Tu Facebook espiritual

9 abril 2013

Alguien me estaba haciendo ver la siguiente reflexión:

“Solemos tener abierto todo el día, en nuestros teléfonos y en nuestras computadoras, el Facebook para revisar a cada instante si tenemos algún mensaje nuevo que debamos de revisar. Sin embargo, la Bliblia que está llena de mensajes nuevos y relevantes para nosotros, apenas y la solemos revisar una que otra vez…”

Caray, que cierto es esto.

Pareciera que hoy en día es imposible vivir sin el móvil pegado a uno pues la vida social se nos revela ahí, vía el teléfono, el Facebook, el Twitter o cualquier otra aplicación que nos mantenga en “onda” con el mundo.

Sin embargo, nada de lo que ahí se escriba y suceda podría ser tan relevante para nuestra vida como lo que de hecho ya está dicho y revelado a través del “dispositivo” espiritual más valioso: la palabra de Dios.

Me encantaría que las personas pusieran el mismo interés para cargar en su bolso o mochila un evangelio y un rosario, como si lo suelen hacer con sus móviles.

¿No sería genial escuchar frases así como…

“¡Detén el coche mi vida! He olvidado mi Rosario en casa…regresemos por el”
“¿Alguien sabe en dónde quedó mi Biblia? La dejé aquí hace apenas unos momentos…?”
“¿Papá me prestas tu evangelio para usarlo un poco?”?

Poniéndolo en un lenguaje moderno podría decirse que la Biblia es la “aplicación” por la que Dios nos contacta más, al igual que el Facebook, esta vía de comunicación sólo funciona sí nosotros la mantenemos abierta permanentemente.

Anuncios

Jesús, Business Coach (Lección 6)

8 enero 2013

Lecciones empresariales de Jesús, el CEO más exitoso de la historia y de la Iglesia Católica, el caso de exito organizacional más antiguo y relevante del planeta.

Como entrenador de talento ejecutivo, la productividad es uno de mis temas favoritos.

Entendamos productividad como la acción de provocar los resultados esperados, utilizando de manera óptima los recursos disponibles.

Así, se espera que un vendedor sea productivo al lograr generar un determinado monto de ingresos valiéndose de contactar al mayor número de clientes, se espera que un director de empresas sea productivo al crear las ganancias económicas esperadas por los accionistas de la compañía valiéndose del equipo humano que dirige, se espera que un trabajador sea productivo al fabricar un determinado número de productos contando con una determinada cantidad de horas laborales disponibles.

Como ya se podrá notar, en esencia la productividad tiene dos componentes elementales: el resultado que se espera obtener y el camino que lleva a lograrlo.

Todos los católicos estamos llamados a generar dos resultados fundamentales como consecuencia de nuestra afiliación a la Iglesia de Jesucristo.

Como primer fruto se espera que los católicos lleguemos al cielo (santidad) al finalizar nuestras vidas para gozar de la gloria de Dios.En segundo lugar, se nos llama a que ayudemos a llegar al cielo a muchas personas más.

Así, resumiendo, se puede decir que el gran resultado que se nos pide a los católico es, en esencia solo uno, la santidad (personal y del prójimo).

Bien, habiendo definido esto, el segundo paso de la productividad nos invita a pensar ¿Cómo lograr dicho resultado?

Y aquí podríamos empezar a citar grandes autores que han estudiado el fenómeno de la productividad personal y organizacional a lo largo de muchos años. Quienes hemos estudiado teorías de Alta Dirección conoceremos cientos de textos que nos dan claves y técnicas para lograr hacer más con menos, a organizar de manera efectiva nuestras agendas de trabajo, a trazar planes estratégicos, en fin, un sin fin de modelos para lograr generar resultados.

Más yo prefiero citar a mi libro de negocios de cabecera: La Biblia.

Un gran pasaje sobre productividad lo podemos encontrar en Lucas 10: 38-42

“Mientras iban caminando, Jesús entró en un pueblo y una mujer llamada Martha, lo recibió en su casa. Tenía Martha una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Martha, en cambio, estaba atareada con todo el servicio de la casa; así que se acercó a Jesús y le dijo: Señor ¿No te importa que mi hermana me deje sola para servir? Dile que me ayude. Pero el Señor le contestó: Martha, Martha, andas inquieta y preocupada por muchas cosas cuando en realidad solo una es necesaria. María ha elegido  la mejor parte, y nadie se la quitará.”

