Tu Facebook espiritual

9 abril 2013

Alguien me estaba haciendo ver la siguiente reflexión:

“Solemos tener abierto todo el día, en nuestros teléfonos y en nuestras computadoras, el Facebook para revisar a cada instante si tenemos algún mensaje nuevo que debamos de revisar. Sin embargo, la Bliblia que está llena de mensajes nuevos y relevantes para nosotros, apenas y la solemos revisar una que otra vez…”

Caray, que cierto es esto.

Pareciera que hoy en día es imposible vivir sin el móvil pegado a uno pues la vida social se nos revela ahí, vía el teléfono, el Facebook, el Twitter o cualquier otra aplicación que nos mantenga en “onda” con el mundo.

Sin embargo, nada de lo que ahí se escriba y suceda podría ser tan relevante para nuestra vida como lo que de hecho ya está dicho y revelado a través del “dispositivo” espiritual más valioso: la palabra de Dios.

Me encantaría que las personas pusieran el mismo interés para cargar en su bolso o mochila un evangelio y un rosario, como si lo suelen hacer con sus móviles.

¿No sería genial escuchar frases así como…

“¡Detén el coche mi vida! He olvidado mi Rosario en casa…regresemos por el”
“¿Alguien sabe en dónde quedó mi Biblia? La dejé aquí hace apenas unos momentos…?”
“¿Papá me prestas tu evangelio para usarlo un poco?”?

Poniéndolo en un lenguaje moderno podría decirse que la Biblia es la “aplicación” por la que Dios nos contacta más, al igual que el Facebook, esta vía de comunicación sólo funciona sí nosotros la mantenemos abierta permanentemente.


Jesús, Business Coach (Lección 6)

8 enero 2013

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Como entrenador de talento ejecutivo, la productividad es uno de mis temas favoritos.

Entendamos productividad como la acción de provocar los resultados esperados, utilizando de manera óptima los recursos disponibles.

Así, se espera que un vendedor sea productivo al lograr generar un determinado monto de ingresos valiéndose de contactar al mayor número de clientes, se espera que un director de empresas sea productivo al crear las ganancias económicas esperadas por los accionistas de la compañía valiéndose del equipo humano que dirige, se espera que un trabajador sea productivo al fabricar un determinado número de productos contando con una determinada cantidad de horas laborales disponibles.

Como ya se podrá notar, en esencia la productividad tiene dos componentes elementales: el resultado que se espera obtener y el camino que lleva a lograrlo.

Todos los católicos estamos llamados a generar dos resultados fundamentales como consecuencia de nuestra afiliación a la Iglesia de Jesucristo.

Como primer fruto se espera que los católicos lleguemos al cielo (santidad) al finalizar nuestras vidas para gozar de la gloria de Dios.En segundo lugar, se nos llama a que ayudemos a llegar al cielo a muchas personas más.

Así, resumiendo, se puede decir que el gran resultado que se nos pide a los católico es, en esencia solo uno, la santidad (personal y del prójimo).

Bien, habiendo definido esto, el segundo paso de la productividad nos invita a pensar ¿Cómo lograr dicho resultado?

Y aquí podríamos empezar a citar grandes autores que han estudiado el fenómeno de la productividad personal y organizacional a lo largo de muchos años. Quienes hemos estudiado teorías de Alta Dirección conoceremos cientos de textos que nos dan claves y técnicas para lograr hacer más con menos, a organizar de manera efectiva nuestras agendas de trabajo, a trazar planes estratégicos, en fin, un sin fin de modelos para lograr generar resultados.

Más yo prefiero citar a mi libro de negocios de cabecera: La Biblia.

Un gran pasaje sobre productividad lo podemos encontrar en Lucas 10: 38-42

“Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo y una mujer llamada Martha, lo recibió en su casa. Tenía Martha una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Martha, en cambio, estaba atareada con todo el servicio de la casa; así que se acercó a Jesús y le dijo: Señor ¿No te importa que mi hermana me deje sola para servir? Dile que me ayude. Pero el Señor le contestó: Martha, Martha, andas inquieta y preocupada por muchas cosas cuando en realidad solo una es necesaria. María ha elegido  la mejor parte, y nadie se la quitará.”

¡Magistral! Una vez más Jesús se muestra como el mejor consejero empresarial.

