El hombre en busca de sentido

21 febrero 2012

Acabo de leer por segunda ocasión un libro de alto impacto. Din duda alguna de mis favoritos.

Se trata de una obra literaria que ha sido considerada como uno de los 10 libros más influyentes en a historia del siglo XX.

Se titula “El Hombre en Busca de Sentido” del autor Viktor Frakl.

Según tengo entendido, en cientos de escuelas esta obra es una lectura casi obligatoria, pero aunque no lo fuera debería de ser referencia imprescindible en la formación personal y espiritual de todo ser humano.

¿Cual es la esencia del mensaje de este texto?

Verán..

Viktor Frankl, el autor, un psiquiatra judío vienés fue hecho preso por el ejercito alemán durante la segunda guerra mundial y llevado a los terribles campos de concentración de Auschwits, en donde fue testigo presencial y vivencial de la más grandes atrocidades que los seres humanos podemos imaginar contra los mismos seres humanos. Asesinatos masivos en cámaras de gas, trabajos forzados, vejaciones físicas y desde luego humillaciones psicológicas de todo tipo por parte de quienes gozaban del poder y la fuerza.

Frankl, narra en su libro varias experiencias que él y otros reclusos vivieron a causa de la represión nazi.

Muertes, enfermedades, hambruna, suicidios, desesperanza eran el día a día de quien llegaba a vivir a un campo de concentración.

Pero en medio de esta rastrera realidad, el autor del libro se preguntó…

¿Por que unos prisioneros están siendo capaces de sobrellevar dignamente este sufrimiento a diferencia de otros que prefirieron la muerte arrojándose voluntariamente a las alambradas electrificadas?

¿Por que en medio de tanta desgracia hay quienes aún se mantienen luchando por sobrevivir a diferencia de otros prisioneros que suplican por morir?

Como psiquiatra de profesión, Frankl narra a lo largo del libro cual es la evolución psicológica de un preso en un campo de concentración. Describe como él mismo experimento en carne propia las más crueles agonías mentales que la desesperación y el sufrimiento permanente producen en el ser humano.

En este sentido, la obra es un gran legado para quienes se puedan interesar en conocer cómo se comporta la mente humana en ambientes extremos y sobre todo como esta lleva a producir comportamientos que bajo otra circunstancia nunca aparecerían. Es un tratado muy interesante que nos revela facetas desconocidas del ser humano.

Pero la parte más sublime de la obra de Viktor Frankl, y por la que ha pasado a la historia, es su análisis del sentido de vida como elemento clave en la trascendencia de todo ser humano.

El autor concluye que aquellos reos que durante su estancia en el campo de concentración mantuvieron un sentido de vida, una razón para perseverar y soportar el sufrimiento, son aquellos que más fácilmente soportaron la adversidad.

Concretamente en el caso persona del autor, este  narra como la mera idea de que algún día iba a poder reconstruir sus apuntes en materia de psiquiatría, mismos que le habían arrebatado al ingresar al campo, fue el motivo que le impulsó a seguir y a mantener la esperanza de vivir.

Fruto de este análisis es que, una vez liberado del campo de concertación, y de nueva cuenta reincorporado a su actividad como psiquiatra Frankl fundó lo que él denomina Logoterapia, que es una corriente psiquiátrica que busca curar y revertir problemas de personalidad y comportamiento a través de ayudarle a sus pacientes a encontrarle un sentido a su existencia.

La tesis fundamental del libro es justamente esa…

“Quien le encuentra un sentido al sufrimiento será capaz de vivir con su dignidad intacta, aún habiéndose encontrado inmerso en los contextos más opresivos”

Recomiendo enormemente la lectura de este libro. Es considerado por muchos expertos en la materia como una de la obras que vino a rehumanizar la práctica psiquiátrica en el mundo y a unificar a la psicología con la religión.

En verdad “El hombre en busca de sentido” es un deleite para el alma.

Aquí un link a Amazon por si quieren comprar o consultar más sobre la obra.

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Estar enojados con Dios…!!!

