Rerum Novarum

7 agosto 2011

Recién termino de leer la encíclica Rerun Novarum (del latín “sobre las cosas nuevas”) que el Papa Leon XIII publicó en 1891 para fijar la postura de la Iglesia ante la inminente descomposición social que se empezaba a gestar en esa época producto de la revolución industrial y cuyas consecuencias fatales han alcanzado nuestros días.

El documento es riquísimo en contenido y me parecería un texto obligado para todo católico, pero sobre todo para aquellas personas que participan de una manera u otra en la cadena de creación de riqueza en el mundo: los empresarios, los trabajadores y los gobernantes que posibilitan las leyes entre ambos.

La encíclica surge de una profunda preocupación del Papa por atacar los males que se presentaban producto del alejamiento entre obreros y patrones en la era industrial, misma que estaba provocando que algunos gobiernos respondieran a estas desigualdades con un enfoque erróneamente socialista. Los obreros pobres cada vez más pobres, los capitalistas ricos cada vez más ricos y los gobernantes tratando de imponer remedios utópicos que amansaban con agitar la dignidad humana.

En la encíclica Rerun Novarum, Leon XIII nos incita a reflexionar sobre cual debe de ser la actitud de patrones, obreros y estado en la nueva era industrial.

En el caso de los empresarios (los que arriesgan su inversión en aras de crear una fuente económica estable) el documento defiende la causa del derecho a la propiedad privada por parte del estado, argumentando que este es connatural al ser humano y por lo tanto legítima ante los ojos de Dios. Así, el hombre tiene la libertad de poder hacerse de tantas propiedades le permita su talento, pero jamás será libre de hacerlo sin cuidar los principios elementales de la caridad cristiana.

Al respecto, alguna vez escuche de un profesor decir:

“Es legítimo poder hacerte de tanta riqueza como te sea posible crear con tu talento, pero no te es lícito hacer lo que se te pegue la gana con la misma. El rico ser rico es un derecho permitido, pero más que convertirse en un privilegio para quien genera la riqueza, el dinero se le convierte en una obligación para con la causa de Dios y del prójimo”

En este sentido, Rerum Novarum, argumenta que es obligación de los patrones velar por la justicia social de los trabajadores de quien dispone para generar dicha propiedad privada. Así mismo, los trabajadores tienen como obligación, respetar dicha propiedad y ofrecer su mejor esfuerzo para producir los bienes que le permiten un salario, el cual por principio debe ser justo y digno.

En el caso del estado, el Papa insiste en que su papel primordial, deberá de ser el de vigilante de las normas cristianas antes mencionadas y jamás obstáculo de uno u otro agente (empresario y obrero). El estado tiene como obligación, solo intervenir cuando los efectos de uno sacuden los derechos de otro, pero nada más. Que el estado, por ejemplo, disuelva el derecho a la propiedad privada (manifiesto de la ideología comunista) es un error pleno y contraproducente que vulnera a todas luces la dignidad humana.

Leon XIII concluye magistralmente su carta con el siguiente texto:

“…que cada uno cumpla en la parte que le corresponde; y ello muy pronto, porque la tardanza haría más difícil la cura de un mal tan grave (la desigualdad social). Cooperen los gobiernos plenamente con buenas leyes y previsoras ordenanzas; ricos y patronos tengan siempre muy presentes sus deberes; hagan cuanto puedan, dentro de lo justo, los obreros…”

posteriormente, dentro de la misma conclusión,  leemos lo siguiente:

“…el verdadero y radical remedio tan solo puede venir de la religión, todos deben persuadirse de cuán necesario es volver plenamente a la vida cristiana, sin la cual los medios más prudentes y que se consideren lo más idóneos en la materia, de muy poco servirán para lo que se desea.”

Rerun Novarum es una encíclica magistral (maestra) sobre lo que debemos de considerar todos los que participamos como agentes en la cadena de creación de valor económico y social en el mundo.

En su momento fue un documento que causó revuelo entre los distintos ámbitos sociales y se ha convertido, por su profundo y rico contenido, en punto de referencia para la redacción y publicación de documentos posteriores de nuestra Iglesia en materia de doctrina social cristiana.

En verdad recomiendo su lectura paciente y oportuna.

Pada descargar la encíclica complete pueden dar click aquí.


Oye papá… (II)

21 agosto 2009

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Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Los invito a enviarme sus comentarios y preguntas  alsiguiente correo para que puedan ser tratadas en esta sección. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Por qué se usa tanto la palabra “amor” en la Iglesia?

Papá: Querido hijo, que bueno que me lo preguntas, ya que desde hace tiempo que he querido hablar contigo de este tema. Principalmente la palabra amor se utiliza tanto en el la Iglesia Católica por que, junto con la palabra “Dios” es la más importante. Es más, se puede decir que “Dios” y “amor” son lo mismo.

Hijo: ¿Qué quieres decir con eso de que Dios y amor son lo mismo?

Papá: Hijo, la relación que existe entre Dios y el amor es tan importante que el Papa Benedicto XVI quiso dedicar toda una encíclica a profundizar en el tema. En este texto de título  “Deus  Caritas est, el sumo pontífice nos explica por qué se puede decir que Dios es amor. Así, al ser el amor prácticamente un sinónimo de Dios, entonces podemos decir que si entendemos el amor, entendemos en gran medida a Dios. Yo lo veo así, Dios es tan grande que es imposible que su concepción completa pueda ingresar en la mente humana. Sin embargo, el amor es la parte concreta y asequible que si nos es dado conocer de Dios. Dios quiere que le conozcamos por el amor.

Hijo: Pero entonces… ¿Qué exactamente es el amor?

Padre: El amor no es otra cosa que un acto de voluntad en el que se busca el bien y la verdad del ser amado. Es decir, antes que nada es importante entender que el amor es un acto de voluntad, no un sentimiento. A diferencia de lo que se suele creer, decir que amas a alguien no implica sentir algo bonito por ese alguien. Se requiere de una acción concreta y libre de tu parte en beneficio de ese alguien, independientemente de si esta acción viene acompañada de un sentimiento o no. De hecho, esta es el gran error de la gran mayoría de las personas al hablar del amor. Piensan que el amor es un sentimiento y no es así.

Hijo: O sea que amar significa actuar y no solo sentir.

Padre: Exacto. Por ejemplo, yo amo a tu madre porque quiero hacer cosas que le hagan bien a ella y la lleven a la verdad. Independientemente de que un día pueda yo amanecer cansado o enojado (sentimiento) quiero seguir amando a mi esposa al darle un beso cada mañana y al sentarme a escuchar sus problemas en vez de centrarme solo en los míos. La ama cuando la llevo a cenar dejando de lado el partido de futbol que tenía ganas de ver en la TV. Así también, por ejemplo,  se que tu mamá me ama por que estuvo conmigo atendiendo mi salud en el hospital cuando fui operado, y creeme hijo, estar en un hospital no conlleva sentimientos bonitos y placenteros…

Hijo: Que interesante papá, pero ¿que tiene que ver todo esto con Dios?

Padre: Ah,  pues muy sencillo. Dios nos creó para con una misión en la vida, que es la de volver a Él, o lo que es lo mismo, vivir una vida de cara a su persona. Para esto Dios nos dio un mandato muy concreto… “Si quieres de verdad cumplir con tu misión de vida, ama a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.

Hijo: Esa frase me suena muy familiar papá ¿Es famosa verdad?

Padre: Es famosa por que es cierta. Se conoce como la regla de oro. ¿Por qué? Por qué es la formula más clara y directa de alcanzar el cielo y la eternidad. Si todo hombre tiene como misión llegar a Dios, entonces el camino es el amor. No hay más. Lo que en el fondo Dios nos quiere decir es lo siguiente: “Si me amas, ama a tu prójimo. Si amas a tu prójimo, me amas a mi.” Es el circulo perfecto. Pero Dios no sólo quiso decirlo y ya, Él mismo puso el ejemplo de lo que es el amor más grande y verdadero.

Hijo: ¿Muriendo en la cruz verdad?

Papá: ¡Exacto! Dios se hizo hombre y puso el ejemplo. Dejó fuera todo sentimentalismo y placer para morir por nosotros. ¿Cómo sabemos que Jesús murió por amor? Pues porque como te dije al principio, su crucifixión fue un acto voluntariamente aceptado  para el bien y la verdad de la humanidad. Se que dios me ama pues, haciéndose hombre, se humilló por nosotros y, como te podrás imaginar, no conllevó ningún sentimiento bonito.