Cuando uno está intentando conseguir un resultado cualquiera, puede correr el riesgo de comenzar a desvocarse de lleno en la acción sin plantearse previamente la cuestión más relevante de la productividad:

De todas la cosas que puedo hacer… ¿cual es la que más impacto genera en el resultado?

Si uno se da un paseo por cualquier organización del mundo (alguno de los millones de lugares en donde día a día se encuentran personas desempeñando una actividad cualquiera), se podrá asegurar que se observa gente haciendo muchas cosas, teniendo juntas, elaborando análisis, escribiendo reportes, estudiando diversos temas, hablando con otros colaboradores, etc,  más no se podrá estar igualmente seguro si dicho trabajo esta enfocado en hacer la tarea más relevante de cara al resultado deseado.

No es lo mismo trabajar mucho que trabajar en lo más relevante. La productividad se encuentra en la segunda, no en la primera.

Dedicar mucho esfuerzo  a realizar cualquier labor no es lo mismo que dedicar un tiempo razonable a realizar aquella tarea que verdaderamente importa.

En el evangelio que recién compartí, vemos a Martha extremadamente ocupada y atareada ya que Jesús, el autoproclamado Mesías, acaba de llegar a su casa, misma que debería de estar limpia para dar la mejor impresión, así que se se pone a trabajar en esto enérgicamente.

Pero si Jesús, el hijo de Dios, acaba de ingresar a tu casa… ¿Qué puede ser más importante que escucharle?

La productividad tiene que ver con establecer prioridades tomando en cuenta que no todo lo que se hace tiene el mismo impacto en el resultado final esperado.

Si el objetivo de un católico es la santidad, ninguna actividad puede ser más relevante que sentarse a dialogar con el origen de toda acción santa, el mismo Jesucristo. Limpiar, organizar, adecuar o preparar el ambiente jamás podrá ser tan importante como simplemente sentarse a aprender de Jesús.

Por eso, si la productividad es un llamado a la generación de resultados, es indispensable que seamos capaces de identificar primero aquellas actividades que son más relevantes a la luz del objetivo deseado. Todo se podrá hacer, más no todo será igualmente importante.

Así, de cara a lograr la tan añorada santidad…

¿Cual podría ser esa actividad relevante?

¿Cual será esa acción que deberíamos estar haciendo de manera magistral con tal de poder generar los mejores resultados?

Yo encuentro solo una. La oración.

Sin duda alguna el diálogo personal con Dios es la actividad más importante de todas cuantas podamos llevar a cabo en nuestro día a día.

Entrar en contacto directo con el Maestro debería ser la prioridad y ninguna otra actividad debería de distraernos de llevarla a cabo con la debida regularidad.

Jesús actuaba siempre al respaldo de la oración. Jamás dejaba de rezar antes de actuar. Haciéndolo se aseguraba que sus decisiones estaban guiadas por Dios, el creador del plan universal.

Tan relevante era la oración para Jesús que, antes de iniciar su vida pública, se retiró al desierto para orar y ayunar, antes de ser hecho preso se retiró al huerto de los olivos y oró para que Dios le preparara espiritual y físicamente para su martirio, antes de escoger a quienes serían sus apóstoles, el evangelio dice que entró en oración para pedir sabiduría al respecto. Oración, oración y más oración.

Para un católico que quiera ser productivo en su fe, es decir, llegar al cielo. La oración es esa pequeña tarea diaria que, tomada en serio, al final hará toda la diferencia.


Los Reyes Magos

5 enero 2013

Si, efectivamente el evangelio no menciona si eran magos o no. Solo se sabe que eran unos sabios de oriente. Pero lo que si sabemos es que recorrieron una distancia enorme para conocer a Jesús, al Mesías que había nacido.

Pudieron haber seguido cultivando su sabiduría en casa, en medio de pergaminos y debates que aumentarían su ego, más optaron por emprender el camino que les llevaría a la verdad más importante de todas: Dios, presente en la tierra.

Reyes Magos


Ser hombre (VII)

3 octubre 2012

A raíz de las recientes publicaciones, me han solicitado si es que puedo proporcionarles ejemplos prácticos de cómo formar las virtudes de la templanza y la mansedumbre en los niños y jóvenes.

A continuación les ofrezco algunas alternativas.

