The Catholic Way

26 septiembre 2011

Hace un par de años, mientras exponía cierta reflexión ante un foro de académicos y directivos universitarios se me ocurrió utilizar el término “The Catholic way” (Al estilo Católico).

Dicho concepto vino a colación pues trataba de explicar el fundamento que distingue la educación en las universidades de inspiración cristiana.

En concreto tratábamos de profundizar  el por qué la Iglesia Católica habría de preocuparse por formar universitarios. También se discutía el por qué las universidades fundadas o inspiradas por la Iglesia Católica, deberían de “promoverse” como tales, como universidades católicas (sin tapujos).

Existe a nivel global un movimiento social bastante fuerte por tratar de promover la “educación laica” en todo el mundo. Se argumenta que la educación debe de estar exenta de toda orientación ideológica (como si el laicísmo no fuera una orientación en sí mismo). Este movimiento ejerce presión particular sobre las universidades cuya propuesta formativa tiene como origen algún fundamento religioso.

Y fue en este contexto que se me ocurrió decir:

“Si… desde luego que las universidades de inspiración católicas deben de promoverse como tales. El mundo debe de conocer que existe el“Catholic way” en la educación, es decir… una manera de educar y formar líderes al estilo católico

Tras mi comentario varias personas dibujaron una sonrisa en su rostro. Pareciera que el concepto del “Catholic Way” les había resultado algo ingenioso.

Al terminar el foro en que dialogábamos sobre estos asuntos, uno de los participantes del mismo se acercó a mi y me dijo.. “Me agrada.. me agrada esa idea”.

Así fue que surgió en mi la inquietud de profundizar un poco más en lo que podría significar “The Catholic Way”, y llegué a la conclusión que es un término que bien podría usarse para describir la perspectiva católica de ver el mundo, o lo que es lo mismo, una manera de explicar “cómo Jesús, el fundador de nuestra Iglesia, quiere que nos acerquemos a cada ámbito de nuestras vidas imitando la manera en cómo él lo haría”.

Así, “The Catholic way” surge como una iniciativa de un servidor para tratar de explicar el mundo a la luz de los ojos de los seguidores de Cristo.

¿Cómo ve Cristo la educación?

¿Cómo ve Cristo la empresa?

¿Cómo ve Cristo la política?

¿Cómo ve Cristo la familia?

¿Cómo ve Cristo el liderazgo?

En resumen…

¿Cómo poder entender la vida y la sociedad en la que nos desempeñamos através de los ojos de Jesús?

De eso trata el “Catholic Way” de ponernos en la perspectiva de Jesús para mirar al mundo. De verlo como Él lo ve.

Pero y podríamos preguntarnos… ¿cuales son los principios del Catholic Way?

Mañana hablaremos de ellos…


Riqueza…

25 septiembre 2011

Hace tiempo encontré una estadística en un periódico que dice lo siguiente..

“Al 62% de los mexicanos nadie les enseñó a utilizar su dinero”

En esta misma encuesta se lee que…

20% aprendieron de su mamá

14% aprendieron de su papá

6% aprendieron de otro familiar

1% aprendieron de algún amigo

1% aprendieron de un maestro

 

¡Que números tan terribles!

¿Cómo puede ser que a los mexicanos se nos deje tan a la deriva en término financieros?

O más bien pregunto…

¿Cómo es posible que los mexicanos no nos ocupemos de temas tan importantes como el dinero?

He llegado a escuchar que la culpa de esta situación la tiene en parte la Iglesia Católica, la cual promueve una idea de no acumulación de bienes, y por ende la provocación de la pobreza en el mundo.

¡Falso! ¡Completamente falso!

Nunca me ha gustado el paradigma que se suele tener de que para se católico se tiene que ser pobre. ¡Nada más equivocado!

Una cosa es que la Iglesia Católica se sienta especialmente cercana a los pobres y otra que la Iglesia Católica promueva el ser pobre. Que los pobres se sientan cobijados por la Iglesia es solo un indicativo de la vocación humanista de esta última. En la Iglesia nadie promueve la pobreza como el único medio de la salvación.

Un sacerdote que hace votos de pobreza los hace por elección propia, por amor, y no por obligación. Nadie en nuestra Iglesia obliga a alguien a no tener dinero.

Por eso es un error pensar que  el catolicismo y la generación de riqueza económica son términos antagónicos.

