El ataúd de madera

4 mayo 2011

¿Recuerdan cómo se despedían de este mundo los antiguos faraones egipcios?

Mandaban construir en vida una gran pirámide digna de su grandeza, en cuyo interior sería depositado su cuerpo una vez que este emprendiera el viaje al otro mundo. Entre más grane la pirámide… mejor.

Además, solicitaban que junto a su cuerpo inerte se depositaran oro, piedras preciosa, herramientas, artesanías y hasta daban la orden de que una vez que ellos fueran enterrados, varios de sus familiares y sirvientes que les acompañaron en vida también deberían de ser enterrados junto a ellos.

Todas estas peticiones tenían dos únicos fines… Por un lado, todas los tesoros le servirían al faraón como recursos para poder enfrentar la nueva vida después de la muerte y, segundo, dejarían una muestra física en el mundo terrenal que fuera testigo de su grandeza como gobernantes.

Ahora bien…

¿Recuerdan cómo se despidió de este mundo Juan Pablo II?

El beato pidió que a su muerte, su ataúd fuera hecho de madera sencilla y sin adornos. Nada de joyas, ni de recuerdos y mucho menos ostentaciones materiales, tan solo madera y ya. El quería que su última morada en la tierra fuera un simple cajón de madera.

A diferencia de los faraones que buscaban a toda costa construir un legado físico y visible en el mundo para ser recordados, nuestro querido Papa polaco tan solo buscó que su recuerdo fuera de humildad y austeridad. Nada se iba a llevar a la otra vida… tan solo sus obras y las riquezas acumuladas en su alma.

Actualmente, en el interior de la Basílica de San Pedro, por motivo de la beatificación del Papa Juan Pablo II, se exhibe este ataúd de madera, sencillo, hermoso y liso… como si este fuera un reflejo fiel del alma de su morador.

Un solo mensaje nos parece decir esta última decisión de Juan Pablo II:

“Nada importa, nada vale y nada te llevas cuando de morir se trata. Tan solo lo que en vida hiciste por Dios y por los hombres”

2,000,000 de personas reunidas alrededor de un ataúd de madera es tan hermoso y grandioso como saber que millones de católicos en el mundo nos congregamos alrededor de dos mástiles de madera que juntos forman una simple cruz. Cruz que simboliza en su sencillez el símbolo más grandioso de Dios y su humildad salvadora.


Ya se acerca la beatificación de Juan Pablo II

28 abril 2011

El próximo domingo estaremos presenciando un suceso histórico… ¡Juan Pablo II será Beatificado por el Papa Benedicto XVI en Roma!

En casi todos los países del mundo se transmitirá vía televisiva esta ceremonia y podremos acompañar virtualmente a quienes se darán cita ese día en la plaza de San Pedro para alabar este suceso.

Aquí en Mexico la ceremonia se transmitirá a las 3:00 am y desde luego que pienso desvelarme para verla. (De cualquier forma tendré que estar despierto a esa hora para darle de comer a mi pequeña de mes y medio de nacida)

Aprovechando esta temática, aquí les comparto algunos gritos y cánticos que los mexicanos utilizábamos para vitorear la presencia de Juan Pablo II las calles en las  varias veces que visitó nuestro país:

¡Juan Pablo, hermano, ya eres Mexicano!

(Este grito fue respondido por Juan Pablo II en su discurso final en su cuarta visita a México cuando, cuando al finalizar el mismo comentó “Hoy, ustedes pueden decirme… ya eres un Papa mexicano“)

¡Juan Pablo II… te quiere todo el mundo!

(Expresión bastante clara y universal. Era la que más se escuchaba en las calles)

¡Juan Pablo II… te vi solo un segundo!

(Esta cómica expresión la gritaban quienes en las calles apenas y podían ver al Papa pasar en su automovil de manera rápida y momentánea, a pesar de haber esperado y acampado varias horas para poder verlo de esta manera)

De la misma manera, Juan Pablo II nos regaló en cada visita, frases que se han quedado en el corazón de todos los mexicanos. Frases que hoy recordamos con mucho cariño:

¡México Siempre Fiel! (Escuchar al Juan Pablo II decir estas palabras es lo más emblemático que podemos tener de su confianza en nuestro país)

¡México sabe cantar… México sabe bailar… pero sobre todo México sabe gritar! (Tras escuchar esta frase el atrio de la Basílica de Guadalupe  explotó en alegría y júbilo con los cerca un millón de personas que se congregaban ese día)

¡México…yo estaré con ustedes, todos los día, hasta el final del mundo! (Haciendo alusión al mismo mensaje que Cristo le dejó a sus apóstoles hace 2000 antes de morir)

¡Me voy, pero no me voy. Pues aunque me voy, de corazón me quedo! (Frase de despedida en su quinta visita a nuestro país…¡La última vez que lo vimos!)

¡Juan Pablo II… beatificado! (Personalmente no puedo estar más feliz)


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