Para forjar la templanza…

1) Procure, primeramente, liberarse de toda culpa emocional que pueda estar sintiendo como padre y que le impida “negar” cosas a sus hijos. Es decir, prepárese para decirle “no” a su hijo muchas veces y sostenerse a toda costa. Si usted tiene una justificación del tipo “yo educo en la libertad” o “no lo limito pues lo quiero hacer independiente” le advierto que puede estar sentado sobre una bomba de tiempo.

2) Acostumbre a su hijo a que la comida es un asunto e horarios, no de antojos. Acostúmbrelo a que solo se come cuando el momento oportuno de hacerlo llega y no cada vez que el apetito aparece. Bien dicen que al hombre se le conquista por la boca, pues bien, esto el diablo lo sabe muy bien.

3) Ofrézcale constantemente a su hijo la oportunidad de renunciar a un beneficio inmediato por uno mayor y mejor posterior. Ejemplo: “Si decides no comer un dulce hoy, te ofrezco dos mañana”.

4) No le ofrezca dinero sin regular su uso. Es preferible pecar de austero en su educación que de derrochador.

5) Permítase negarle permisos y peticiones varias por el simple hecho de hacerlo (si… así como suena). Un hombre debe de entender que la autoridad moral (en este caso representada por sus padres) es suficiente motivo para imponer una orden. Dios no siempre nos explica por que actúa como actúa…. ¿o si?.

7) Aunque su situación económica sea de abundancia, no lo eduque en la misma sintonía. Explíquele en qué ocasiones se utiliza el dinero en su familia (educación, salud, reuniones familiares) y para que definitivamente no. Si su situación es más bien precaria, permítale que su hijo viva y se forje en esta realidad (créame, lo escaso en educación es un plus)

9) Si el niño está inscrito en una actividad extra escolar como la practica de algún deporte o disciplina artística, sea perseverante y no lo saque de la misma solo por que él lo pida en algún momento (seguro lo hará). Lo maravilloso de practicar una disciplina es justamente eso… ¡la disciplina que provoca!

8) Desde luego ¡Llevelo a misa! Mi padre, sin ser católico, lo hizo conmigo solo por que sabía que era bueno. No había más explicación.

9) Un pasaje evangélico especialmente educativo para entender la forja de la templanza es el que narra las tentaciones de Jesús en el desierto (Mt IV,1-11 / Mc I,12-13 / Lc IV:1-13). Para un hombre, este pasaje es por demás espectacular en todo lo que tiene que ver con la forja de la masculinidad y el carácter.

10) En resumen: eduque en la austeridad y el sacrificio. (no importa cuan incomodo pueda resultarle esto a usted como papá. Con el tiempo verá los grandes resultados) La templanza se forja, al igual que el hierro, en el fuego ardiente que le quema pero le da forma..

Para forjar la mansedumbre…

1) Por sobre todas las cosas propóngase como objetivo formativo hacer de su hijo un caballero en toda la extensión de la palabra. Incorpore modales de usos y costumbres aunque los demás le digan que estos están pasadas de moda.

2) Inscríbalo o, mejor aún llévelo personalmente, a labores sociales y altruistas desde temprana edad. El servicio al prójimo deberá de estar grabado como tatuaje en su alma.

3) Enséñele que mujer y hombre son distintos y que es su misión proteger y procurar el bien de toda dama que se encuentre en su camino. Prepárelo para su futura esposa, ella lo agradecerá.

4) No le deje tomarse a la ligera sus noviazgos. Impida que evite el compromiso en sus relaciones amorosas. El joven deberá de tratar a toda novia con el mismo esfuerzo y dedicación de quien desea construir un gran proyecto de vida junto a alguien más. Asociar noviazgo solo con diversión es degradar el sentido de este ámbito.

5) Jamás permita que la autoridad de su hijo esté por encima de la de su madre (la primer mujer a la que un hombre aprende a respetar es a su propia progenitora). Dicen que como un hombre trata a su mamá, tratará a toda mujer en el mundo.

6) De ser posible, haga que su hijo conviva lo más que pueda con sus abuelos. El contacto con las tradiciones y el pasado ayuda a equilibrar los desajustes modernos causados por el relativismo moral.

7) Un pasaje evangélico útil para entender la mansedumbre es el que nos cuenta el actuar de Jesús ante la mujer adúltera (Jn VIII,1-11). En este texto los hombres aprendemos, en la persona de Jesús, a ver a las personas por su alma y no por sus pecados.

8) Regule su lenguaje. Este es una muestra de la consideración que él tiene para con sus semejantes. Se dice que la boca habla de lo que está lleno el corazón.

