente lógicas que me llevan a creer que existe un Ser superior. Las cinco vías de Santo Tomás son un claro ejemplo de cómo el intelecto humano es capaz de Dios.

2.- Porque la historia de la humanidad está llena de testimonios heróicos de personas que dieron su vida por la creencia firme en la existencia de Dios. Ilógico sería dar la vida por aquello que no se cree profundamente.

3.- Porque creo que la búsqueda de la verdad converge siempre en un origen único de la misma. Todo cuanto puede saber el conocimiento humano tiene un origen puntual. La idea del fin último me lleva a creer que este origen se encuentra en Dios.

4.- Porque creo en la veracidad histórica (comprobada científicamente) de la existencia de un hombre llamado Jesús de Nazareth que nació en tierras palestinas y quien, habiendo llegado cierto momento en su vida, se autoproclamó Dios predicando públicamente con elementos bastos y suficientes para creer que lo que decía era cierto.

5.- Porque he precenciado sucesos sobrenaturales que no podría explicar si no es bajo la lógica de la existencia de una realidad espiritual. Si existe lo espiritual, existe Dios. No estoy hablando de fantasmas ni fantasías, sino de casos de milagros y exorcismos.

6.- Porque al ver el mal que se hace en el mundo pienso, de igual forma, en el bien que se debería de hacer. La dualidad mal y bien me refiere a la búsquedad del bien superior absoluto, que no puedo explicar de otro modo sino con Dios.

7.- Por la existencia del amor y su exacta relación con la historia de las salvación. Quien logra entender el verdadero sentido del amor, dejando a un lado la vanalidad del sentimentalismo, puede comenzar a entender a Dios y su relación con los hombres. Decir que Dios es amor, es intelectualmente relevante en la búsqueda de esta verdad.

8.- Porque he seguido los pasos que exige el método de quienes buscamos investigar la realidad espiritual. Este método exige acercarte primero para creer después. Quienes argumentan que no se acercarán a Dios hasta no creer en él, están siguiendo un método erróneo de búsqueda.

9.- Porque mi naturaleza humana se siente inqueita por Dios. Necesito creer que el bien y el amor máximo existen y esa ansiedad solo se ha sentido satisfecha con la experiencia de Dios. El hecho mismo que nos ocupe la pregunta de la existencia de Dios es una prueba de la necesidad que tenemos de encontrarle. Solo podemos desear aquello que ya hemos conocido alguna vez.

10.- Porque cada vez son más los científicos que argumentan que entre más descubren verdades naturales, más terminan convenciéndose que detrás de todas ellas existe un diseño magistral y perfecto sobrenatural.

En resúmen podría decir que creo en Dios por que en mi propia naturaleza humana se encuentra inserta la necesidad de regresar a quien me creó. Dicha necesidad no es creada ni inventada por mi es dada. Cro en Dios por que entiendo que al crearme, Él mismo me regaló el don y los recursos necesarios para creer en su existencia.


¿Dios existe?

4 junio 2014

Esta pregunta vuelve a formar parte de mis inquietudes filosóficas en este periodo de mi vida, y no por que me encuentre dudando de mi fe (lo cual reconozco que si sucede en ocasiones) sino más bien por que me siento ansioso por encontrar formas de explicar a Dios de formas simples y asequibles.

Y es que recién terminé de ofrecer un curso universitario en donde pedí a mis alumnos que debatieran y dialogaran sobre la existencia de Dios. Los resultados en materia de consturcción de argumentos fueron por demás extraordinarios.

Sin que yo les pidiera explícitamente que lo hicieran, ellos mismo se acercaron a los argumentos de Santo Tomás para estudiarlos y tratar de encontrar en ellos luz a sus dudas.

El curso terminó ya y la inquietud por buscar respuesta a esta pregunta fue sembrada totalmente en mis alumnos, así que puedo decir que mi objetivo académico fue cumplido.

Sin embargo para mi la cuestíón no termina una vez que se cierran la aulas y los alumnos salen de vacaciones. Cada vez que hablo de Dios ante mis alumnos más crece en mi la necesidad de saber más de Él (O tal vez podría decirse que cada vez que conozco más sobre Dios, más necesida tengo de hablar acerca de Él a mis alumnos)

La inquietdu por entender y, de ser posible, demostrar la existencia de Dios siempre me ha parecido fascinante.

Desde luego que he analizado y estudiado las vías Tomistas que hacen referencia a esta cuestión, he leído lo que autores como Benedicto XVI han escrito sobre la fe, y desde luego que también he atendido a los argumentos que muchos ateos proponen para demostrar la no posibilidad de la existencia de un Creador inteligente.

A estas alturas de mi vida, tego suficientes respuestas en el sentido afirmativo de la existencia de Dios, eso es claro, más siempre tengo la necesidad de tener mejores medios y formas de explicarlo a los demás.

Soy maestro de vocación y no puedo dejar de pensar en términos de transmisión de conocimientos hacia los demás.