Basta poner los siguientes ejemplos:

– La Iglesia católica orienta e inspira muchas de las escuelas más prestigiosas de negocios en el mundo.

– La Iglesia católica fomenta la prosperidad económica como objetivo de las naciones. La erradicación de la pobreza es una meta de la Iglesia católica.

– En la encíclica Rerum Novaron, el Papa Leon XIII defendió a finales del siglo XIX el derecho de los empresarios a formar empresas y recibir utilidades de las mismas. (Aquí pueden leer dicho documento)

– La Iglesia católica es una precursora importante de la defensa de la propiedad privada como un derecho natural humano. Fue la Institución religiosa que más se opuso a la ideología represora comunista que abolía todo capital privado.

¡Claro! Lo que sucede es que aunado a esa defensa del talento empresarial siempre vendrá de la mano, con igual fuerza, la defensa a la justicia social (el derecho a generar riqueza viene con una obligación de hacerlo de forma justa y honrada, velando siempre por los intereses de quienes participan en dicha empresa y los de la sociedad que lo permite)

Me intriga que los mexicanos no nos animemos a hablar de dinero con la misma naturalidad que lo hacen otras nacionalidades.

Me intriga de igual manera que no nos atrevamos a aprender cómo se genera la riqueza en el mundo por temor a perder valores y principios.

(¡No! No todo el que es rico es malo, como tampoco todo el que es pobre es bueno.)

Yo mismo he estudiado cursos empresariales y de negocios para atender esta vocación en mi. Soy emprendedor y siempre estoy tratando de buscar nuevas formas de crear riqueza tanto económica como social (de hecho, esta es la clave… crear riqueza económica para crear de la mano riqueza social).

Productos de dicha preocupación es que desarrollé la conferencia Riquezaen donde me permito exponer fundamentos básicos de creación de valor económico y social en el mundo. A los que participan de esta charla y quienes acuden a mis asesorías personales les hablo de temas económicos, de planeación financiera, de principios empresariales, de innovación y creatividad en los negocios. Claro… desde luego que también les hablo de responsabilidad social, de desarrollo de talento, de desarrollo humano.

Amigos católicos del mundo…

les invito a no dejarse llevar por ideas erróneas de lo que supuestamente significa ser católico.

Y es más, les invito a que emprendan la búsqueda de la generación de valor en el mundo. Emprendan nuevas ideas, nuevos negocios.

Quien genera riqueza con justicia, genera fuentes de empleo, quien genera fuentes de empleo ofrece dignidad y prosperidad… y quien ofrece dignidad y prosperidad… ese… ¡es un católico en toda la extensión de la palabra!


Fotografías que ayudan…

27 mayo 2011

Laura es una fotografa profesional que ha tomado una decisión de vida:

“Voy a ayudar al prójimo a través de lo que más me gusta hacer… tomar fotos”

Así, habiendo aclarado esta idea en su mente, puso manos a la obra.

Se organizó para pedir la ayuda de amistades y familiares y conseguir que le prestaran cámaras digitales.

Una vez que consiguió algunas… se dirigió a un centro de rehabilitación infantil (niños y jóvenes de la calle) y les ofreció de manera completamente gratuita un curso de fotografía.

“La intensión del curso” comenta Laura “es que los niños aprendan a captar la belleza de mundo por medio de la práctica fotográfica. Estos pequeños y jóvenes han crecido con la idea de que el mundo es un lugar deplorable en el que no se puede otra cosa más que sobrevivir. A mi me parece que si les doy una oportunidad de probarse a ellos mismos lo contrario, los resultados pueden ser fascinantes”

Así fue que Laura dio inicio a su primer curso de fotografía con orientación al prójimo… (Ella tiene una maestría en Responsabilidad Social).

“Los resultados fueron maravillosos” me comentó.

“Los niños pusieron atención a toda la teoría fotográfica como jamás me lo hubiera imaginado. Además, cuando salimos a las calles a tomar fotografías, ellos asumieron la actividad con la mayor seriedad del mundo. Las fotos fueron maravillosas, dignas de alguien que se quiere tomar esta actividad muy a fondo. Además, en la retroalimentación que hicimos de sus fotos tomadas, me pude percatar de la enorme sensibilidad que estos chicos tienen… El problema es que nunca se les prestan los medios para demostrarlo”

Fruto de esta experiencia, Laura ya consiguió que le permitan exponer las fotos de sus alumnos en algún espacio público de la ciudad para demostrar los maravillosos resultados obtenidos… Pronto habrá noticias al respecto.