20 enero 2012

¿Alguna vez se han sentido enojados con Dios?

Yo si… lo reconozco.

Me atrevería incluso a decir que pocas son las personas que no hayan pasado por esta situación.

Para tranquilidad de todos… ¡Es natural que pueda suceder!

Yo he incluso entrado a una Iglesia para verborrear de manera desenfrenada reclamos y enojos contra Dios quien, según yo, no actúa en mi favor.

Si, es muy penoso reconocerlo,  pero prefiero testimoniar mi fe desde una postura plenamente humana y sincera y no haciéndoles creer que por que tengo un blog sobre catolicismo y religión soy el hombre más santo del universo… (¡Soy un simple y falible ser humano!)

Pues si… ¡yo he estado enojado con Dios!

Le he cuestionado y le recriminado…

¿Por que diablos no me cumple lo que pido?

¿Por que no me aprovecha mejor?

¿Por que si procuro rezar y rezar muchas veces, el mundo sigue igual sin cambio aparente?

¿Que acaso no puede agradecerme de regreso lo que hago en su favor?

 

En conclusión: ¡Me enoja que Dios aparezca pasivo ante lo que me sucede en el mundo!

(¿Qué duro verdad?)

Recuerdo que hace tempo mi hermana me comentaba que una de las cosas que más le han llamado la atención en sus múltiples visitas misioneras a los reclusorios de mujeres en nuestro país (lo ha venido haciendo desde hace más de 5 años) es que Dios es una figura muy presente dentro de los centros penitenciarios.

Pero sucede que esta presencia de Dios en los reclusos suele venir acompañada de coraje y reclamo hacia su persona.

Me dice que es muy normal encontrarse con gente enojada con Dios dentro de las cárceles. Enojadas con Él por la situación que viven, por una posible injusticia, por el aislamiento de sus familias, en fin… por cientos de posibles razones muy válidas (créanmelas mías son verdaderas idioteces en comparación con las suyas)

Están enojadas con Él, pero al final de cuentas le tienen presente” reflexionaba yo al respecto.

Y es que me parece sorprendente lo mucho que Dios… ¡aguanta vara! (expresión que usamos los mexicanos para querer decir que alguien es capaz de resistir presión de parte de un tercero sin perder la compostura).

En esos momentos, cuando nos enojamos con Él,  Dios no se centra en nuestras palabras sino en el dolor de nuestro corazón que está detrás de ellas. Jesús, con tal de que le des entrada en tu corazón, aguanta hasta una muerte en cruz.

A veces incluso siento que dice “prefiero que me escupas a mi antes que a tu prójimo. Hazlo… yo te sigo amando”

Dios resiste, escucha y sigue abriendo los brazos. Afortunadamente jamás responde como nosotros lo haríamos. No nos insulta de regreso ni nos da la espalda.

Y es precisamente esa NO AGRESIÓN de su parte la que debilita nuestro enojo, la que nos hace darnos cuenta que estamos gritando solos y que nuestro coraje con Él es un sinsentido.

A mi me pasa…

Siempre acabo regresando a Él… arrepentido y con la cola entre las patas.

¡Perdón mi Dios! Perdón por no haber entendido que tus tiempos no son mis tiempos. Perdón por haberme desesperado y sobre todo por haber perdido por un momento la esperanza.

Y entonces… ahí está Él, listo para recibirme de regreso sin condicionarme nada… ¡dándome la lección de amor más grande de mi vida!

Para concluir deseo volver a repetir la reflexión que probablemente más he promulgado en la historia de este Blog…

“La santidad no es un asunto de perfección… sino de perseverancia

Cuando fallamos nos enfrentamos duramente con nuestra humana realidad, somos falibles. Pero cuando nos levantamos del error, nos acercamos más y más a la santidad que tanto ansía nuestro corazón.