9) En este mismo sentido, tres palabras jamás deberá de faltar en su lenguaje (y si puede usarlas en exceso, mejor): por favor, gracias y perdón.

10) Vida de oración… apreciar la presencia de un ente divino muy superior a uno es primordial para comprender la hermosura de la propia pequeñez.

Como notarán estos consejos suelen poner a los padres en una posición francamente contraria y opuesta a muchas ideas supuestamente “modernas” de educación. Pero recordemos que se trata de educar, no de imitar. Lo que está en juego es el futuro de los hombres que serán los brazos de Dios en el futuro. El nos regaló la bendición de ser padres, correspondamos entregándole verdaderos hombres constructores de su Reino.


Ser el evangelio vivo

28 agosto 2012

Sin duda la frase que muestra esta imagen me cautivó.

Es una clara invitación a vivir el evangelio en primera persona.

Un católico siempre estará llamado a actuar de tal forma que cuando se encuentre con su prójimo, este pueda leer en su “ser” el mismísimo mensaje de Cristo.

Que mejor manera de acercar a alguien a las sagradas escrituras que por medio del vivo ejemplo de las mismas.

En su paso por este mundo, Jesús tan solo “hizo” sin necesidad de escribir absolutamente nada. Su puro actuar le valió para transformar la faz de la tierra.

Si un católico tiene como misión llevar almas al cielo, lo hará arrastrándolas con su ejemplo. No le busquemos más.


La parábola de los talentos…

23 enero 2012

Hace un par de días me encontraba escuchando una ponencia sobre el tema de “diseño de plan de carrera profesional“.

Todo transcurría de manera muy normal. La ponencia no parecía ser algo fuera de este mundo y yo escuchaba con relativa buena atención.

Pero de pronto un comentario muy particular de parte del profesor hizo que mi atención se triplicara sobre su persona y en lo que estaba a punto de decir.

El comentario que hizo fue el siguiente…

“En temas de planeación de carrera me parece que la parábola evangélica de los talentos es más que aleccionadora…”

Mi atención se hipnotizó sobre él…

El ponente continuó…

“He leído y leído varias veces esa parábola de los talento y jamás dejó de sacar conclusiones valiosísimas de ella…”

“Pienso lo mismo. La parábola de los talentos es un texto riquísimo en contenido formativo” me decía a mí mismo mientras escuchaba la reflexión del experto en planeación de carrera quien concluyó con la siguiente reflexión…

“La lección más valiosa a la que he llegado de estudiar dicha parábola es que no existe insulto peor hacia la persona de Dios que no hacer rendir al máximo los talentos que Él nos dio. Punto”

“¡Wooow!” Esa simple idea hizo que todo el curso valiera la pena

Y es que habiéndome dedicado a estudiar el tema del desarrollo de talento en las personas no podría estar más de acuerdo con este hombre.

Un gran plan de carrera es el resultado de encontrar de que manera nuestros talentos pueden contribuir para crear valor en el mundo. No usar nuestras fortalezas por miedo a no conseguir grandes frutos es peor que fallar en el intento de si hacerlo.

Los talentos son un regalo que Dios le hace a cada hombre. Los frutos logrados al emplear dichos talentos son el regalo que nosotros los hombres le hacemos a Dios.

Y es que en verdad… ¿acaso no es magnífico el fondo de esta hermosísima parábola evangélica?

Mateo 25, 14-30

extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo. Mas su señor le respondió: Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.


Madre de Dios

15 diciembre 2011

En estos días en que los mexicanos celebramos tanto a nuestra queridísima Virgen de Guadalupe me encanta recordar uno de los pasajes del evangelio que más se utilizan para explicar la importancia e influencia de Maria en la fe de nosotros los seguidores de Cristo.

Se trata del evangelio de las bodas de Caná (Jn, 2, 1-11)

El versículo nos relata la ocasión en que Jesús y su madre, María, se encontraban participando como invitados en una boda.

De pronto María, atenta a todos los detalles como solo lo puede estar una madre, se percata que en la fiesta se ha terminado el vino, esa bebida símbolo de celebración y homenaje a la vida.

María sabe que la fiesta no puede verse afectada por tal motivo, así que acude a su hijo para tratar de solucionar el problema.

“Jesús, se les ha terminado el vino” le comentó la mujer a Jesús.