Yo he conocido a Dios en mi vida y me encantaría poder transmitir con más efectividad lo que se de Él a los demás.


La pregunta más relevante de toda la humanidad…

16 agosto 2013

Me hacía la siguiente pregunta a mi mismo:

“Mi mismo… ¿crees que exista en el mundo una pregunta tan importante para resolver que, de hacerlo, todo cuanto existe en el universo adquiriría un sentido diferente? Es decir ¿Cual es la que considerarías como la cuestión más relevante de todas? Esa que si, llegases a descifrar, todo lo demás terminaría siendo irrelevante…”

Habiéndome sorprendido a mi mismo con la complejidad de dicha reflexión, me puse a meditar sobre ella.

¿Cual podría ser esa única pregunta tan relevante? Es que de existir, me parece que todos los hombres de ciencia, los investigadores, los buscadores y, por ende, prácticamente cualquier ser humano sobre la faz de la tierra se debería de abocar a resolverla prioritariamente.

Cual sería esa pregunta que, de resolverse, todo cuanto hacemos, todo cuanto vemos, todo cuanto somos adquiriría un sentido completamente diferente, o mejor dicho aún, adquiriría o perdería el sentido por completo.

Tras varios días de darle vueltas a esta idea en mi cabeza, llegué a la siguiente conclusión:

La pregunta más relevante es, sin dudarlo…  ¿Dios existe?

Así es, me parece que esta ha sido, en resumen, la gran cuestión a lo largo de todos los siglos de humanidad que hemos acumulado.

Algunos creemos haber encontrado una respuesta afirmativa a esta pregunta y otros lo piensan en sentido contrario, pero sea como sea nuestra postura, me parece que en el corazón de cada hombre, creyente o no, siempre habita un resquicio de incertidumbre que queda sin resolver, y de ahí la relevancia de esa cuestión.

Los creyentes asumimos que tenemos certeza suficiente, más no plena de la existencia de Dios. Los no creyentes, de igual manera, argumentan tener un grado elevado de certeza respecto a la inexistencia de un creador todopoderoso. Pero en ambos casos, dicha certeza no es absoluta.

Por eso, me parece que una respuesta definitiva a la pregunta ¿Dios existe? sería la que eliminaría tal duda latente en ambos corazones y nos uniría en una sola postura, misma que haría que nuestro actuar en el mundo se transformara por completo.

Si Dios existe, y tuviéramos la capacidad de resolver su misterio a prueba de toda duda, los hombres sin excepción, se dirigirían a Él en cada acto,  en cada pensamiento y en cada emoción. No dudaríamos en procurar el bien tal y como Él lo propone con todo esfuerzo, sabiendo que si fallamos en el intento, el Creado estaría ahí para ayudarnos a mejorar. Si las pruebas de Dios fueran irrefutables, los hombres sumirían su compromiso con Él sin miramientos y sin escatimar sus designios.

Presidentes, gobernantes y directores ocuparían cada minuto de su tiempo en llevar a sus gobernados hacia la verdad de Dios. Concluiríamos que, aunque los hombre somos falibles e imperfectos, el destino de la humanidad estaría protegido por la esperanza que Dios siempre nos ha ofrecido y prometido.

 

Pero si resultase que la respuesta a la pregunta de Dios,  fuese en sentido contrario, es decir, que se demostrara la inexistencia de su ser, entonces el mundo se alinearía en forma distinta.Nos habríamos de dar cuenta que como humanidad estamos solos, a la expectativa de lo que se nos ocurra en el momento.

No habría un por qué más grande que el beneficio que como comunidad pudiéramos lograr para nosotros mismos. Las leyes humana serían las normas finales y nuestro deber por apegarse a ellas quedaría supeditado, en gran medida, al miedo que podamos tener de la fuerza pública por obligarnos a hacerlo.

De igual manera, si resultase que Dios nunca existió, entonces entenderíamos que la suerte jugó a favor de los hombres en una escala evolutiva, pero temeríamos que esa misma suerte se terminara en cualquier momento una vez que la naturaleza y sus leyes caóticas y caprichosas así lo provocarán. Seguramente Iglesias y templos serían cambiados por centros de gobierno o museos históricos en memoria de la incredulidad humana. En resumen, la humanidad dependería únicamente de si misma.

Pues bien, así fue mi reflexión.

Toda ella me llevó a considerar la importancia de la posible respuesta que tengamos a la cuestión sobre la existencia de Dios.

Desde luego que yo me incluyo entre quienes tienen la suficiente certeza racional y emocional de que Dios existe, pero también me permitió entender que esta misma certeza puede habitar en sentido contrario en el corazón de muchos otros hombres. Por mi parte, creo y siento que Dios existe, pero aún así, cada día salgo a buscar pruebas que me ayuden a verificar que esto es así.

Me declaro un buscador permanente de la verdad de Dios, pues si Él existe… ¿Que otro asunto podría ser más relevante?


Si Dios existe…

27 diciembre 2012

Si Dios existe.001


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