La cruz

24 agosto 2011

Aprovechando que en ocasiones anteriores les he compartido mi gusto apasionado por las cruces, les transcribo este comentario del Papa Benedicto XVI sobre el significado de la cruz:

“La cruz en su forma y significado representa ese amor del Padre y de Cristo a los hombres. En ella reconocemos el icono del amor supremo, en donde aprendemos a amar lo que Dios ama y como Él lo hace: esta es la Buena Noticia que devuelve la esperanza al mundo”

Me encanta esta idea de la cruz como el símbolo supremo del amor de Dios hacia los hombres.

Así, cada vez que portemos este símbolo, el el cuello, en la billetera, en una pulsera, estamos reflejando nuestra creencia por esta afirmación.

En estos tiempos de terror y desgracia, la cruz es la imagen que le devuelve la esperanza al mundo.


Bache

18 abril 2011

En México le solemos llamar “bache” a un hoyo o grieta que se forma en la calle en época de lluvias.

Bache” por lo mismo, podría definirse como un obstáculo en nuestro camino, un suceso que le quita lo terso y amable a nuestro caminar y lo vuelve dificultoso.

De la misma manera y dado su significado ,”Bache” también es una palabra que los mexicanos hemos incorporado a nuestro léxico cotidiano no solo para referirnos a los hoyos de las carreteras, sino también para nombrar a las dificultades que se nos presentan en la vida.

“Estoy pasando por un bache en estos momentos en mis vida” se suele decir si enfrentan obstáculos en algún ámbito de la existencia humana.

“La pérdida de ese familiar querido es me ha metido en un gran bache”

“Haber perdido mi trabajo me puso en un bache” 

“En estos momentos paso por un inesperado bache moral”

Así pues, un “bache”, es un suceso incomodo y no esperado, que nos hace desviar un poco la trayectoria originalmente planeada y que en ocasiones, si no se sortea con la suficiente habilidad, puede causar lesiones o averías importantes en el auto o en la vida.

Un “bache” es un momento de dificultad, pequeña o grande, que nos pide atención momentánea. Nos quita el enfoque por un momento y nos obliga a reconsiderar la estrategia tomada.

Pero lo importante (y positivo) de los “baches” es que, comparados con la dimensión de la carretera en la que se forman, tan solo representan apenas una pequeña porción de la misma. Cuando hemos pasado por uno, nuestra atención hacia los mismos aumenta de inmediato y nos pone en situación de alerta. Además, pareciera que la construcción de toda carretera lleva implícito el concentimiento por parte del constructor de que tarde o temprano aparecerán en ella “baches” para recordarnos que nada es cien por ciento perfecto y que el tiempo siempre tiene la última palabra. (Los baches son consecuencia del paso del tiempo)

Amigos…. compara el tamaño de tu vida con el del tamaño del “bache” que tanto te preocupa…

¿Es inmensamente mayor tu vida, cierto?

Bueno pues asume en este instante que nada malo que te pase durará para siempre y que lo bueno que Dios tiene preparado para ti y tu futuro es inmensamente mayor.

Los “baches” existen, suceden y son naturales,pero la carretera y el rumbo que llevas es lo que verdaderamente importa.

Los “baches” te podrán detener por un instante, tal vez hasta te harán cambiar uno o dos neumáticos ocasionalmente, pero nunca permitas que estos te quiten las ganas de llegar hacia tu destino.


Esperar lo mejor

22 febrero 2011

Una frase que mi esposa y yo utilizamos muy seguido para llenarnos de ánimo y esperanza (sobre todo el los tiempos difíciles) es decirnos a cada rato “Lo mejor está por venir…

Pensar que esto siempre es así es importante para mantener la fe en todo lo alto ya que como bien dice el dicho… “La esperanza muere al último”.

Haciendo un poco de reflexión sobre mi vida siempre llego a la conclusión de que nunca me he enfrentado a un mal que dure eternamente. Todo con el tiempo mejora.

Así, por ejemplo, cuando en la familia nos hemos enfrentado a alguna situación complicada (falta de salud, presiones económicas o tristeza por la partida de algún pariente), mi esposa y yo siempre nos hemos encontrado diciéndonos esa misma frase: “Confiemos en que lo mejor está por venir”

Si confiamos en que nosotros hacemos lo mejor de nuestra parte, también debemos de confiar en que Dios está haciendo lo mejor de parte suya. Así que con Dios trabajando a nuestro lado todo tiene la promesa de un final feliz.