Este le respondió: “Mujer a ti y a mi qué.. sabes que aún no ha llegado mi hora”

Esta respuesta refleja una sola cosa. Que entre Jesús y María existe pleno conocimiento del gran poder del primero y de su capacidad para obrar milagros en beneficio de la humanidad. Sin embargo, Jesús argumenta que la hora de este gran poder aún no ha llegado.

Pero sabemos que ante la petición de una madre, un hijo jamás puede ser rígido. La petición de una madre hacia su vástago siembre viene acompañada con un enorme saldo a favor de ella.

¿Cómo negarse ante  la súplica de una madre que se ha abandonado por sus hijos? ¿Cómo decirle “no” a una madre que ha dicho millones de veces “sí” para el beneficio de los suyos? Es imposible y Jesús cede ante la petición de su madre.

Y tras este pequeño y sencillo diálogo entre Jesús y María se presenta el primer gran milagro del hijo de Dios en el mundo… ¡Jesus convierte el agua que se encontraba en unas tinajas en vino!

La reflexión que más me fascina de este pasaje es la que me lleva a meditar lo siguiente:

¡…fue María la que le arrebató el primer milagro para el benéfico de la humanidad al hijo del Creador del universo!

Fue una madre la que nos presentó “al amor hecho hombre” en el mundo. Y este evento se dio de cara a un matrimonio.

Así de importante es María en la historia de la salvación de la humanidad, así de importante es la celebración de un matrimonio para la madre de Dios y así de importante deberá de ser para nosotros la veneración a la madre de Dios.

¡Viva la Virgen María de Guadalupe!


¡Salta!

18 agosto 2011

Varias veces he reflexionado sobre lo que significa tener fe. Trato de profundizar mentalmente en lo que significa creer si ver.

De todas, la imagen que más me conmueve, es en la que me imagino parado al borde de un precipicio cuyo fondo es imposible de visualizar a simple vista. Parado ahí, en el borde del acantilado, internamente surge desde mi corazón una voz que me dice… “¡Salta!”

Ante dicha situación me cuestiono de donde puede venir dicha voz interior… “¿Por que alguien en su sano juicio tendría la motivación de saltar al vacío?” 

Mi imaginación sigue. Parado aún junto al precipicio, dudando de las indicaciones que mi corazón me dicta, decido que debo cerrar los ojos y, sin razón lógica aparente… ¡saltar al vacío!

En este ejercicio de imaginación no he podido descifrar lo que sucede después de haber saltado… ¿Me salvo? ¿Muero? Por alguna razón, pareciera que  saberlo no es relevante para mi reflexión sobre la fe ¿Por qué? Por que cuando se actúa por fe, no se consideran las consecuencias, solamente el amor a la acción misma.

En serio, varias veces me he encontrado a mi mismo cerrando los ojos y llevándome imaginariamente a ese acantilado, y siempre, en cada ocasión siento surgir la misma pregunta en mi interior… ¿En verdad saltaría?

Hace dos domingos el evangelio  reflexionaba sobre la duda que tuvo Pedro cuando Jesús le invitó a ir hacia Él caminando sobre las aguas. Pedro, a pesar de haber comprobado en los pasos iniciales que la petición “ilógica” de Cristo se volvía “lógica” por medio de la fe, al sentir las olas y el aire…. ¡Dudo y cayó al agua! A lo que Cristo le replicó… “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.

Para nosotros es fácil juzgar a Pedro, argumentar que si nosotros hubiéramos estado ahí viendo a Cristo convocarnos a ir hacia Él, seguramente habríamos llegado hasta su presencia caminando sobre las aguas. Pero… ¿en verdad sería así?

Yo no miento cuando digo que aún en el ejercicio mental del precipicio que recién les platiqué, siento duda, miedo y temor. Siento que si llegara el momento de saltar… ¡Saltaría con mucho miedo! pero al final… ¡acabaría haciéndolo!


Mi misal mensual

9 agosto 2010

Ayer me llegó vía correo postal mi primer misal mensual de parte de la editorial Buena Prensa. Recién descubrí que uno se puede suscribir vía internet al envío postal del mismo.

Así que ayer  me dispuse a estrenarlo por primera vez en misa, pero tuve un inconveniente. El misal que me llegó corresponde al del próximo mes (septiembre) y no al actual (agosto), por lo que tendré que esperar para estrenarlo hasta dentro de un par de semanas.