¡Magistral! Una vez más Jesús se muestra como el mejor consejero empresarial.

Cuando uno está intentando conseguir un resultado cualquiera, puede correr el riesgo de comenzar a desvocarse de lleno en la acción sin plantearse previamente la cuestión más relevante de la productividad:

De todas la cosas que puedo hacer… ¿cual es la que más impacto genera en el resultado?

Si uno se da un paseo por cualquier organización del mundo (alguno de los millones de lugares en donde día a día se encuentran personas desempeñando una actividad cualquiera), se podrá asegurar que se observa gente haciendo muchas cosas, teniendo juntas, elaborando análisis, escribiendo reportes, estudiando diversos temas, hablando con otros colaboradores, etc,  más no se podrá estar igualmente seguro si dicho trabajo esta enfocado en hacer la tarea más relevante de cara al resultado deseado.

No es lo mismo trabajar mucho que trabajar en lo más relevante. La productividad se encuentra en la segunda, no en la primera.

Dedicar mucho esfuerzo  a realizar cualquier labor no es lo mismo que dedicar un tiempo razonable a realizar aquella tarea que verdaderamente importa.

En el evangelio que recién compartí, vemos a Martha extremadamente ocupada y atareada ya que Jesús, el autoproclamado Mesías, acaba de llegar a su casa, misma que debería de estar limpia para dar la mejor impresión, así que se se pone a trabajar en esto enérgicamente.

Pero si Jesús, el hijo de Dios, acaba de ingresar a tu casa… ¿Qué puede ser más importante que escucharle?

La productividad tiene que ver con establecer prioridades tomando en cuenta que no todo lo que se hace tiene el mismo impacto en el resultado final esperado.

Si el objetivo de un católico es la santidad, ninguna actividad puede ser más relevante que sentarse a dialogar con el origen de toda acción santa, el mismo Jesucristo. Limpiar, organizar, adecuar o preparar el ambiente jamás podrá ser tan importante como simplemente sentarse a aprender de Jesús.

Por eso, si la productividad es un llamado a la generación de resultados, es indispensable que seamos capaces de identificar primero aquellas actividades que son más relevantes a la luz del objetivo deseado. Todo se podrá hacer, más no todo será igualmente importante.

Así, de cara a lograr la tan añorada santidad…

¿Cual podría ser esa actividad relevante?

¿Cual será esa acción que deberíamos estar haciendo de manera magistral con tal de poder generar los mejores resultados?

Yo encuentro solo una. La oración.

Sin duda alguna el diálogo personal con Dios es la actividad más importante de todas cuantas podamos llevar a cabo en nuestro día a día.

Entrar en contacto directo con el Maestro debería ser la prioridad y ninguna otra actividad debería de distraernos de llevarla a cabo con la debida regularidad.

Jesús actuaba siempre al respaldo de la oración. Jamás dejaba de rezar antes de actuar. Haciéndolo se aseguraba que sus decisiones estaban guiadas por Dios, el creador del plan universal.

Tan relevante era la oración para Jesús que, antes de iniciar su vida pública, se retiró al desierto para orar y ayunar, antes de ser hecho preso se retiró al huerto de los olivos y oró para que Dios le preparara espiritual y físicamente para su martirio, antes de escoger a quienes serían sus apóstoles, el evangelio dice que entró en oración para pedir sabiduría al respecto. Oración, oración y más oración.

Para un católico que quiera ser productivo en su fe, es decir, llegar al cielo. La oración es esa pequeña tarea diaria que, tomada en serio, al final hará toda la diferencia.


El fin del mundo…

13 diciembre 2012

Ahora se pone de moda el tema del Apocalipsis. Supuestamente los antiguos mayas predijeron que el 21 de diciembre se nos vendría el inevitable fin de los tiempos.