Reflexionando sobre el final

22 julio 2010

Me resulta maravillosos lo mucho que me puede hacer reflexionar un determinado pasaje del evangelio.

Hace unos momentos, como parte de mi lectura evangélica habitual de cada mañana, leí el pasaje en donde Jesús nos transmite la parábola de un hombre rico que busca desesperadamente la manera de poder almacenar más y más granos de su cosecha, hasta el punto de decidir que la mejor opción es destruir sus actuales molinos para poder construir unos más grandes. Esto era lo que ocupaba la mente de aquel personaje, mientras Dios decía… “¡Insensato! No sabe que esta noche le van a reclamar su alma, y lo que has acaparado ¿para quien será?” (Lc, 12: 16-21)

Esta simple frase evangélica “…esta noche le van a reclamar su alma” fue la que me puso a meditar seriamente.

¿Qué pasaría si mi llamado a rendir cuentas fuera hoy en la noche?

¿Qué si mi tiempo ya llegó a su límite final?

¿En qué cambiaría saber tal cosa mi actitud el día de hoy?

Debo admitir que mientras reflexionaba sobre esto mi cuerpo se llenó de cierta angustia y melancolía. De pronto pasaron por mis ojos los rostros de varias personas que quisiera nunca dejar de ver, entre ellas mi esposa y mis hijos, así como mis padres y mi hermana. Son prácticamente todo lo que poseo de verdadero valor en este mundo.

Pero también comencé a pensar en cómo sería mi día final si en verdad supiera que estoy viviéndolo.

Aquí las cosas que haría en mis últimas horas de vida:

– Dejaría mis labores de oficina y me dirigiría inmediatamente a abrazar y besar a mi familia por última vez.

– Dedicaría una hora del día a platicar con mis seres queridos sobre lo feliz que estoy de haber sido parte de su vida.

– Incitaría a cualquier persona que me encontrara en el camino a que verdaderamente intentara ser tan grandes y maravillosos como Dios quiere que sean.

– Escribiría un último post de despedida en este blog el cual hablaría sobre lo mucho que Dios nos ama y de lo maravillosa que es ansiar el encuentro con el Creador.

– Grabaría un video de despedida para que pueda ser visto por futuras generaciones. En él mencionaría que solo vale la pena morir por Dios.

– Dedicaría una o dos horas de mi último día a rezar en la Iglesia para preparar mi alma para el encuentro con Dios.

– Me confesaría por última vez (sería la confesión más profunda de mi vida)

– Me dedicaría a amar a mi esposa (servirle) y a pedirle que vele por su santidad y por la de mis hijos.

– Para terminar… buscaría un lugar especial para ver salir el sol y así entregarle mi alma a Jesucristo rezando el rosario. ¡Eso sería genial! Ojalá y la muerte me tome rezando el rosario.

Lo más interesante de todo es que en ningún momento pensé en que estaría triste y deprimido. Más bien me imaginé que tendría una actitud como de quien le han informado de último minuto que por fin ha sido aceptado en la organización o club de sus sueños.

En serio, no temería de que ese día llegara, más bien me entusiasmaría saber que ya ha llegado el momento que tanto esperé.

Lo que más me sorprende de esta reflexión, es darme cuenta de lo mucho que el tema espiritual tomaría importancia en mi vida si esta se fuera a terminar hoy en la noche. ¿Por que esperar hasta ese día? ¿Acaso tengo la posibilidad de saber cuando será ese día?

¿Y si en verdad fuera hoy?

Pues no me queda más que decir… “Hágase Señor tu voluntad y no la mía”. Cuando tú lo digas Padre, siempre estaré listo.


¿Por qué Dios conoce el futuro?

7 julio 2010

Como saben, quienes creemos en Dios aseguramos que Él es capaz de saberlo todo y verlo todo (Por algo es Dios).