Laura es un ejemplo de lo que yo suelo llamar… “The Catholic Way” (El modo católico) que expresa  lo que significa tomarse la actividad profesional y personal  completamente orientada a hacer una diferencia positiva en el mundo ayudando a los demás. ¡Eso es ser católico!

El católico… independientemente de si va a Misa o no, sabe que el cielo se gana haciendo algo por alguien más. Y eso es el centro de  toda la ideología de Jesus y su Iglesia… Ama a tu prójimo como a ti mismo.

Para conocer más sobre el trabajo de Laura y su especialización como fotógrafa social pueden visitar su sitio de internet.


¿Por quien eres católico?

18 enero 2011

Este post tiene la intención de invitarte a reflexionar sobre dos cuestiones:

Primero… ¿Te has puesto a pensar quien es ese alguien que te invitó a la causa de Jesús y su Iglesia? Y segundo…

…¿Has sido tú el causante del catolicismo de alguien más?

Nada sucede en este mundo que no tenga como causa el impulso de algo o alguien más. Así como una piedra no se mueve de su lugar si no existe alguien que le cambie su posición, tampoco nuestra vida podría moverse en ninguna dirección si no existiese un motivo para hacerlo.

La gran diferencia es que mientras la piedra no puede elegir moverse, el ser humano si puede convertirse en su propia causa motora gracias a que Dios le ha provisto de libertad y voluntad de acción.

Así, el ser humano puede decidir moverse, por voluntad propia, hacia donde considere que le convenga más hacerlo.

Y es aquí en donde entra en el juego la participación de los otros seres (ajenos a nosotros) como motivo de nuestro propio movimiento.

Para saber lo que nos conviene, y entonces movernos hacia esa dirección, los hombres buscamos imitar esa conveniencia en nuestros semejantes. ¿Qué le ha funcionado bien a otros que también me pueda funcionar bien a mi? pareciera que nos preguntamos una y otra vez.

Los seres humanos nos movemos en gran medida por lo que vemos de bien el los otros. Queremos para nosotros el bien que vemos en los demás.

Así, salimos a la búsqueda de esos testimonios que nos ayuden a comprender mejor por que una persona opta por seguir cierto camino en vez de otro y si vemos que el bien seguido por la otra persona es verdadero y productivo, entonces lo seguimos también.

Es esta fuerza natural humana de buscar el bien lo que ha llevado al catolicismo a expandirse por toda la tierra a lo largo de la historia.

El amor de Jesucristo es un bien verdadero, profundo y completamente real. Y quienes le han seguido suelen presentarse ante nuestros ojos como esos grandes “testimonios” que  nos incitan a seguirlo también. Es por lo que hemos visto que este amor produce en quienes se han movido por élque nos atrevemos intentar ese camino también nosotros.

Así, quienes somos católicos, seguramente lo somos por causa del testimonio de alguien más. Existen muchas manera de introducir a alguien a una causa, enseñarla, predicarla y hasta imponerla, pero ninguna de estas es tan profunda y efectiva como la de “testimonear” dicha causa en vida propia.

Piénsalo bien…

Si en verdad eres un seguidor de Cristo es por que alguien te lo mostró primero en su testimonio de vida. Incluso puede ser que este testimonio lo hayas encontrado en alguien que ya no vive, o que vivió hace muchos años. O tal vez eres católico por que conoces a alguien que, siéndolo también, te incita a imitar sus pasos.

¿Por causa de quien eres católico? ¿Quien te regaló el amor de Cristo a ti?

Por consecuencia no nos queda más que reflexionar sobre la segunda premisa que te platee al inicio de la publicación y que es resultado inevitable de las anteriores reflexiones.

¿Serás tú la causa del catolicismo de alguien más?

¿Tu testimonio de vida es lo suficientemente luminoso como para que alguien más pueda encontrar a Cristo en ti?

No bastan más palabras para ahondar en esta cuestión. Por sí sola, esta pregunta es lo suficientemente clara para que analices tu compromiso con el bien y la verdad.

Cristo se transmite persona a persona a través del testimonio. Punto.


La razón principal por la que soy católico…

21 diciembre 2010

Hace un par de días me comentaba una amiga que ella no era católica por la incongruencia que veía en el actuar de muchos católicos. “Muchos de ellos manejan una doble moral, predicando una cosa mientras hablan pero actuando de una manera muy distinta cuando les das la espalda” me decía.