Este hecho ha provocado un sin fin de opiniones al respecto, desde quienes en verdad están tomando medidas precautorias para lo que pueda acontecer (¿que caso tiene si de todos modos será el fin?), hasta quienes no creemos que suceda nada en lo absoluto.

Cristianamente, el Apocalipsis es un texto Bíblico que narra una perspectiva revelada por Dios al apóstol San Juan, de lo que en teoría sucederá en el final del mundo. En resumidas cuentas, lo que este texto nos revela es que en el momento último de la historia, Dios vence al mal de manera definitiva y contundente después de lo que sería una guerra entre ambos por el control de la tierra. (¡Vaya sorpresa! ¿Apoco alguien dudaba que el mal podría ganar?)

Mi postura es que el fin del mundo llegará cuando tenga que llegar y no cuando nosotros los hombres lo profeticemos o prediquemos. Si bien el libro del Apocalipsis nos da una idea tal vez “imaginaria” de cómo será, es un hecho que jamás revela cuando sucederá. Si Dios quisiera que lo supiéramos, Él nos lo habría hecho saber ya de algún modo.

Con respecto a la perspectiva maya, he tenido la oportunidad de escuchar y leer la opinión de varios estudiosos en el tema de esta antigua civilización y la gran mayoría coincide en que jamás profetizaron ningún fin trágico para una determinada fecha, ni tampoco algún suceso catastrófico. Alguno mencionan que predijeron un “cambio” de era, más tampoco especificaron que significaba esto.

En fin, prefiero seguir pensando que Dios nos ama demasiado como para tenernos alguna sorpresa desagradable que evite seguir construyendo su reino en la tierra, por lo que el 21 de diciembre seguiré viviendo mi día a día tal y como lo he hecho desde el día en que nací.


¿Lo dice la Biblia?

2 agosto 2012

Es muy común escuchar comentarios del tipo “En ninguna parte de la Biblia dice que eso está mal…” para tratar de justificar que ciertos comportamientos pueden ser aceptados como correctos.

Quisiera profundizar un poco al respecto.

Empecemos por decir que la Biblia no debe ser entendida como un “manual de comportamiento”. Los textos que ahí aparecen, y que los creyentes afirmamos que fueron escritos por  distintos hombres inspirados por Dios a través del Espíritu Santo, no tienen como objetivo declarar o estipular reglas morales, sino más bien ejemplificarlas.

Esto es, que la Biblia no es un libro de reglas buenas, sino de ejemplos buenos.

Lo que encontramos en las sagradas escrituras son cientos y cientos de ejemplos de lo que miles de hombres a lo largo de muchos años de historia de la humanidad, han realizado para amar a Dios amando al prójimo haciendo el bien y evitando el mal. Por lo mismo, los católicos leemos la Biblia para inspirarnos a través de los hechos de vida de los personajes que  ahí se describen.

Los hombres sabemos lo que es moralmente bueno, no por que lo hayamos aprendido de la Biblia, sino por que Dios nos lo ha infundido en nuestra propia naturaleza humana. Esto quiere decir, que nuestra percepción del bien y del mal viene dictada en nuestra naturaleza humana y se descubre a través de nuestra consciencia.

Así, decimos que la Biblia tan solo ejemplifica, a través  del relato de sus personajes, lo que el hombre ya percibía por sí mismo, a través de su propia consciencia humana.

Entonces, la afimación correcta debería ser así:

“Algo es moralmente bueno o malo, no por que la Biblia lo dice sino, más bien, la Biblia lo dice por que en sí mismo es moralmente bueno o malo…”

De igual forma nos podríamos preguntar:

“Si la Biblia jamás hubiera existido… ¿entonces no existirían normas de conducta éticas?”

La respuesta es bastante obvia. Desde luego que si existirían. Y la manera de saberlo radica en saber que no todos los seres humanos han leído la Biblia (es más antes de ser compilada esta no existía como tal), más todos los seres humanos tienen la noción del bien y del mal a pesar de esto.

Por esta razón, temas modernos que empiezan a requerir un análisis ético como “la genética”, “la inseminación artificial”, “el desarrollo económico”, “los medios de comunicación”,”las redes sociales” entre otros que seguramente estarán por surgir, no pueden ser juzgados bajo la óptica estricta de “lo que diga la Biblia” (Jamás encontraremos ejemplos éticos específicos en este libro sagrado sobre Twitter o sobre investigación genética). 