Pero el punto se vuelve un poco álgido cuando discutimos sobre si este poder de Dios le permite ser capaz de conocer lo que va a pasar en el futuro. De ser así, entonces podríamos suponer que nuestro destino ya está escrito, lo que nos podría llevar a otra suposición errónea de que no vale la pena esforzarse por construir creativamente algo que de principio ya está predispuesto.

Así, salen a relucir las siguientes cuestiones…

¿Dios controla nuestras acciones?

¿El futuro ya está escrito?

¿Podemos hacer algo por cambiar el futuro o simplemente debemos aceptarlo como tal?

¿Dios ya sabe si vamos a salvarnos o a condenarnos?

De ser así… ¿existe el libre albedrío?

Como en publicaciones pasadas, me atreveré a profundizar un poco en esta temática para intentar dar un punto de vista que, sin ser estrictamente teológico, puede dar claridad en el asunto.

Empecemos por decir lo siguiente…

“Si Dios conoce el futuro no es por que Él lo obligue o lo provoque, sino más bien por que Él ya lo vio”.

Recordemos que Dios se encuentra en una dimensión temporal muy diferente a la nuestra. El tiempo en la eternidad espiritual no es igual al tiempo terrenal. Dios conoce lo que depara el futuro pues tiene la oportunidad de verlo en todo momento. Es como poder tomar distancia de un punto en particular, para poder presenciar la línea recta completa que se forma de la unión de todos los puntos.

¿Difícil de entender? Veámoslo de la siguiente forma…

Cuando tu estás viendo una película en el cine, o en un DVD en la comodidad de tu casa, estás siendo testigo de la huella que dejó la actuación y el comportamiento de ciertas personas (actores) ante una cámara. Si al terminar de ver la película, alguien que no la ha visto aún te preguntara “¿En que termina?” ¿ Tendrías la capacidad de relatarle la historia? Desde luego. No por que tú la creaste o forzaste, sino más bien por que ya la viste.

Pero consideremos algo… mientras la película se estaba filmando (aún antes de que tu la pudieras ver en el cine o en el DVD), el actor pudo grabar con total libertad lo que iba a ser capturado en la película. El actor, en el momento de llevar a cabo la acción frente a las cámaras, tuvo la libertad de moverse para un lado o para otro, brincar o bailar, hablar fuerte o quedarse callado…

En pocas palabras, el video que tu ves en tu casa o en el cine, es una visión que se te permite ver de la libertad de movimientos del actor.

Que tú seas capaz de explicar en que va a acabar la historia una vez que has visto la película en el cine, no le quitó en lo absoluto la libertad al actor que posó ante las cámaras durante el rodaje.

De la misma forma, si te pidiera que me pusieras el video de la celebración de tu último cumpleaños y me expliques, antes de verlo, que va a suceder en el mismo ¿Lo podrías hacer? Desde luego, pues seguramente ya lo viste varias veces y además fuiste partícipe de la toma original. Pero mientras la cámara estaba prendida y grabando aquel día de tu cumpleaños, tú y todos los que salgan en esa grabación pudieron hacer lo que se les pegara en gana. Fueron libres.

Esto asemeja un poco la situación de Dios. Él conoce el futuro pues ya tuvo la oportunidad de ver la historia que nosotros estamos filmando en estos precisos momentos. No es que Él nos obligue a cumplir el futuro que ya pensó previamente para nosotros. Simplemente su situación temporal le permite ver nuestra historia desde un punto diferente.

Así que esta explicación nos puede dar la tranquilidad de que nuestra libertad queda completamente intacta en todo momento, no estamos obligados ni predestinados a nada.

¿La salvación sigue estando en tus manos? Desde luego que si… y Dios respeta todas y cada una de tus decisiones. Además, puesto que conoce tu corazón mejor que tú mismo, sabe perfectamente lo que piensas y sientes en cada momento.

Esa es la magia de Dios, que nos ama desde el inicio de los tiempos hasta el final de la historia, independientemente de cual hayamos decidido nosotros mismos que este deba de ser.


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