No dudo que existan personas así en el catolicismo (de hecho…¿en que religión, institución, comunidad o familia no existen este tipo de casos?) pero aunque tengo muchos argumentos para suponer que esta no es una razón suficiente para optar o no por una religión, el comentario de mi amiga me llevó a meditar en una cuestión muy peculiar sobre mi fe.

En mi caso, la razón principal por la que soy católico también es, al igual que mi amiga, por los católicos que he conocido. Puedo asegurar que mi convicción fundamental sobre el catolicismo se deriva en gran medida del testimonio de los grandes católicos. El haber leído y estudiado sobre la vida de los santos, mártires de nuestra Iglesia al igual que el haber tenido la oportunidad de convivir en vida con muchas personas que estoy seguro están destinadas a la vida eterna, es probablemente mi motivación principal para ser católico de convicción.

Así, me parece muy interesante que tanto mi amiga y yo tengamos la misma fuente de motivación para ser católico (mi caso) o no ser católico (ella).

La razón fundamental por la que tanto ella como yo hemos tomado nuestra decisión es justamente nuestro encuentro con “los católicos”, la única diferencia es que mientras que mi amiga pone sus ojos en el mal que muchas personas hacen en el nombre de Dios, yo prefiero mirar el bien que millones de católicos hacen igualmente en nombre del mismo Dios.

Amigos católicos… ¿ahora entienden por qué el testimonio de vida y no las palabras es lo que realmente logra la conversión del mundo hacia Jesucristo?


La educación de un católico

21 mayo 2010

Recuerdo que hace tiempo  dialogaba con un vecino sobre su fe.

Este amigo decía que aunque él decía ser católico, la verdad es que no era practicante de dicha religión en lo absoluto.

Al indagar en sus razones para expresar tal posición me contestó:

“La verdad es que a mi me enseñaron a ser católico un poco a la fuerza, ya que tanto en mi familia como en mi escuela era la norma más usual, pero cuando tuve la oportunidad de elegir por mi mismo pues ya no le vi tanto caso seguir con dicha imposición”

Después de dialogar otra rato  más con este amigo, caí en cuenta de que su afirmación describía claramente lo que actualmente sucede con millones de personas en el mundo que, aunque dicen ser católicos, en la realidad y en la práctica no lo son.

¿Que pasa? ¿Qué estamos haciendo mal para que esto suceda así?

Si bien, la libertad del ser humano es la principal fuente de responsabilidad de nuestros actos, no podemos dejar de lado que los hombres también somos el resultado del contexto y el ambiente en que fuimos formados.

Por lo mismo, a mi parecer la respuesta a esta cuestión de incoherencia espiritual pasa en gran medida por la siguiente vía: La educación católica en el mundo.

Si algo definitivamente podríamos hacer mejor los católicos es educar, justamente, a nuestros  mismos católicos.

¿Cuantos de ustedes no quisieran haber sido enseñados y capacitados mucho mejor en su fe? Eso considerando que tuvieron acceso a dicha educación, pues la mayoría de personas en el mundo jamás escucharon hablar de Dios en sus escuelas ¿Cuantos de ustedes, al igual que mi vecino, sintieron que la religión les fue impuesta más que enseñada?

Muchos de los católicos que fuimos educados precisamente en escuelas católicas, supimos lo que es aprender catecismo y religión por la vía tradicional de enseñanza. Un profesor  (catequista) te expone verbalmente todo lo que debes saber sobre tu religión entregándote libros y decenas de hojas con dicha información. Te pide que te aprendas todos los conceptos recién explicados de memoria para luego, en una evaluación, preguntarte si te pudiste aprender dicha información correctamente. Si pasas el examen contestando en tiempo y forma a las preguntas que se te hicieron, entonces se asume que ya estás preparado para ser un gran católico en el mundo.

¡Nada más falso! ¿Quien se ha enamorado de su pareja leyendo un libro sobre ella? ¿Quien aprendió a andar en bicicleta sentado en una banca escuchando a un experto leer cientos de diapositivas de Power Point sobre  “cómo manejar en bicicleta sin caerse”? ¡Nadie!

Nuestro sistema educativo tiene muchos vicios y errores de por sí (algún día platicaré de esto), por lo que no podemos confiarle solo a este sistema la formación y el desarrollo de nuestros niños y jóvenes católicos.