Más bien el criterio debe ser (y seguirá siendo por los siglos de los siglos):

“Qué es lo que nos dice nuestra Consciencia…”

El bien y el mal lo son en sí mismos, no por que lo diga alguien o un libro.

Los católicos nos acercaos a la Biblia y principalmente a los evangelios, por que estos nos inspiran a actuar como lo hicieron los grandes hombres santos de la humanidad que, por cierto, jamás tuvieron un libro o manual como punto de referencia…


Mi otra Biblia

28 julio 2012

Soy un ávido lector.

Y desde luego cabe decir que como católico que soy (¿de plano si se nota mucho?) el libro de cabecera que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida es la Biblia y de entre los numerosos textos que la componen, los Evangelios son mi mayor punto de referencia.

Pero existe otro libro que igual me ha acompañado en muchos momentos de mi vida y que me ha aportado de igual forma gran significado en mis numerosas etapas formativas.

Me encontré con el libro durante mi etapa de preparatoria, y a partir de ese momento su contenido me ha dado mucho para pensar y meditar, precisamente por que se embona a la perfección con lo que valoro de la Biblia.

Se trata del libro “El hombre en busca e sentido” del psiquiatra australiano Viktor Frankl. 

Hoy se que este libro le ha aportado mucha riqueza no solo a un servidor, sino también a millones de personas en todo el mundo.

Encontré una estadística que menciona que “Man in search of meaning” (titulo del texto en Inglés) es considerado como uno de los 10 libros más influyentes en el pueblo norteamericano en el pasado siglo XX.

Incluso, puedo estar seguro que muchos de ustedes, estimados lectores, ya lo han leído ¿cierto? Si no es así, en verdad se los recomiendo enormemente. Su lectura no es en lo absoluto compleja ni densa y por lo internaste del relato se puede llegar a devorar en una o dos semanas… (o días)

Pero…¿por que es tan interesante el libro?

Por que Frankl aborda de manera magistral lo que hoy se sabe es  el gran motor de la vida  humana: La búsqueda de sentido.

Pero si bien con la mera y grandiosa perspectiva académica del autor bastaría para hacerlo interesante,  la ponencia del tema y todas sus teorías viene avaladas por la vivencia misma del autor de las mismas durante su encierro trágico en el deshumanizante campo de concentración de Auschwits durante la segunda guerra mundial.

Así es, Viktror Frankl narra a lo largo del libro muchas de sus experiencias en lo que podría ser considerado como uno de los lugares más desesperanzadores de la historia de la humanidad y en el que, aún así, brillaron grandes demostraciones de la luz humana.

Y en medio de esa desolación y martirio, Frankl se pregunta:

¿Por que ante la adversidad existen hombres que sucumben al primer desencuentro y otros que la enfrentan con enorme valentía y coraje?

Como el mismo título del libro lo dice, la respuesta a esta incógnita radica en la concepción que cada hombre tenga de un sentido de su propia vida.

Quienes tienen consciencia de una misión de vida suelen mostrarse más aptos para salir airosos de cualquier escenario adverso. Por el contrario, nada explica mejor la muerte de cientos de personas por la vía del suicidio, que la falta misma de sentido.

Podría hablar mucho sobre cada una de las enseñanzas que obtuve de este maravilloso texto que me ha llevado incluso a leer otras obras del autor, pero prefiero dejar que sean ustedes mismos quienes se armen de una opinión propia sobre mismo.

¡En verdad es un libro altamente recomendable!


Oye papá… (VI)

18 diciembre 2009

Esta sección tiene como objetivo profundizar en los temas centrales de nuestra fe católica. Responder a preguntas que cualquier católico o no católico se pudiera estar realizando acerca de nuestra religión y su modelo de espiritualidad. Para una mayor formación en los distintos temas aquí tratados,  Diario de un Católico recomienda la consulta constante del Catecismo de la Iglesia Católica en cualquiera de sus ediciones disponibles.

El tema central de esta sección gira en torno al diálogo que sostienen un niño de 10 años con su padre al respecto de las dudas humanas y espirituales del primero. El niño representa la inocencia de quien está aprendiendo y madurando y que por lo tanto tiene sed de conocimiento, mientras que el papá representa la fuente de tal conocimiento y la experiencia de quien ya ha profundizado en la búsqueda de la verdad y desea transmitirla a quien más ama. Padre e hijo salen a caminar todos los días un rato para platicar en la espera de la cena que mamá les está preparando en casa.

Hijo: Oye papá… ¿Qué es un evangelio?

Papá: Como tal, la palabra evangelio significa “buena nueva”. Así que un evangelio, hijo mío, es un escrito que contiene el mensaje nuevo y bueno de Cristo a los hombres.

Hijo: ¿Por eso lo leemos en misa?

Papá: Y no solo en misa. Leer el evangelio es uno de los medio más enriquecedores para llenar nuestro corazón de Jesús. Por lo mismo es aconsejable su lectura diaria. Cada pasaje de cada uno de los 4 evangelios está lleno de una sabiduría especial.

Hijo: ¿A qué te refieres con eso de los pasajes de los cuatro evangelios?

Papá: Déjame explicarte. Aunque normalmente se habla de “El evangelio” en realidad este está compuesto por “4 textos evangélicos”. Cada uno de estos textos fue escrito por 4 personajes diferentes, a quienes llamamos evangelistas. Lo que tienen en común, es que todos narran la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo. Se dice que es un solo evangelio, testimoniado de cuatro formas diferentes.

Hijo: Qué interesante papá…¿y quienes fueron estos 4 evangelistas?

Papá: Los 4 evangelistas son San Juan, San Lucas, San Mateo y San Marcos. Cada uno, por separado nos ofrecen estilos literarios diferentes para conocer la obra de Jesús. Mateo y Juan, fueron apóstoles directos de nuestro Señor, le conocieron en persona y fue esta inspiración directa la que les concede una especial relevancia como evangelistas. Lucas y Marcos, por otro lado, fueron discípulos de los San Pablo y San Pedro respectivamente.

Hijo: ¿Y que relación tienen los evangelios con la Biblia?

Papá: Ah pues por que los evangelios son parte de ella. La Biblia es el compendio de todos los textos sagrados de nuestra fe. Esta se compone de dos partes: el antiguo testamento y el nuevo testamento.

Hijo: ¿Y qué diferencia hay entre uno y otro?

Papá: El antiguo Testamento nos narra la revelación de Dios a los hombres a través del pueblo que Él eligió, el judío. En este se empieza a narrar cómo Dios prepara durante cientos de años a la humanidad para lo que será su venida a la tierra. El nuevo Testamento narra justo lo que sucede en esta venida de Dios y los efectos que esto tiene en la humanidad a través de la predicación posterior por parte de quienes creyeron en su divinidad.

Hijo: ¿Osea que la venida de Cristo es el elemento clave para entender toda la Biblia?

Papá: Cristo es el centro que sirve para entender  toda la historia de la humanidad. No por nada, su paso por el mundo tuvo la fuerza suficiente para dividir la historia en dos, antes de Él y después de Él.

Hijo: ¿Entonces se puede decir que los evangelios son los 4 libros más importantes de la Biblia?

Papá: Son los que le dan sentido a toda la Biblia. La vida y obra de Jesús y los libros que contienen su vida son los textos que cierran el círculo de todo mensaje, profecía, predicción y relato hecho en todos y cada uno de los textos de la Biblia. Jesús vino a llenar de significado lo que Él mismo, como Dios Padre ya venía anunciando.

Hijo: O sea que se puede decir que la Biblia es el escrito que contiene la historia completa de la revelación de Dios a los hombres.

Papá: Exacto. Por eso leemos la Biblia, pues en ella se encuentran los designios que Dios tiene para la humanidad.

Hijo: Papá regresemos a casa con mamá y antes de cenar leamos algunos pasajes del evangelio.

Papá: Me parece perfecto hijo mío. Leer el evangelio es hablar con Jesús.


A %d blogueros les gusta esto: