Tu peor enemigo

8 julio 2013

Hola:
Permíteme presentarme: Soy tu peor enemigo.

Lo digo en virtud de que tengo enorme poder sobre ti, soy capaz de dominarte, influirte, destrozarte y, lo peor para ti, paralizarte.

Mi dominio sobre tu persona obedece en gran parte a que eres tú mismo quien me ha permitido someterte. Conscientemente o no, todos los días me abres las puertas y me dejas revolver tu interior a placer. Y es justo esta acción la que más control me da sobre ti.

No te confundas, cuando no has podido lograr una meta, he sido yo quien te lo ha impedido. Cuando te has sentido deprimido y desesperanzado, soy yo quien está provocando dichos sentimientos. Igualmente cuando has truncado una dieta, un proyecto o una relación amorosa, soy yo quien se adjudica tu fracaso. Si, siempre soy yo, tu peor enemigo.

Tus dudas de fe, tu falta de perseverancia, tu mal humor, tu egoísmo, ira y pereza yo las ocasiono en ti. Y eso es justo una muestra de mi poder sobre tu persona. Te domino y te controlo a placer.

Es más, me atrevo a decir que si no piensas hacer nada al respecto con mi presencia en tu vida, si tan solo te limitas a seguir omitiéndome, yo no pienso cesar mi fuerza sobre ti. Si tú no me lo impides, como no lo has hecho hasta hoy, seguiré manejándote a mi placer.

Soy tu peor enemigo y sabes que así es pues durante años me has tenido junto a ti y no has hecho nada por controlarme.

Así que, si no tienes inconveniente, seguiré actuando contra ti, mientras no estés dispuesto a permitirme lo contrario.

Atentamente: Tú mismo.

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Rerum Novarum

7 agosto 2011

Recién termino de leer la encíclica Rerun Novarum (del latín “sobre las cosas nuevas”) que el Papa Leon XIII publicó en 1891 para fijar la postura de la Iglesia ante la inminente descomposición social que se empezaba a gestar en esa época producto de la revolución industrial y cuyas consecuencias fatales han alcanzado nuestros días.

El documento es riquísimo en contenido y me parecería un texto obligado para todo católico, pero sobre todo para aquellas personas que participan de una manera u otra en la cadena de creación de riqueza en el mundo: los empresarios, los trabajadores y los gobernantes que posibilitan las leyes entre ambos.

La encíclica surge de una profunda preocupación del Papa por atacar los males que se presentaban producto del alejamiento entre obreros y patrones en la era industrial, misma que estaba provocando que algunos gobiernos respondieran a estas desigualdades con un enfoque erróneamente socialista. Los obreros pobres cada vez más pobres, los capitalistas ricos cada vez más ricos y los gobernantes tratando de imponer remedios utópicos que amansaban con agitar la dignidad humana.

En la encíclica Rerun Novarum, Leon XIII nos incita a reflexionar sobre cual debe de ser la actitud de patrones, obreros y estado en la nueva era industrial.

En el caso de los empresarios (los que arriesgan su inversión en aras de crear una fuente económica estable) el documento defiende la causa del derecho a la propiedad privada por parte del estado, argumentando que este es connatural al ser humano y por lo tanto legítima ante los ojos de Dios. Así, el hombre tiene la libertad de poder hacerse de tantas propiedades le permita su talento, pero jamás será libre de hacerlo sin cuidar los principios elementales de la caridad cristiana.

Al respecto, alguna vez escuche de un profesor decir:

“Es legítimo poder hacerte de tanta riqueza como te sea posible crear con tu talento, pero no te es lícito hacer lo que se te pegue la gana con la misma. El rico ser rico es un derecho permitido, pero más que convertirse en un privilegio para quien genera la riqueza, el dinero se le convierte en una obligación para con la causa de Dios y del prójimo”

En este sentido, Rerum Novarum, argumenta que es obligación de los patrones velar por la justicia social de los trabajadores de quien dispone para generar dicha propiedad privada. Así mismo, los trabajadores tienen como obligación, respetar dicha propiedad y ofrecer su mejor esfuerzo para producir los bienes que le permiten un salario, el cual por principio debe ser justo y digno.