Además de aquel vecino, en mi vida he conocido a muchas personas que piensan igual que él. La imposición de la educación católica y el método de enseñanza que se utilizó para inducirlos a la fe los alejo más que de lo que los debió de haber acercado a conocer y practicar profundamente su religión.

¿El resultado? Un montón de personas desencantadas con la práctica de su espiritualidad pues… ¡No la comprenden!

Por eso mismo, me atrevo a decir nuevamente que parte de la culpa de dicho catolicismo ligero la tiene la manera en que hemos educado a nuestros católicos en el mundo.

Pero si no es así ¿entonces cómo debemos hacerlo?

Para mi todo se centra en educar y enseñar primero el principio rector de nuestra fe: el amor.

No puedes pretender entender a Jesús, a María, los hechos de los apóstoles, la Biblia, la pasión del calvario, la resurrección, los sacramentos, el sacerdocio, la doctrina, la vida de los santos, la posición de la iglesia, los milagros del Maestro ni ninguna de las palabras de ningún catecismo católico, si primero no comprendes  cabalmente lo que dio lugar a todo esto: el amor.

“El eje rector y fundamental del catolicismo es el amor”. Punto.

Por el amor fuimos creados y por el amor deberemos de morir.

Enseña a amar y en automático estarás enseñando la mejor y más fundamental de las doctrinas católicas. Así de sencillo.

Pero… ¿cómo se enseña a amar? ¿En que curso o institución educativa se aprende “Amorología” ?

A amar se aprende amando. No hay más.

¿Quieres que un niño entienda el amor de Dios? Enséñalo primero a amar a su hermano.

¿Quieres que un joven comprenda el sentido de los sacramentos? Llévalo primero a sacramentar su vida en el prójimo.

¿Quieres que una jovencita haga suyo el valor de la oración? Llévala primero a rezar con sus acciones.

¿Quieres que tu vecino capte la doctrina del catolicismo? Pídele primero que te ayude a sacar adelante el problema de tu otro vecino más necesitado.

¿Quieres que aquel director de empresa que se dice ser católico actúe como tal? Amalo escuchándole como persona y luego pídele que lo haga con su gente por igual.

¡Es el amor! ¡El catolicismo se enseña por la vía del amor!

Si al igual que yo, eres formador de personas, y te toca capacitar a los futuros católicos del mundo te propongo una cosa: ¡Deja de enseñar hablando y comienza a formar actuando!

Lleva a tus alumnos, hijos, aprendices o pupilos primero a acercarse al prójimo antes de hablarles de Jesús. Explícales que la primer lección que un católico debe de aprender es que, por sobre todas las cosas, el amor al prójimo es lo más importante.

Amigo catequista… lleva a tus alumnos a hacer labor social, a recolectar víveres para los más necesitados, propónles que levanten la basura de la colonia, indícales que de tarea deben de pedir perdón a un familiar o amigo, llévalos a un comedor público para indigentes, diles que organicen una actividad económica para ayudar a pagar la operación de un enfermo, inscríbelos en una organización altruista, organiza un concurso para premiar al que más ayuda. En pocas palabras, invítales a practicar el amor desinteresado. Una y otra vez.

No necesitas de un salón de clases, cuadernos, lápices ni Power Point. Mientras tengas acceso a un “prójimo” puedes enseñar a amar.

Una vez que estos chicos tengan en su corazón bien clavada la espina del amor como fuente de vida, entonces si, podrás proceder a explicarles quién ha sido la persona que más ha amado en la historia de la humanidad, quien es ese Dios del que emana ese amor que tanta felicidad les produce, quien es María la maestra del amor maternal, por qué los sacerdotes viven en celibato, por qué no estamos de acuerdo en la despenalización del aborto ni de la anticoncepción, etc…

Una vez que le has enseñado a un hombre a amar, entonces si… podrás  hablarle todo lo que quieras de Jesús y de su amada Iglesia, que estoy seguro que lo entenderán en su totalidad.


Catholics come home

11 febrero 2010

No me canso de ver este video una y otra vez. Ya lo he comentado y publicado en anteriores posts. Pero es que en verdad me genera tanto orgullo y tanta emoción cuando lo veo que no me apetece más que compartirlo con cuanta persona se pueda.

Aquí tienen la versión en español…


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