Hijo: Por eso me dicen en la clase de catecismo que nadie ama tanto como quien da la vida por sus amigos.

Papá: Si. Cuando mueres por alguien, estas renunciando a lo más valioso que tienes en esta tierra: tu propia vida. Y al ser esta la condición última para tu existencia, entonces cuando mueres por alguien, queda completamente claro que ese acto fue el más desinterezado de todos. Nadie puede obtener ningún beneficio terrenal propio de morirse. Al morir por alguien le estás diciendo “No importo yo, importas tú”. Y eso, mi querido hijo, es la clave del amor.

Hijo: Oye papá… ¿Tu amas a mamá verdad?

Papá: Claro…

Hijo: ¿O sea que tu estarías dispuesto a morir por ella?

Papá: Ruego a Dios para que me ayude a decir que si, si es que Él así lo dispone. Pero no solo por tu mamá, sino por ti también.

Hijo: ¡En serio! ¿Serías capaz de dar la vida por mí?

Papá: Hijo mío, sería capaz de hacer lo que Dios disponga con tal de llevarte a ti y a tu mamá al bien y a la verdad.

Hijo: No te preocupes papá. Intentaré llegar sin que tengas que hacer tal sacrificio.

Papá: Lo se, y cuentas con mi apoyo total.

Hijo: Regresemos a casa para decirle a mamá lo mucho que  la amamos. ¿Sale?

Papá: Me parece estupenda la idea. Pero que te parece si también se lo decimos ayudándole a lavar los platos y a tender tu cama.

Hijo: Pero papá… ¡Tenía planeado llegar a jugar mi videojuego nuevo! Pero…. ahora que lo pienso bien, creo que mejor me olvido un poco de lo que yo quiero y que me hace sentir placentero, y mejor hago lo correcto… Aunque me cueste voy a ayudar a mamá en lo que necesite para demostrarle que la amo.

Papá: Y de paso, hijo querido, le estarás demostrando tu amor a Dios.


Primer avance de “Caritas in veritate”

15 julio 2009

benedicto_xvi

Como ya comenté anteriormente, estoy leyendo la nueva encíclica del Papa Benedicto XVI. Esta lleva como nombre “Caritas in veritate” (La caridad en la verdad).

Debo admitir que es un documento profundo y que su lectura requiere de tiempo y meditación. Benedicto XVI nos ha querido entregar un documento riquísimo en contenido social y ético.

Por cierto, siempre me he preguntado: ¿en qué momento un Papa se da tiempo para preparar y escribir este tipo de textos que nos dan tanto contenido y espiritualidad? Sin duda alguna el bagaje cultural que ya trae consigo la mente de nuestro líder católico tiene mucho que ver con su necesidad de darnos este mensaje. Si algo se le ha reconocido al Papa es precisamente su talento para el pensamiento y el academicismo.

Aquí algunas líneas transcritas de la encíclica Caritas ein Veritate que me parecen relevantes (Insisto, aún no la acabo de leer):

“La caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad.” (1.)

“La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia” (2.)

“Todo proviene de la caridad de Dios, todo adquiere forma por ella, y a ella tiende todo” (2.)

“Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales” (4.)

La caridad va más allá de la justicia, porque amar es dar, ofrecer de lo «mío» al otro; pero nunca carece de justicia, la cual lleva a dar al otro lo que es «suyo», lo que le corresponde en virtud de su ser y de su obrar. No puedo «dar» al otro de lo mío sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde. Quien ama con caridad a los demás, es ante todo justo con ellos.” (6.)

“Desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad” (7.)

“Se ama al prójimo tanto más eficazmente, cuanto más se trabaja por un bien común que responda también a sus necesidades reales. Todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis” (7.) (Esta parte me llamó la atención especialmente)

“Sólo con la caridad, iluminada por la luz de la razón y de la fe, es posible conseguir objetivos de desarrollo con un carácter más humano y humanizador. El compartir los bienes y recursos, de lo que proviene el auténtico desarrollo, no se asegura sólo con el progreso técnico y con meras relaciones de conveniencia, sino con la fuerza del amor que vence al mal con el bien (cf. Rm 12,21) y abre la conciencia del ser humano a relaciones recíprocas de libertad y de responsabilidad.” (9.)

