Tu peor enemigo

8 julio 2013

Hola:
Permíteme presentarme: Soy tu peor enemigo.

Lo digo en virtud de que tengo enorme poder sobre ti, soy capaz de dominarte, influirte, destrozarte y, lo peor para ti, paralizarte.

Mi dominio sobre tu persona obedece en gran parte a que eres tú mismo quien me ha permitido someterte. Conscientemente o no, todos los días me abres las puertas y me dejas revolver tu interior a placer. Y es justo esta acción la que más control me da sobre ti.

No te confundas, cuando no has podido lograr una meta, he sido yo quien te lo ha impedido. Cuando te has sentido deprimido y desesperanzado, soy yo quien está provocando dichos sentimientos. Igualmente cuando has truncado una dieta, un proyecto o una relación amorosa, soy yo quien se adjudica tu fracaso. Si, siempre soy yo, tu peor enemigo.

Tus dudas de fe, tu falta de perseverancia, tu mal humor, tu egoísmo, ira y pereza yo las ocasiono en ti. Y eso es justo una muestra de mi poder sobre tu persona. Te domino y te controlo a placer.

Es más, me atrevo a decir que si no piensas hacer nada al respecto con mi presencia en tu vida, si tan solo te limitas a seguir omitiéndome, yo no pienso cesar mi fuerza sobre ti. Si tú no me lo impides, como no lo has hecho hasta hoy, seguiré manejándote a mi placer.

Soy tu peor enemigo y sabes que así es pues durante años me has tenido junto a ti y no has hecho nada por controlarme.

Así que, si no tienes inconveniente, seguiré actuando contra ti, mientras no estés dispuesto a permitirme lo contrario.

Atentamente: Tú mismo.


¿Lo dice la Biblia?

2 agosto 2012

Es muy común escuchar comentarios del tipo “En ninguna parte de la Biblia dice que eso está mal…” para tratar de justificar que ciertos comportamientos pueden ser aceptados como correctos.

Quisiera profundizar un poco al respecto.

Empecemos por decir que la Biblia no debe ser entendida como un “manual de comportamiento”. Los textos que ahí aparecen, y que los creyentes afirmamos que fueron escritos por  distintos hombres inspirados por Dios a través del Espíritu Santo, no tienen como objetivo declarar o estipular reglas morales, sino más bien ejemplificarlas.

Esto es, que la Biblia no es un libro de reglas buenas, sino de ejemplos buenos.

Lo que encontramos en las sagradas escrituras son cientos y cientos de ejemplos de lo que miles de hombres a lo largo de muchos años de historia de la humanidad, han realizado para amar a Dios amando al prójimo haciendo el bien y evitando el mal. Por lo mismo, los católicos leemos la Biblia para inspirarnos a través de los hechos de vida de los personajes que  ahí se describen.

Los hombres sabemos lo que es moralmente bueno, no por que lo hayamos aprendido de la Biblia, sino por que Dios nos lo ha infundido en nuestra propia naturaleza humana. Esto quiere decir, que nuestra percepción del bien y del mal viene dictada en nuestra naturaleza humana y se descubre a través de nuestra consciencia.

Así, decimos que la Biblia tan solo ejemplifica, a través  del relato de sus personajes, lo que el hombre ya percibía por sí mismo, a través de su propia consciencia humana.

Entonces, la afimación correcta debería ser así:

“Algo es moralmente bueno o malo, no por que la Biblia lo dice sino, más bien, la Biblia lo dice por que en sí mismo es moralmente bueno o malo…”

De igual forma nos podríamos preguntar:

“Si la Biblia jamás hubiera existido… ¿entonces no existirían normas de conducta éticas?”

La respuesta es bastante obvia. Desde luego que si existirían. Y la manera de saberlo radica en saber que no todos los seres humanos han leído la Biblia (es más antes de ser compilada esta no existía como tal), más todos los seres humanos tienen la noción del bien y del mal a pesar de esto.

Por esta razón, temas modernos que empiezan a requerir un análisis ético como “la genética”, “la inseminación artificial”, “el desarrollo económico”, “los medios de comunicación”,”las redes sociales” entre otros que seguramente estarán por surgir, no pueden ser juzgados bajo la óptica estricta de “lo que diga la Biblia” (Jamás encontraremos ejemplos éticos específicos en este libro sagrado sobre Twitter o sobre investigación genética). 

Más bien el criterio debe ser (y seguirá siendo por los siglos de los siglos):

“Qué es lo que nos dice nuestra Consciencia…”

El bien y el mal lo son en sí mismos, no por que lo diga alguien o un libro.

Los católicos nos acercaos a la Biblia y principalmente a los evangelios, por que estos nos inspiran a actuar como lo hicieron los grandes hombres santos de la humanidad que, por cierto, jamás tuvieron un libro o manual como punto de referencia…


Reflexión

19 junio 2012

En las redes sociales me ha llegado la siguiente reflexión que me gustaría compartirles…

Un antiguo indio Cheroke dijo a su nieto: “Hijo mío, dentro de cada uno de nosotros hay una batalla entre dos lobos. Uno es malvado. Es la ira, la envidia, el resentimiento, la inferioridad, las mentoras y el ego. El otro es benévolo. Es la dicha, la paz, el amor, la esperanza, la humildad, la bondad, la empatía, la verdad…” El niño pensó un poco y luego preguntó: “Abuelo…¿y qué lobo gana?” a lo que el anciano contesto: “El que alimentas más”


Amar a alguien..

31 octubre 2011

Amar a alguien significa, en última instancia…

“Llevarle al bien y la verdad…Llevarle de regreso a Dios”

Punto.


Los efectos de la libertad

20 mayo 2011

Ayer  platicaba con un líder empresarial de mi ciudad quien me decía que pareciera que existen ciertos males como la pobreza, las adicciones y la corrupción que son imposibles de erradicar completamente en el mundo.

Yo le comentaba lo siguiente..

“Me parece que mientras el ser humano sea libre, siempre existirán, en menor o mayor medida, males que deberemos combatir” 

Lamentablemente esto es cierto…

Dios nos dio la libertad, y durante siglos defenderla ha sido la bandera de lucha de la sociedad, pero pareciera que una vez que esta se ha conseguido una nueva tarea no es propuesta…

Saber cómo usar dicha libertad ganada”.

Desafortunadamente siempre existirán personas en el mundo que utilizaran dicha libertada para hacer el mal y evitar el bien, pero afortunadamente serán más la personas que, haciendo uso de esa misma libertad, optarán por promover el bien y desechar el mal.

Así pues… la mala noticia es que el mal siempre existirá mientras exista libertad humana y la buena nueva es que el bien, que también es una elección el libertad, también nos acompañará hasta el final de los tiempos.


Una cosa lleva a la otra…

24 septiembre 2010

El pecado “per se” es algo digno de estudiarse.

Si los hombres comprendiéramos más a consciencia por qué y cómo caemos en el pecado, seguramente estaríamos mejor preparados para evitarlo más seguido.

Podríamos profundizar “teológicamente” o muy “filosóficamente” sobre el mal y su implicación en el actuar humano pero prefiero, para efectos de lo que pretendo en este blog, hacer simplemente una breve reflexión que nos de un poco de luz de cómo es que el ser humano llega a pecar de manera grave.

Ningún ser humano nace pecando, esto lo podemos afirmar y demostrar todos sin lugar a dudas. Pero, por otro lado, resulta imposible llevar esta misma afirmación hacia el extremo opuesto del ciclo de vida del mismo ser humano, “la muerte”, ya que, lamentablemente, no podemos asegurar que “ningún hombre muere pecando”.

Así pues me pregunto: ¿qué lleva a un ser humano, que nace naturalmente bueno, a llenar su vida de lo evidentemente malo? El secuestrador, el asesino, el ladrón… ¡No nace así! entonces… ¿Qué pasa en su vida que le hace perder esa vocación universal hacia el bien?

La respuesta más sencilla que puedo encontrar (repito, sin tratar de acudir demasiado a temas de axiología, ética, filosofía o teología) es esta:

“El ser humano, quien nace con una natural vocación (llamado de Dios) hacia el bien, también nace dotado con una poderosa herramienta llamada libertad, que le hace poder deambular, si así se le permite, en los terrenos del mal y aunque al inicio esto lo hace de manera muy residual (poco a poquito), si no se le orienta y se le detiene de esta posibilidad negativa a tiempo, acaba perdiendo la perspectiva objetiva del propio mal con respecto al bien…”

Me explico.

Cuando dejamos que nuestros hijos, sobre todo a una edad muy temprana, decidan por sí mismos qué es lo que está bien y qué es lo que está mal (falta de límites claros por parte de los padres), entonces estamos dejando a la suerte del destino la formación moral de dicho ser.

Si desde muy temprana edad nosotros, sus formadores, no le enseñamos a nuestros niños (hijos, nietos, ahijados,  alumnos, miembros de un equipo de fútbol infantil, integrantes de una muestra teatral, exploradores, etc…)   que existen cosas buenas y cosas malas  y dejamos que ellos puedan ir experimentando el mal sin ninguna orientación, entonces ellos irán asumiendo que moverse en terrenos peligrosos y poco bondadosos es algo posible. Si además esta práctica se permite de manera indefinida a lo largo de la infancia y la juventud, las consecuencias de formación humana del adulto serán desastrosas.

Como ejemplo, pongamos al secuestrador que ha matado a una víctima. Esto es claramente un pecado de gravedad mortal. Pues bien, estos personajes con una evidente deformación moral, no empezaron secuestrando desde sus primeros años de vida. Algo tuvo que pasar en una muy temprana edad de este ser humano, que le hizo creer que el mal que se le presentaba objetivamente “no era tan malo” después de todo y así se le permitió vivir.

Así, uno puede encontrar que detrás de todo criminal, hubo primero un narcotraficante. Detrás de este narcotraficante hubo primero un ladrón. Detrás de este ladrón, hubo primero un golpeador. Detrás de este golpeador, hubo primero un infiel. Detrás de este infiel , nos encontraremos primero a un traidor. Detrás de este traidor, seguramente hubo primero un mentiroso. Detrás de este mentiroso hubo una caricatura o película no adecuada que se le permitió ver sin límite. Y así… podemos seguir hasta encontrar que en el fondo, a este ser humano nunca se le enseñó que hay cosas que nos son correctas, y que hacerlas trae consecuencias negativas.

De esto deriva la importancia de no dejar que nuestros hijos se eduquen solos.  No dejar que ellos aprendan de ética, moral y valores por ellos mismos. Los padres deben ser las figuras que tengan como modelos y como mentores de dichas asignaturas.

Concluyendo…

Digamos que detrás de un gran pecado seguramente existen una gran cantidad de pequeños pecados no corregidos a tiempo.

Aunque entendemos que el ser humano nace débil (también por naturaleza), también debemos de entender por igual que es su obligación buscar fortalecer su inteligencia, su voluntad y por sobre todo, su carácter para poder afrontar a las tentaciones que siempre irá encontrando a lo largo de todo su camino.

Y ahí, justo en ese punto clave, es donde los padres tienen toda la responsabilidad del mundo.


Contra argumento

22 mayo 2010

En estos precisos momentos estoy viendo una entrevista que le hacen en televisión a un novelista e historiador de mi país que dice lo siguiente:

“La iglesia siempre ha sido una institución retrograda pues se opone a lo que ya todo el mundo hace…el aborto, la homosexualidad, las relaciones prematrimoniales, los anticonceptivos…”

Este argumento es uno bastante popular entre quienes se dedican casi por profesión a tratar de buscarle manchas a la Iglesia en todo cuanto hace.

Me quiero permitir plantear un contra argumento a esta falsa afirmación:

La Iglesia no defiende actitudes populares o de moda ya que, precisamente por ser simple moda, no pueden contener argumentos universales. Si todos los seres humanos nos volviéramos locos y de repente empezáramos a matarnos entre nosotros, esto no significa que por que tooooodos lo hacemos esto esta correcto.

Lo Iglesia defiende lo correcto no lo popular. Así, el argumento “todo el mundo lo hace” no vuelve correcto dicha actividad popular.

Si nosotros como sociedad decidimos no apegarnos a lo correcto, por la razón que sea, no haremos que esto deje de  serlo. Simplemente lo estaremos evitando.

Como ya he escrito en otras publicaciones en este blog:

“Es facultad del ser humano decidir si opta por hacer el bien o hacer el mal, pero nunca la de decidir qué está bien y qué está mal”

Ojalá y nuestros intelectuales pensaran más en este sentido.


El mensaje (II)

8 marzo 2010

Varios comentarios he recibo con respecto a la publicación hace unos días de mi posición con respecto a la crisis que actualmente se vive en el seno de la Legión de Cristo y en las distintas obras que esta congregación religiosa inspira.

Déjenme profundizar un poco más al respecto.

