La fila de la comunión…

3 agosto 2012

Mi esposa me hacía la siguiente observación:

“Si todos nos comportáramos en nuestro día a día de la misma forma en que lo hacemos en la fila de la comunión cuando vamos a misa, el mundo sería completamente diferente…”

Tras meditar dichas palabras,  yo no pude evitar sacar al sociólogo que llevo dentro y de inmediato procedí a profundizar en el asunto.

A continuación, les comparto 10 elementos interesantes que pude encontrar:

Cuando uno observa la manera en como los católicos nos comportamos en el momento de ir a comulgar se puede observar lo siguiente:

1) Sin necesidad de emitir un solo sonido de voz, ni una orden externa, la fila se organiza de manera perfecta.

2) De una manera gustosa y muy complaciente los feligreses se detienen en la fila para permitir que otras personas se incorporen delante de ellos.

3) Muchos se esperan hasta el último para permitir que sean otros quienes reciban la comunión primero.

4) Los padres de familia se hacen acompañar de sus hijos a quienes acarician y les sonríen en el tiempo que dura la fila.

5) Las personas se muestra pacientes y se adaptan al ritmo semi lento en que avanza la fila sin desesperarse.

6) Como en ningún otro momento las personas se pueden observar en meditación y oración mientras avanzan.

7) Las personas mayores se ven constantemente apoyadas y auxiliadas para poder llegar al altar, incluso por personas ajenas a ellas.

8) En ningún momento se presencian pleitos ni disputas por algún tipo de incidente.

9) Los esposos siempre permiten que sus esposas vayan por delante y usualmente les toman la mano o los hombros cariñosamente.

10) La actitud de todos los feligreses es de profundo silencio y oración…

En conclusión, Dios se hace presente en esa fila de la comunión, incluso antes de hacerlo en nuestros corazones a través de la hostia.

¡Eso es lo que sucede cuando permitimos que Dios actúe en nuestra vida!


Una nueva forma de rezar

2 septiembre 2010

Desde hace un par de meses estoy implementando una nueva manera de rezar durante la comunión en la misa…

Habitualmente la gente suele levantarse inmediatamente de sus asientos en cuanto el sacerdote se dirige al lugar destinado para impartir la comunión y una vez que la han recibido se dirigen de nueva cuenta a su lugar y empiezan a rezar. Así suele ser normalmente.

Lo que yo he empezado a hacer es lo siguiente…. en cuanto el sacerdote empieza a impartir la comunión, yo me pongo de rodillas y empiezo a rezar inmediatamente, aún sin haber comulgado. Durante este momento aprovecho para yo dialogar con Dios. Normalmente le agradezco las bendiciones de la semana y le pido ayuda por las necesidades que Él mismo ya conoce en mi corazón.

Tengo el tiempo suficiente pues la fila de la gente que está por recibir la comunión suele tardarse algunos minutos en fluir.

Una vez que he terminado de dialogar con Jesús, entonces si, me levanto y me dirijo a comulgar…

¿Dejo de rezar después de comulgar? Desde luego que no. Pero ahora, con Dios en mi interior lo que hago es callar. Ya no soy yo el que hablo. Mi rezo, para después de haber recibido la eucaristía, es en completo silencio. Ahora se trata de que sea el Maestro quien hable, ya no el alumno.

Este nuevo sistema de dividir mi oración antes y después de la comunión me ha resultado gratificante pues, además de que puedo dedicar más tiempo a la acción de la dialogar con Dios, también he encontrado que con el silencio Dios puede actuar mejor en mi durante esos momentos de reflexión.

En fin… espero que este tip les pueda ayudar a incrementar y mejorar su comunicación con el mejor amigo del alma: Jesús.


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