Un plumón y mi matrimonio

25 enero 2013

Como buen profesor que soy, tengo la costumbre de siempre cargar con un plumón de agua (marcador) en mi mochila. Es de esos que  se utilizan en las salas de juntas o en los salones de clases y que se borran fácilmente.

Pues bien, me he dado cuenta que tener este plumón puede ser una gran herramienta matrimonial, pues lo he empezado a utilizar par llenar todas las superficies de cristal de mi casa con mensajes de amor para mi esposa.

Hoy se me ha ocurrido utilizar en plumón para dejarle un mensaje pintado en los cristales de su coche antes de salir rumbo a la oficina.

Hace un par de minutos ella me ha llamado felizmente por teléfono para agradecer el detalle… (Lo hizo jugándome una broma en donde reportaba simpáticamente un acto de vandalismo)

Y es que en los detalles matrimoniales no tiene nada que ver el costo que se haya invertido en crearlos (ok..ok… las joyas a veces ayudan).

Con este mismo plumón marqué igualmente la tapa metálica de un recipiente de comida para que cuando mi esposa sacara el mismo del refrigerador se encontrara con un muñequito que le saluda y le dice “Te amo”.

Un plumón, un simple plumón es más que suficiente para expresarle a tu esposa lo mucho que piensas en ella por toda la casa.

Son justamente esos detalles los que me permiten cultivar la semilla de mi amor hacia ella. Amo a mi esposa y todo el tiempo estoy pensado en formas de sorprenderla…

¿Alguna otra idea?

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Oración por la familia

24 agosto 2012

Mi esposa y yo fuimos invitados a una reunión que organizó una institución financiera de gran renombre en nuestro país para reconocer y motivar a las familias de los colaboradores que trabajan en ella.

Le día comenzó con la celebración de una misa en una Iglesia cercana al corporativo del banco y posteriormente tuvimos la oportunidad de escuchar a un expositor quien nos habló sobre el tema de los valores en la familia.

Es muy interesante encontrarse con empresas de gran tamaño que fomentan el valor de la familia entre sus empleados de esta manera. Soy un ferviente convencido que el lugar de trabajo es de alguna manera la continuación de nuestra vida escolar. Lo que la empresa haga por formar a sus empleados, tendrá igual o mayor impacto en ellos que lo que tuvo en su momento la escuela.

A continuación les quiero compartir una hermosa oración que nos repartieron a los asistentes de dicho evento al iniciar la celebración eucarística y que sirvió para que quienes acudimos a ese evento la rezáramos en conjunto.

Oración por la familia

“Señor, que quisiste que tu hijo naciera y creciera en una familia, te pedimos que bendigas el amor e los esposos y su fruto: los hijos.

Que descubran la alegría de aceptarse, comprenderse y perdonarse. Que puedan superar los momentos difíciles que les toquen vivir desde el amor, la fe, la esperanza, la comprensión y la alegría. 

Ayúdanos a trabajar para que tengan pan las familias con hambre, techo las desamparadas, salud física y espiritual las enfermas, alegría las tristes y tranquilidad las que sufren.

Que cada familia siga el ejemplo de la familia de Nazaret, sea un santuario de vida donde cada uno encuentra la vocación a la que ha sido llamado y juntos construyan tu Reino de verdad, de justicia y de paz.”

 


El valor de lo que no se quiere

2 agosto 2010

Tengo a mis dos hijos enfermos esta semana. Ambos tienen temperatura, tos y mucha gripa. Las noches que mi esposa y yo (sobretodo ella) estamos pasando han sido francamente agotadoras.

Llevamos un par de días teniendo que levantarnos varias veces en la madrugada para intentar calmar los ataques de tos y el vómito que esta misma les provoca a alguno de mis dos hijos. Ha sido muy cansado y hasta cierto punto desesperante. Pareciera que por más que les damos medicina, cariño y descanso durante el día, las noches siguen siendo complicadas.

Nos dice el doctor que debemos de tener mucha paciencia pues las de los bronquios, son infecciones que lleva tiempo sanar.

No es fácil tener paciencia, pues nadie quiere  a sus seres queridos pasándola mal, y más si son tus hijos los que tienen los problemas en cuestión. Uno nunca quiere que la enfermedad toque a la puerta de su hogar.

Pero desafortunadamente es poco lo que el hombre puede hacer ante la enfermedad por evitarla al cien por ciento. Somos naturalmente frágiles y con esa condición hemos de vivir hasta que esta misa nos lleve a la muerte.

Pero es precisamente en “aceptar” con entereza y fe lo que no se quiere pero es inevitable, que el alma se empieza a fortalecer como resultado de dicha aceptación. No está en nosotros decidir si obtendremos todo lo que queremos en la vida. De hecho, Dios permite en nuestra vida solo lo justo y necesario, no más y no menos. La salud y la falta de ella  son condiciones que debemos de aceptar con todas sus implicaciones.

Esto es parte de la vida,  aprender a aceptar lo que no está en nosotros provocar o decidir.