Si algo hemos aprendido los miembros del Movimiento Regnum Christi (o por lo menos su  servidor) producto de esta agitada situación es que la santidad se otorga en el cielo, no en la tierra. Alguien es santo cuando Dios decide que así sea por los méritos y obras de dicha persona. Además, una lección que también me quedo es que e la tierra, nadie es completamente bueno ni tampoco nadie es completamente malo, ya que es nuestra naturaleza el poder albergar ambas orientaciones y optar libremente por una o por otra.

Así, uno de nuestros errores, fue sobrevalorar al padre Marcial Maciel en vida y así impedirnos ver al ser humano que en realidad siempre fue, como tú y como yo. Capaz de hacer bien y mal por libre voluntad. Si está en el cielo, si es santo, si fue aceptado en la gloria de Dios… no lo sabremos.

Yo no me alejo de la idea de que sus acciones denunciadas, en cuanto que hayan sido comprobadas, hicieron un gran daño a muchas personas mismas que deberán de ser atendidas de manera integral (no creo que el resarcimiento económico sea la única medida posible y necesria). Si estamos en la misma sintonía, aceptaremos que lo más importante es curar el alma ya que esta es la que llega a Dios no la materia.

Ahora, lo que yo encuentro divinamente misterioso en esta turbulencia, es ver como Dios fue capaz de sacar frutos de donde no se sembró del todo bien. Aún con mi imperfección Dios puede actuar si ofrezco cierta disponibilidad. Por mis acciones puede ser que yo mismo no me alcance a salvar a mi, pero Dios aún vela por los que si quieren y perfectamente me puede utilizar como medio. Así es la misericordia de Dios.

Esto no implica desde luego que con esta justificante, todos podemos actuar de manera engañosa o desviada, pero a veces se nos olvida que en el plan de Dios, que nosotros, sus instrumentos, seamos imperfectos, es perfecto. ¿Por qué? Por la libertad del hombre, la cual es, para mi punto de vista, la creación más maravillosa y misteriosa de Dios en esta tierra y en el universo entero.

Si el Creador nos hubiera hecho obligadamente buenos (perfectos), esta bondad obligada carecería de valor ya que al no tener la opción de se elegida en libertad entre el bien y el mal, no se permitiría que se dignificara a sí misma. El bien elegido por voluntad propia es mejor que el que fue impuesto por la fuerza.

Lo más maravilloso de esto, es que Dios permite el bien en el mal y el mal en el bien. De la tragedia del holocausto, Dios produjo fortaleza espiritual en el pueblo judío. Del comunismo Dios logró darnos pruebas de libertad. Del odio contra Juan Pablo II Dios nos regaló el perdón de este a Ali Agca.

Los hombres somos los que obramos mal, no Dios. El mal lo provocamos nosotros, pero afortunadamente Dios está al pendiente incluso de nuestras estupideces para obtener de ellas chispas de amor.

¿Que Dios actuaría más fácil si por voluntad propia decidiéramos tomar el buen camino…? Desde luego. Pero eso no implica que Dios se aleja de la humanidad cuando esta se aleja de Él. Si yo decido, en libertad, darle la espalda a Dios, Él sabrá usar mi torso para mostrase a alguien más que si lo quieran conocer.  Si yo decido gritarle a Dios, Él aprovechara mi volumen para llevar su voz a otros oídos que si quieran escuchar. Si yo decido callar mi fe, Él aprovechara ese silencio para escuchar al que si quiera hablar. Si yo decido renegar a Dios, Él aprovechara dicha soberbia para mostrarse al que si quiera ser humilde.

“¿Quieres actuar en el bien? Perfecto… caminemos juntos. ¿Quieres actuar en el mal? Te respeto, pero igual seguiré caminando pues tengo una promesa que cumplirle a ti y a los hombres” dice Jesús.

¿Cómo ha podido surgir  obra buena (escuelas, universidades, centro de desarrollo comunitario, vocaciones, laicos comprometidos, iglesias, prelaturas bien dirigidas, obispos, centros de formación, apostolados, movimientos misioneros, almas re encontradas con Dios, familias militantes, voluntariado social, empresas católicas, consagradas  consagrados, sacerdotes en vías de la santidad) de un medio tan claramente imperfecto? No lo se.

Lo que si entiendo es que si el padre Maciel hubiera actuado diferente, es decir, hubiera caminado más apegado al bien y a la verdad, lo único que hoy tal vez seria diferente es que la obra habría sido más grande y sólida. Dios hubiera tenido un mejor instrumento. Pero no se detiene a que este decida serlo. Necesita actuar con lo que tiene.

La Legión de Cristo estaba pensada en el camino de la salvación de muchas personas… con el padre Maciel, sin el padre Maciel o a pesar del padre Maciel.

Esta, como muchas otras que hemos conocido en la historia de la Iglesia, no es una obra de un ser humano. Es una obra de Dios que se trabajó a través de un ser humano.

Todos sabemos que cuando al artista se le mete una idea en la cabeza… hasta del pincel más roído y chueco se vale para lograr unos grandes trazos.


Oye papá… (II)

21 agosto 2009

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Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Los invito a enviarme sus comentarios y preguntas  alsiguiente correo para que puedan ser tratadas en esta sección. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Por qué se usa tanto la palabra “amor” en la Iglesia?

Papá: Querido hijo, que bueno que me lo preguntas, ya que desde hace tiempo que he querido hablar contigo de este tema. Principalmente la palabra amor se utiliza tanto en el la Iglesia Católica por que, junto con la palabra “Dios” es la más importante. Es más, se puede decir que “Dios” y “amor” son lo mismo.

Hijo: ¿Qué quieres decir con eso de que Dios y amor son lo mismo?

Papá: Hijo, la relación que existe entre Dios y el amor es tan importante que el Papa Benedicto XVI quiso dedicar toda una encíclica a profundizar en el tema. En este texto de título  “Deus  Caritas est, el sumo pontífice nos explica por qué se puede decir que Dios es amor. Así, al ser el amor prácticamente un sinónimo de Dios, entonces podemos decir que si entendemos el amor, entendemos en gran medida a Dios. Yo lo veo así, Dios es tan grande que es imposible que su concepción completa pueda ingresar en la mente humana. Sin embargo, el amor es la parte concreta y asequible que si nos es dado conocer de Dios. Dios quiere que le conozcamos por el amor.

Hijo: Pero entonces… ¿Qué exactamente es el amor?

Padre: El amor no es otra cosa que un acto de voluntad en el que se busca el bien y la verdad del ser amado. Es decir, antes que nada es importante entender que el amor es un acto de voluntad, no un sentimiento. A diferencia de lo que se suele creer, decir que amas a alguien no implica sentir algo bonito por ese alguien. Se requiere de una acción concreta y libre de tu parte en beneficio de ese alguien, independientemente de si esta acción viene acompañada de un sentimiento o no. De hecho, esta es el gran error de la gran mayoría de las personas al hablar del amor. Piensan que el amor es un sentimiento y no es así.

Hijo: O sea que amar significa actuar y no solo sentir.

Padre: Exacto. Por ejemplo, yo amo a tu madre porque quiero hacer cosas que le hagan bien a ella y la lleven a la verdad. Independientemente de que un día pueda yo amanecer cansado o enojado (sentimiento) quiero seguir amando a mi esposa al darle un beso cada mañana y al sentarme a escuchar sus problemas en vez de centrarme solo en los míos. La ama cuando la llevo a cenar dejando de lado el partido de futbol que tenía ganas de ver en la TV. Así también, por ejemplo,  se que tu mamá me ama por que estuvo conmigo atendiendo mi salud en el hospital cuando fui operado, y creeme hijo, estar en un hospital no conlleva sentimientos bonitos y placenteros…

Hijo: Que interesante papá, pero ¿que tiene que ver todo esto con Dios?

Padre: Ah,  pues muy sencillo. Dios nos creó para con una misión en la vida, que es la de volver a Él, o lo que es lo mismo, vivir una vida de cara a su persona. Para esto Dios nos dio un mandato muy concreto… “Si quieres de verdad cumplir con tu misión de vida, ama a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”.

Hijo: Esa frase me suena muy familiar papá ¿Es famosa verdad?

Padre: Es famosa por que es cierta. Se conoce como la regla de oro. ¿Por qué? Por qué es la formula más clara y directa de alcanzar el cielo y la eternidad. Si todo hombre tiene como misión llegar a Dios, entonces el camino es el amor. No hay más. Lo que en el fondo Dios nos quiere decir es lo siguiente: “Si me amas, ama a tu prójimo. Si amas a tu prójimo, me amas a mi.” Es el circulo perfecto. Pero Dios no sólo quiso decirlo y ya, Él mismo puso el ejemplo de lo que es el amor más grande y verdadero.

Hijo: ¿Muriendo en la cruz verdad?

Papá: ¡Exacto! Dios se hizo hombre y puso el ejemplo. Dejó fuera todo sentimentalismo y placer para morir por nosotros. ¿Cómo sabemos que Jesús murió por amor? Pues porque como te dije al principio, su crucifixión fue un acto voluntariamente aceptado  para el bien y la verdad de la humanidad. Se que dios me ama pues, haciéndose hombre, se humilló por nosotros y, como te podrás imaginar, no conllevó ningún sentimiento bonito.

Hijo: Por eso me dicen en la clase de catecismo que nadie ama tanto como quien da la vida por sus amigos.

Papá: Si. Cuando mueres por alguien, estas renunciando a lo más valioso que tienes en esta tierra: tu propia vida. Y al ser esta la condición última para tu existencia, entonces cuando mueres por alguien, queda completamente claro que ese acto fue el más desinterezado de todos. Nadie puede obtener ningún beneficio terrenal propio de morirse. Al morir por alguien le estás diciendo “No importo yo, importas tú”. Y eso, mi querido hijo, es la clave del amor.

Hijo: Oye papá… ¿Tu amas a mamá verdad?

Papá: Claro…

Hijo: ¿O sea que tu estarías dispuesto a morir por ella?

Papá: Ruego a Dios para que me ayude a decir que si, si es que Él así lo dispone. Pero no solo por tu mamá, sino por ti también.

Hijo: ¡En serio! ¿Serías capaz de dar la vida por mí?

Papá: Hijo mío, sería capaz de hacer lo que Dios disponga con tal de llevarte a ti y a tu mamá al bien y a la verdad.

Hijo: No te preocupes papá. Intentaré llegar sin que tengas que hacer tal sacrificio.

Papá: Lo se, y cuentas con mi apoyo total.

Hijo: Regresemos a casa para decirle a mamá lo mucho que  la amamos. ¿Sale?

Papá: Me parece estupenda la idea. Pero que te parece si también se lo decimos ayudándole a lavar los platos y a tender tu cama.

Hijo: Pero papá… ¡Tenía planeado llegar a jugar mi videojuego nuevo! Pero…. ahora que lo pienso bien, creo que mejor me olvido un poco de lo que yo quiero y que me hace sentir placentero, y mejor hago lo correcto… Aunque me cueste voy a ayudar a mamá en lo que necesite para demostrarle que la amo.

Papá: Y de paso, hijo querido, le estarás demostrando tu amor a Dios.


Firmado, Dios

10 agosto 2009

Atentamente Dios.001-001Que interesante resulta conocer el  título del nuevo libro del Doctor en Filosofía Carlos Goñi: “Firmado, Dios”

Según se puede leer en la reseña, el libro presenta un análisis del antiguo testamento desde una perspectiva original: todos tenemos en nuestros buzones, un correo cuyo remitente proviene directamente del cielo, de parte de Dios.

Esto me recuerda a una reflexión que suelo usar en algunas pláticas y clases.

Según se sabe, existe un manual de instrucciones que debe debe de ser entregado a cada padre y madre de familia que reciben a un nuevo bebe. Efectivamente, aunque usted no lo crea, cuando nacemos, todos los seres humanos venimos con un manual de instrucciones que, aunque la mayoría de las veces no se hace (desconozco la razón), es entregado a nuestros padres en el primer día en que llegamos al mundo. Es el “manual de uso del ser humano”.

Así, con este manual, los papás tendrían una guía que les ayudaría a lograr el mejor funcionamiento de su nueva criatura (Independientemente si esta fue concebida con amor o no).

Afortunadamente cuando se sentó a escribir el manual de uso, el creador y diseñador de este nuevo ser humano no se complicó mucho la existencia y ha querido que su funcionamiento se basara en un único principio muy sencillo. Lamentablemente, la misma sencillez de este principio produce que en un sin fin de ocasiones se le pase de lado y de como resultado un mal funcionamiento del ser humano.

“¿Qué que dice este manual?” Ah, pues muy sencillo.

Aquí la transcripción de la única regla que incluye el manual del funcionamiento del ser humano:

Estimado nuevo padre y madre de familia:

Con respecto al nuevo bebé que ustedes acaban de adquirir…

“Úsese para el bien”

Firmado, Dios.


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