Jesús, Business Coach (Lección 5)

24 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Formación.

Creo en un solo tipo de líder. El que forma gente.

Ya lo decía Jack Welch, ex CEO de General Electric, y quien fuera considerado por la revisa Time como el CEO más relevante del pasado siglo XX (que fuerte se oyó eso último de …”pasado sigloXX” ¿no lo creen?)

“La dirección de empresas no es ciencia espacial, no es nada del otro mundo. Todo se reduce a una sola variable… Tener gente talentosa”

Y todo director de empresa lo ha escuchado hasta el cansancio. Si, ya se que la gente es la que hace la diferencia. Si… pero ¿Cómo?.

Al final de una conferencia que dictaba sobre este tema, se me acercó quien aparentaba ser un empresario y me dijo:

“Trabajar con jóvenes me resulta un gran problema… todos son faltos de valores. Me hacen trampas, me sacan cheques, se roban cosas… por favor dime… ¿Qué porcentaje de nuestra juventud en verdad está carente de valores?”

Un poco sorprendido por el cuestionamiento tan radical de mi interlocutor le contesté:

“Los valores jamás dejan de existir. El problema no es, como se nos a dicho muchas veces, que las personas no tengan valores, sino la jerarquía que se tiene de los mismos… Y es papel del director de la empresa definir y procurar que dicha jerarquía se cumpla”

Por eso debemos diferenciar los términos “Formar” y “Capacitar”.

Capacitar implica simplemente enseñar técnicas y habilidades que permiten que el alumnos pueda desempeñar una determinada labor. El éxito de dicha capacitación suele ser el resultado de explicar y practicar el objeto que se desee enseñar.

Formar, por otro lado, no es un tema de proveer información o conocimientos técnicos, es más bien una inducción de comportamientos deseados. Y esto, a diferencia de la capacitación, se logra solamente por una vía… el comportamiento mismo de quien trata de enseñar.

No quiero con esto decir que si en tu empresa alguien te roba significa que esto es el resultado de que tu robes también. Más bien lo que trato de hacer entender, es que tu reacción a dicho comportamiento será en sí misma una enseñanza que provocará reacciones positivas o negativas en quienes te siguen.

Déjenme acudir a nuestro Business Coach por excelencia para ejemplificar lo que les expongo:

Recuerdan el pasaje del evangelio en que Jesús se ve ante la necesidad de decidir y actuar ante un pecado de alguien más. ¡Exacto! Se trata del pasaje de la mujer adúltera.(Jn, 8,1-11)

En este pasaje Jesús es cuestionado por un grupo de escribas y fariseos que le presentan a una mujer que ha sido descubierta en adulterio, pecado que estaba castigado con la pena de muerte por la ley judía. Como tal el castigo que debería de merecer es ser lapidada en el instante.

Los fariseos le piden a Jesús que decida qué hacer con la mujer… Si Jesús les pide que la dejen libre, entonces habrá faltado a la ley judía y como tal será el quien deba ser castigado y si opta por hacerla merecedora de la pena estipulada, Jesús habrá promovido un asesinato (legal pero no correcto)… ¿Que hacer? ¿Cómo juzgar un acto moral?

A todas luces, el comportamiento de Jesús ante esta situación es más que magistral y formativo.

Las palabras del Maestro en dicho momento son épicas y quedan como testimonio de quien pretende formar en su actuar mismo.

“…el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”

¡Espectacular!

En ese momento las piedras que se encontraban en las manos de los acusadores listas para ser arrojadas contra mujer, empezaron a caer por su propio peso al piso. Atónitos por la repuesta recibida, los fariseos supieron de inmediato que la decisión de Jesús había sido tomada…

” Nadie te ha condenado… yo tampoco que condeno”…

Quienes decidieron no ejercer la ley fueron los acusadores no Jesús.

Quien tiene autoridad moral puede gobernar al libre albedrío, pues sus actos serán regulados por la ley del Creador, no de los hombres.

La decisión de Jesús, la opción que él tomo no pretendió solamente salvar la vida de la mujer acusada, sino también generar reflexión en quienes esperaban de él una posición determinada.

Yo estoy seguro que después de dicho evento, los fariseos y los escribas regresaron a sus casas conmovidos y… formados. Alguien les había enseñado cómo actuar de ahora en adelante. Lo hizo sin grandes teorías, ni sin muchas explicaciones… tan solo actuó.

Esto es lo que los grandes líderes pueden aprender de Jesús. Que la formación de su gente se hace actuando…

Si ante un acto incorrecto decides castigar, toma en cuenta que dicho castigo deberá ser formativo tanto para la persona que erró como para los que están esperando saber cómo será medida dicho comportamiento de ahora en adelante.


Perseverar…

11 noviembre 2011

Hace casi año y medio, cuando recién iniciaba mis estudios de maestría uno de los profesores de la institución me hizo el siguiente comentario:

“José Luis, al final quienes concluirán exitosamente este programa académico de alta exigencia no serán los más inteligentes, sino los más perseverantes…”

Y vaya que ha tenido razón este hombre.