En el caso del estado, el Papa insiste en que su papel primordial, deberá de ser el de vigilante de las normas cristianas antes mencionadas y jamás obstáculo de uno u otro agente (empresario y obrero). El estado tiene como obligación, solo intervenir cuando los efectos de uno sacuden los derechos de otro, pero nada más. Que el estado, por ejemplo, disuelva el derecho a la propiedad privada (manifiesto de la ideología comunista) es un error pleno y contraproducente que vulnera a todas luces la dignidad humana.

Leon XIII concluye magistralmente su carta con el siguiente texto:

“…que cada uno cumpla en la parte que le corresponde; y ello muy pronto, porque la tardanza haría más difícil la cura de un mal tan grave (la desigualdad social). Cooperen los gobiernos plenamente con buenas leyes y previsoras ordenanzas; ricos y patronos tengan siempre muy presentes sus deberes; hagan cuanto puedan, dentro de lo justo, los obreros…”

posteriormente, dentro de la misma conclusión,  leemos lo siguiente:

“…el verdadero y radical remedio tan solo puede venir de la religión, todos deben persuadirse de cuán necesario es volver plenamente a la vida cristiana, sin la cual los medios más prudentes y que se consideren lo más idóneos en la materia, de muy poco servirán para lo que se desea.”

Rerun Novarum es una encíclica magistral (maestra) sobre lo que debemos de considerar todos los que participamos como agentes en la cadena de creación de valor económico y social en el mundo.

En su momento fue un documento que causó revuelo entre los distintos ámbitos sociales y se ha convertido, por su profundo y rico contenido, en punto de referencia para la redacción y publicación de documentos posteriores de nuestra Iglesia en materia de doctrina social cristiana.

En verdad recomiendo su lectura paciente y oportuna.

Pada descargar la encíclica complete pueden dar click aquí.


Aprender a ser… siendo.

6 julio 2011

Existe una paradoja interesante en temas de educación. Y digo que es interesante pues es tal el impacto que ha causado en mi vida desde que la descubrí que prácticamente ha captado todo mi interés profesional como formador…

La paradoja es la siguiente:

“La mejor manera de aprender a hacer algo es, de hecho, haciendo ese algo”

Esto expresión suena obvia y reiterativa, pero en realidad se trata de el principio formativo más elemental de todos.

“Solo aprendemos de manera significativa aquellas cosas que hacemos y practicamos todos los días”

El mejor médico, lo es una vez que ha practicado por varios años la medicina. El mejor constructor de casas, lo es solo cuando ha alcanzado la práctica suficiente para completar cierto nivel de maestría.

Ahora bien, seguramente se estarán preguntando… ¿Pero como es posible que aprendamos a hacer algo haciendo algo que aún no sabemos? (este trabalenguas es justamente la paradoja)

La libertad humana lo hace posible…

Desde que Dios diseño al hombre, a su imagen y semejanza, le concedió que pudiera elegir hacer todo cuanto el quisiera intentar. Y es justamente esta posibilidad de intentar las cosas lo que nos permite internarnos en caminos aún no conocidos.

El ser humano no necesariamente debe de saber algo para poderlo intentar, pero es justamente en el intentar esa acción de manera constante que se irá perfeccionando en dicha materia.

¿A donde voy con todo esto?

Verán… en mi labor como formador en temas de desarrollo humano me he percatado que es muy desgastante e improductivo intentar formar los valores de las personas desde la típica perspectiva “academicista” en que un profesor se para en frente de un salón de clases y se pone a hablar todo lo que sabe sobre “cómo ser un buen ser humano“.

Los alumnos que son sometidos a este tipo de enseñanza en la que se cree que el aprendizaje se produce entre más filminas de Power Point se tengan o entre más saliva gaste el expositor, acaban por desencantarse de la materia y nunca llegan a la profundidad que dicho aprendizaje requiere (aprender a ser un gran ser humano es el aprendizaje más importante de todos)

Así que tomando como premisa la paradoja formativa que anteriormente expuse, creo poder estar en condiciones de expresar afirmaciones como las siguientes:

Para aprender sobre justicia… hay que ser justo.

Para aprender sobre generosidad…. hay que ser generoso.

Para aprender sobre amistad… hay que ser amigo.

Para aprender sobre amor… hay que amar primero.

Así, esperando no haberles confundido más con mis divagaciones sobre educación (el tema que más que apasiona de todos), espero poderles haber transmitido por lo menos una simple idea con todo lo anteriormente expuesto…

“La mejor manera de aprender a ser un gran ser humano es, de hecho, intentando ser un gran ser humano”


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