¿En que conviertes lo que tocas?

27 mayo 2010

De todos es conocida la historia de aquel Rey que fue dotado con el poder de convertir en oro todo cuanto tocaba, el famosísimo “Rey Midas”.

Y aunque dicha fábula tienen como objetivo principal brindarnos una lección sobre las consecuencias negativas de tener una ambición desmedida de riqueza, deseo aprovechar dicho cuento desde una perspectiva diferente.

Querido lector, te pregunto…

¿En que conviertes todo los que tocas?

Nuestro pobre amigo Midas tenía una concepción muy marcada de la vida: todo debía de ser medido por la métrica de la riqueza. Así, su más grande sueño era ser el hombre más rico del mundo. Por eso cuando tuvo la oportunidad de pedir un deseo, inmediatamente solicitó poder convertir en oro todo lo que tocara.

Pues bien, ¿Cual es tu más grande sueño? ¿Cual es tu anhelo? ¿Cual es tu métrica de la vida?

En mi caso, por ejemplo, mi anhelo más arraigado es tratar de ser el mejor formador de talentos del planeta. Y en este mismo anhelo está mi respuesta a la pregunta que recién formulé.

Yo, todo lo convierto en enseñanza, en estudio y en lección. Ese es mi don. Todo cuanto llega a mis manos, sea un nuevo proyecto, un nuevo producto, un nuevo libro, una película, una charla con un amigo, un nuevo trabajo, un programa de TV, una palabra que escucho aleatoriamente en la calle, etc… todo lo convierto en “formación”. Para mi, es una especie de obsesión aprender y enseñar, aprender y enseñar, aprender y enseñar, una y otra vez. Así, al igual que el Rey Midas, quien todo lo convertía en oro, yo todo lo convierto en “lección”.

Mi hermana, por ejemplo, es fotógrafa profesional y todo cuanto toca lo convierte en “imagen”. Para ella todo puede ser definido en instantes de belleza. Su más grande anhelo es poder dar un gran mensaje de amor en el mundo por medio de la fotografía. Siempre, vayamos a donde vayamos, irá acompañada de su cámara de fotos. Así, su don es convertir todo en“fotografía”.

¿Otro ejemplo? Mi esposa. Ella todo lo convierte en “maternidad”. Desde niña, su más grande anhelo era ser mamá y formar una familia. Sin duda alguna es la mejor esposa y la mejor madre que jamás hubiera yo podido encontrar. Y es justamente este su don, la meternidad. Todo en ella es organización, unión y entrega. Con sus amigas, platica siempre de hijos, cuando ha querido emprender un negocio, lo hizo de productos para niños, en internet navega sobre temas de “mamás e hijos”, tiene predilección por una revista en particular pues le encanta leer las entrevistas de mamás famosas y sus familias…. En fin, todo lo que toca lo vuelve “maternal”.

Es lógico. Cada quien tiene un don diferente. De acuerdo a lo que anhelas, a lo que sueñas, a lo que aspiras es lo que  conforma tu perspectiva personal de la vida. Y esa visión particular del mundo hace que cuando lo toques lo conviertas en eso que tanto sueñas. Es tu don único y especial concedido por Dios.

Por eso te vuelvo a preguntar… ¿En que conviertes lo que tocas?

Nota: Post publicado desde mi blog El Disruptivo.

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: