Consejos para la toma de decisiones

7 enero 2013

Todos en algún momento de nuestras vidas nos hemos visto obligados a tomar una decisión difícil. Esto es especialmente así cuando las repercusiones de la misma afectarán a terceros y dicha afectación se vuelve en parte nuestra responsabilidad.

Tener que despedir a un empleado por alguna razón en particular, tener que dar una mala noticia, regañar a un hijo para corregir una acción, son algunos ejemplos de situaciones que nos ponen en aprietos. Nos implican tomar una decisión que sabemos de ante mano producirá dolor en el alma.

Sin embargo, aún a pesar de que muchas de nuestras acciones pueden tener repercusión en la vida de otros, esto no significa que debamos ir por la vida tratando de huir de la toma de decisiones. Decidir es el acto fundamental más relevante en quienes tienen el llamado a dirigir efectivamente sus propias vidas y la de otros.

En este sentido, San Ignacio de Loyola, fundador de la orden religiosa La compañía de Jesús, mejor conocida como los Jesuitas, solía recomendar que para poder discernir correctamente las distintas posibilidades que se nos presentan para tomar una decisión consideremos las siguientes cuestiones:

1) ¿Qué le recomendarías a un tercero decidir en caso de que fueras tú quien tuviera que dar un consejo?

2) ¿Cual sería la decisión que provocará los frutos más permanentes y de mayor impacto en más personas en orden de construir el Reino de Dios en la tierra?

3) Tomando la perspectiva del último minuto de tu vida y habiendo volteado hacia atrás en el tiempo ¿de qué decisión te sentirías más orgulloso en ese momento?

Una decisión siempre tendrá como objetivo crear el bien mayor, más no siempre este se produce de manera inmediata. Por esto mismo, quien decide debe de poner su análisis en las  repercusiones que mayor beneficios crearán en el tiempo futuro en el mayor número de personas.

Corregir enérgicamente a un hijo puede ser doloroso en el corto plazo, más los beneficios de hacerlo se presentarán en el futuro de nuestro ser amado que es, en última instancia lo que deseamos sus padres. Despedir a un empleado por considerarlo necesario para la empresa es una decisión muy dolorosa, pero si tras haber agotado todas las demás opciones aún se considera oportuno hacerlo, entonces se entiende que por esta decisión en particular se está protegiendo el interés de la organización, la cual implica un mayor número de personas.

Jamás será fácil tomar una decisión dolorosa, más en la medida que esta acción produzcan un bien superior al costo que se pagará por ella, deben de ser aceptadas con dignidad y ejecutadas con amor.


Jesús, Business Coach (Lección 5)

24 abril 2012

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Formación.

Creo en un solo tipo de líder. El que forma gente.

Ya lo decía Jack Welch, ex CEO de General Electric, y quien fuera considerado por la revisa Time como el CEO más relevante del pasado siglo XX (que fuerte se oyó eso último de …”pasado sigloXX” ¿no lo creen?)

“La dirección de empresas no es ciencia espacial, no es nada del otro mundo. Todo se reduce a una sola variable… Tener gente talentosa”

Y todo director de empresa lo ha escuchado hasta el cansancio. Si, ya se que la gente es la que hace la diferencia. Si… pero ¿Cómo?.

Al final de una conferencia que dictaba sobre este tema, se me acercó quien aparentaba ser un empresario y me dijo:

“Trabajar con jóvenes me resulta un gran problema… todos son faltos de valores. Me hacen trampas, me sacan cheques, se roban cosas… por favor dime… ¿Qué porcentaje de nuestra juventud en verdad está carente de valores?”

Un poco sorprendido por el cuestionamiento tan radical de mi interlocutor le contesté:

“Los valores jamás dejan de existir. El problema no es, como se nos a dicho muchas veces, que las personas no tengan valores, sino la jerarquía que se tiene de los mismos… Y es papel del director de la empresa definir y procurar que dicha jerarquía se cumpla”

Por eso debemos diferenciar los términos “Formar” y “Capacitar”.

Capacitar implica simplemente enseñar técnicas y habilidades que permiten que el alumnos pueda desempeñar una determinada labor. El éxito de dicha capacitación suele ser el resultado de explicar y practicar el objeto que se desee enseñar.

Formar, por otro lado, no es un tema de proveer información o conocimientos técnicos, es más bien una inducción de comportamientos deseados. Y esto, a diferencia de la capacitación, se logra solamente por una vía… el comportamiento mismo de quien trata de enseñar.

No quiero con esto decir que si en tu empresa alguien te roba significa que esto es el resultado de que tu robes también. Más bien lo que trato de hacer entender, es que tu reacción a dicho comportamiento será en sí misma una enseñanza que provocará reacciones positivas o negativas en quienes te siguen.

Déjenme acudir a nuestro Business Coach por excelencia para ejemplificar lo que les expongo:

Recuerdan el pasaje del evangelio en que Jesús se ve ante la necesidad de decidir y actuar ante un pecado de alguien más. ¡Exacto! Se trata del pasaje de la mujer adúltera.(Jn, 8,1-11)

En este pasaje Jesús es cuestionado por un grupo de escribas y fariseos que le presentan a una mujer que ha sido descubierta en adulterio, pecado que estaba castigado con la pena de muerte por la ley judía. Como tal el castigo que debería de merecer es ser lapidada en el instante.

Los fariseos le piden a Jesús que decida qué hacer con la mujer… Si Jesús les pide que la dejen libre, entonces habrá faltado a la ley judía y como tal será el quien deba ser castigado y si opta por hacerla merecedora de la pena estipulada, Jesús habrá promovido un asesinato (legal pero no correcto)… ¿Que hacer? ¿Cómo juzgar un acto moral?

A todas luces, el comportamiento de Jesús ante esta situación es más que magistral y formativo.

Las palabras del Maestro en dicho momento son épicas y quedan como testimonio de quien pretende formar en su actuar mismo.

“…el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”

¡Espectacular!

En ese momento las piedras que se encontraban en las manos de los acusadores listas para ser arrojadas contra mujer, empezaron a caer por su propio peso al piso. Atónitos por la repuesta recibida, los fariseos supieron de inmediato que la decisión de Jesús había sido tomada…

” Nadie te ha condenado… yo tampoco que condeno”…

Quienes decidieron no ejercer la ley fueron los acusadores no Jesús.

Quien tiene autoridad moral puede gobernar al libre albedrío, pues sus actos serán regulados por la ley del Creador, no de los hombres.

La decisión de Jesús, la opción que él tomo no pretendió solamente salvar la vida de la mujer acusada, sino también generar reflexión en quienes esperaban de él una posición determinada.

Yo estoy seguro que después de dicho evento, los fariseos y los escribas regresaron a sus casas conmovidos y… formados. Alguien les había enseñado cómo actuar de ahora en adelante. Lo hizo sin grandes teorías, ni sin muchas explicaciones… tan solo actuó.

Esto es lo que los grandes líderes pueden aprender de Jesús. Que la formación de su gente se hace actuando…

Si ante un acto incorrecto decides castigar, toma en cuenta que dicho castigo deberá ser formativo tanto para la persona que erró como para los que están esperando saber cómo será medida dicho comportamiento de ahora en adelante.


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