La enfermedad, si bien puede dañar el cuerpo, bien llevada con la ayuda de la fe produce el efecto contrario en el espíritu, tanto de quien la recibe como de quienes le acompañan: embellece y dignifica.

Mi esposa es una muestra de ello. Desvelarse por nuestros hijos, levantarse a monitorear su temperatura, calmar su llanto, ofrecer medicamentos a la hora indicada, son acciones que, si bien le desgastan físicamente, me hacen encontrarla más hermosa en su alma.

Los ojos de una madre que no duerme por sus hijos pueden verse fatigados, pero su mirada jamás recibirá daño alguno. Sus brazos podrán debilitarse, pero su abrazo se volverá cada vez más tierno. Sus piernas podrán resentir el cansancio en sus músculos, pero sus pisadas se volverán cada vez más firmes en la dirección correcta.

Esto nos lo enseñó Jesús, a quien los hombres le destrozamos el cuerpo pero jamás pudimos destrozarle el alma. Al contrario, entre más nos esforzábamos por castigar su físico, más bello y digno resplandecía su espíritu. Por lo mismo la figura de Jesús nos resulta tan brillante, pues Él aprendió a aceptar lo que no se quiere pero si tiene valor, como la muerte.

Señor, el corazón de mi esposa y el mío está cansado pero no así nuestro amor, el cual crece en la medida que nos das la oportunidad de pensar menos y menos en nosotros mismos y más y más en nuestros hijos. ¡Gracias por el darnos la oportunidad de amar!


Mi esposa.

25 mayo 2010

Hoy, definitivamente tengo que hablar de ella…

Un hombre puede ir por la vida solo intentando cambiar el mundo, pero cuando por fin se encuentra en su camino a una mujer dispuesta a acompañarle, es que en verdad el mundo empieza a transformarse.

Debo de aceptar que en mi juventud yo nunca idealicé el tema del matrimonio. No era que no lo deseara, simplemente no era un tema que ocupara mi mente (¿Quien piensa en matrimonio a los 18 años de edad?).

Pero un día, Dios me presentó a Candice, una de las mujeres más maternales y familiares que jamás yo hubiera conocido. Hablar con ella, es hablar de hijos, de matrimomio, de familia y quedar fascinado con el tema.

De pequeña tuvo la desgracia de perder trágicamente a su padre y  por lo mismo su madre tuvo que salir en busca el sustento económico. Creció sola e independiente, pero lejos de optar por aprovechar dicha falta paterna para convertir su libertad en libertinaje (como cualquier joven hubiera hecho a su edad) ella decidió que tenía que madurar y ayudar a su mamá.

Pasó tiempos difíciles durante su infancia y juventud, el dinero no fue algo que abundara en su casa y desde una corta edad aprendió que la necesidad es la madre de todo esfuerzo.

Con un papá ausente al que no deja de llorar desde hace 27 años y con una madre enfocada en trabajar por necesidad para sacar a sus hijos adelante, Candice creció haciéndose una sola promesa: Algún día formaré la familia que nunca tuve y con la que siempre soñé.

Nunca fue muy apegada a la Iglesia, pero Dios siempre estuvo presente en su vida, protegiéndola y cuidándola del vicio. Mientras sus amigos se escapaban de sus casas para salir a fiestas, ella prefería ayudar a su mamá y soñar con la familia que un día formaría.

El tiempo pasó y la situación económica de su casa nunca mejoró. Y fue en un momento de tantas deudas y poca claridad en el trabajo, que Candice decidió por primera vez acercarse a quien supuestamente podía entender los problemas de una mujer maternal: María.

Parada frente de una imagen de la madre de Dios, Candice pidió la intercesión de la Virgen para que esta ayudará a su mamá a conseguir pagar sus deudas y a cambio de esto, ella prometería ir a Misionar la palabra de Dios en Semana Santa. ¡Y como a María no se le puede ganar en generosidad, ella actuó en favor de la causa solicitada y la luz se hizo para su familia!

Candice cumplió su promesa y se fue de Misiones, y aquí es cuando Dios actuó en su corazón.

La Candice que se fue en aquel camión a una comunidad marginada y lejana para hablarle a los pobres de Dios,  no es la misma que regresó.

Hablar del amor del Creador, predicar su palabra y proclamar la belleza de ayudar al prójimo le confirmaron su misión de amar a Dios entregándole su sueño más profundo: tener una familia.

Cuando la conocí pude leer esto en sus ojos. Pude encontrar desde el primer instante ese amor por el valor de la familia y como era de esperarse, nunca más la dejé ir.

Hoy, ella me ha contagiado de ese amor maternal.  Ella me enseña cada día lo importante que es tener tu centro en el hogar. Ella me ha enseñado que a Dios se le ama mejor en familia. Con ella aprendí que mi no existe un mejor apostolado que predicar a Dios en casa.

Ella, mi esposa, fue para mi la prueba definitiva de que los milagros existen… de que Dios existe.


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