Soy un amante desenfrenado de todo lo que implique estudiar, leer, analizar, investigar y me considero alguien con la suficiente capacidad mental para soportar grandes cargas académicas. De hecho, desde que concluí mis estudios universitarios hace 8 años jamás me he separado de la aulas. Mi esposa me hizo notar la otra vez que siempre me identifica inscrito en un curso o programa académico.

Pero debo de reconocer que estudiar no me vuelve precisamente un hombre más listo… no es eso lo que quiero lograr con dicha actividad. Lo que en realidad quiero es ser perseverante en la meta que me he impuesto de “formar e inspirar a quienes pueden hacer en el mundo la diferencia”.

Soy formador por vocación, y por lo tanto todo el tiempo estoy al acecho de aquellas ideas, herramientas, tecnologías o lo que sea que me permita cumplir más eficientemente esta función.

Es como si por un lado tuviera una gran sed de aprender cosas nuevas, pero por el otro lado me quemaran las ansias por compartir inmediatamente ese aprendizaje con alguien más.

Siempre que estoy estudiando o aprendiendo algo me digo a mi mismo: “Esto lo tiene que saber el mundo entero…”

Ya tan solo me faltan 6 meses para concluir esta Maestría (la segunda, de hecho… je je je) y ya me vienen a la mente ideas de cursos, seminarios y conferencias que voy a poder armar usando todo el aprendizaje que he recibido de la misma.

En fin…

Dios me ayuda a ser perseverante en lo que sabe que mejor aprovecho para su propia causa: la formación.


Saber escuchar

25 mayo 2011

Generalmente se le ha concedido al “saber hablar” un lugar privilegiado dentro de las habilidades directivas y profesionales por excelencia. Saber transmitir mensajes hacia nuestros colaboradores de manera eficaz ha sido una característica reconocida entre los líderes que estudiamos.

Sin embargo, precediendo a dicha habilidad, podemos encontrar una de mucho mayor relevancia: “El saber escuchar”.

Saber hablar tiene la importancia de poder introducir en la mente de los demás lo que está en la nuestra. Saber escuchar, por el otro lado, implica saber introducir en nuestra propia mente lo que proviene de la de los demás.

A mi me gusta decir lo siguiente… “Un gran orador, para serlo, requiere ser primero un gran escucha, pues solo así, sus palabras tendrán la carga justa de  valor hacia lo que los demás quieren escuchar”.

Es decir, si bien la palabra es el medio más simple y eficaz de ofrecer aliento y apoyo al prójimo, es nuestra habilidad de saber “escuchar” la que hará que las palabras que ofrezcamos tengan el poder necesario para ayudar.

De entender lo que el otro realmente necesita, parte el poder ayudarlo con efectividad.

Si solo nos limitamos a expresar nuestro punto de vista sin entender cual es la verdadera postura del otro, corremos el riesgo de que nuestras palabras se las lleve el viento y no sirvan de nada.


“To teach is to touch”

16 agosto 2010

Cuando encontré esta frase no puede hacer otra cosa más que grabarla en mi agenda y además en mi corazón. Se que la encontré hace tiempo, pero no logro recordar en donde, lo único que se es que lleva varias semanas grabada como fondo pantalla de mi teléfono celular y todo los días, al leerla, me “enchina la piel”. Soy formador de vocación, y tengo un radar especial para detectar palabras como “enseñar”, “aprender”, “estudiar”, “desarrollar”, “provocar”, “formar” en cualquier lugar que estas se presenten.

Para quienes amamos la labor docente y encontramos un inmenso placer en transformar vidas para bien, no podemos dejar de decir que lo que  hacemos tiene mucho de arte, pues al igual que el artista que pinta un cuadro o esculpe un pedazo de mármol  tratando de que estas acciones puedan llegar a tocar el alma de sus públicos, también el formador busca que cada palabra que sale de su boca, cada contenido que simplifica en un cuaderno, cada mirada inicial a un nuevo alumno logre tocar el alma de su discípulo. Ambos, tanto artista como formador, buscan lograr al final un mismo resultado: que el alma que tuvieron la oportunidad de tocar, no vuelva a ser la misma una vez que se les permita hacer llevar a cabo su peculiar talento.

Enseñar me produce mucho placer, pero no solo por esto lo hago, pues mi propio gusto por algo no me basta lo suficiente para llevarme desvocadamente a realizarlo. Yo enseño, principalmente,  por el placer que le produce a mi prójimo el crecer en mi enseñanza. Es por eso que lo hago, por la felicidad que produce en el propio alumno el saber que se ha vuelto en alguien mejor.

Por eso he adoptado la frase del título de este post como un lema de vida personal… “To teach is to  touch” (Enseñar es tocar), pues no existe un propósito más noble y sublime en este mundo que el poder tocar el alma de un ser amado para transformarla para bien.


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