Si alguien en la República Mexicana está interesado en que le llegue a su casa este misal mensual lo puede hacer siguiendo el link siguiente de la editorial Buena Prensa. El costo de suscripción anual (12 ejemplares) es de 142 pesos (mexicanos)  o $11.50 dólares.

¿Que para que sirve un misal mensual?

Pues entre muchas otras cosas, permite seguir las lecturas de todas las misas diarias que se llevan a cabo en un mes en particular. Si se tiene la costumbre de asistir a misa de una forma periódica (no solo las dominicales y las festivas), el misal ayuda a saber qué lecturas y reflexiones corresponden a la misa de cada día.

Ahora bien, dado que no todos vamos a misa todos los días, si que podemos utilizar el misal para por lo menos conocer el evangelio que corresponde a cada día y así por lo menos hacer la reflexión evangélica correspondiente.

Además, con el misal puede uno conocer el santoral y el color correspondiente de la liturgia en turno, así como tener acceso a pequeñas reflexiones que nos ayudan a acompañar mejor la misa de todos los días.

Yo lo pienso utilizar para leer las lecturas y el evangelio antes de ir a misa, así cuando esté presente en la ceremonia pueda concentrarme en poner más atención a los detalles de cada lectura que llevaré previamente leída. Además, también me servirá para mis reflexiones evangélicas diarias.

Lo bueno es que no pesa casi nada y lo puedo llevar sin problema en la mochila.


La oración…

27 julio 2010

Si hay una imagen que me encanta del evangelio, es la que me muestra al Maestro como un ser de oración.

Son muchas las veces que podemos leer en el evangelio que “Jesús se apartó de la multitud para orar”.

Antes de salir a elegir a quienes serían sus apóstoles, Jesús preparo dicha elección con un tiempo de oración.

Tras haber predicado a las masas en la orilla de los lagos, el Señor toma una barca y se retira a la otra orilla para orar.

En el sermón de la montaña, Jesús nos enseña cómo hacer la oración perfecta.

Antes de morir, Jesús se adentra solitario en el huerto Getsemaní y entra en oración.

Y así, podemos encontrar la figura de un Jesús en oración a lo largo de todo el evangelio.

Esto nos muestra la importancia que Él, Dios hecho hombre,  le da a esta actividad que tanto solemos dejar de lado los creyentes de a pie.

La oración debería de estar a lo largo de todo nuestro día, 5 segundos, 30 segundos, 2 minutos, 30 minutos… no importa. Lo que se requiere es que no la dejemos de lado, que no la olvidemos.

Juan Pablo II oraba, y oraba mucho… La madre Teresa de Calcuta oraba gran parte de su día. Las biografías de todos los santos y mártires nos hablan de seres de oración.

¡El cristiano ora! Todo el tiempo.

¡Vamos! Retírate 5 minutos en tu día a un rincón aislado y tranquilo, cierra los ojos y comienza a dialogar con quien siempre está ahí para escucharte.

¿Que no estás acostumbrado a hacerlo?

Te doy un consejo que a mi me ha servido mucho para poder implementar el hábito de la oración en mi vida…

“Coloca una imagen de la Virgen, un crucifijo o cualquier símbolo religioso católico que te guste en un lugar estratégico que puedas ver todas la mañanas o la noches, un rincón de tu casa que te veas forzado a visitar en algún momento del día. Un escritorio, el costado de una puerta, un librero pueden ser ideales. Y cada vez que veas esta imagen, inmediatamente cierra los ojos y reza un padre nuestro y un ave María”

Yo tengo colocada una cruz en un cajón en donde coloco mis accesorios de vestir (anillo, reloj, billetera) y cada mañana, cuando me dirijo a este rincón para tomar estas pertenencias y veo este crucifijo, cierro los ojos, junto mis manos, agacho la cabeza y empiezo a rezar. Al llegar a mi oficina, tengo colocado un evangelio en un lugar estratégico para poderlo ver en cuanto me siento en mi escritorio y así, recuerdo que debo de hacer una pequeña reflexión de un pasaje del evangelio antes de comenzar a trabajar.

Esto me sirve a mi, pero el chiste es que tú encuentres maneras simples de recordarte a lo largo de todo el día que Dios te quiere escuchar y hablar de manera íntima.

Así que entrar en oración todos los días, es decirle a quien te creo… “Señor, aquí estoy, listo para construir tu reino junto a ti una vez más”.


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