“Abierta a la verdad, de cualquier saber que provenga, la doctrina social de la Iglesia la acoge, recompone en unidad los fragmentos en que a menudo la encuentra, y se hace su portadora en la vida concreta siempre nueva de la sociedad de los hombres y los pueblos”(9.)


Me parece importante mencionar que en la Encíclica el Papa hace constantemente referencia a otro ducumento, la encíclica de Pablo VI “Populorum Progressio” misma a la que el pontífice dice querer evocar y rememorar con este documento.

“A más de cuarenta años de la publicación de la Encíclica, deseo rendir homenaje y honrar la memoria del gran Pontífice Pablo VI, retomando sus enseñanzas sobre el desarrollo humano integral y siguiendo la ruta que han trazado, para actualizarlas en nuestros días.” (8.)

A grandes rasgos, en esta primer parte de Caritas in Veritate , Benedicto XVI nos invita a reconocer que la caridad y la verdad están intrínsecamente ligadas, y que una encuentra sentido en la otra. Además propone que sea la Caridad el estandarte que lleven las naciones al buscar el desarrollo de los pueblos. Entendernos como miembros de una sociedad implica que asumamos la responsabilidad de llevar nuestra búsqueda personal de la verdad al bien común y así, por consecuencia,  participando en la caridad del bien social, estaré logrando mi propio bien verdadero. (No crean que no me costó trabajo pensar y escribir lo anterior)

Bueno, espero que no se queden con esta breve reseña y mejor me acompañen en la lectura de esta gran guía de conciencia social y formación cristiana.


Obama con el Papa

10 julio 2009

Ahora que recién concluye la visita del presidente Barack Obama al Vaticano en donde se entrevistó con el Papa Benedicto XVI las noticias empezarán a emitir un sin fin de opiniones de manera inmediata(Como es habitual).

Yo me centro en un detalle muy particular…

Según dice la nota de la agencia Reuters que se publica en la versión online del periódico Reforma, cuando concluyó la audiencia entre los dos jefes de estado, el Papa le obsequió al presidente norteamericano dos libros: “Una copia en cuero blanco de la primer encíclica social  del pontífice publicada el martes pasado (Caritas in veritate)  asi como un documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe “Dignitas personae” sobre los problemas de la bioética en donde se reitera el rechazo de la Iglesia al aborto y a la investigación con células madre.” 

¿Un regalo para el mero cumplimiento del protocolo? No lo creo.

El hecho de que Barack Obama haya recibido de manos de nuestro líder de la Iglesia este último documento no es algo sin fundamento, ya que es justamente la posición pro despenalizadora del aborto del mandatario estadounidense la que le aleja del principio de defensa de la vida que ha promulgado una y otra vez religión.

Así, la entrega de estos documentos de parte de Benedicto XVI a Obama me recordó mi época de estudiante universitario en donde algún profesor me recomendó acudir a consultar un libro bajo la premisa de “jovencito… nadie ama lo que no conoce”.


Nueva Encíclica

8 julio 2009

Recién acabo de bajar de Internet la nueva encíclica del papa Benedicto XVI. Lleva como título “Caritas in Veritate”.

Aún no la comienzo a leer pero ya me resalta el hecho de que el sumo pontífice ha dedicado dos de sus primeras tres encíclicas al tema de la caridad.

El encabezado de la misma dice mucho del contenido de la misma…

“CARTA ENCÍCLICA
CARITAS IN VERITATE
DEL SUMO  PONTÍFICE 
BENEDICTO  XVI
A LOS OBISPOS
A LOS PRESBÍTEROS Y DIÁCONOS
A LAS PERSONAS CONSAGRADAS
A TODOS LOS FIELES LAICOS
Y A TODOS LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD
SOBRE EL DESARROLLO 
HUMANO  INTEGRAL
EN LA CARIDAD Y EN LA VERDAD”

¿Cuanto nos tardaremos como humanidad en entender que un mundo regido por la caridad no necesitaríamos más de leyes que las naturales dictadas por Dios? En fin… prometo comentarla en cuanto termine de leerla.


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